Durante las últimas décadas, la psicología clínica ha experimentado importantes transformaciones tanto en sus modelos de intervención como en los medios a través de los cuales se ofrecen los servicios de atención psicológica. La convergencia entre la expansión de la atención psicológica digital y el desarrollo de tratamientos basados en la evidencia ha favorecido la aparición de múltiples programas de terapias de tercera generación administradas a distancia. En este contexto, diversas investigaciones han señalado que algunas intervenciones basadas en la terapia de aceptación y compromiso (o ACT) administradas de manera online pueden producir mejoras significativas en síntomas psicológicos, calidad de vida y flexibilidad psicológica, mostrando resultados comparables a los obtenidos en modalidades presenciales en determinados contextos y poblaciones (Brown et al., 2016; Levin et al., 2017).
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¿Qué es la terapia de aceptación y compromiso?
La terapia de aceptación y compromiso (ACT) es un modelo de intervención psicológica fundamentado en el contextualismo funcional y en la teoría de los marcos relacionales (Relational Frame Theory), una aproximación al lenguaje y la cognición humana que busca explicar cómo los procesos verbales contribuyen tanto a la adaptación como al sufrimiento psicológico (Hayes et al., 2001).
A diferencia de otras formas de intervención psicológica que buscan modificar directamente el contenido de los pensamientos o disminuir la frecuencia de determinadas emociones, ACT propone cambiar la relación que las personas establecen con dichas experiencias internas. Según este enfoque, gran parte del sufrimiento psicológico surge cuando los individuos intentan evitar, controlar o suprimir pensamientos, recuerdos, emociones y sensaciones que consideran desagradables. Este fenómeno, denominado evitación experiencial, puede proporcionar alivio a corto plazo, pero suele generar restricciones importantes en la vida cotidiana y contribuir al mantenimiento de diversos problemas psicológicos (Hayes et al., 1996).
El objetivo principal de la terapia de aceptación y compromiso es desarrollar la denominada flexibilidad psicológica. Este constructo hace referencia a la capacidad de mantenerse en contacto con el momento presente y actuar de manera efectiva de acuerdo con los valores personales, incluso en presencia de pensamientos o emociones difíciles (Hayes et al., 2006).
La investigación acumulada durante las últimas dos décadas ha mostrado que ACT puede resultar eficaz para una amplia variedad de condiciones clínicas y no clínicas. Diversos metaanálisis han encontrado resultados favorables en problemas como ansiedad, depresión, dolor crónico, trastornos relacionados con el estrés, abuso de sustancias y diversas condiciones médicas crónicas (A-Tjak et al., 2015; Gloster et al., 2020). Como consecuencia, la terapia de aceptación y compromiso se ha consolidado como una de las intervenciones más influyentes dentro de la psicología clínica contemporánea.
Auge de la atención online en los últimos años
La prestación de servicios psicológicos mediante tecnologías digitales ha experimentado un crecimiento notable durante las últimas dos décadas, transformando de manera significativa la forma en que se conciben y ofrecen los servicios de salud mental.
Uno de los principales argumentos que favorecieron el desarrollo de la atención psicológica online fue la existencia de una brecha considerable entre la demanda de servicios de salud mental y la disponibilidad de profesionales capacitados. En numerosos países, especialmente en regiones rurales o alejadas de los grandes centros urbanos, muchas personas enfrentaban dificultades para acceder a servicios especializados debido a la distancia, los costos de desplazamiento o la escasez de profesionales. Las intervenciones digitales comenzaron a ser vistas como una estrategia prometedora para ampliar la cobertura de los servicios psicológicos y facilitar el acceso a poblaciones tradicionalmente desatendidas (Kazdin, Rabbitt, 2013).
Paralelamente, la investigación científica empezó a acumular evidencia favorable sobre la eficacia de diversas modalidades de intervención psicológica administradas mediante internet. Revisiones sistemáticas y metaanálisis mostraron que numerosos tratamientos basados en la evidencia podían adaptarse exitosamente a formatos digitales, obteniendo resultados comparables a los observados en intervenciones presenciales para determinados trastornos y condiciones clínicas (Andersson et al., 2014). Estos hallazgos contribuyeron a reducir el escepticismo inicial respecto a la efectividad de la atención online y favorecieron su progresiva incorporación a los sistemas de salud.
En este contexto, las terapias conductuales de tercera generación encontraron un terreno especialmente favorable para su adaptación tecnológica. La incorporación de ejercicios experienciales, prácticas de mindfulness, actividades de clarificación de valores y procedimientos orientados a la aceptación y el compromiso resultó compatible con plataformas digitales, aplicaciones móviles y programas basados en internet.
¿Cómo se desarrolla una terapia de aceptación y compromiso online?
La terapia de aceptación y compromiso online mantiene los principios teóricos y clínicos fundamentales de ACT, pero adapta los procedimientos terapéuticos a entornos digitales.
