Terapia cognitiva, qué es, principios y características

La terapia cognitiva es una forma de psicoterapia que se centra en la evaluación e intervención ante patrones de pensamiento disfuncionales.

La terapia cognitiva es un conjunto de enfoques psicoterapéuticos que tienen por objetivo la modificación de los patrones de pensamiento o construcción subjetiva del mundo del paciente.

Sus orígenes se remontan al año 1950, cuando Albert Ellis formuló la ‘terapia racional-emotiva‘, enfoque que busca ayudar a los y las pacientes a pensar de una manera más racional, ya que, según Ellis, el sufrimiento y los síntomas son causados por lo que él llamó ‘creencias irracionales’. Ellis se inspiró en el filósofo griego Epicteto, quien sostenía que ‘las personas no se perturban por los hechos en sí, sino por la visión que tienen de ellos’.

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Premisas de la terapia cognitiva

Los pacientes llegan a terapia con la idea de que un evento activador externo –A: acontecimiento– les provocó sufrimiento o determinados problemas en sus vidas –C: consecuencias-.

Del modelo ‘A -> C’ al modelo ‘A -> B -> C’ de Albert Ellis

Sin embargo, según este enfoque, lo que en realidad causa los problemas psicológicos no es el evento objetivo, sino el modo de interpretarlo. Por tanto, el modelo A -> C con el que el paciente llega es cuestionado, y el terapeuta plantea el modelo A -> B -> C , que asevera que los acontecimientos externos causan creencias –B: beliefs– y son estas últimas las que provocan las perturbaciones emocionales –C: consecuencias-.

Fundamentos de la psicoterapia cognitiva de Ellis y Beck

La propuesta de Ellis

La psicoterapia cognitiva consiste en –D: disputar y debatir las creencias irracionales del paciente-. Esto tendría como efecto la –E: efectividad-; que es el cambio en las creencias e interpretaciones que la persona hace de los eventos externos, con el consecuente cambio en sus emociones y conductas. De este modo, una modificación en la interpretación que el paciente hace de sus problemas puede provocar cambios en su conducta. Asimismo, mediante un circuito de retroalimentación provocan cambios ambientales -por ejemplo, en la conducta de otros- que, a su vez son reinterpretados, teniendo el paciente consciencia del rol crucial que su interpretación de los hechos tiene para sus emociones (Ellis, 2011).

La propuesta de Aaron Beck

En los 1960s, Aaron Beck (1967) estudió los sueños y los pensamientos de pacientes deprimidos y encontró que presentaban contenidos de derrota, rechazo y autoevaluaciones negativas (Beck, 2008). Beck propuso su propio modelo de terapia cognitiva, que comparte con el de Ellis el supuesto de que las personas se perturban emocionalmente por sus interpretaciones distorsionadas de los eventos de sus vidas. Sin embargo, no comparte del todo el carácter racionalista del enfoque de Ellis. Beck prefirió llamar ‘distorsiones cognitivas’ a lo que Ellis llamó ‘creencias irracionales’ (Beck y Weishaar, 2011).

Terapias cognitivo-conductuales

En la práctica, ambos modelos son bastante semejantes. Ambos utilizan el diálogo con el paciente para ayudarle a interpretar de maneras alternativas sus situaciones vitales. Además, los dos modelos heredaron de la terapia conductista técnica como la exposición progresiva; el acercamiento paulatino a un estímulo con el objetivo de reducir de manera gradual la ansiedad que produce al paciente. De ahí la denominación de ‘terapias cognitivo-conductuales‘.

Ellis y Beck incitan también a sus pacientes a realizar ‘experimentos conductuales’; poner en práctica conductas con el fin de comprobar si sus creencias o cogniciones acerca del mundo son exactas. La comprobación en la realidad externa de las hipótesis del paciente le permitiría refutar sus interpretaciones distorsionadas y adquirir un modelo mental de la realidad más exacto y ajustado. Por tanto, las cogniciones más realistas tendrían efectos positivos para la salud psicológica, permitiendo a la persona abandonar sus prejuicios y pensamientos distorsionados acerca de la realidad, que eran, según este modelo psicoterapéutico, la causa de su sufrimiento.

