Terapia de aceptación y compromiso o ACT: ¿En qué consiste?

La terapia de aceptación y compromiso es un modelo psicoterapéutico que no se centra en los síntomas, sino en mejorar la calidad de vida de las personas.

En las últimas dos décadas, el constante desarrollo de las terapias cognitivo-conductuales ha demostrado la imperiosa necesidad de adaptarse a las cambiantes demandas sociales. De esta manera, las terapias contextuales o de tercera generación han surgido como una perspectiva innovadora para la conceptualización y tratamiento de los trastornos mentales, abandonando el tradicional modelo médico para adoptar uno contextual. Uno de los productos más importantes dentro de esta tendencia, es la terapia de aceptación y compromiso, o ACT, basada en la teoría de los marcos relacionales. Este enfoque se distingue por no buscar cambiar patrones de pensamiento erróneos o reducir el malestar emocional, sino en capacitar a la persona para sobrellevar dicho malestar y dirigirse hacia metas generales significativas.

Contenidos relacionados:

A continuación, abordaremos las características más importantes de la ACT, la corriente teórica que le da sustento y algunas de sus aplicaciones prácticas.

Teoría de los marcos relacionales

La teoría de los marcos relacionales, o RFT, constituye una perspectiva analítico-comportamental que aborda el lenguaje y la cognición desde una óptica única. En esencia, conceptualiza el comportamiento relacional como una operante generalizada que se origina en una historia de entrenamiento con múltiples ejemplares. Los marcos relacionales, clasificados como tipos específicos de comportamiento relacional, se definen por tres propiedades fundamentales:

  • Implicación mutua: Deriva una relación entre dos estímulos basados en una relación ya establecida entre estos mismos estímulos. Por ejemplo, la asociación de la palabra ‘coche’ con un coche, implica una vinculación en ambos sentidos (también del objeto a la palabra).
  • Implicación combinatoria: Deriva una relación entre dos estímulos, basados en la relación de los mismos con un tercer estímulo. Por ejemplo, el aprender cómo se escribe perro a través de la palabra ‘perro’, sin necesidad de que el animal esté presente.
  • Transformación de funciones: Se refiere a que un mismo estímulo puede tener diferentes funciones dependiendo de las claves contextuales. Decir: ‘La araña tiene ocho patas’ no implica lo mismo que expresar: ‘¡Cuidado con la araña!’

(Barnes, et.al 2017).

Estos marcos relacionales, aunque aplicables de manera arbitraria, no necesariamente se despliegan de forma arbitraria en el contexto del lenguaje natural (Barnes, Rodríguez, Whelan, 2005).

La actividad de enmarcar eventos relacionalmente, englobaría la capacidad de establecer relaciones no solo de equivalencia, sino también de oposición, comparación, distinción, entre otras. En este sentido, las funciones de un estímulo en oposición a otro no se transfieren simplemente, sino que experimentan una transformación inversa. Además, una vez que un marco relacional, como la coordinación o la oposición, se aprende, la teoría postula que un número infinito de estímulos puede relacionarse, independientemente de sus propiedades formales, siempre que se proporcionen las claves contextuales adecuadas (Gómez, López, Mesa, 2007).

¿Qué es la terapia de aceptación y compromiso?

La terapia de aceptación y compromiso (ACT) se presenta como un modelo orientado hacia el cambio de comportamiento y el bienestar basado en el contextualismo funcional como filosofía de la ciencia, y en los principios de la ciencia conductual y evolutiva expandidos por la teoría de marcos relacionales. Utiliza estrategias de aceptación y mindfulness, junto con estrategias de compromiso y cambio de comportamiento, con el objetivo de incrementar la flexibilidad psicológica; la cual, se define como la capacidad de entrar plenamente en el momento presente como un ser consciente y, en función de lo que la situación permita, modificar o persistir en el comportamiento en servicio de valores elegidos (Hayes, 2020).

La concepción central de la terapia de aceptación y compromiso es que el sufrimiento psicológico y la falta de prosperidad psicológica suelen originarse en la interfaz entre procesos más resientes en la evolución humana, como el lenguaje y la cognición, y fuentes más antiguas de control del comportamiento, basadas en el aprendizaje por experiencia directa (Hayes, 2020).

