Conductismo radical de Skinner: bases y principios

Skinner definió el conductismo radical como la filosofía de una ciencia de la conducta, con entidad propia, más allá de las explicaciones internas o mentales.

Cuando se habla de conductismo, es muy común considerar a todos sus fundadores y seguidores como un grupo homogéneo de personajes que compartieron los mismos planteamientos y desarrollaron su disciplina siguiendo una misma línea teórica. De esta forma, la visión de muy diversos autores termina por reducirse a un conjunto de principios generales que caracterizan al enfoque conductista como un todo. Lo que, en muchos casos, facilita la crítica fácil y la descalificación, al brindar una visión unidimensional, sesgada y simplista de una escuela que no solo fue esencial para el establecimiento de la psicología como ciencia, sino que tiene una enorme vigencia en la actualidad. No obstante, existen muchos matices dentro del enfoque conductista. Entre los puntos más representativos en su desarrollo se encuentra el llamado conductismo radical, formulado por Burrhus Frederic Skinner como la base filosófica detrás de su propuesta de una ciencia de la conducta.

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¿Qué es el conductismo radical de Skinner?

Skinner definió el conductismo radical como la filosofía de una ciencia de la conducta, tratada como un tema en sí mismo; más allá de las explicaciones internas, mentales o psicológicas (Skinner, 1989). La palabra ‘radical‘, hace alusión a un conductismo completo y comprehensivo, más que referirse a una posición extremista y fanática que se restringe únicamente al comportamiento observable. Es un error muy habitual asociar el término radical, con una postura fundamentalista y extrema.

El conductismo clásico de John B. Watson no logró aclarar si la psicología debía centrarse en torno a la conducta, o si bien esta proporcionaba un asidero metodológico de objetividad que le permitiría ser afín a las ciencias físico-naturales; cuestión que la facultaría a abordar otras referencias supuestamente dadas en un plano distinto del conductual (López, 1994). En este sentido, el conductismo radical de Skinner se distanció de esta última tendencia que pretendía unificar las ciencias a través de un método común. Para este autor, la conducta debía ser estudiada por la ciencia psicológica por derecho propio y no estaba supeditada a la influencia de ninguna dimensión mental, psíquica o trascendental (Skinner, 1989).

Lo anterior no significa que Skinner negara la existencia de fenómenos como el pensamiento, el lenguaje o los sentimientos. Sin embargo, consideraba que estos no constituían una dimensión diferente a la conducta, sino que eran otras formas de actuar (Skinner, 1990).

La conducta para el conductismo radical

Para este enfoque, la conducta es la parte del funcionamiento de un organismo que está dada por su interacción con las circunstancias que lo rodean. La formulación de un evento de conducta implica no solo cómo el organismo actúa; sino, además, las características de las circunstancias ambientales con respecto a las que está actuando (Skinner, 1990). Estas variables ambientales son aquellas que se han vuelto significativas durante el desarrollo de una especie, o han sido experimentadas por un organismo durante su vida, incluyendo su contexto sociocultural.

Aunque muchos eventos conductuales son públicamente observables, otros, como la experiencia emocional, son accesibles solo para la persona que está actuando. Esto es, son ‘privados’. El conductismo radical de Skinner reconocía estos fenómenos como eventos conductuales ‘debajo de la piel’ pertenecientes a la misma dimensión física que los eventos públicos; y, por lo tanto, susceptibles de ser estudiados por una ciencia de la conducta (Skinner, 1990). Además, estos no son los responsables de iniciar u originar un comportamiento, sino que forman parte de la corriente conductual, junto con los eventos observables públicamente, por lo que deben ser analizados de la misma forma que estos.

Principios del conductismo radical de Skinner

Como un esfuerzo por dar un trasfondo teórico a una ciencia enfocada en la conducta, el conductismo radical de Skinner se encuentra construido sobre una serie de principios concretos. A continuación, se articularán algunos de estos ejes conceptuales.

  • La conducta es un objeto de estudio para la ciencia por derecho propio.
  • Sus conceptos se definen de acuerdo a su función y su forma de relacionarse. Por ejemplo, el chocolate puede describirse como un reforzador cuando se presenta tras una conducta, por el efecto que provoca en ella, no por sus propios atributos fuera del contexto del condicionamiento.
  • Algunos eventos conductuales ocurren porque se ha presentado al organismo un estímulo provocador, ya sea no condicionado o condicionado; mientras que otros casos de conducta se presentan porque en el pasado, la conducta ha producido una consecuencia particular en la presencia de un determinado grupo de circunstancias, y dichas variables están presentes de nuevo -contingencia de refuerzo de tres períodos-.
  • El conductismo radical de Skinner se opone al mentalismo. Dicho concepto es entendido como la tendencia a atribuir las causas de la conducta a factores o funciones pertenecientes a otra dimensión inconmensurable. Para este enfoque, no existe un plano mental que se distinga de la dimensión conductual.
  • Es necesaria la observación de la conducta a través de instrumentos que la evidencien y permitan una identificación intersubjetiva efectiva de propiedades no observables de la conducta.
  • Hace un énfasis en la descripción física de los eventos y sus relaciones. Las construcciones teóricas -hipotéticas- se deben definir a partir de algún tipo de experiencia perceptual directa.

(Moore, 2011).

El estudio de la conducta

Los autores neoconductistas contemporáneos a Skinner pretendían desarrollar una metodología formal y estandarizada a todo caso, que respaldara el desarrollo de la investigación psicológica y la equiparara con las ciencias físicas. Por el contrario, el conductismo radical pugna por el mero registro de los cambios en las variaciones de la tasa de conducta producidos por el efectivo control de las condiciones de una situación específica (Skinner, 1990). Razón por la que los diseños de réplica intrasujeto son presentados como la forma ideal para la investigación del análisis funcional de la conducta, ya que estos dependen del control que el investigador tiene de las variables y del efecto que una modificación sobre estas provoque en la conducta de un sujeto concreto.

Tal vez, la mayor aportación en términos de metodología del trabajo de Skinner, es el abandono de la pretensión de explicar lo no controlado en el individuo a través de conjeturas hipotéticas, centrándose, en lugar de ello, a las circunstancias que pueden manipularse y a lo directamente observado. Es esta cualidad la que ha llevado a muchos críticos a atribuir a este autor una postura fanática en torno a su doctrina, reconociéndolo solo como una figura más del conductismo. Afortunadamente, solo basta con leer con atención su obra para darse cuenta de que el conductismo radical de Skinner no es solo el sustento teórico detrás del condicionamiento operante; sino que es, además, una interpretación particular y profunda del mundo y la ciencia. Cuestión que le garantiza un lugar especial en la historia de la psicología y una posición privilegiada en la actualidad, gracias su robustez teórica y metodológica.

Referencias:

  • López, W. (1994) Antecedentes históricos y filosóficos del conductismo radical. Una aproximación puntual. Suma Psicológica, volumen (1), número (2), 191-197. Recuperado de: publicaciones.konradlorenz.edu.co
  • Moore, J. (2011) Behaviorism. The Psychological Record, número (61), pp. 449-464. Recuperado de: researchgate.net
  • Skinner, B. F. (1990). Recent issues in the analysis of behavior. Merrill Publishing Company.
  • Skinner, B. (1994) Sobre el conductismo. Buenos Aires, Argentina. Editorial Planeta Argentina, S.A.I.C.
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.