Una de las modalidades más frecuentes consiste en la realización de sesiones sincrónicas mediante videoconferencia. En este formato, terapeuta y paciente interactúan en tiempo real utilizando plataformas seguras de comunicación audiovisual. Desde el punto de vista clínico, estas sesiones suelen desarrollarse de manera muy similar a la terapia presencial. El profesional realiza evaluaciones, propone ejercicios experienciales, explora patrones de evitación experiencial y ayuda al paciente a identificar valores personales relevantes. Asimismo, pueden utilizarse metáforas, ejercicios de mindfulness y prácticas de defusión cognitiva adaptadas al contexto virtual, conservando los elementos centrales del modelo terapéutico (Hayes et al., 2012).
Otra modalidad ampliamente utilizada corresponde a las intervenciones guiadas por internet. En estos programas, los participantes acceden a módulos estructurados que contienen materiales educativos, ejercicios prácticos, registros conductuales y actividades orientadas al desarrollo de habilidades psicológicas específicas. Estos contenidos suelen organizarse de manera progresiva, permitiendo que las personas avancen a su propio ritmo mientras reciben algún nivel de acompañamiento profesional mediante mensajes, correos electrónicos o breves sesiones de seguimiento. Diversas investigaciones han mostrado que este tipo de intervenciones puede producir mejoras significativas en síntomas de ansiedad, depresión y estrés psicológico (Brown et al., 2016; Levin et al., 2017).
Las aplicaciones móviles representan otra vía de implementación de la terapia de aceptación y compromiso online. Muchas de estas herramientas incorporan ejercicios breves de mindfulness, actividades de reflexión sobre valores, prácticas de observación de pensamientos y recordatorios orientados a fomentar la acción comprometida en la vida cotidiana (Levin et al., 2017). No obstante, este formato aun se encuentra en fases experimentales.
Efectividad de la terapia de aceptación y compromiso
A diferencia de otras innovaciones tecnológicas que han sido incorporadas a la práctica clínica sin suficiente respaldo empírico, buena parte del desarrollo de terapia de aceptación y compromiso online se ha sustentado en ensayos clínicos controlados, estudios piloto y revisiones sistemáticas que han permitido identificar programas capaces de producir resultados clínicamente significativos.
Una revisión de programas digitales basados en ACT ha encontrado evidencia favorable para intervenciones dirigidas a síntomas de ansiedad, depresión, estrés, dolor crónico y promoción del bienestar psicológico. Los autores observaron que muchos de estos programas producían mejoras significativas en flexibilidad psicológica, variable considerada el principal mecanismo de cambio dentro del modelo de ACT. Además, los resultados sugerían que los beneficios obtenidos podían mantenerse durante periodos de seguimiento posteriores a la finalización de la intervención (Levin et al., 2017).
Otro ejemplo relevante corresponde a una comparación realizada en una intervención basada en ACT administrada mediante videoconferencia con un tratamiento presencial tradicional. Los resultados indicaron que la modalidad online no solo fue bien aceptada por los participantes, sino que también produjo mejoras clínicamente significativas en síntomas psicológicos y funcionamiento general (Lappalainen et al., 2014).
La aplicación de ACT online también ha sido explorada en contextos de salud física. Diversos estudios han evaluado intervenciones dirigidas a personas con dolor crónico, enfermedades médicas de larga duración y problemas relacionados con el estrés asociado a condiciones de salud (Buhrman et al., 2013).
Más recientemente, revisiones sistemáticas y metaanálisis han continuado respaldando la eficacia de las intervenciones digitales basadas en ACT. identificaron evidencia favorable para programas online aplicados a diferentes trastornos psicológicos, destacando especialmente su potencial para aumentar la flexibilidad psicológica y reducir el malestar emocional (Thompson et al., 2021).
Ventajas de la terapia de aceptación y compromiso online
Una de las ventajas más importantes de la terapia de aceptación y compromiso online es la ampliación del acceso a los servicios de salud mental. Numerosas personas viven en regiones donde existe una oferta limitada de profesionales especializados o enfrentan dificultades para desplazarse a centros de atención psicológica. La modalidad online permite superar gran parte de estas barreras geográficas, facilitando el acceso a tratamientos basados en la evidencia independientemente de la ubicación física del paciente (Andersson, 2018).
La flexibilidad horaria constituye otro beneficio significativo. Las intervenciones online permiten programar sesiones con mayor facilidad o acceder a contenidos terapéuticos en horarios más convenientes para el usuario. Esto puede favorecer la adherencia al tratamiento y reducir la probabilidad de abandono prematuro, un aspecto especialmente relevante en el ámbito de la salud mental (Levin et al., 2017).
Otra ventaja importante radica en la posibilidad de integrar los principios de aceptación y compromiso dentro de la vida cotidiana de manera más inmediata. Las plataformas digitales, aplicaciones móviles y recursos interactivos permiten que los usuarios practiquen ejercicios de mindfulness, defusión cognitiva o clarificación de valores en contextos reales y no únicamente durante las sesiones terapéuticas. Esta integración puede favorecer la generalización de los aprendizajes y contribuir a que las habilidades desarrolladas en terapia se mantengan a largo plazo.
