Terapias de tercera generación en el deporte

Las terapias de tercera generación constituyen una aportación valiosa para la psicología del deporte, ofreciendo herramientas innovadoras para promover tanto el rendimiento como el bienestar psicológico de las y los deportistas.

Durante las últimas décadas, la psicología ha experimentado una importante evolución en el desarrollo de modelos terapéuticos destinados a promover el bienestar psicológico y el cambio conductual. Dentro de este proceso histórico, las llamadas terapias de tercera generación han adquirido una relevancia creciente tanto en contextos clínicos como en ámbitos aplicados, incluyendo la educación, las organizaciones y el deporte. Estas intervenciones surgieron como una extensión de las tradiciones conductuales y cognitivo-conductuales previas, incorporando conceptos relacionados con la aceptación, la flexibilidad psicológica, la atención plena, los valores personales y la relación funcional que los individuos establecen con sus pensamientos y emociones (Hayes, 2004; Hayes et al., 2012).

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En el contexto del deporte, donde las y los atletas se enfrentan constantemente a situaciones de presión, incertidumbre, exigencias competitivas y procesos de recuperación física, las habilidades psicológicas asociadas a la regulación emocional y al manejo de experiencias internas resultan especialmente relevantes. Aunque tradicionalmente la psicología deportiva se ha apoyado en técnicas como el establecimiento de objetivos, la imaginería mental o el entrenamiento en relajación, el creciente interés por las terapias de tercera generación ha ampliado el repertorio de herramientas disponibles para profesionales e investigadores.

El estudio de la relación entre las terapias de tercera generación y el deporte representa actualmente una de las áreas de mayor crecimiento dentro de la psicología aplicada al rendimiento humano. Comprender sus fundamentos conceptuales y sus mecanismos de acción constituye un paso indispensable para analizar posteriormente su contribución al rendimiento deportivo, a la rehabilitación de lesiones y a la promoción del bienestar integral de los deportistas.

¿Qué son las terapias de tercera generación?

Las llamadas terapias de tercera generación constituyen un conjunto de enfoques psicoterapéuticos que comparten una serie de principios teóricos y filosóficos relacionados con el contextualismo funcional, el análisis de la conducta y la importancia de comprender el comportamiento humano dentro de su contexto histórico y situacional (Hayes et al., 2006).

A diferencia de muchas aproximaciones cognitivo-conductuales, las terapias de tercera generación no consideran necesariamente que los pensamientos negativos o las emociones desagradables deban eliminarse, controlarse o sustituirse para lograr un funcionamiento saludable. En cambio, plantean que los intentos excesivos de controlar experiencias internas pueden convertirse en una fuente adicional de sufrimiento psicológico. Desde esta perspectiva, el objetivo principal consiste en desarrollar una relación más flexible con dichas experiencias, reduciendo su influencia desadaptativa sobre la conducta (Hayes et al., 2012).

Asimismo, las intervenciones de tercera generación suelen enfatizar el aprendizaje experiencial por encima de la mera comprensión intelectual. En lugar de centrarse exclusivamente en analizar el contenido de los pensamientos, buscan modificar la función que dichos eventos privados ejercen sobre la conducta. Por ejemplo, técnicas como la defusión cognitiva, la aceptación emocional y los ejercicios de atención plena pretenden ayudar a las personas a observar sus experiencias internas sin reaccionar automáticamente a ellas (Hayes et al., 2006).

La investigación científica sobre estas aproximaciones ha crecido de manera notable durante las últimas dos décadas. Diversos metaanálisis han encontrado evidencia favorable para la terapia de aceptación y compromiso y otras intervenciones de tercera generación en múltiples problemas psicológicos y poblaciones clínicas (A-Tjak et al., 2015; Gloster et al., 2020). Sin embargo, también se ha señalado la necesidad de continuar realizando estudios metodológicamente rigurosos que permitan identificar con mayor precisión los mecanismos responsables de sus efectos terapéuticos y las condiciones bajo las cuales resultan más eficaces.

Uso de herramientas psicoterapéuticas en psicología del deporte

La psicología del deporte ha evolucionado considerablemente desde sus primeras aproximaciones centradas exclusivamente en la motivación y el aprendizaje motor, hasta convertirse en una disciplina compleja que aborda múltiples factores psicológicos relacionados con el rendimiento, el bienestar y el desarrollo integral de los deportistas. Actualmente, se reconoce que el desempeño deportivo depende no solo de variables físicas, técnicas y tácticas, sino también de procesos cognitivos, emocionales y conductuales que pueden facilitar o dificultar la adaptación a las exigencias propias de la práctica deportiva (Weinberg, Gould, 2019).

Dentro de este contexto, las herramientas psicoterapéuticas han adquirido una importancia creciente como recursos destinados a optimizar el funcionamiento psicológico de atletas, entrenadores y equipos deportivos. Aunque la psicología del deporte no debe confundirse con la psicoterapia clínica, ambas disciplinas comparten numerosos principios teóricos y metodológicos. De hecho, muchas de las estrategias empleadas actualmente en el ámbito deportivo tienen sus raíces en modelos desarrollados originalmente para la intervención psicológica en contextos clínicos y educativos (Andersen, 2009).

