Psicología ambiental: Relación entre el ser humano y su entorno

La psicología ambiental es una disciplina científica que estudia la interacción dinámica entre los seres humanos y su entorno físico, social y cultural.

La psicología ambiental surgió formalmente en las décadas de 1960 y 1970, impulsada por la creciente conciencia sobre problemas ambientales como la contaminación, la sobrepoblación urbana y la degradación de ecosistemas (Gifford, 2014). Esta rama de la psicología se distingue por su enfoque transaccional, que considera tanto el impacto del ambiente en el comportamiento humano como la influencia de las acciones humanas en la transformación del entorno (Steg, Van den Berg, De Groot, 2013).

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Además de su enfoque en el bienestar individual, la psicología ambiental aborda desafíos colectivos, como la promoción de conductas proambientales (como el reciclaje, o el uso de transporte sostenible) y el diseño de políticas públicas que fomenten la sostenibilidad (Clayton, 2020). Su carácter interdisciplinario le permite integrar conocimientos de la arquitectura, la ecología, la sociología y la neurociencia, lo que la convierte en un campo esencial para enfrentar los retos ambientales del siglo XXI.

¿Qué es la psicología ambiental?

La psicología ambiental es una rama de la psicología que investiga las interacciones recíprocas entre las personas y sus entornos físicos, sociales y culturales. A diferencia de otras áreas psicológicas centradas en procesos intrapsíquicos, esta disciplina enfatiza el papel activo del entorno en la configuración de la cognición, la emoción y la conducta (Gifford, 2007).

Uno de los principios fundamentales de la psicología ambiental es que el espacio no es un mero contenedor de acciones, sino un agente que las moldea. Por ejemplo, algunas investigaciones demostraron que la disposición del mobiliario en bibliotecas y aulas influye en los patrones de interacción social (Sommer, 1969). De manera similar, estudios en entornos laborales han encontrado que oficinas con diseños abiertos pueden fomentar la colaboración, pero también aumentar las distracciones, lo que afecta la productividad (Sundstrom, Burt, Camp, 1980).

Otro aspecto clave es el estudio de la percepción ambiental, que examina cómo las personas interpretan y valoran su entorno. En este sentido, Lynch introdujo el concepto de ‘imagenabilidad urbana’, señalando que las ciudades con hitos claros y rutas reconocibles son percibidas como más navegables y seguras. Además, la psicología ambiental explora fenómenos como la territorialidad, la privacidad y el hacinamiento, todos ellos relevantes para el diseño de viviendas y espacios públicos (Lynch, 1960; Altman, 1975).

Campos de estudio de la psicología ambiental

La psicología ambiental abarca una amplia gama de áreas de investigación, cada una con sus propios métodos y marcos teóricos. A continuación, se detallan los principales campos de estudio:

  • Cognición ambiental: Este campo examina cómo las personas perciben, organizan y recuerdan información sobre su entorno. Incluye investigaciones sobre mapas mentales (Lynch, 1960), wayfinding (navegación espacial) y la legibilidad de los espacios urbanos. Estudios recientes han utilizado tecnologías como la realidad virtual para analizar cómo las personas se orientan en entornos desconocidos (Dalton et al., 2019).
  • Comportamiento proambiental: Analiza los factores que motivan o inhiben acciones sostenibles, como el reciclaje, el ahorro de energía o el uso de transporte público. Teorías como el Modelo de Comportamiento Planificado (Ajzen, 1991) y la Teoría del Valor-Belief-Norma (Stern, 2000) han sido fundamentales para entender estas conductas.
  • Estrés y restauración ambiental: Investiga cómo los entornos naturales (bosques, playas, parques) pueden reducir el estrés y restaurar la capacidad de atención. La Teoría de la Restauración de la Atención (Kaplan, 1995) y la Teoría del Estrés Reducido (Ulrich, 1983) son marcos clave en este ámbito.
  • Diseño ambiental: Evalúa cómo el diseño arquitectónico y urbano afecta el bienestar psicológico. Por ejemplo, investigaciones en hospitales han demostrado que la presencia de luz natural y vegetación reduce la ansiedad en pacientes (Ulrich, 1984).
  • Psicología del cambio climático: Examina las respuestas emocionales y conductuales ante el calentamiento global, incluyendo la negación climática y la eco-ansiedad (Clayton, 2020).

Estos campos reflejan la diversidad de la psicología ambiental y su capacidad para abordar problemas tanto micro (como el diseño de interiores) como macro (como el desarrollo de políticas climáticas).

