El duelo constituye una experiencia humana universal asociada a la pérdida significativa, cuya vivencia puede adquirir diversas formas dependiendo del contexto sociocultural, la historia personal y los repertorios conductuales del individuo. En el campo de la psicología clínica contemporánea, el estudio de la pérdida ha evolucionado desde modelos centrados en etapas emocionales, hacia perspectivas funcionales que enfatizan la relación entre conducta, contexto y experiencia subjetiva. Dentro de este giro teórico, destaca la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), cuya aplicación ha cobrado relevancia en el abordaje del duelo debido a su énfasis en procesos como la aceptación, la defusión cognitiva y el compromiso con valores personales, elementos que permiten comprender el sufrimiento asociado a la pérdida más allá de su mera eliminación o supresión. Desde esta perspectiva, el dolor emocional no es considerado inherentemente patológico, sino parte del proceso natural de adaptación ante eventos vitales significativos (Miranda et al., 2024).
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Diversos estudios han señalado que la evitación experiencial, la fusión cognitiva y la rigidez conductual pueden contribuir al mantenimiento del sufrimiento prolongado tras la pérdida, lo que convierte a la ACT en un enfoque particularmente pertinente para su tratamiento (Cruz et al., 2019; Noboa, 2025).
¿Qué es la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)?
La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) es un modelo psicoterapéutico desarrollado dentro de la tradición de la ciencia conductual contextual, cuyo objetivo principal consiste en promover la flexibilidad psicológica mediante la modificación del contexto funcional de los eventos privados, más que en la eliminación directa de síntomas o contenidos mentales (Hayes et al., 2013). Este enfoque se fundamenta en la teoría del marco relacional, la cual explica el lenguaje y la cognición humana como procesos de aprendizaje relacional que pueden contribuir tanto al bienestar como al sufrimiento psicológico.
Desde la perspectiva de la ACT, los problemas psicológicos emergen cuando las personas desarrollan patrones rígidos de evitación de experiencias internas desagradables y una fuerte identificación con pensamientos, emociones o recuerdos. En lugar de intentar controlar o eliminar dichas experiencias, la ACT propone cultivar una postura de aceptación y apertura hacia ellas, al tiempo que se promueve la acción comprometida con valores personales significativos.
Dentro del contexto del duelo, la ACT resulta particularmente relevante porque el sufrimiento asociado a la pérdida suele implicar pensamientos persistentes, recuerdos dolorosos y emociones intensas que no pueden eliminarse sin consecuencias contraproducentes. En lugar de suprimir el dolor, el enfoque busca modificar la relación del individuo con su experiencia emocional, facilitando la adaptación a la pérdida y la reconstrucción del sentido vital (Cruz et al., 2019).
Asimismo, la ACT enfatiza el análisis funcional del comportamiento dentro de su contexto histórico y situacional, lo que permite comprender las respuestas de duelo como conductas adaptativas moldeadas por contingencias ambientales y repertorios aprendidos. Desde esta perspectiva, el sufrimiento psicológico no se interpreta como un defecto individual, sino como el resultado de interacciones complejas entre organismo y entorno.
El duelo desde el modelo conductual contextual y la ACT
Desde la ciencia conductual contextual, el duelo se entiende como un conjunto de respuestas conductuales, emocionales y cognitivas que emergen ante la pérdida de un estímulo significativo, especialmente la muerte de un ser querido. Esta perspectiva rechaza la idea de que el duelo sea un trastorno en sí mismo y lo conceptualiza como un proceso adaptativo de reorganización conductual frente a cambios en el contexto vital (Miranda et al., 2024).
El enfoque contextual destaca que la experiencia del duelo está determinada por la historia de aprendizaje del individuo, sus vínculos afectivos, su repertorio verbal y las contingencias sociales que rodean la pérdida. De este modo, el dolor emocional, la tristeza, la añoranza y la reorganización de la conducta cotidiana son respuestas funcionales que reflejan la importancia del vínculo perdido.
Desde la ACT, el duelo implica una alteración en los patrones de relación con eventos privados y con el entorno. La persona puede experimentar pensamientos recurrentes sobre el fallecido, emociones intensas y conductas de evitación que inicialmente cumplen una función protectora, pero que pueden volverse problemáticas cuando restringen la vida del individuo (Cruz et al., 2019).
