¿Qué es la cognición de las 4E?

Para la teoría de la cognición de las 4E, los procesos cognitivos son fenómenos dinámicos que integran aspectos sociales, emocionales y lingüísticos.

En las últimas décadas, la psicología y las ciencias cognitivas han experimentado un giro hacia enfoques que enfatizan la naturaleza situada de la mente humana. Una de las tendencias más influyentes en este cambio es la cognición de las 4E, una perspectiva teórica que sostiene que los procesos cognitivos no pueden comprenderse únicamente a través del funcionamiento del cerebro y las representaciones internas, sino que dependen también del cuerpo y el entorno. Este paradigma se basa en cuatro conceptos clave: cognición corporeizada, embebida, enactiva, y extendida, los cuales describen distintos aspectos de la interacción entre la mente, el cuerpo y el mundo (Mendoza, 2018).

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Desde esta perspectiva, la mente no es una entidad aislada, sino que se constituye y desarrolla en la interacción con otras personas y con el entorno, especialmente en situaciones sociales (Fajardo, 2022). Este enfoque ha generado importantes aplicaciones en disciplinas como la inteligencia artificial, la educación y la neurociencia, además de influir en el desarrollo de modelos más dinámicos de la cognición. No obstante, el paradigma de las 4E también enfrenta desafíos teóricos y metodológicos, incluyendo debates sobre su alcance y la necesidad de una mayor integración con marcos explicativos tradicionales.

¿Qué es la cognición de las 4E?

La cognición de las 4E es un enfoque teórico en las ciencias cognitivas que rechaza la idea tradicional de la mente como un sistema aislado de procesamiento de información dentro del cerebro. En su lugar, sostiene que la cognición humana es un fenómeno dinámico y situado, distribuido entre el cuerpo, el entorno y la interacción social. Este paradigma enfatiza cuatro dimensiones fundamentales: la cognición corporeizada (embodied), enactiva (enactive), embebida (embedded) y extendida (extended), cada una de las cuales destaca distintos aspectos de la forma en que pensamos, percibimos y actuamos en el mundo (Peñalba, 2021).

Al integrar aspectos sociales, emocionales y lingüísticos, la teoría de la cognición de las 4E ofrece una comprensión más rica y matizada de los fenómenos mentales y su relación con el mundo (Newen, De Bruin, Gallagher, 2018).

Cognición corporeizada

La teoría de la cognición corporeizada sostiene que los procesos cognitivos no pueden entenderse únicamente como funciones del cerebro, sino que dependen del cuerpo y de su interacción con el entorno. Desde esta perspectiva, la mente no es una entidad aislada dentro del cráneo, sino que se encuentra profundamente entrelazada con la estructura corporal y las capacidades sensoriomotoras del individuo. Así, lejos de concebirse como un mero receptor de estímulos o ejecutor de órdenes cerebrales, el cuerpo juega un papel activo en la construcción del pensamiento y la experiencia.

Existen dos interpretaciones principales de la cognición corporeizada. La versión estándar defiende que la cognición no está restringida al cerebro, sino que incluye estructuras y funciones corporales. En este sentido, el cuerpo es reconocido como un elemento importante para la cognición, pero se mantiene la idea de que el cerebro es la sede principal de la actividad mental. Por otro lado, la versión radical argumenta que el cuerpo no solo facilita la cognición, sino que es constitutivo de ella. Desde esta perspectiva, los procesos cognitivos no pueden entenderse como fenómenos independientes del sistema cuerpo-cerebro-entorno, sino que emergen de su interacción dinámica (Mendoza, 2018).

Numerosos estudios en psicología y neurociencia han respaldado la teoría de la cognición corporeizada, demostrando que el cuerpo influye en la forma en que percibimos, pensamos y tomamos decisiones. Investigaciones han mostrado, por ejemplo, que el uso de gestos facilita la comprensión del lenguaje, que la postura afecta el estado emocional y que la percepción de los objetos está condicionada por nuestras capacidades motoras. Estas evidencias han llevado a la aplicación del enfoque corporeizado en diversos campos, como la educación, la inteligencia artificial y la rehabilitación cognitiva, promoviendo estrategias de aprendizaje basadas en la interacción física con el entorno y el movimiento corporal (Muñoz, 2024).

Cognición embebida

La teoría de la cognición embebida sostiene que los procesos cognitivos no ocurren de manera aislada dentro del cerebro, sino que están profundamente anclados al entorno en el que los agentes se desenvuelven. Desde esta perspectiva, el mundo externo no es simplemente un lugar donde ocurre la cognición, sino que desempeña un papel fundamental en la manera en que las y los individuos piensan, resuelven problemas y toman decisiones. Al interactuar con su entorno, los agentes hacen uso de estructuras y herramientas externas que les permiten optimizar su desempeño cognitivo, reduciendo la carga de información que deben procesar internamente.