Corrientes teóricas dentro de la psicología ambiental

La psicología ambiental se sustenta en diversas corrientes teóricas que explican la relación persona-entorno. Entre las más influyentes se encuentran:

  1. Teoría de la Restauración de la Atención (ART): Desarrollada por Kaplan, postula que los entornos naturales facilitan la recuperación de la fatiga mental al involucrar una atención involuntaria y suave (Kaplan, 1995). Estudios experimentales han respaldado esta teoría, mostrando que caminar en la naturaleza mejora la memoria y la concentración (Berman et al., 2008).
  2. Modelo de Comportamiento Planificado (TPB): Propuesto por Ajzen, sugiere que las conductas proambientales dependen de actitudes, normas subjetivas y control percibido. Ha sido ampliamente utilizado para predecir acciones como el reciclaje o el uso de energía renovable (Ajzen, 1991).
  3. Teoría del Estrés Reducido (SRT): Ulrich argumentó que los entornos naturales activan respuestas fisiológicas de relajación, reduciendo el cortisol y la presión arterial. Esta teoría ha influido en el diseño de hospitales y espacios terapéuticos (Ulrich, 1984).
  4. Ecopsicología: Integra principios ecológicos y psicológicos, enfatizando la conexión emocional con la naturaleza (Roszak, Gomes, Kanner, 1995). Propone que la desconexión del mundo natural es una fuente de malestar psicológico.
  5. Enfoque sociocultural: Examina cómo factores culturales y sociales median la percepción del entorno. Por ejemplo, estudios comparativos han mostrado diferencias en la valoración de espacios públicos entre culturas colectivistas e individualistas (Gifford, 2007).

Estas teorías no son excluyentes, sino complementarias, y su integración permite una comprensión más holística de la psicología ambiental.

Relación de la psicología ambiental con otras disciplinas

La psicología ambiental se caracteriza por su naturaleza interdisciplinaria, estableciendo diálogos fructíferos con diversas áreas del conocimiento para abordar problemas complejos en la relación persona-entorno. Esta colaboración no solo enriquece su marco teórico, sino que también amplía sus aplicaciones prácticas (Clayton, Brook, 2005).

Uno de sus vínculos más significativos es con la arquitectura y el urbanismo. La psicología ambiental aporta evidencia científica sobre cómo el diseño espacial afecta el comportamiento humano, influyendo en conceptos como el diseño biofílico, que integra elementos naturales en construcciones para mejorar el bienestar (Kellert, Wilson, 1993). Estudios conjuntos han demostrado que espacios con iluminación natural, vegetación y baja densidad promueven la productividad en oficinas y el aprendizaje en escuelas (Evans, McCoy, 1998).

Con la sociología, explora cómo factores estructurales, como la desigualdad económica, determinan el acceso a entornos saludables. Por ejemplo, investigaciones sobre ‘justicia ambiental’ revelan que comunidades marginadas suelen estar más expuestas a contaminación y menos a áreas verdes (Bullard, 2000). Esta colaboración ha impulsado políticas urbanas más equitativas.

En el campo de la ecología, la psicología ambiental estudia cómo las percepciones humanas influyen en la conservación de ecosistemas. En relación con esto, trabajos con biólogos han identificado que el ‘déficit de naturaleza’ en niñas y niños urbanos reduce su conexión emocional con el medio ambiente, afectando futuras actitudes conservacionistas (Louv, 2005).

La neurociencia también contribuye mediante técnicas de neuroimagen para entender cómo el cerebro procesa distintos entornos. En este sentido, investigaciones muestran que espacios caóticos activan la amígdala (asociada al estrés), mientras que entornos naturales estimulan la corteza prefrontal, vinculada a la relajación (Kim et al., 2010).

Así, esta red interdisciplinaria permite abordar desafíos como el cambio climático desde múltiples perspectivas, combinando conocimientos sobre comportamiento humano, diseño espacial y dinámicas ecológicas.

Aplicaciones prácticas

En el campo del diseño urbano y arquitectónico, los hallazgos de la psicología ambiental han revolucionado la concepción de espacios asistenciales. Numerosos hospitales en todo el mundo han incorporado jardines terapéuticos y vistas a entornos naturales en sus diseños, con el fin de reducir el tiempo de recuperación de los pacientes. Esta misma lógica se aplica en entornos laborales, donde empresas pioneras como Google han transformado sus oficinas integrando principios de psicología ambiental, creando espacios flexibles con abundante vegetación que favorecen la creatividad y reducen el ausentismo laboral.

En el ámbito de la salud mental, programas de ecoterapia, que utilizan entornos naturales como parte del proceso de tratamiento, han demostrado una eficacia comparable a las terapias convencionales. Paralelamente, el diseño de vecindarios con adecuada planificación urbana, que incluye aceras peatonales y acceso a parques, ha mostrado impactos positivos en la salud física y mental de los residentes, reduciendo problemas como la obesidad y el estrés crónico.

Las aplicaciones educativas de la psicología ambiental son igualmente significativas. Instituciones escolares que han transformado sus patios siguiendo principios de naturalización reportan no solo mejoras en el rendimiento académico de los estudiantes, sino también una notable disminución en los casos de bullying. Estas intervenciones se complementan con programas educativos basados en modelos teóricos como el de Comportamiento Planificado, que han logrado incrementar sustancialmente las tasas de reciclaje en diversas comunidades urbanas.

