Marcos relacionales de Hayes: lenguaje y cognición

La teoría de los marcos relacionales de Steven Hayes, explica el desarrollo del lenguaje y la cognición humana, desde el análisis de la conducta, apoyado en el modelo experimental.

La teoría de los marcos relacionales, desarrollada principalmente por Steven Hayes, es un derivado del análisis de la conducta que intenta explicar el desarrollo del lenguaje y la cognición humana. A diferencia de otras propuestas teóricas, esta postura no considera que el lenguaje sea adquirido a partir de factores innatos o hereditarios; o bien, que existan estructuras cerebrales que determinen la forma en que procesamos la información. Por el contrario, dirige su atención a la manera en que ésta facultad sería adquirida a partir de cómo las personas interactuamos con el medio que nos rodea (Hayes, Berens, 2004). En este sentido, los estímulos del medio se vincularían y transformarían a partir de un contexto determinado, el cual reforzaría funciones arbitrarias, que no están necesariamente ligadas a sus propiedades físicas o reales (Hayes, Barnes, Roche, 2001).

La mayor fortaleza de la teoría de los marcos relacionales de Hayes, es su compromiso con la investigación experimental; lo que implica que sus principios han sido sometidos a numerosos estudios que apoyan de manera clara los supuestos conceptuales de su teoría (Barnes, Rodríguez, Whelan, 2005).

Contenidos relacionados:

¿Qué es la teoría de los marcos relacionales de Hayes?

De acuerdo a la teoría de Hayes, el lenguaje y la cognición están basados en respuestas relacionales llamadas marcos relacionales. Estos comportamientos se convierten en operantes generalizadas debido a un entrenamiento ejemplar múltiple (Hayes, Barnes, Roche, 2001). Esto implica que el desarrollo del lenguaje y la adquisición de conceptos se caracterizaría por relaciones establecidas o derivadas entre estímulos que no estarían basadas en las propiedades formales de los mismos, sino en claves contextuales que señalan qué tipo de relación es aplicable, dada una historia de reforzamiento con múltiples ejemplos en presencia de tales claves contextuales (Gómez, López, Mesa, 2007). Esta actividad de enmarcar eventos relacionalmente es considerada, por esta teoría, como el proceso fundamental básico de cualquier comportamiento verbal de los humanos (Barnes, Rodriguez, Whelan, 2005).

Pensemos, por ejemplo, en la palabra ‘valioso’ y su aplicación en torno a los objetos. En nuestra sociedad, un diamante es considerado mucho más valioso que una piedra de cuarzo, y tal designación tiene poco que ver con propiedades físicas como su tamaño o utilidad. Esta valoración es el resultado de una relación arbitraria establecida dentro de un contexto determinado y adquirida a partir de numerosos ejemplos. Ahora bien, si la mencionada piedra de cuarzo es el recuerdo del último viaje que hicimos con nuestro padre, ya fallecido, es posible que este objeto sea más valioso para nosotros que cualquier diamante en el mundo, debido a su vinculación afectiva con esta experiencia. En esta situación, la función de la palabra valioso es transformada por el contexto en que esta es utilizada.

Los marcos relacionales de Hayes y las relaciones derivadas

De acuerdo a esta teoría, los seres humanos aprendemos a derivar relaciones a partir del condicionamiento. En un inicio, es necesario que exista un entrenamiento intenso para adquirir una relación; sin embargo, una vez que hemos adquirido el marco relacional correspondiente, seremos capaces de derivar relaciones sin un entrenamiento previo (Hayes, Berens, 2004).

Según la obra de Hayes, los marcos relacionales se definen en términos de tres propiedades:

  • Implicación mutua
  • Implicación combinatoria
  • Transformación de funciones

Mismas que son controladas por el contexto y aplicadas arbitrariamente (Haynes, Barnes, Roche, 2001).

Funciones de los marcos relacionales

La implicación mutua implica derivar una relación entre dos estímulos basados en una relación ya establecida entre estos mismos estímulos (Barnes, et.al 2017). Imaginemos, por ejemplo, que una niña aprende a relacionar la presencia de la mascota de la familia con la palabra ‘perro’. Una vez que esta asociación sea aprendida, no será necesario que se condicione, de manera inversa, la palabra perro con el animal, ya que esta relación se establece en ambas direcciones sin entrenamiento adicional.

La implicación combinatoria implica derivar una relación entre dos estímulos, basados en la relación de los mismos con un tercer estímulo (Barnes, et.al 2017). Pensemos ahora que la niña que ha relacionado la presencia de su perro con la palabra ‘perro’, aprende como se escribe esta última. En este momento, la niña podrá relacionar la palabra escrita con su mascota sin que se le tenga que entrenar para ello, ya que esta se encontraba plenamente vinculada con el sonido de la misma. 

Finalmente, la transformación de funciones se refiere a que un mismo estímulo puede tener diferentes funciones dependiendo de las claves contextuales (Barnes, et.al 2017). Por ejemplo, no se espera la misma respuesta frente a la solicitud: “dibújame un perro” que frente a la advertencia “¡Cuidado con ese perro!“.

El pensamiento como una conducta

Una de las aportaciones más importantes de la teoría de los marcos relacionales desarrollada por Hayes, es el proponer una explicación sistematizada del lenguaje y la cognición a partir del conductismo. Por su parte, B. F. Skinner ya había descrito el pensamiento como una conducta. No obstante, el describir la red de significados que involucraría el desarrollo del lenguaje a partir del conductismo radical, implicaría considerar un gran número de procesos de condicionamiento (Chomsky, 1971). De esta forma, las relaciones derivadas descritas en esta postura surgen como una solución teórica a dicho problema; la cual además puede ser puesta a prueba de forma experimental.