La modalidad online también ofrece oportunidades para personalizar la experiencia terapéutica. Muchos programas permiten adaptar contenidos, ejercicios y materiales en función de las características individuales de cada participante. Además, los recursos multimedia pueden facilitar la comprensión de conceptos complejos mediante videos, animaciones, audios guiados y actividades interactivas. Diversos autores han señalado que estos elementos pueden incrementar el compromiso del usuario con el proceso terapéutico y mejorar la experiencia de aprendizaje (Levin et al., 2017; Brown et al., 2016).
Limitaciones de la terapia de aceptación y compromiso en su modalidad online
A pesar de las numerosas ventajas asociadas a la terapia de aceptación y compromiso online, esta modalidad también presenta diversas limitaciones que deben ser consideradas tanto por los profesionales de la salud mental como por los usuarios. Si bien la evidencia científica disponible indica que muchas intervenciones digitales basadas en ACT pueden producir resultados clínicamente significativos, los investigadores coinciden en que la modalidad online no constituye una solución universal ni resulta igualmente adecuada para todas las personas, problemáticas o contextos clínicos (Andersson, 2018; Levin et al., 2017).
Una de las dificultades más señaladas en la literatura científica se relaciona con la llamada brecha digital. Aunque el acceso a internet se ha expandido considerablemente durante las últimas décadas, aún existen importantes diferencias en la disponibilidad de dispositivos tecnológicos, calidad de conexión y habilidades digitales entre distintos grupos poblacionales (Wind et al., 2020).
Otra limitación relevante tiene que ver con la adherencia al tratamiento. Diversos estudios sobre intervenciones psicológicas basadas en internet han observado que las tasas de abandono pueden ser superiores a las registradas en algunos tratamientos presenciales, especialmente cuando los programas funcionan de manera predominantemente automatizada y cuentan con escaso acompañamiento profesional (Melville et al., 2010).
Además, algunos cuadros clínicos complejos pueden requerir una evaluación más cuidadosa respecto a la conveniencia de utilizar una modalidad exclusivamente online. Situaciones que implican riesgo suicida elevado, crisis psiquiátricas agudas, trastornos psicóticos graves o problemas que demandan una intervención multidisciplinaria intensiva pueden beneficiarse de modalidades presenciales o de modelos híbridos que permitan una supervisión más cercana. Aunque ACT ha mostrado utilidad en una amplia variedad de problemas psicológicos, la modalidad online puede no ser la opción más adecuada en todos los casos clínicos (Andersson, 2018).
Referencias:
- A-Tjak, J., et al. (2015). A meta-analysis of the efficacy of Acceptance and Commitment Therapy for clinically relevant mental and physical health problems. Psychotherapy and Psychosomatics, 84(1), 30–36. pure.uva.nl
- Andersson, G. (2018). Internet interventions: Past, present and future. Internet Interventions, 12, 181–188. hacpor.ro
- Andersson, G., et al. (2014). Guided internet-based vs. face-to-face cognitive behavior therapy for psychiatric and somatic disorders: A systematic review and meta-analysis. World Psychiatry, 13(3), 288–295. researchgate.net
- Brown, M., et al. (2016). Effectiveness of web-delivered acceptance and commitment therapy in relation to mental health and well-being: A systematic review and meta-analysis. Journal of Medical Internet Research, 18(8), e221. researchgate.net
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- Hayes, S., et al. (2001). Relational frame theory: A post-Skinnerian account of human language and cognition. Kluwer Academic/Plenum Publishers.
- Hayes, S., et al. (2006). Acceptance and Commitment Therapy: Model, processes and outcomes. Behaviour Research and Therapy, 44(1), 1–25. i-cbt.org.ua
- Hayes, S., et al. (2012). Open, aware, and active: Contextual approaches as an emerging trend in the behavioral and cognitive therapies. Annual Review of Clinical Psychology, 7, 141–168. researchgate.net
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- Kazdin, A., et al. (2013). Novel models for delivering mental health services and reducing the burdens of mental illness. Clinical Psychological Science, 1(2), 170–191. journals.sagepub.com
- Lappalainen, P., et al. (2014). Web-based acceptance and commitment therapy for depressive symptoms: A randomized controlled trial. Journal of Medical Internet Research, 16(12). researchgate.net
- Levin, M., et al. (2017). Web-based acceptance and commitment therapy: A systematic review. Journal of Contextual Behavioral Science, 6(2), 196–205. researchgate.net
- Melville, K., et al. (2010). Dropout from internet-based treatment for psychological disorders. British Journal of Clinical Psychology, 49(4), 455–471. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Thompson, E., et al. (2021). Internet-based acceptance and commitment therapy: A transdiagnostic systematic review and meta-analysis for mental health outcomes. Behavior Therapy, 52(2), 492–507. ovid.com
- Wind, T., et al. (2020). The COVID-19 pandemic: The ‘black swan’ for mental health care and a turning point for e-health. Internet Interventions, 20. covid-19.conacyt.mx/
Créditos de imagen de portada: Foto de MART PRODUCTION