Como un modelo contextual y funcional, la terapia de aceptación y compromiso postula que los problemas de las personas se centran en cómo han aprendido a derivar pensamientos y emociones, así como en cómo reaccionan a ellos. Además, destaca que la función que cumplen estos pensamientos y emociones en la vida, y cómo se aprende a enmarcarlos para poder vivir, es crucial. De esta manera, este modelo reconoce la capacidad humana para entender y formular reglas basadas en el aprendizaje del complejo comportamiento que denominamos lenguaje. Así, la ACT aborda el proceso intrincado del comportamiento humano a través de la formulación de reglas sobre nosotros mismos y nuestro entorno, y las reglas que establecemos sobre nuestra propia conducta, pensamientos y emociones (Luciano, 2016).

Trastornos mentales según la ACT

Desde la perspectiva de la terapia de aceptación y compromiso, los problemas psicológicos pueden originarse tanto por la ausencia general de habilidades relacionales, como por la incapacidad para persistir o cambiar el comportamiento en función de metas valoradas a largo plazo. Se argumenta que dicha inflexibilidad psicológica surge de un control contextual débil o poco útil sobre los procesos del lenguaje en sí mismos (Hayes, 2020).

De esta manera, un proceso central que puede conducir a la patología es la fusión cognitiva; la cual se refiere a la dominación de las funciones reguladoras del comportamiento por redes relacionales, basadas en la incapacidad para distinguir el proceso y los productos de la respuesta relacional. En contextos que fomentan esta fusión, el comportamiento humano se guía más por redes verbales relativamente inflexibles que por contingencias ambientales contactadas. Como resultado, las personas pueden actuar de una manera inconsistente con lo que el entorno ofrece en relación con los valores y metas elegidas (Hayes, 2020).

Así mismo, la ACT considera que la demanda social de dar razones y la utilidad práctica del comportamiento simbólico humano llevan a la persona a intentar comprender y explicar eventos psicológicos incluso cuando esto es innecesario. El contacto con el momento presente disminuye a medida que las personas comienzan a vivir ‘en sus cabezas’. El pasado y el futuro conceptualizados, y el yo conceptualizado, ganan más poder regulatorio sobre el comportamiento, contribuyendo aún más a la inflexibilidad. Esto significa que las cualidades de vida deseadas a largo plazo quedan en segundo plano frente a metas más inmediatas como tener razón, lucir bien, sentirse bien, o defender un yo conceptualizado (Hayes, 2020).

Flexibilidad psicológica y sus 6 procesos

La ACT busca aumentar la flexibilidad psicológica. Esta flexibilidad se logra a través de seis procesos centrales:

  • Aceptación: Implica la adopción activa y consciente de los eventos privados generados por la historia personal sin intentos innecesarios de cambiar su frecuencia o forma. Se alienta a experimentar plenamente, sin defensa, eventos como la ansiedad o el dolor, fomentando la aceptación como un medio para aumentar la acción basada en valores.
  • Defusión cognitiva: Busca alterar las funciones no deseadas de los pensamientos y eventos privados, en lugar de cambiar su forma, frecuencia o sensibilidad situacional.
  • Estar presente: Se busca que las y los individuos experimenten el mundo de manera más directa para que su comportamiento sea más flexible y consistente con sus valores.
  • Ser uno mismo como contexto: Desde esta perspectiva, el individuo puede ser consciente de su flujo de experiencias sin apegarse a ellas ni invertir en experiencias específicas. La mente se ve como un contexto para el conocimiento verbal, no como el contenido de ese conocimiento.
  • Valores: La ACT utiliza ejercicios para ayudar a los individuos a elegir direcciones de vida en varios ámbitos, socavando procesos verbales que podrían llevar a elecciones basadas en la evitación, la conformidad social o la fusión.
  • Acción Comprometida: Aunque este proceso se asemeja a la terapia conductual tradicional, donde casi cualquier método de cambio de comportamiento puede integrarse, en la ACT, se enfoca en metas de cambio de comportamiento vinculadas a valores. Los esfuerzos de cambio de comportamiento a su vez enfrentan barreras psicológicas que se abordan mediante otros procesos de la ACT.

(Hayes, 2020).

Estos procesos trabajan en conjunto permitiendo la acción basada en valores a pesar de las dificultades psicológicas y contribuyendo a una vida más vital y coherente con los objetivos a largo plazo.