Esta postura implica que ciertos procesos mentales están diseñados para operar en conjunto con las características del entorno, de manera que la cognición se encuentra distribuida entre la o el individuo y los elementos físicos y sociales que lo rodean. Según esta visión, el contexto no solo facilita la actividad cognitiva, sino que, en algunos casos, es una condición necesaria para su óptimo funcionamiento. Por ejemplo, cuando una persona resuelve un problema matemático utilizando lápiz y papel, estos objetos no son meros auxiliares, sino que forman parte del proceso cognitivo al permitir la manipulación de símbolos y el almacenamiento de información intermedia. De esta manera, el entorno no solo complementa, sino que participa activamente en la realización de tareas mentales (Mendoza, 2018).

Sin embargo, a diferencia de la teoría de la mente extendida, la cognición embebida no sostiene que los elementos del entorno puedan ser considerados como parte misma de la mente. En cambio, afirma que los procesos cognitivos dependen del medio, pero siguen siendo realizados por estructuras internas del organismo, como mecanismos computacionales que procesan representaciones internas de la información (Muñoz, 2024).

Cognición enactiva

La cognición enactiva sostiene que la cognición no es un proceso interno aislado del cerebro, sino que emerge de la relación dinámica entre el organismo y el mundo que habita. Esta teoría se presenta en diversas formas:

El enactivismo autopoiético enfatiza la autoorganización y el acoplamiento estructural de los organismos con su entorno. En esta visión, percepción, cognición y acción forman un dominio integrado que permite al agente significar su mundo. La cognición, entonces, no sería un reflejo pasivo del mundo externo, sino una construcción activa que surge a partir de la historia corporal y social del individuo. De este modo, la cognición enactiva postula que la interacción con el entorno puede contribuir o amenazar la organización del agente, favoreciendo aquellas interacciones que resulten beneficiosas y evitando las que sean perjudiciales.

Por otro lado, el enactivismo sensoriomotor se centra en la relación entre percepción y acción, argumentando que la experiencia perceptual no es simplemente la recepción pasiva de estímulos, sino que está determinada por la actividad del agente. Según esta postura, la percepción depende de los esquemas sensoriomotores que los agentes han desarrollado a través de su interacción con el entorno. Es decir, la experiencia perceptual se enmarca dentro de un conjunto de posibles acciones que el agente puede realizar en relación con los objetos y escenas que percibe.

Finalmente, el enactivismo radical argumenta que la cognición es, en sí misma, un proceso enactuado que surge de la interacción entre cerebro, cuerpo y entorno en una coordinación dinámica. Esta versión radical del enactivismo rechaza la idea de que la cognición se limite a representaciones internas, sosteniendo que los agentes cognitivos generan significado a través de su historia de interacciones con el mundo (Mendoza, 2018).

Cognición extendida

La teoría de la cognición extendida propone que los procesos cognitivos no están limitados únicamente al cerebro o al cuerpo del individuo, sino que se extienden al entorno y las herramientas que este proporciona. Según esta teoría, los objetos y utensilios del entorno pueden desempeñar un papel activo en la cognición, formando parte de los procesos y estados cognitivos. Esto implica que el mundo externo, con sus recursos materiales, sería una extensión de la mente humana (Muñoz, 2024).

La cognición extendida se puede dividir en dos versiones principales: el funcionalismo extendido y el integracionismo extendido. El primero, sostiene que los procesos cognitivos se extienden al entorno físico y social cuando estos se coordinan de manera que los objetos del mundo asumen funciones que normalmente serían realizadas por los procesos cerebrales internos. Este enfoque se basa en el principio de paridad, que postula que, si un proceso cognitivo puede ser realizado por recursos neurológicos, también debería contarse como cognitivo si se lleva a cabo mediante una combinación de recursos neurológicos, corporales, ambientales y tecnológicos. Un ejemplo claro es el de una persona que padece Alzheimer y utiliza un cuaderno para recordar las direcciones, lo que convierte al cuaderno en una extensión de su memoria.

Por otro lado, el integracionismo extendido, no se compromete con el principio de paridad, sino que destaca cómo los elementos externos funcionan como complementos que aumentan las capacidades cognitivas básicas del individuo. Según esta perspectiva, la cognición se extiende cuando el entorno se integra de manera hibrida con los procesos internos del agente, permitiendo realizar tareas cognitivas que no serían posibles solo con los recursos internos del cerebro. En este enfoque, los recursos del entorno no emulan los procesos neurales, sino que se integran y complementan las capacidades cognitivas del ser humano (Mendoza, 2018).