Uno de los objetivos principales de estas herramientas consiste en ayudar a los deportistas a gestionar adecuadamente las demandas psicológicas asociadas con la competición. La presión por alcanzar resultados, las expectativas externas, la incertidumbre sobre el desempeño futuro, el miedo al fracaso y las dificultades derivadas de las relaciones interpersonales dentro del entorno deportivo pueden generar elevados niveles de estrés y afectar negativamente el rendimiento. En consecuencia, las y los profesionales de la psicología deportiva han incorporado diversas técnicas dirigidas a fortalecer la capacidad de afrontamiento y promover respuestas adaptativas ante situaciones de alta exigencia.

Terapias de tercera generación y el rendimiento en el deporte

A diferencia de enfoques centrados principalmente en el control o la eliminación de pensamientos y emociones considerados negativos, las intervenciones de tercera generación buscan modificar la relación que las personas establecen con sus experiencias internas, promoviendo una mayor flexibilidad psicológica y una conducta orientada hacia objetivos significativos (Hayes et al., 2012).

La terapia de aceptación y compromiso (ACT), por ejemplo, propone estrategias como la aceptación psicológica, la defusión cognitiva, el contacto con el momento presente y la clarificación de valores personales. Estas herramientas permiten que el deportista mantenga su atención en las demandas relevantes de la tarea deportiva incluso cuando experimenta emociones desagradables o pensamientos distractores. En lugar de intentar eliminar la ansiedad antes de competir, por ejemplo, el atleta aprende a reconocerla como una experiencia transitoria y compatible con una ejecución eficaz (Gardner, Moore, 2007).

La atención plena o mindfulness constituye otra de las herramientas más estudiadas dentro de las terapias de tercera generación aplicadas al deporte. El mindfulness se refiere a la capacidad de prestar atención de manera intencional al momento presente con una actitud de apertura y ausencia de juicio (Kabat-Zinn, 2003). Diversas investigaciones han mostrado que el entrenamiento en mindfulness puede contribuir a mejorar la concentración, reducir la reactividad emocional y favorecer una mayor estabilidad atencional durante la competición (Birrer et al, 2012).

Otro aspecto relevante es la relación entre flexibilidad psicológica y rendimiento. Diversos estudios han encontrado asociaciones positivas entre niveles elevados de flexibilidad psicológica y variables como resiliencia, bienestar subjetivo, regulación emocional y capacidad de afrontamiento en deportistas (Gross et al., 2018). Estas capacidades permiten responder de manera más adaptativa ante derrotas, lesiones, cambios en el rendimiento o presiones competitivas.

Terapias de tercera generación y rehabilitación en el deporte

Las lesiones constituyen una de las experiencias más difíciles que puede enfrentar un deportista. Más allá de las consecuencias físicas, las lesiones suelen generar importantes reacciones emocionales y cognitivas, incluyendo frustración, ansiedad, tristeza, incertidumbre, alteraciones de la identidad personal y disminución de la motivación para continuar con los procesos de rehabilitación (Wiese-Bjornstal, 2010).

En este contexto, las terapias de tercera generación han comenzado a utilizarse como herramientas complementarias para facilitar la adaptación psicológica durante los procesos de rehabilitación.

La aceptación psicológica ocupa un papel central en este proceso. Cuando una lesión ocurre, muchos atletas intentan negar la gravedad de la situación, evitar pensamientos relacionados con la recuperación o frustrarse intensamente ante las limitaciones temporales que experimentan. Desde la perspectiva de las terapias de tercera generación, estas respuestas pueden incrementar el sufrimiento psicológico y dificultar la adherencia a los programas de rehabilitación. En contraste, la aceptación permite reconocer la realidad de la lesión sin resignación pasiva, facilitando una adaptación más efectiva a las circunstancias presentes (Hayes et al., 2012).

Asimismo, las técnicas de mindfulness pueden favorecer una observación menos reactiva de las sensaciones físicas desagradables, los pensamientos preocupantes y las emociones difíciles que suelen acompañar los procesos de rehabilitación. Esto puede reducir la tendencia a la rumiación y disminuir el impacto psicológico de los contratiempos que frecuentemente aparecen durante la recuperación deportiva.

La flexibilidad psicológica también parece desempeñar un papel importante en la adherencia a los tratamientos de rehabilitación. Los programas de recuperación suelen requerir meses de esfuerzo sostenido, tolerancia a la incomodidad física y adaptación constante a cambios en el estado funcional. Los atletas con mayores niveles de flexibilidad psicológica tienden a mostrar una mejor capacidad para afrontar estos desafíos sin abandonar prematuramente las actividades terapéuticas (Mahoney, Hanrahan, 2011).

