¿Los estilos de aprendizaje son un mito?

La hipótesis de los 'estilos de aprendizaje' se instaló en las aulas sin superar los controles científicos pertinentes, enraizando otro mito científico.

A lo largo de los años, se han planteado diversas propuestas teóricas y metodológicas para tratar de mejorar y optimizar el proceso de aprendizaje; buscando de esta manera una mejor adaptación por parte de estudiantes y de cualquier persona que desase adquirir nuevos conocimientos. Bajo esta legítima premisa se formuló la teoría de los ‘estilos de aprendizaje‘, caracterizada por brindar una manera especializada e individual de aprender. Según defiende la teoría, cada persona posee una forma singular y distintiva de adquirir conocimiento; un estilo de aprendizaje diferente, una ‘preferencia sensorial’ para aprender. Aprendizaje auditivo, visual, kinestésico, etc. Sin embargo, ¿Es realmente efectiva esta propuesta para adquirir conocimientos? ¿Está justificada empíricamente la intervención educativa basada en la teoría los ‘estilos de aprendizaje’? Si hay tantas voces cualificadas que consideran la teoría de los ‘estilos de aprendizaje’ un mito ¿Por qué goza de tanto éxito en el ámbito educativo? 

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¿Qué son los ‘estilos de aprendizaje’?

La definición más recurrente es la que plantea Keefe (1988) que defiende que los ‘estilos de aprendizaje’ son rasgos cognitivos, afectivos y fisiológicos que sirven como indicadores estables de forma singular en que una persona percibe y responde frente a su ambiente de aprendizaje; mientras que, según lo plantearon Dunn y Perrin (1994) los ‘estilos de aprendizaje’ son la manera en la que un individuo procesa estímulos básicos que intervienen la en habilidad de captar y retener información.

¿Qué propone la teoría de los ‘estilos de aprendizaje’?  

Bandler y Grinder (1982) formularon que existen doce ‘estilos de aprendizaje‘. Entre ellos, los más reconocidos y vigentes actualmente son los siguientes: 

  • Aprendizaje Visual: Se le atribuye a las personas que supuestamente aprenden por medio de la lectura e imágenes. Estas personas tendrían la capacidad de captar gran cantidad de información y a gran velocidad por medio del sentido de la vista. Al mismo tiempo, presentarían la habilidad de abstraer y planificar mejor que los otros ‘estilos de aprendizaje’.
  • Aprendizaje Auditivo: Sería el estilo propio de las personas que aprenden por medio de explicaciones orales; tanto cuando reciben los estímulos sonoros, como cuando los emiten; explicando la información a los demás. Según afirma la teoría, emplearían el canal auditivo de forma secuencial y ordenada. A diferencia del estilo de aprendizaje visual, presentarían dificultad al relacionar conceptos abstractos.
  • Aprendizaje Kinestésico: Este estilo de aprendizaje permitiría a determinadas personas adquirir conocimientos a través de sensaciones y ejecutando movimientos corporales. Este estilo de aprendizaje resultaría más lento al analizar la información en comparación a los estilos ya mencionados; sin embargo, según sus autores, es el que permite afianzar un conocimiento más duradero en el tiempo.

¿Existen evidencias suficientes sobre los ‘estilos de aprendizaje’ o son un mito?

Por lo general, muchos estudiantes, padres, madres, docentes e incluso investigadores, afirman que deberíamos adaptar la enseñanza, situaciones y recursos educativos a los ‘estilos de aprendizaje’ de cada persona (visual, auditiva, kinestésica, y otras). Sin embargo, existe una enorme diferencia entre la percepción subjetiva que alguien tenga sobre su preferencia personal para aprender y que realmente esa forma implique objetivamente un aprendizaje eficaz y significativo. Por otro lado, las metodologías basadas en los ‘estilos de aprendizaje’ pasan por clasificar a las personas en grupos, lo cual limita un aprendizaje completo.

La realidad es que no está demostrado que verdaderamente existan diversos ‘estilos de aprendizaje‘; por lo que, en consecuencia, no existe la necesidad de implementar metodologías diferenciales de aprendizaje, cuando la teoría en la que se apoyan dichas intervenciones no ha superado pruebas empíricas rigurosas. Diferentes trabajos de prestigio han constatado que no existe una relación estadísticamente significativa entre la preferencia de un estilo y el aprendizaje real u objetivo (Rogowksy, Calhoun y Tallal, 2015). Por otro lado, la medición de los ‘estilos de aprendizaje’ es empíricamente ininteligible, haciendo muy difícil evaluar la eficiencia y la eficacia de las metodologías. Del mismo modo, de la forma en la que la teoría está formulada, no contamos con evidencia empírica que permita corroborar la hipótesis de los ‘estilos aprendizaje‘ (Kirschner, 2017), e incluso pudiendo afirmar que se trata de un mito.