Estudio de las teorías de la cognición 4E

Los enfoques 4E, que incluyen la cognición corporizada, embebida, extendida y enactiva, ofrecen modelos que pueden y deben ser evaluados con métodos provenientes de diferentes campos, como la psicología experimental, la neurociencia, la psicología del desarrollo, la teoría de sistemas dinámicos, y el procesamiento predictivo, entre otros. Estos modelos verificables son necesarios no solo para comprender las formas más básicas de cognición, como las que se observan en la infancia o en experimentos de cruce perceptual, sino también para abordar situaciones cognitivas más complejas, como las interacciones sociales y las expresiones culturales (Newen, De Bruin, Gallagher, 2018).

Es importante señalar que el estudio, desarrollo y aplicación de las teorías de la cognición 4E, no solo abren nuevos caminos para la investigación en diversas áreas, sino que también enriquecen nuestra comprensión de la cognición misma, desafiando teorías previas y ofreciendo respuestas a preguntas complejas sobre la naturaleza de la mente, el cuerpo, el entorno y sus interacciones (Bravo et al., 2021).

Aplicaciones de la cognición 4E en la ciencia

Las aplicaciones de la cognición 4E abarcan una amplia gama de disciplinas, debido a que esta teoría de la cognición no solo amplía los límites de cómo entendemos los procesos mentales, sino que también propone nuevas formas de explorar y abordar problemas en diversos contextos.

En el caso de la psicopatología, la cognición 4E nos invita a ir más allá de las anomalías neuronales, sugiriendo que las interacciones sociales corporizadas y las estructuras sociales mismas podrían ser responsables de fomentar o incluso causar patologías cognitivas. Esto implica que, para tratar las disfunciones cognitivas, también debemos considerar cómo las interacciones físicas y sociales de las y los individuos, junto con los contextos en los que viven, afectan su mente y su bienestar.

En el campo de la cognición animal, la teoría 4E propone abandonar las nociones antropocéntricas de la cognición, que a menudo la limitan a procesos lingüísticos y representacionales. En cambio, nos insta a estudiar cómo los animales interactúan con su entorno, prestando atención a los mecanismos de acoplamiento y adaptación entre el cuerpo y el ambiente, los cuales son fundamentales para la supervivencia y el aprendizaje en especies no humanas.

Por otro lado, en el ámbito de la robótica, la cognición 4E tiene implicaciones significativas, ya que la teoría ha influido en el diseño de robots al centrarse en cómo la autorganización biológica, las contingencias sensorimotoras y las interacciones sociales pueden ser aprovechadas en el desarrollo de máquinas. Al considerar la cognición desde una perspectiva extendida y embebida, los robots pueden ser diseñados para interactuar de manera más fluida con su entorno y con los seres humanos, aprendiendo y adaptándose de formas que imitan la cognición humana y animal (Newen, De Bruin, Gallagher, 2018).

Aplicaciones de la cognición de las 4E en el ámbito social

Las aplicaciones de la cognición 4E no se limitan a campos científicos o tecnológicos. En instituciones sociales y políticas, se ha explorado cómo las influencias corporizadas y situadas pueden afectar los procesos cognitivos en contextos como el razonamiento jurídico o los sesgos en el juicio judicial. La teoría sugiere que los efectos priming y los sesgos generados por procesos corporales situados pueden entrar en la toma de decisiones de los jueces, desafiando la legitimidad de un sistema judicial al poner en evidencia cómo las prácticas cognitivas no son tan neutrales o abstractas como se pensaba.

También en el ámbito estético y artístico, la cognición 4E ofrece nuevas perspectivas sobre cómo las personas interactúan con el arte, la literatura, el cine o el teatro. Según esta visión, el significado no reside exclusivamente en el texto o la obra, sino que es co-creado por la o el espectador o la o el lector a través de un proceso de engagement corporal, afectivo y social. En este sentido, la obra de arte no solo representa un mundo, sino que lo actúa en la mente del espectador, una acción que solo se completa cuando este interactúa con ella de manera activa y situada (Newen, De Bruin, Gallagher, 2018).

La cognición 4E en psicología

La teoría de la cognición 4E ha tenido un impacto significativo en el desarrollo de la psicología contemporánea, especialmente en campos como la psicología educativa y el estudio del aprendizaje. En lugar de concebir la cognición como un proceso meramente interno y abstracto, la teoría 4E promueve una comprensión más holística, que toma en cuenta el cuerpo, el entorno y las interacciones sociales en el desarrollo cognitivo.