Asimismo, el modelo conductual contextual enfatiza que el sufrimiento se intensifica cuando el individuo intenta controlar o evitar su experiencia emocional. En este sentido, la respuesta al duelo no depende únicamente de la pérdida en sí, sino de la forma en que la persona se relaciona con sus pensamientos y emociones.
Por tanto, el duelo desde la perspectiva conductual contextual se concibe como un proceso dinámico de adaptación, cuya evolución depende del grado de flexibilidad psicológica del individuo y de su capacidad para integrar la pérdida en su vida significativa.
El duelo complicado
El duelo complicado se refiere a un proceso de duelo prolongado o intensificado que genera deterioro significativo en el funcionamiento psicológico, social o laboral del individuo. A diferencia del duelo normativo, en el duelo complicado las respuestas emocionales y conductuales persisten de manera rígida e interfieren con la adaptación a la pérdida (Villagómez et al., 2020).
Desde la perspectiva de la ACT, el duelo complicado se caracteriza por altos niveles de evitación experiencial, fusión cognitiva con pensamientos relacionados con la pérdida y dificultad para reorientar la conducta hacia valores personales (Noboa, 2025). La persona puede quedar atrapada en patrones repetitivos de sufrimiento, como la rumiación constante, la negación persistente o la incapacidad de aceptar la ausencia del ser querido.
Además, el duelo complicado también puede estar influido por factores contextuales como las condiciones socioeconómicas, las dinámicas familiares y el apoyo social disponible. Estos elementos interactúan con los procesos psicológicos individuales, favoreciendo o dificultando la adaptación (Villagómez et al., 2020).
En términos conductuales, el duelo complicado implica la restricción del repertorio conductual del individuo, quien puede evitar situaciones que evocan recuerdos del fallecido o abandonar actividades previamente significativas. Esta rigidez conductual contribuye al mantenimiento del sufrimiento.
La ACT conceptualiza el duelo complicado como un problema de inflexibilidad psicológica, en el cual el individuo intenta controlar experiencias inevitables en lugar de desarrollar nuevas formas de relación con ellas. El tratamiento se orienta entonces a restaurar la flexibilidad psicológica mediante la aceptación del dolor, la clarificación de valores y la acción comprometida.
Así, el duelo complicado no se entiende como una reacción anormal en sí misma, sino como un proceso en el que los mecanismos de regulación emocional se vuelven disfuncionales debido a patrones rígidos de evitación y control.
Evitación experiencial, duelo y ACT
La evitación experiencial constituye uno de los procesos psicológicos centrales dentro del modelo de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y se define como la tendencia del individuo a intentar controlar, reducir o eliminar pensamientos, emociones, recuerdos o sensaciones desagradables, aun cuando dichos intentos generan consecuencias negativas a largo plazo (Hayes et al., 2013). En el contexto del duelo, este proceso adquiere particular relevancia debido a que la pérdida significativa suele generar experiencias emocionales intensas, como tristeza profunda, culpa, ansiedad, vacío o añoranza persistente.
Desde la perspectiva conductual contextual, la evitación experiencial puede manifestarse en el duelo mediante conductas como evitar lugares, objetos o situaciones asociadas con el ser querido fallecido, suprimir recuerdos, distraerse constantemente para no pensar en la pérdida o inhibir la expresión emocional frente a otros. Aunque estas estrategias pueden proporcionar un alivio inmediato del malestar, su efecto a largo plazo suele ser contraproducente, ya que mantienen la rigidez conductual y dificultan el proceso de adaptación a la nueva realidad (Cruz et al., 2019).
La ACT propone intervenir sobre este proceso promoviendo la aceptación psicológica, entendida como la disposición a experimentar pensamientos y emociones dolorosas sin intentar controlarlas. Este cambio en la relación con la experiencia interna permite reducir la lucha contra el dolor emocional y facilita la adaptación a la pérdida.
Asimismo, la evitación experiencial se relaciona con la restricción del comportamiento orientado a valores. En el duelo, la persona puede abandonar actividades significativas por temor al malestar emocional, lo que reduce su calidad de vida y refuerza el sufrimiento. La intervención desde la ACT busca restablecer el contacto con experiencias valiosas, aun en presencia del dolor, promoviendo así una vida significativa tras la pérdida.
