¿Qué es la afantasía y cómo afecta la forma de percibir el mundo?

La incapacidad de generar imágenes mentales que caracteriza a la afantasía afecta cómo las personas con esta condición recuerdan, perciben, e incluso sueñan.

La afantasía es un fenómeno fascinante que plantea interrogantes profundos sobre la mente humana, cómo operan nuestros mecanismos internos y cómo esto afecta nuestra experiencia cognitiva. La afantasía, al definirse como la incapacidad voluntaria para generar imágenes visuales en la ‘mente’, muestra cómo algunas personas viven sin esa representación interna que la mayoría considera habitual, y cómo esa ausencia afecta funciones mentales tan diversas como la memoria, los sueños y la percepción multisensorial.

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¿Qué es la afantasía?

La afantasía es un fenómeno psicológico definido por la incapacidad para generar imágenes visuales voluntarias en la mente (Zeman, 2024). La afantasía se caracteriza por puntuaciones mínimas en el Vividness of Visual Imagery Questionnaire (VVIQ), confirmando que la ausencia de imagen mental parece verídica y no solo metacognitiva (Dawes et al., 2020).

El estudio de este fenómeno abre interrogantes sobre cómo se clasifica dicha alteración, ya que hay quienes experimentan una afantasía visual pura, mientras que otras y otros pueden presentar reducción en modalidades no visuales también (Dawes et al., 2020). Además, se han identificado variantes como la superfantasía o hiperfantasía, donde la vividez es extrema (Zeman, 2024).

La existencia de la afantasía genera preguntas sobre cómo las y los individuos experimentan su mundo interno y cómo esa carencia de imagen visual puede modificar profundamente la manera en la que recuerdan, imaginan o sueñan. Al considerar esto, es posible darnos cuenta lo fundamental que es entender la afantasía, ya que redefine nuestra concepción de la imaginación, adentrándonos en un espectro donde la experiencia interior es radicalmente distinta sin que necesariamente existan otras deficiencias cognitivas.

Es importante señalar, que la afantasía no es una condición que requiera ser curada o tratada, ya que no es una enfermedad o una discapacidad. Este fenómeno es considerado como una forma particular de ver el mundo, cuyas limitaciones relativas pueden ser compensadas; y en muchos casos, aquellos y aquellas que la experimentan pueden vivir con ella sin siquiera darse cuenta.

Neurobiología y causas conocidas de la afantasía

Explorar cómo surge biológicamente la afantasía requiere integrar hallazgos neuropsicológicos y de neuroimagen. Algunos estudios revelan diferencias estructurales y funcionales en el cerebro de personas con afantasía en comparación con quienes tienen hiperfantasía. En este sentido, se observa menor conectividad entre corteza prefrontal y redes visuales en la afantasía, así como menor activación parietal anterior durante tareas de visualización (Cruz, 2025). Estos resultados reflejan cómo esta condición particular puede tener un sustrato neurológico identificable.

Por otra parte, desde un enfoque más conductual, se ha demostrado que quienes padecen afantasía reportan disminución en imágenes multisensoriales, memoria autobiográfica vívida y sueños, lo cual sugiere que la afantasía puede ser un fenómeno que afecta múltiples sistemas cognitivos interconectados (Dawes et al., 2020).

Asimismo, se ha discutido la extrema amplitud del ‘espectro de vividez’, con indicios de predisposición genética a la afantasía. Es decir, se han detectado frecuencias familiares elevadas, lo cual permite pensar en una base neurobiológica heredable (Campos, Pérez, 2023).

De esta manera, la suma de datos sugiere que la afantasía no es simplemente un estado introspectivo, sino un fenómeno con correlatos reales en la conectividad neuronal y arquitectura cerebral, y cómo estas alteraciones afectan capacidades como recordar o visualizar (Furman, 2024).

¿Cómo afecta la afantasía la percepción visual?

La afantasía plantea una forma singular de percepción visual interna, dado que, aunque la percepción externa suele permanecer intacta, cómo las personas experimentan mentalmente lo visual está alterado.  Por ejemplo, se ha documentado que en tareas que requieren visualizar rostros o lugares, las y los individuos con afantasía muestran respuestas neuronales significativamente distintas: menor activación en áreas visuales asociadas a la imaginación, lo que confirma diferencias funcionales en el cerebro de afantasía (Milton et al., 2021). Además, estudios previos encuentran que estas y estos individuos no pueden utilizar la representación mental para modular la percepción en paradigmas como la rivalidad binocular (presentar distintos tipos de estímulo a cada ojo), lo que explica cómo la afantasía afecta procesos visuales de primer nivel (Zeman, 2024).