Terapia de aceptación y compromiso en la práctica

La ACT no es un conjunto específico de técnicas o un protocolo determinado, sino que se centra en establecer procesos de flexibilidad psicológica positivos y funcionales en lugar de los procesos negativos que se presumen en las dificultades conductuales y la psicopatología. Este modelo utiliza tanto técnicas tradicionales de terapia conductual, como métodos de la ‘tercera ola’ y aquellos que han surgido principalmente fuera de la tradición conductual. Estos métodos incluyen defusión cognitiva, aceptación, atención plena, valores y métodos de compromiso (Hayes, 2020).

A diferencia de otros enfoques terapéuticos, la ACT no se enfoca en la reducción de síntomas como su objetivo principal. Más bien, se centra en aumentar los comportamientos impulsados por valores y manejar habilidosamente los obstáculos internos que surgen en este proceso. A partir de esto, la intervención busca destacar lo que constituirá una vida significativa y bien vivida.

Así mismo, la ACT ayuda a los clientes a explorar lo que es verdaderamente importante para ellos y ellas en la vida, convirtiéndose a veces en una terapia existencial que aborda preguntas fundamentales. Sin embargo, las respuestas a estas preguntas no siempre son grandiosas; a veces son pequeñas, silenciosas y personalmente relevantes, pero profundamente valiosas. La clave es utilizar activamente estos valores como guías hacia nuevos caminos.

De esta manera, la ACT se presenta como un modelo profundamente conductual. En la práctica, el enfoque se centra en un cambio activo. Se discuten metas, se asignan tareas, se practican habilidades y se comparten ideas y opiniones. Toda esta actividad se basa en un análisis funcional sólido del problema en cuestión que sirve como un mapa para practicantes y clientes en su trabajo conjunto (Bennett, Oliver, 2019).

Aplicaciones de la terapia de aceptación y compromiso

La terapia de aceptación y compromiso ha demostrado ser beneficiosa para una amplia gama de problemas psicológicos y metas positivas. A continuación, se exploran algunas aplicaciones específicas:

Aplicaciones psicoterapéuticas

  • Depresión: Desde la perspectiva de la ACT, la depresión se considera una señal de patrones de vida ineficaces o de falta de flexibilidad psicológica. Se busca cambiar el vínculo estrecho entre el estado de ánimo y el pensamiento con el comportamiento mediante la modificación del control contextual, entendiendo que no es necesario cambiar directamente el estado de ánimo o el pensamiento.
  • Ansiedad y trauma: La ACT se muestra particularmente eficaz para abordar trastornos relacionados con la ansiedad y el trauma. Se centra en vivir una vida valiosa, incluso frente a experiencias difíciles y desagradables asociadas con la ansiedad y el trauma. El énfasis está en la flexibilidad psicológica y en la construcción de comportamientos que estén alineados con los valores personales.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo: En lugar de centrarse en la reducción directa de las obsesiones, la ACT se enfoca en cómo las personas responden a la presencia de dichas obsesiones, y cómo estas funcionan en sus vidas. Se conceptualiza el TOC como la adherencia repetitiva a reglas rígidas que no fomentan acciones valiosas. La terapia se centra en reconocer y desobedecer intencionalmente estas reglas de manera consistente con los valores personales.
  • Trastornos de la Conducta Alimentaria: La ACT aborda los TCA centrándose en la relación de la persona con su identidad asociada al trastorno alimentario. Se trabaja para observar objetivamente los pensamientos y sentimientos asociados con el trastorno, fomentando la flexibilidad psicológica y la construcción de una imagen de sí mismo basada en los valores personales.

(Twohig, Levin, Petersen, 2023).

Otras aplicaciones clínicas

  • Sobrepeso y Obesidad: Las intervenciones de la ACT para el sobrepeso y la obesidad buscan facilitar el cambio de comportamientos saludables, como la elección de alimentos más saludables y el aumento de la actividad física. Se adopta un enfoque de cambio de comportamiento basado en valores y se integra con las intervenciones conductuales tradicionales.
  • Estrés y Malestar Psicológico en el Trabajo: En entornos laborales, la ACT se aplica para reducir los síntomas de estrés y malestar psicológico. Las intervenciones suelen ser grupales y se centran en mejorar la salud psicológica general de los empleados, utilizando principios de aceptación, mindfulness y compromiso con los valores personales.
  • Dolor Crónico: En el contexto del dolor crónico, la flexibilidad psicológica permite a la persona responder de manera adaptable a la experiencia del dolor, minimizando el sufrimiento innecesario y maximizando las opciones de comportamiento alineadas con los valores personales.
  • Trastornos por Uso de Sustancias: La ACT se utiliza para ayudar a las personas a ser conscientes de las señales contextuales e internas relacionadas con el consumo de sustancias, sin juzgarlas ni reaccionar a su contenido literal. Se trabaja para debilitar y eventualmente interrumpir la respuesta habitual al uso de sustancias y fomentar la formación de nuevas asociaciones dirigidas por objetivos.