Una de las áreas en las que la teoría 4E ha generado una gran influencia es la psicología educativa, especialmente en lo que respecta al aprendizaje en contextos socioculturales. La idea de que la cognición está embebida en el cuerpo y el entorno ha llevado a una revalorización de los ambientes de aprendizaje, como el aula, no solo como espacios físicos donde se imparte conocimiento, sino como sistemas dinámicos en los que las interacciones sociales y culturales juegan un papel crucial en la formación del conocimiento.

A nivel más general, el enfoque de las 4E ha contribuido a la psicología actual al ofrecer una visión más dinámica y contextualizada del desarrollo cognitivo. En lugar de ver el aprendizaje y el desarrollo cognitivo como procesos lineales y jerárquicos, la teoría 4E sugiere que la cognición es un fenómeno que surge de la interacción constante entre la o el individuo y su entorno. Esto ha llevado a las y los psicólogos educativos a repensar las prácticas pedagógicas y a enfatizar la importancia de diseñar ambientes de aprendizaje que no solo apoyen el conocimiento abstracto, sino que también promuevan la participación activa, la interacción social y el uso de herramientas externas que faciliten el desarrollo cognitivo (Fajardo, 2022).

Limitaciones de las 4E de la cognición

La teoría de la cognición 4E ha sido un avance significativo en el campo de las ciencias cognitivas. Sin embargo, también presenta limitaciones que deben ser consideradas en el desarrollo de esta corriente teórica.

En primer lugar, la falta de homogeneidad dentro de las diversas etiquetas de la cognición 4E ha generado debates y controversias en torno a la interpretación de la ‘cognición’. En este sentido, se ha señalado que, aunque las etiquetas (corporizada, embebida, extendida y enactiva) comparten un esfuerzo común por reconfigurar la comprensión tradicional de las ciencias cognitivas, en realidad existen diferencias sustanciales en los modelos que proponen sobre la naturaleza de la cognición. Estas diferencias reflejan, en parte, diferentes objetivos explicativos, lo que puede dificultar la integración coherente de las distintas perspectivas dentro de un solo marco. Como resultado, algunas y algunos investigadores sugieren que al intentar unificar estas etiquetas bajo una misma teoría se pueden pasar por alto aspectos relevantes y desacuerdos profundos entre ellas, lo que puede frenar el avance de la investigación en el ámbito de la cognición 4E (Mendoza, 2018).

Un aspecto adicional de la crítica se centra en la relación entre la cognición y la conducta. Algunos defensores de la cognición 4E, especialmente aquellos que abogan por una visión fuerte del papel constitutivo del cuerpo, han tendido a difuminar la línea entre estos dos conceptos. Tal enfoque podría llevar a la conclusión errónea de que la cognición es sinónimo de comportamiento, lo cual genera confusión y limita la comprensión de cómo se puede explicar la cognición sin recurrir a representaciones mentales. Esta falta de distinción clara entre cognición y conducta ha sido señalada como una limitación crítica que debe ser abordada para evitar la simplificación excesiva de la teoría (Newen, De Bruin, Gallagher, 2018).

Referencias:

  • Bravo, N., Feria, A., Suarez, R., Sandoval, C. (2021). Cognición Corporeizada. Ciencias Cognitivas Corporeizadas. cienciascognitivascorporizadas.com
  • Fajardo, J. (2022). La cognición 4E para el aprendizaje matemático en pospandemia: una revisión sistemática. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, volumen (20), número (3), pp. 1-32. scielo.org.co
  • Mendoza, J. (2018). 4E’s de la cognición: ¿una o muchas formas de entender la “cognición”? Instituto de Investigaciones Filosóficas, Universidad Nacional Autónoma de México. filosoficas.unam.mx 
  • Muñoz, A. (2024). Sobre la reciprocidad de naturaleza y cultura. La cognición 4e y su perspectiva arqueológica en el paisaje. El futuro del Pasado. revistas.usal.es
  • Newen, A., De Bruin, L., Gallagher, S. (2018). The Oxford Handbook of 4e Cognition. Oxford University Press.
  • Peñalba, A., López, R., Del Val, J. (2021). En los límites de lo posible: arte, ciencia y tecnología: Neurodiversidad y cognición 4E. Música y multisensorialidad en los entornos Metatopia. Artnodes, número (28), pp. 1-11. uvadoc.uva.es

Créditos de imagen de portada: Foto de RDNE Stock project

R. Mauricio Sánchez
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
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Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.