Limitaciones del uso de las terapias de tercera generación en el deporte

A pesar del creciente interés que han despertado las terapias de tercera generación dentro de la psicología del deporte, es importante reconocer que su aplicación también presenta diversas limitaciones teóricas, metodológicas y prácticas.

Una de las principales limitaciones se relaciona con la heterogeneidad de los estudios disponibles. La literatura científica sobre terapias de tercera generación aplicadas al deporte ha crecido de manera considerable durante las últimas dos décadas; sin embargo, muchas investigaciones han sido realizadas con muestras relativamente pequeñas, diseños cuasi experimentales o grupos específicos de deportistas, lo que dificulta extrapolar los resultados a poblaciones más amplias (Josefsson et al., 2019). Asimismo, las características particulares de cada disciplina deportiva pueden influir significativamente en la eficacia de las intervenciones, haciendo necesario desarrollar investigaciones específicas para diferentes contextos competitivos.

Además, algunos investigadores han señalado que todavía existe un debate respecto al grado en que los beneficios observados se deben a componentes particulares de estas terapias o a factores comunes presentes en numerosas formas de intervención psicológica, tales como la alianza terapéutica, la expectativa de mejora, el apoyo social o la motivación del participante (Öst, 2014).

Finalmente, debe señalarse que las terapias de tercera generación no constituyen una solución universal para todos los problemas psicológicos presentes en el deporte. En determinadas situaciones, otros enfoques terapéuticos o estrategias de intervención pueden resultar igualmente útiles o incluso más apropiados según las características individuales del deportista, el contexto competitivo y los objetivos específicos del proceso de intervención. Por ello, la literatura especializada suele recomendar una perspectiva integradora que combine diferentes herramientas psicológicas sustentadas en evidencia científica.

Referencias:

  • Andersen, M. (Ed.). (2009). Doing sport psychology. Human Kinetics.
  • A-Tjak, J., et al. (2015). A meta-analysis of the efficacy of Acceptance and Commitment Therapy for clinically relevant mental and physical health problems. Psychotherapy and Psychosomatics, 84(1), 30–36. pure.uva.nl
  • Birrer, D., et al. (2012). Mindfulness to enhance athletic performance: Theoretical considerations and possible impact mechanisms. Mindfulness, 3(3), 235–246. researchgate.net
  • Gardner, F., Moore, Z. (2007). The psychology of enhancing human performance: The mindfulness-acceptance-commitment approach. Springer.
  • Gloster, A., et al. (2020). The empirical status of acceptance and commitment therapy: A review of meta-analyses. Journal of Contextual Behavioral Science, 18, 181–192. sciencedirect.com
  • Gross, M., et al. (2018). An empirical examination comparing the Mindfulness-Acceptance-Commitment approach and psychological skills training for the mental health and sport performance of female student athletes. International Journal of Sport and Exercise Psychology, 16(4), 431–451. researchgate.net 
  • Hayes, S., et al. (2006). Acceptance and Commitment Therapy: Model, processes and outcomes. Behaviour Research and Therapy, 44(1), 1–25. i-cbt.org.ua
  • Hayes, S., et al. (2012). Acceptance and Commitment Therapy: The process and practice of mindful change (2nd ed.). Guilford Press.
  • Josefsson, T., et al. (2019). Mindfulness mechanisms in sports: Mediating effects of rumination and emotion regulation on sport-specific coping. Mindfulness, 10(7), 1354–1363. researchgate.net
  • Kabat-Zinn, J. (2003). Mindfulness-based interventions in context: Past, present and future. Clinical Psychology: Science and Practice, 10(2), 144–156. i-cbt.org.ua 
  • Mahoney, J., Hanrahan, S. (2011). A brief educational intervention using Acceptance and Commitment Therapy: Four injured athletes’ experiences. Journal of Clinical Sport Psychology, 5(3), 252–273. researchgate.net
  • Öst, L. (2014). The efficacy of Acceptance and Commitment Therapy: An updated systematic review and meta-analysis. Behaviour Research and Therapy, 61, 105–121. actcursus.nl
  • Weinberg, R., Gould, D. (2019). Foundations of sport and exercise psychology (7th ed.). Human Kinetics.
  • Wiese-Bjornstal, D. (2010). Psychology and socioculture affect injury risk, response, and recovery in high-intensity athletes: A consensus statement. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, 20(Suppl. 2), 103–111. oliverfinlay.com

Créditos de imagen de portada: Foto de cottonbro studio

Fran González
Fran González
Director y fundador de Mente y Ciencia. Psicólogo Online en Ítaca Psicología. Graduado en Psicología. Máster en Psicología General Sanitaria. Profesor colaborador en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Responsable del Grupo de Trabajo de Psicología Basada en la Evidencia en el Colegio Oficial de Psicología (COP-AO).

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Director y fundador de Mente y Ciencia. Psicólogo Online en Ítaca Psicología. Graduado en Psicología. Máster en Psicología General Sanitaria. Profesor colaborador en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Responsable del Grupo de Trabajo de Psicología Basada en la Evidencia en el Colegio Oficial de Psicología (COP-AO).