Existe, además, una reducción en la vividez multisensorial, incluyendo elementos visuales, lo que implica que la forma en que se conjugan estímulos visuales percibidos y generados internamente está comprometida en la afantasía. Aunado a esto, la percepción visual durante sueños también está afectada, ya que las y los soñadores con afantasía tienden a tener sueños menos sensorialmente ricos (como se explicará más adelante), sugiriendo que la forma en que se percibe lo visual en estado interno (sueño, imaginación) cambia. En consecuencia, la afantasía no implica una deficiencia en la visión consciente, sino una modificación en cómo la mente recrea, representa y manipula lo visual, con efectos que afectan la imaginación constructiva y fenómenos como la visualización durante la planificación o el recuerdo (Dawes et al., 2020).

¿Cómo afecta la afantasía la percepción auditiva?

Aunque la afantasía se define por la pérdida de imágenes visuales, se ha documentado que esta condición puede influir en la percepción auditiva interna. De esta manera, se ha observado que muchas personas con afantasía reportan disminución en la vividez de imágenes multisensoriales, incluyendo la auditiva, lo cual revela que la afantasía afecta no solo lo visual sino también otros sentidos internos. Esto señala una posible generalización del fenómeno multisensorial, generando preguntas sobre cómo se representan los sonidos internamente. De acuerdo a los estudios, la reducción en imágenes auditivas (imágenes asociadas a un sonido) puede repercutir en el diálogo interno, la música imaginada, e incluso en la forma en que se memoriza contenido verbal o rítmico (Dawes et al., 2020).

Ahora bien, aunque los estudios neuropsicológicos se han centrado más en la vividez visual extrema, varias investigaciones sugieren que la afantasía puede influenciar en cómo las personas recuerdan melodías o voces, o cómo evocan conversaciones en su mente. Además, la falta de imágenes auditivas vívidas puede afectar la planificación verbal y la simulación de escenarios conversacionales, lo cual modifica la experiencia interna de quienes tienen afantasía (Dawes et al., 2020).

Todo lo anterior se traduce en que la percepción auditiva imaginada también está comprometida en un grado variable. Por tanto, la afantasía, aunque visual en su definición, se proyecta multisensorialmente y afecta la percepción auditiva interna. Entender cómo esto ocurre es clave para comprender la amplitud del fenómeno y su impacto en la cognición más allá de lo visual.

¿Cómo afecta la afantasía la memoria?

La afantasía tiene efectos significativos sobre la memoria, especialmente sobre la memoria episódica yla autobiográfica. Estudios recientes muestran que las personas con afantasía reportan recuerdos autobiográficos menos vívidos y con detalles sensoriales notablemente empobrecidos. Esto explica cómo la ausencia de imágenes mentales afecta la capacidad de revivir eventos pasados con riqueza sensorial. De hecho, en comparación con controles, incluyen menos detalles en sus descripciones de eventos pasados y tienen menor vivacidad en la memoria (Dawes et al., 2020).

Por otro lado, se han encontrado diferencias en la capacidad para recordar y reconocer rostros, lo que indica que la afantasía afecta incluso aspectos que requieren reconstrucción visual de la memoria. Adicionalmente, la falta de imágenes puede influir en la memoria semántica yla factual, puesto que el soporte visual puede facilitar el anclaje de información. También observaron que quienes padecen afantasía tienen dificultades para imaginar escenarios futuros, lo que implica que la memoria prospectiva está afectada, pues depende en parte de imágenes para proyectar lo que podría suceder (Dawes et al., 2020; Milton et al., 2021).

En suma, la afantasía afecta tanto la memoria hacia atrás (episódica) como hacia adelante (prospección futura), comprometiendo la experiencia de revivir y simular eventos. Comprender estos mecanismos es esencial para entender cómo la memoria interactúa con la imaginación visual.

¿Cómo afecta la afantasía los sueños?

Los sueños ofrecen una ventana única para observar cómo la afantasía afecta la percepción interna involuntaria. En este sentido, se ha informado que las y los individuos con afantasía reportan mayor frecuencia de sueños menos sensorialmente intensos y menos frecuentes en general. Esto implica que la capacidad de generar imágenes durante el sueño se encuentra comprometida, y cómo se sueña es claramente distinto. Además, se reporta menor contenido sensorial en los sueños (visual, auditivo, táctil), y menor lucidez y control, y una perspectiva menos clara, lo cual demuestra que la afantasía afecta la vivencia onírica en múltiples dimensiones.

Aunado a esto, aunque la percepción visual externa funciona, el cerebro en sueño no genera internamente las imágenes con vividez. Esto apoya la hipótesis de que la afantasía influye en sistemas que generan imágenes voluntarias e involuntarias, abarcando también los sueños. En consecuencia, la experiencia onírica es más tenue, menos emocionalmente recargada y más difícil de evocar al despertar (Dawes et al., 2020).