La terapia cognitiva de Ellis y Beck ha demostrado ser útil para tratar la depresión, ansiedad y trastornos internalizantes, permitiendo al paciente complejizar sus modelos mentales, tomar consciencia del rol de su interpretación subjetiva de los hechos externos y cambiar sus pensamientos disfuncionales, autoderrotistas y pesimistas.

Las distorsiones cognitivas según Beck

Las distorsiones cognitivas suelen ser absolutistas y categóricas, en cambio, los patrones cognitivos más saludables suelen ser más dimensionales, estableciendo matices en los hechos. Beck postula los siguientes patrones de ‘distorsiones cognitivas’.

Etiquetado

Poner un nombre o etiqueta cerrada y definitiva a una persona o situación, como el paciente deprimido que dice ‘soy torpe’ o ‘soy un estorbo’.

Inferencia arbitraria

Sacar una conclusión que no es acorde a la evidencia, como en el caso de una mujer que, después de cuidar de su bebé durante todo el día, sostiene que ‘es una pésima madre’.

Abstracción selectiva

Prestar atención a ciertos detalles de una situación, ignorando otros detalles y el contexto general. Así, si un paciente tiene una vida en la que se han presentado éxitos y fracasos, pero está pasando por una dificultad -por ejemplo, fue despedido de un trabajo-, podría distorsionar su historia vital. Esta persona podría sostener que ‘siempre fracasa’, lo que es una abstracción selectiva que solo percibe o procesa ciertos aspectos de la realidad y deja de percibir otros también relevantes. En este caso, solo percibe lo negativo y no lo positivo -los éxitos que ha tenido en su vida-.

Magnificación y minimización

Aumentar la gravedad o importancia de eventos negativos y disminuir la relevancia de los positivos -como el paciente depresivo- o disminuir las propias limitaciones y autoatribuirse todo tipo de éxitos -como el maníaco-.

Personalización

Atribuir eventos externos a uno mismo sin que haya evidencia para hacerlo. Por ejemplo, una persona que cuidó de su familiar moribundo todo lo que pudo, pero, tras su -inevitable- muerte, sostiene: ‘su muerte fue mi culpa o no hice lo suficiente’.

Leer el pensamiento

Afirmar saber lo que otras personas piensan sin evidencia suficiente. ‘Esas personas están riéndose, sé que se ríen de mí’ -también es un ejemplo de personalización-.

‘Adivinar el futuro’

Predecir lo que ocurrirá sin suficiente base o evidencia para ello. A partir de una situación poco afortunada, alguien sostiene: ‘nada me resultará bien en la vida’.

Pensamiento dicotómico ‘todo o nada’

Las experiencias son categorizadas en uno de dos extremos, por ejemplo, como un total éxito o un rotundo fracaso.

Sobregeneralización

Extraer una regla general a partir de algunos incidentes aislados, como el hombre o mujer que ha tenido algunas relaciones de pareja gratificantes pero tras una ruptura amorosa dice ‘siempre fracaso en el amor’. El paciente suele expresarse en términos absolutos como ‘todos’, ‘siempre’, ‘nunca’ o ‘nada’.

El terapeuta cognitivo

El o la terapeuta cognitivo disputa las distorsiones cognitivas del paciente, ayudándole a prestar atención a aquellos aspectos de su vida y de la realidad que está pasando por alto. Así, cuando un o una paciente dice ‘nadie me quiere’, el terapeuta cognitivo le asiste preguntándole si tiene familiares vivos, si algunos de ellos le quieren, conversando con el paciente sobre la evidencia para sostener que tal o tal otra persona lo quiere o no, etc. Por lo general, la situación es menos catastrófica o tremenda de lo que el paciente sostiene. La terapia cognitiva buscar modificar el ‘catastrofismo’ del paciente (Beck y Weishaar, 2011) generado por posibles distorsiones en la percepción.