A nivel de políticas públicas, la psicología ambiental está transformando la gestión urbana. Iniciativas como el modelo de ‘ciudades de 15 minutos’, aplican principios de cognición ambiental para reorganizar los servicios urbanos, reduciendo significativamente las emisiones de CO2 al minimizar los desplazamientos innecesarios. Complementariamente, estrategias de fiscalidad ambiental que incorporan retroalimentación sobre los beneficios ecológicos han demostrado mayor aceptación social que los impuestos tradicionales a los combustibles fósiles.

Referencias:

  • Ajzen, I. (1991). The theory of planned behavior. Organizational Behavior and Human Decision Processes, volumen (50), número (2), pp. 179-211. sciencedirect.com
  • Altman, I. (1975). The environment and social behavior: Privacy, personal space, territory, crowding. Brooks/Cole.
  • Berman, M., Jonides, J., Kaplan, S. (2008). The cognitive benefits of interacting with nature. Psychological Science, volumen (19), número (12), pp. 1207-1212. journals.sagepub.com
  • Bullard, R. (2000). Dumping in Dixie: Race, class, and environmental quality (3rd ed.). Westview Press.
  • Clayton, S. (2020). Climate anxiety: Psychological responses to climate change. Journal of Anxiety Disorders, volumen (74), número (102263). sciencedirect.com
  • Clayton, S., Brook, A. (2005). Can psychology help save the world? A model for conservation psychology. Analyses of Social Issues and Public Policy, volumen (5), número (1), pp. 87-102. spssi.onlinelibrary.wiley.com 
  • Dalton, R., Hölscher, C., Montello, D. (2019). Wayfinding as a social activity. Frontiers in Psychology, volumen (10), número (142). frontiersin.org
  • Evans, G., McCoy, J. (1998). When buildings don’t work: The role of architecture in human health. Journal of Environmental Psychology, volumen (18), número (1), pp. 85-94. sciencedirect.com
  • Gifford, R. (2007). Environmental psychology: Principles and practice (4th ed.). Optimal Books.
  • Kaplan, S. (1995). The restorative benefits of nature: Toward an integrative framework. Journal of Environmental Psychology, volumen (15), número (3), pp. 169-182. sciencedirect.com
  • Kellert, S., Wilson, E. (Eds.). (1993). The biophilia hypothesis. Island Press.
  • Kim, T. H., Jeong, G., Baek, H., Kim, G. Sundaram, T., Kang, H., … Song, J. (2010). Human brain activation in response to visual stimulation with rural and urban scenery pictures: A functional magnetic resonance imaging study. Science of the Total Environment, volumen (408), número (12), pp. 2600-2607. sciencedirect.com
  • Louv, R. (2005). Last child in the woods: Saving our children from nature-deficit disorder. Algonquin Books.
  • Lynch, K. (1960). The image of the city. MIT Press.
  • Roszak, T., Gomes, M., Kanner, A. (Eds.). (1995). Ecopsychology: Restoring the earth, healing the mind. Sierra Club Books. 
  • Sommer, R. (1969). Personal space: The behavioral basis of design. Prentice-Hall.
  • Steg, L., Van den Berg, A., De Groot, J. (Eds.). (2013). Environmental psychology: An introduction. Wiley-Blackwell.
  • Stern, P. C. (2000). Toward a coherent theory of environmentally significant behavior. Journal of Social Issues, volumen (56), número (3), pp. 407-424. onlinelibrary.wiley.com
  • Sundstrom, E., Burt, R., Kamp, D. (1980). Privacy at work: Architectural correlates of job satisfaction and job performance. Academy of Management Journal, volumen (23), número (1), pp. 101-117. jstor.org
  • Ulrich, R. (1983). Aesthetic and affective response to natural environment. In I. Altman & J. F. Wohlwill (Eds.), Behavior and the natural environment (pp. 85-125). Springer.
  • Ulrich, R. (1984). View through a window may influence recovery from surgery. Science, volumen (224), número (4647), pp. 420-421. science.org

Créditos de imagen de portada: Foto de MART  PRODUCTION

Fran González
Fran González
Director y fundador de Mente y Ciencia. Psicólogo Online en Ítaca Psicología. Graduado en Psicología. Máster en Psicología General Sanitaria. Profesor colaborador en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Responsable del Grupo de Trabajo de Psicología Basada en la Evidencia en el Colegio Oficial de Psicología (COP-AO).

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Fran González
Director y fundador de Mente y Ciencia. Psicólogo Online en Ítaca Psicología. Graduado en Psicología. Máster en Psicología General Sanitaria. Profesor colaborador en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Responsable del Grupo de Trabajo de Psicología Basada en la Evidencia en el Colegio Oficial de Psicología (COP-AO).