Superfantasía

La denominada superfantasía o hiperfantasía representa el extremo opuesto de la afantasía y ayuda a entender cómo la ausencia destaca dentro de un espectro de vividez. La hiperfantasía es definida como una capacidad extraordinaria para generar imágenes mentales, con vividez comparable a la percepción real. Esta condición nos permite ver cómo el cerebro puede activar redes visuales con gran intensidad, lo que a su vez ilumina cómo la carencia en la afantasía resalta como una disrupción. Algunas investigaciones han comparado ambos grupos, mostrando que en la hiperfantasia existe mayor conectividad funcional entre áreas visuales y prefrontales, y más activación en tareas de visualización. Así mismo, se ha demostrado cómo la superfantasía afecta la cognición de manera opuesta: favorece la memoria visual, la creatividad, la planificación basada en imágenes y la riqueza de la experiencia interior.

Un ejemplo revelador sobre el estudio de estos dos extremos de un espectro lo encontramos en un estudio que analizó las diferencias entre estudiantes de bellas artes y psicología, concluyendo que las y los primeros presentan más frecuentemente superfantasía, mientras las y los segundos tienden más a la afantasía. Esto no solo muestra cómo la superfantasía se distribuye en poblaciones con rasgos cognitivos distintos, sino también cómo dichas diferencias afectan la orientación creativa o académica (Pérez, Campos, 2023).

En conjunto, la superfantasía ofrece un contraste claro para entender la afantasía, sugiriendo que la vividez mental no solo es variable, sino estructuralmente significativa en nuestras habilidades mentales.

¿Por qué es importante estudiar a fondo la afantasía?

Estudiar en profundidad la afantasía es crucial para comprender cómo la mente humana representa el mundo internamente, cómo la vividez mental contribuye a funciones cognitivas integrales y cómo su ausencia afecta dimensiones esenciales como la memoria, los sueños y la creatividad.

Si bien la afantasía era un fenómeno marginal, diversas investigaciones demuestran que posee correlatos conductuales y neurobiológicos sólidos. Comprender cómo opera este fenómeno puede revelar mecanismos básicos de la cognición. Por ejemplo, cómo se vinculan las redes visuales con la memoria o la planificación, y cómo diferencias individuales de imaginería influyen en perfiles profesionales o conductuales (Pérez, Campos, 2023).

Además, conocer cómo la afantasía afecta la memoria autobiográfica o los sueños puede tener implicaciones clínicas, dado que la vividez de imágenes mentales está ligada a trastornos como el PTSD o la depresión. Aunado a esto, el estudio de la afantasía podría influir de manera favorable en intervenciones terapéuticas específicas, ayudando a diseñar estrategias adaptadas a individuos que carecen de imágenes mentales vívidas.

Este estudio también es relevante desde una perspectiva filosófica y experimental, pues permite examinar cómo nuestra experiencia subjetiva puede diferir radicalmente sin ser patológica. Finalmente, estudiar la afantasía es una oportunidad para mapear un espectro cognitivo que incluye la superfantasía; entender cómo y por qué existen estos extremos abre vías para explorar la plasticidad de la imaginación, la mente y su funcionamiento profundo.

Referencias:

  • Campos, A., Pérez, M. (2023). Afantasía y edad: Una revisión. XIX Congreso Internacional Galego-Portugués de Psicopedagogía, libro de abstracts, pp. 2420-2434. ruc.udc.es
  • Cruz, A. (2025). Dominios neuropsicológicos afectados en la afantasía: una revisión sistemática. Universidad Peruana Cayetano Heredia. repositorio.upch.edu.pe
  • Dawes, A., Keogh, R., Andrillon, T., Pearson, J. (2020). A cognitive profile of multi-sensory imagery, memory and dreaming in aphantasia. Scientifics Reports, volumen (10), número (10022). nature.com
  • Furman, M. (2024). Afantasía, un fenómeno clínico y biológico. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Medicina. docta.ucm.es  
  • Milton, F., Fulford, J., Dance, C, Gaddum, J., Heuerman, B., Jones, K., Knight, K., MacKisack, M., Winlove, C., Zeman, A. (2021). Behavioral and Neural Signatures of Visual Imagery Vividness Extremes: Aphantasia versus Hyperphantasia. Cerebral Cortez Communications, volumen (2), número (2). pmc.ncbi.nlm.nih.gov
  • Montaner, X. (2022). Afantasía: a propósito de un caso. Revista de Neurología Neurocirugía y Psiquiatría, volumen (50), número (3), pp. 106-108. medigraphic.com
  • Pérez, M., Campos, A. (2023). Afantasía y superfantasía: Diferencias entre estudiantes de bellas artes y psicología. XIX Congreso Internacional Galego-Portugués de Psicopedagogía, libro de abstracts, pp. 2515-2525. ruc.udc.es
  • Zeman, A. (2024). Aphantasia and hyperphantasia: exploring imagery vividness extremes. Trends in Cognitive Sciences, volumen (28), número (5). cell.com

Créditos de imagen de portada: Foto de Tara Winstead

R. Mauricio Sánchez
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
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Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.