Técnicas de ACT en la atención clínica del duelo
La aplicación clínica de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) en el tratamiento del duelo implica el uso de intervenciones orientadas a modificar la relación del individuo con su experiencia interna y promover conductas consistentes con valores personales (Hayes et al., 2013).
Una de las principales estrategias utilizadas en la atención del duelo desde la ACT es el entrenamiento en aceptación emocional. Esta intervención facilita que el individuo reconozca el dolor como una respuesta natural ante la pérdida, reduciendo los intentos de control emocional que suelen intensificar el sufrimiento. La aceptación no implica resignación pasiva, sino una disposición activa a experimentar la realidad tal como se presenta (Cruz et al., 2019).
Otra técnica relevante es el entrenamiento en atención plena o mindfulness, que promueve el contacto con el momento presente y la observación consciente de pensamientos y emociones. En el proceso de duelo, esta práctica permite reducir la rumiación y el apego a recuerdos dolorosos, favoreciendo una experiencia más flexible del malestar emocional.
Asimismo, la clarificación de valores constituye un componente esencial de la intervención. Tras una pérdida significativa, el individuo puede experimentar una crisis de sentido que afecta su orientación vital. La ACT busca ayudar a la persona a identificar aquello que considera significativo y guiar su comportamiento hacia dichos valores, incluso en presencia del dolor (Miranda et al., 2024).
La acción comprometida representa la dimensión conductual del tratamiento, orientada a la participación progresiva en actividades significativas. Este proceso contribuye a ampliar el repertorio conductual y facilita la adaptación a las nuevas condiciones de vida.
De igual forma, el uso de metáforas terapéuticas y ejercicios experienciales permite modificar el contexto funcional del sufrimiento, favoreciendo la aceptación y la flexibilidad psicológica.
Defusión cognitiva, ACT y resolución del duelo
La defusión cognitiva es un proceso orientado a modificar la relación del individuo con sus pensamientos, de manera que estos pierdan su influencia rígida sobre la conducta (Hayes et al., 2013). En el contexto del duelo, este proceso resulta especialmente relevante debido a la presencia frecuente de pensamientos persistentes, interpretaciones rígidas y narrativas personales que pueden intensificar el sufrimiento.
La fusión cognitiva ocurre cuando el individuo interpreta sus pensamientos como verdades literales o hechos incuestionables. En el duelo, esto puede manifestarse en creencias como la imposibilidad de continuar con la vida sin el ser querido, la culpa excesiva por la pérdida o la percepción de que el dolor nunca desaparecerá. Estas interpretaciones pueden restringir el comportamiento y mantener el malestar emocional.
El proceso de defusión cognitiva busca generar distancia psicológica respecto a los contenidos mentales, permitiendo que el individuo observe sus pensamientos como eventos transitorios del lenguaje y la cognición. Este proceso favorece la resolución del duelo complicado al reducir la identificación con narrativas limitantes y facilitar la adaptación a la pérdida (Noboa, 2025).
Las técnicas de defusión utilizadas en la ACT incluyen ejercicios de observación del pensamiento, repetición verbal de contenidos cognitivos y prácticas de conciencia plena orientadas al lenguaje interno. Estas intervenciones permiten disminuir el impacto emocional de los pensamientos y aumentar la flexibilidad psicológica.
En el tratamiento del duelo, la defusión cognitiva facilita la aceptación de la experiencia emocional y promueve la reconstrucción del significado personal de la pérdida. Este proceso permite al individuo mantener el recuerdo del ser querido sin quedar atrapado en interpretaciones rígidas que limiten su funcionamiento.
Asimismo, la defusión contribuye a la reorganización conductual al permitir que la persona actúe en función de sus valores, en lugar de responder automáticamente a pensamientos dolorosos.
ACT y el tratamiento del duelo en niños y niñas
La aplicación de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) en el tratamiento del duelo en niños y niñas requiere considerar las características del desarrollo cognitivo, emocional y social propias de la infancia. A diferencia de los adultos, los menores pueden expresar el dolor de forma indirecta mediante cambios conductuales, dificultades escolares o alteraciones emocionales, lo que exige intervenciones adaptadas a su nivel de comprensión (Miranda et al., 2024).
Desde la perspectiva conductual contextual, el duelo infantil se entiende como un proceso de aprendizaje y adaptación ante la pérdida, en el cual el niño o niña reorganiza su comportamiento y sus relaciones con el entorno. La ACT ofrece herramientas que facilitan este proceso mediante la promoción de la aceptación emocional, el contacto con el momento presente y la acción orientada a valores.