Guidano y la terapia cognitiva posracionalista

George Kelly y la psicología de los constructos personales

Como antecedente a Guidano, durante los años 1950, George Kelly creó la ‘psicología de los constructos personales‘, una teoría y una forma de psicoterapia que sostiene que las personas utilizan ‘constructos’ que son emocionales, cognitivos, imaginativos y conductuales a la vez. Mediante estas interpretaciones toda persona construye y reconstruye continuamente el significado de su experiencia (Kelly, 1955). Esta teoría fue una propuesta precursora de los modelos constructivistas de la terapia cognitiva como el de Guidano.

La terapia cognitiva posracionalista de Vittorio Guidano

Posteriormente, durante los 80 y 90, Guidano propuso su ‘terapia cognitiva posracionalista‘. Para Guidano, tanto el enfoque de Beck como el de Ellis, son excesivamente racionalistas, puesto que pretenden cambiar las emociones de los pacientes a través del cambio de sus pensamientos; pero ‘si bien el pensar generalmente cambia los pensamientos, solo el sentimiento puede cambiar las emociones’ (Guidano, 1994, p. 133).

El enfoque de Guidano es constructivista y narrativo: considera que no existe una ‘realidad objetiva’ externa a la que el terapeuta tendría acceso privilegiado y que el paciente estaría procesando de forma distorsionada. Por el contrario, sostiene que cada ser vivo auto-organiza y construye su propia realidad; siendo esta una realidad subjetiva que es viable para ese sistema sobre consideraciones pragmáticas. No hay realidad objetiva, solo subjetiva, según afirma esta propuesta.

Por tanto, la terapia está orientada a producir nuevas experiencias emocionales que puedan modificar parcialmente los patrones afectivos tácitos del paciente. En la terapia cognitiva posracionalista esto se realiza explorando los eventos interpersonales del paciente con sus personas significativas. Inicialmente, se exploran las experiencias más recientes y posteriormente los eventos de la niñez, que serían los que habrían dado origen a los patrones nucleares de autoorganización emocional del sujeto.

La ‘técnica de la moviola’ de Guidano

La exploración se lleva a cabo mediante la ‘técnica de la moviola’ que consiste en que el paciente recuerde ciertos eventos interpersonales significativos y los vuelva a ‘procesar’ en la sesión en forma de imágenes. El sujeto debe prestar atención a sus emociones, a lo que pensó y sintió en el momento en que el evento ocurrió, y a su actual reinterpretación de lo que pensó y sintió en ese momento; así como lo que sintieron e hicieron los otros significativos presentes. Esto permitiría modificar en algún grado los esquemas nucleares ‘tácitos’ emocionales y sensomotores a través de los que el paciente organiza su realidad, su mundo y su identidad narrativa, generando nuevas experiencias afectivas y resignificando la propia historia de vida, facilitando ‘un reordenamiento de los procesos del significado personal’ (Guidano, 1994, p. 133).

Conclusiones

En síntesis, la terapia cognitiva busca modificar los patrones y/o contenidos de los pensamientos, cogniciones y emociones del paciente. La terapia cognitivo-conductual busca ayudar al paciente a interpretar la realidad de un modo más ajustado y menos distorsionado, y ampliar su repertorio comportamental. En cambio, la terapia cognitivo-constructivista sostiene que la realidad es una construcción subjetiva, y busca -de modo no instructivo ni persuasivo- gatillar una reorganización del sistema emocional-cognitivo del paciente, organización que –en todo caso- obedece a las leyes mismas del sistema.

Referencias:

Stefano Gissi
Stefano Gissi
Licenciado en Psicología por la Universidad Alberto Hurtado (Chile). Magíster en Filosofía de la Mente, el Lenguaje y la Cognición en la misma Universidad. Experiencia de trabajo como psicoterapeuta, atendiendo a población infantil, personas adultas y parejas.

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Stefano Gissi
Stefano Gissi
Licenciado en Psicología por la Universidad Alberto Hurtado (Chile). Magíster en Filosofía de la Mente, el Lenguaje y la Cognición en la misma Universidad. Experiencia de trabajo como psicoterapeuta, atendiendo a población infantil, personas adultas y parejas.