Breema es una técnica que ha ganado popularidad en las últimas décadas como una forma de terapia alternativa, aun cuando su estatus como pseudoterapia ha sido ampliamente discutido en el ámbito científico. Originada en la década de 1980 por Jon Schreiber, esta práctica combina movimientos físicos, ejercicios de respiración y principios filosóficos con el objetivo de promover el bienestar integral. Sin embargo, a pesar de su popularidad en ciertos círculos, Breema carece de evidencia científica sólida que respalde sus afirmaciones, lo que la sitúa en la categoría de pseudoterapia. Este término define aquellas prácticas que, aunque son presentadas como terapéuticas, no cuentan con respaldo empírico ni han sido validadas mediante métodos científicos rigurosos (Lilienfeld et al., 2015).
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La creciente popularidad de las pseudoterapias como Breema representa un desafío para la salud pública, ya que puede llevar a las personas a optar por tratamientos no validados en lugar de enfoques basados en la ciencia. Este fenómeno no solo pone en riesgo la salud individual, sino que también contribuye a la desinformación y al escepticismo hacia la medicina convencional. Por lo tanto, es crucial abordar este tema con rigor y proporcionar información precisa sobre los riesgos y limitaciones de prácticas como Breema.
¿Qué es Breema?
Breema es una técnica de origen estadounidense desarrollada en la década de 1980 por Jon Schreiber, quien se inspiró en diversas tradiciones orientales y occidentales para crear un sistema que combina movimientos corporales, ejercicios de respiración y principios filosóficos. Según sus defensores y defensoras, esta práctica busca fomentar la conexión entre el cuerpo, la mente y las emociones, promoviendo un estado de equilibrio y armonía (Breema Center, 2023). Aunque se presenta como una terapia holística, Breema no ha sido sometida a estudios científicos rigurosos que demuestren su eficacia, lo que la convierte en una pseudoterapia. Esta falta de evidencia contrasta con las terapias basadas en la ciencia, que requieren de estudios controlados y replicables para validar sus resultados (Lilienfeld et al., 2015).
Además, Breema es promovida como una práctica que puede ser utilizada por cualquier persona, independientemente de su condición física, lo que contribuye a su popularidad en ciertos círculos. Sin embargo, esta accesibilidad no compensa la ausencia de fundamentos científicos que respalden sus supuestos beneficios.
La práctica de Breema incluye sesiones en las que un o una practicante guía a través de movimientos suaves y ejercicios de respiración, con el objetivo de promover la relajación y el bienestar. Aunque estas actividades pueden ser percibidas como beneficiosas por algunos individuos, no existe evidencia científica que demuestre que sus efectos vayan más allá del placebo. Por lo tanto, es importante abordar Breema con escepticismo y reconocerla como lo que es: una pseudoterapia.
Los nueve principios de Breema
Breema se sustenta en nueve principios fundamentales que, según sus practicantes, guían la práctica y promueven el bienestar integral:
- Cuerpo cómodo: La comodidad es clave para la conexión con el presente. Un cuerpo relajado y sin tensión innecesaria permite que la energía fluya libremente.
- Sin juicios: En lugar de criticar o evaluar constantemente, Breema nos invita a experimentar la realidad tal como es, sin añadir opiniones o expectativas.
- Apoyo mutuo: Todo en la vida está interconectado. Cuando damos apoyo a otros, también nos apoyamos a nosotros mismos, creando equilibrio y armonía.
- Sin prisa: Cada acción tiene su propio ritmo natural. Al reducir la prisa, cultivamos una conexión más profunda con el presente y evitamos el estrés innecesario.
- Sin fuerza innecesaria: El esfuerzo excesivo genera tensión y agotamiento. Breema nos anima a actuar con eficiencia y a utilizar solo la energía que realmente necesitamos.
- Momento único, actividad única: En cada instante solo podemos hacer una cosa. Al enfocarnos completamente en la tarea presente, mejoramos nuestra atención y efectividad.
- No exagerar: Evitar los extremos nos ayuda a mantener la estabilidad. Breema nos invita a vivir de manera equilibrada y con una actitud centrada.
- No resistencia: Aceptar la vida tal como es, sin luchar contra lo inevitable, nos permite fluir con mayor facilidad y adaptarnos a los cambios.
- Plenitud e inclusión: Nada está separado del todo. Al reconocer nuestra conexión con el universo, experimentamos un sentido de plenitud y pertenencia.
(Breema Center, 2023).
Cada uno de estos conceptos busca fomentar una actitud de aceptación y conexión con el presente, lo que supuestamente permite alcanzar un estado de equilibrio físico y emocional. Sin embargo, estos principios carecen de respaldo científico y se basan en afirmaciones subjetivas que no han sido validadas mediante estudios empíricos (Lilienfeld et al., 2015).
¿Por qué Breema es una pseudoterapia?