Las intervenciones con menores suelen incorporar recursos lúdicos, narrativos y simbólicos que facilitan la comprensión de la experiencia emocional. El uso de metáforas, juegos y actividades expresivas permite que el menor identifique y acepte sus emociones, desarrollando habilidades de regulación emocional y flexibilidad psicológica.
Asimismo, la ACT enfatiza la importancia del contexto familiar en el proceso de adaptación al duelo. La participación de los cuidadores en el tratamiento favorece la creación de un entorno de apoyo emocional que facilita la expresión del dolor y la reconstrucción del sentido de seguridad.
Aunado a esto, el trabajo con valores también puede aplicarse en población infantil mediante la identificación de actividades significativas para el niño, promoviendo su participación en experiencias que favorezcan el bienestar y la adaptación.
Además, el entrenamiento en atención plena puede adaptarse mediante ejercicios simples de observación y conciencia corporal, lo que ayuda a los niños a reconocer sus emociones sin evitarlas (Miranda et al., 2024).
Efectividad de la ACT en el tratamiento del duelo complicado
La evidencia empírica disponible indica que la ACT constituye un enfoque eficaz para el tratamiento del duelo complicado, particularmente debido a su énfasis en procesos psicológicos fundamentales como la aceptación, la defusión cognitiva y la reducción de la evitación experiencial. Estos procesos han demostrado estar asociados con mejoras significativas en el funcionamiento psicológico y la adaptación a la pérdida (Hayes et al., 2013).
En este sentido, se ha reportado que las intervenciones basadas en ACT aplicadas al duelo permiten reducir la intensidad del sufrimiento emocional, mejorar la regulación emocional y favorecer la reconstrucción del sentido vital tras la pérdida. Las y los pacientes tratados mediante este enfoque muestran mayor capacidad para aceptar la experiencia del dolor y reorientar su comportamiento hacia actividades significativas (Cruz et al., 2019).
Asimismo, la ACT ha mostrado resultados positivos en el tratamiento del duelo patológico al disminuir la fusión cognitiva y la evitación experiencial, factores que contribuyen al mantenimiento del sufrimiento prolongado. La terapia favorece la reorganización conductual y el desarrollo de estrategias adaptativas de afrontamiento (Noboa, 2025).
La intervención basada en ACT también puede influir en variables contextuales relevantes, como el funcionamiento familiar y la adaptación social del individuo en duelo. Estos hallazgos sugieren que el enfoque no solo impacta procesos intrapsíquicos, sino también dinámicas relacionales y contextuales (Villagómez et al., 2020).
Así, en conjunto, la literatura sugiere que la ACT constituye una intervención con respaldo empírico para la atención del duelo complicado, al promover flexibilidad psicológica, aceptación del sufrimiento y compromiso con valores personales, elementos esenciales para la adaptación a la pérdida.
Referencias:
- Cruz, J., Reyes, M., Corona, Z. (2019). Duelo: tratamiento basado en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). Manual Moderno. academia.edu
- Hayes, S., Levin, M., Plumb, J., Villatte, J., Pistorello, J. (2013). Acceptance and commitment therapy and contextual behavioral science: examining the progress of a distinctive model of behavioral and cognitive therapy. Behavior therapy, 44(2), 180–198. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
- Miranda, L., Escalante, K., Hernández, E., Okumura, A. (2024). El proceso del duelo: una revisión teórica bajo los fundamentos de la terapia de aceptación y compromiso (ACT). Ciencia Y Psique, 3(4), 143-160. revistas.urp.edu.pe
- Noboa T., David A. (2025) Terapia de aceptación y compromiso y duelo patológico. Universidad Nacional de Chimborazo. Riobamba. dspace.unach.edu.ec
- Villagómez, P., Peña, M., Franco, S. (2020). Evaluación del duelo complicado: una reflexión desde la perspectiva económico-familiar en pacientes tratados con Terapia de Aceptación y Compromiso en el Centro Universitario de Ciencias de la Salud. Universidad de Guadalajara. In: Factores críticos y estratégicos en la interacción territorial desafíos actuales y escenarios futuros. Universidad Nacional Autónoma de México y Asociación Mexicana de Ciencias para el Desarrollo Regional A.C, Coeditores. ru.iiec.unam.mx
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