Al entender el pensamiento y su codificación a través de lenguaje como conductas que responden a las leyes del condicionamiento, la teoría de los marcos relacionales se interesa por los estímulos ambientales que refuerzan las palabras; sin preocuparse por el cómo estos significantes se almacenarían en el cerebro.

A partir de este planteamiento, los seguidores de esta postura centrarían su atención en la manipulación de las variables contextuales presentes en el ambiente en el que ocurren los distintos eventos psicológicos; de forma tal, que pudieran predecirlos o incluso controlarlos (Hayes, Barnes, Roche, 2001).

Los marcos relacionales de Hayes en la clínica: la terapia de aceptación y compromiso

Basado en los principios propuestos en su teoría de los marcos relacionales y en la evidencia empírica obtenida en el estudio de los mismos, Steven Hayes desarrolló un modelo de intervención psicoterapéutica llamado terapia de aceptación y compromiso. En este, se conjugan estrategias de aceptación y mindfulness con técnicas conductuales para incrementar lo que el autor denomina flexibilidad psicológica.

Para este modelo clínico, el sufrimiento psicológico es el resultado de la interfaz entre el lenguaje humano y la cognición, y el control del comportamiento humano mediante la experiencia directa. Se argumenta que la inflexibilidad psicológica surge de la evitación de la experiencia, el enredo cognitivo, el apego a un yo conceptualizado, la pérdida de contacto con el presente y el fracaso resultante para tomar los pasos conductuales necesarios de acuerdo con los valores fundamentales (Hayes, 2020).

En un sentido general, la terapia de aceptación y compromiso intenta destacar las formas en que el lenguaje enreda a los clientes en intentos inútiles de librar la guerra contra su propia vida interior (Hayes, 2020). Dicho objetivo parte de la idea de que una respuesta negativa o un síntoma puede ser activado por un evento que no se encuentra relacionado directamente con el mismo, debido a que los distintos estímulos se encuentran vinculados en redes de forma arbitraria. Por otro lado, estas relaciones no pueden ser “desaprendidas” debido a que no podemos deshacernos de nuestras experiencias. Ante esta situación, la terapia de aceptación y compromiso buscaría ampliar dichas redes de pensamiento, en lugar de intentar bloquear o evadir las ideas no deseadas.

Los marcos relacionales de Hayes y su valor para la práctica clínica

Independientemente de las fortalezas y debilidades inherentes a la teoría de los marcos relacionales, el modelo de Hayes representa, con su solo desarrollo, un elemento valioso para el perfeccionamiento de la atención psicológica. Esto, debido al proceso que dicha postura ha descrito desde su concepción hasta su consolidación como estrategia de intervención.

A diferencia de muchas otras posturas, esta propuesta nació a partir de diversas investigaciones clínicas, las cuales fueron integradas, después de varios años, en una teoría psicológica. Al llegar a esta fase, sus principios han sido sometidos a prueba a partir de numerosos estudios. Al final, y solo después de este proceso, Steven Hayes y sus colaboradores dedicaron sus esfuerzos en integrar un modelo terapéutico.

Conclusión

En un ámbito como el de la psicología clínica y de la salud, donde es común que las ideas surjan antes de la práctica y la evidencia empírica; la dedicación de teóricos como Hayes y Barnes, es un esfuerzo encomiable y un gran ejemplo para los estudiosos de la salud mental. Solo a partir de este tipo de disciplina y preocupación por la evidencia será posible construir una práctica psicoterapéutica cuyos principios estén basados en hechos científicos y no solo en ideas creativas, presumiblemente innovadoras o atractivas, pero sin ningún fundamento.

Referencias:

  • Barnes, D., Barnes, Y., Luciano, C., McEnteggart, C. (2017) From the IRAP and REC model to a multi-dimensional multi-level framework for analyzing the dynamics of arbitrarily applicable relational responding. Journal of Contextual Behavioral Science, volumen (6), número (4), pp. 434–445. Recuperado de: biblio.ugent.be
  • Barnes, D., Rodríguez, M., Whelan, R. (2005) La teoría de los marcos relacionales y el análisis experimental del lenguaje y la cognición. Revista Latinoamericana de Psicología, volumen (37), número (2), pp. 255- 275. Recuperado de: redalyc.org
  • Chomsky, N. (1971) The case against B. F. Skinner. The New York Review of Books, volumen (17), pp. 18–24.
  • Gómez, S., López, F., Mesa, H. (2007) Teoría de los marcos relacionales: algunas implicaciones para la psicopatología y la psicoterapia. International Journal of Clinical and Health Psychology, volumen (7), número (2), pp. 491-507. Recuperado de: redalyc.org
  • Hayes, S., Barnes, D., Roche, B. (2001) Relational Frame Theory: A Post-Skinnerian Account of Human Language and Cognition. Nueva York, Estados Unidos de América, Plenum Press.
  • Hayes, S., Berens, N. (2004) Why relational frame theory alters the relationship between basic and applied behavioral psychology. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, volumen (4), número (2), pp. 341-353. Recuperado de: redalyc.org
  • Hayes, S. (2020) Acceptance & Commitment Therapy (ACT). ContextualPsychology.org. Recuperado de: contextualscience.org
  • Hernández, A., García, Y. (2005) Consideraciones previas al estudio de los marcos relacionales. Revista Latinoamericana de Psicología, volumen (37), número (2), pp. 243- 254. Recuperado de: redalyc.org
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

Artículos diarios sobre psicología, neurociencias y salud para profesionales, estudiantes y mentes inquietas

CONTENIDO RELACIONADO

R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.