(Twohig, Levin, Petersen, 2023)

Ventajas de la terapia de aceptación y compromiso

La ACT ofrece diversas ventajas que la han convertido en una opción valiosa en el campo de la psicoterapia. Algunas de las más importantes son:

  • Se centra en el desarrollo de la flexibilidad psicológica, permitiendo a los individuos adaptarse y responder de manera más efectiva a las demandas de la vida cotidiana.
  • Es transdiagnóstica, lo que significa que no se limita a abordar síntomas específicos de trastornos, sino que se centra en procesos psicológicos fundamentales que subyacen a diversas problemáticas.
  • Incorpora estrategias de aceptación y mindfulness, alentando a las y los individuos a relacionarse de manera abierta y consciente con sus pensamientos y emociones, en lugar de intentar eliminarlos. Esta actitud hacia la experiencia interna puede reducir la lucha constante y la evitación que a menudo contribuyen a los problemas psicológicos.
  • Al ayudar a las personas a definir y comprometerse con lo que realmente es significativo para ellas, esta terapia facilita una vida más alineada con sus objetivos y deseos más profundos.
  • Es una terapia activa que implica la participación directa de las personas en la identificación de valores, el establecimiento de objetivos y la implementación de cambios conductuales concretos.
  • Su versatilidad la hace aplicable a diversos públicos y situaciones.
  • Al centrarse en la construcción de repertorios de comportamiento más flexibles y en la gestión adaptativa de experiencias internas, la ACT ayuda a prevenir recaídas al equipar a las personas con habilidades duraderas para enfrentar los desafíos a lo largo del tiempo.
  • Más allá de la reducción de síntomas, la ACT busca mejorar la calidad de vida de las personas.

Estas ventajas, entre otras, han consolidado la ACT como un enfoque terapéutico integral que va más allá de la mitigación de síntomas, buscando el florecimiento psicológico y la construcción de vidas significativas.

Referencias:

  • Balam, H. (2019). Terapias contextuales: Una propuesta clínica desde una perspectiva postskinneriana. Revista Electrónica de Psicología Iztacala, volumen (22), número (2). iztacala.unam.mx
  • Barnes, D., Barnes, Y., Luciano, C., McEnteggart, C. (2017). From the IRAP and REC model to a multi-dimensional multi-level framework for analyzing the dynamics of arbitrarily applicable relational responding. Journal of Contextual Behavioral Science, volumen (6), número (4), pp. 434–445. biblio.ugent.be
  • Barnes, D., Rodríguez, M., Whelan, R. (2005). La teoría de los marcos relacionales y el análisis experimental del lenguaje y la cognición. Revista Latinoamericana de Psicología, volumen (37), número (2), pp. 255- 275. redalyc.org
  • Bennett, R., Oliver, J. (2019). Acceptance and commitment therapy: 100 key points and techniques. Routhledge.
  • Gómez, S., López, F., Mesa, H. (2007). Teoría de los marcos relacionales: algunas implicaciones para la psicopatología y la psicoterapia. International Journal of Clinical and Health Psychology, volumen (7), número (2), pp. 491-507. redalyc.org
  • Hayes, S. (2020). Acceptance & Commitment Therapy (ACT). ContextualPsychology.org. contextualscience.org
  • Luciano, C. (2016). Evolución de ACT. Análisis y Modificación de Conducta, volumen (42), número (165), pp. 3-14. jorgebarraca.com
  • Twohig, M., Levin, M., Petersen, J. (2023). The Oxford Handbook of Acceptance and Commitment Therapy. Oxford Library of Psychology.

Créditos imagen de portada: Foto de Polina Zimmerman

R. Mauricio Sánchez
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

Artículos diarios sobre psicología, neurociencias y salud para profesionales, estudiantes y mentes inquietas

CONTENIDO RELACIONADO

R. Mauricio Sánchez
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.