Suponiendo que la hipótesis de los ‘estilos de aprendizaje’ hubiera sido validada empíricamente; desarrollar metodologías educativas basadas en sus premisas seguiría siendo, cuanto menos, controvertido. Los investigadores Cedar R Riener, doctor en psicología cognitiva y profesor en la Universidad Randolph-Macon College, y Daniel Willingham, profesor titular del Departamento de Psicología de la Universidad de Virginia, plantearon diferentes preguntas en su trabajo titulado “Los estilos de aprendizaje son un mito” (Reiner y Willingham, 2010). Entre ellas:

¿Puede el alumnado auditivo aprender geografía a través de la escucha? ¿Puede el alumnado visual adquirir competencias musicales por medio de la vista? (Reiner y Willingham, 2010). Introducir metodologías basadas en el mito de los ‘estilos de aprendizaje’ en los centros educativos es una práctica arriesgada y limitante para un aprendizaje óptimo y completo. Esto es debido a que se promueve un supuesto estilo de aprendizaje -sin que además exista evidencia objetiva- en detrimento del resto de estilos o dimensiones, que son desatendidas de forma negligente.

Conclusiones

Actualmente, el mito de los ‘estilos de aprendizaje’ se ha instaurado ampliamente en el ámbito psicológico, en el área educativa y psicopedagógica. De acuerdo con Reiner y Willingham (2010), se considera como un ‘conocimiento común’, que en muchos centros se pone en práctica y que se desarrollan con normalidad. Por otro lado, la ferviente acogida que ha tenido la propuesta ha legitimado de algún modo su implementación (Dekker, Lee, Howard-Jones y Jolles en 2012). El hecho que la comunidad educativa acepte una teoría por su popularidad, y no con base a su soporte y fundamentación empírica, implica un garrafal sesgo de confirmación colectivo que puede acarrear consecuencias muy negativas.

Es primordial -y urgente- desenterrar mitos y falsas creencias, como los ‘estilos de aprendizaje’. Si bien la formulación podría ser lícita como hipótesis de investigación, ni esta ni ninguna otra propuesta sin base empírica debería implementarse en las aulas hasta haber superado los controles científicos pertinentes. El progreso siempre es bienvenido; pero hay que innovar desde un conocimiento científico sustantivo y fiable, de lo contrario, iremos en contra de los principios del progreso.

Referencias:

  • Bandler, R., & Grinder, J.(1982) Frogs into princess: Neuro linguistic programming. Royal Victorian Institute for the
    Blind Tertiary Resource Service.
  • Dekker, S., Lee, N. C., Howard-Jones, P. A., & Jolles, J. (2012). Neuromyths in education: Prevalence and predictors of misconceptions among teachers. Frontiers in Psychology, 3, 429. Recuperado de: dx.doi.org
  • Dunn,  R., Dunn,  K., & Perrin,  J. (1994). Teaching  Young  Children  Through  Their  Individual Learning Styles. Boston: Allyn & Bacon.
  • Flores, E., & Maureira, F. (2015). Estilos de aprendizaje V.A.K. en estudiantes de Educación Física y otras pedagogías en la Universidad Internacional SEK de Chile. Universidad de Antioquia. 4 (2). Recuperado de: revistas.udea.edu.co
  • Keefe,  J.  (1988). Aprendiendo perfiles  de  aprendizaje: manual  de  examinador. Reston,Virginia: Asociación de Principal de Escuela de Secundaria.
  • Kirschner, P. A. (2017). Stop propagating the learning styles myth. Computers & Education, 106, 166-171. Recuperado de: www.sciencedirect.com
  • Rogowksy, B. A., Calhoun, B. M., & Tallal, P. (2015). Matching learning style to instructional method: Effects on comprehension. Journal of Educational Psychology, 107(1), 64-78. Recuperado de: dx.doi.org
  • Reiner, C., & Willingham, D. (2010). The myth of learning styles. Change Magazine. Recuperado de:  www.elegantbrain.com
Psicomitos
El profesor de psicología Joe Sáenz Torres y su alumno Gabriel Rojas Celis dirigen Psicomitos; una sección especializada en el análisis crítico de los postulados pseudocientíficos. Psicomitos desmitifica, con ciencia, teorías, creencias y prácticas relacionadas con la psicología y las neurociencias, cuestionando su fundamentación científica. Todo ello, en aras de la defensa de la psicología científica y las prácticas basadas en la evidencia.

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