Breema es una pseudociencia debido a la ausencia de evidencia científica que respalde sus afirmaciones. A diferencia de las terapias basadas en la evidencia, que se someten a rigurosos estudios controlados y replicables, Breema carece de investigaciones que demuestren su eficacia en el tratamiento de cualquier condición física o emocional (Lilienfeld et al., 2015). Además, sus principios y técnicas se basan en conceptos filosóficos y subjetivos que no pueden ser medidos ni validados mediante métodos científicos. Esta falta de rigor metodológico es una característica común de las pseudoterapias, que suelen apelar a la intuición y a la experiencia personal en lugar de a la evidencia empírica (Bausell, 2007). Por lo tanto, aunque Breema es percibida como beneficiosa por algunos individuos, su estatus como pseudociencia la sitúa fuera del ámbito de las prácticas terapéuticas respaldadas por la ciencia.
Otro aspecto que refuerza la clasificación de Breema como pseudociencia es su dependencia de testimonios personales y anécdotas en lugar de datos científicos. Las y los defensores de Breema suelen citar experiencias individuales como prueba de su eficacia, lo que no es suficiente para validar una terapia desde un punto de vista científico. Además, la falta de transparencia en la metodología y los resultados de las prácticas de Breema dificulta su evaluación objetiva. Por lo tanto, es crucial abordar Breema con escepticismo y reconocerla como una pseudoterapia que no cuenta con el respaldo de la comunidad científica.
Riesgos de adoptar una pseudoterapia como Breema
Adoptar Breema como terapia en lugar de enfoques basados en evidencia científica conlleva varios riesgos. En primer lugar, esta pseudoterapia puede llevar a las personas a retrasar o abandonar tratamientos médicos efectivos, lo que puede agravar su condición (Bausell, 2007). Además, la falta de regulación y supervisión en la práctica de Breema aumenta el riesgo de que las y los practicantes no estén adecuadamente capacitados, lo que puede resultar en lesiones físicas o emocionales. Por otro lado, la promoción de Breema como una terapia holística y accesible puede generar falsas expectativas en las y los usuarios, quienes pueden sentirse decepcionados al no obtener los resultados prometidos (Lilienfeld et al., 2015). Estos riesgos subrayan la importancia de abordar con escepticismo cualquier práctica que no cuente con respaldo científico, especialmente cuando se trata de la salud y el bienestar.
Otro riesgo asociado con Breema es la posibilidad de que las y los practicantes no reconozcan o no sepan manejar condiciones médicas graves. Al no estar regulada, esta pseudoterapia puede atraer a personas que buscan soluciones rápidas y sencillas para problemas complejos, lo que puede resultar en un diagnóstico tardío o en un tratamiento inadecuado. Además, la falta de evidencia científica sobre la eficacia de Breema significa que cualquier beneficio percibido es probablemente el resultado del efecto placebo, lo que no es suficiente para justificar su uso como terapia.
Importancia de reconocer Breema como una pseudoterapia
Reconocer Breema como una pseudoterapia es fundamental para proteger la salud y el bienestar de las personas. Las pseudoterapias, como Breema, suelen presentarse como alternativas válidas a los tratamientos médicos convencionales, lo que puede llevar a los individuos a tomar decisiones perjudiciales para su salud (Bausell, 2007). Además, la promoción de estas prácticas sin evidencia científica contribuye a la desinformación y al escepticismo hacia la medicina basada en la evidencia. Por lo tanto, es crucial que tanto las y los profesionales de la salud como el público en general estén informados sobre los riesgos asociados a las pseudoterapias y se promueva el uso de tratamientos respaldados por la ciencia (Lilienfeld et al., 2015). Solo así se puede garantizar que las decisiones relacionadas con la salud se basen en evidencia sólida y no en creencias infundadas.
Otro aspecto importante de reconocer Breema como pseudoterapia es la necesidad de regular y supervisar las prácticas terapéuticas. La falta de regulación en el ámbito de las terapias alternativas permite que prácticas como Breema se promuevan sin ningún tipo de control, lo que pone en riesgo la salud de las personas. Además, es fundamental que las y los profesionales de la salud estén capacitados para identificar y desaconsejar el uso de pseudoterapias, proporcionando a las y los pacientes información precisa y basada en la evidencia.
En última instancia, reconocer Breema como una pseudoterapia es un paso necesario para proteger la integridad de la medicina y garantizar que las personas reciban tratamientos efectivos y seguros.
Referencias
- Bausell, R. (2007). Snake Oil Science: The Truth About Complementary and Alternative Medicine. Oxford University Press.
- Breema Center. (2023). The Nine Principles of Breema. Breema.com. breema.com
- Lilienfeld, S., Lynn, S., Lohr, J. (2015). Science and Pseudoscience in Clinical Psychology. Guilford Press. scottlilienfeld.com
Créditos de imagen de portada: Foto de Miriam Alonso

