El ‘Efecto Mozart’ ¿mito o realidad?

El famoso 'Efecto Mozart' es un mito popular nacido de la desvirtuación, posiblemente interesada, de diferentes hallazgos científicos.

Durante mucho tiempo, los medios de comunicación e incluso profesionales especializados como psiquiatras, psicólogos y educadores, han tergiversado los supuestos beneficios del denominado ‘Efecto Mozart’, contribuyendo a convertirlo en un mito popular.

Se ha sabido posteriormente que, tras la abundante difusión de las supuestas bondades de escuchar música clásica, se escondía el objetivo de favorecer la venta masiva de discos (Nelson, 2003), asegurando así que, supuestamente, ningún bebé «dejara de desarrollarse cerebralmente, en toda su plenitud». Todo ello, a pesar de que, hasta ese momento, no se habían realizado estudios con bebés; disponiendo exclusivamente de hallazgos con población adolescentes (Rauscher, Shaw y K, 1993) que no revelaban causalidad y que no eran generalizables a otras poblaciones.

Cabe aclarar que las investigaciones solo pudieron hallar correlación entre las variables, siendo imposible realizar una inferencia de causalidad del incremento de las capacidades intelectuales (Rauscher, Shaw y Ky, 1993). Esto quiere decir que nunca se llegó a demostrar causalidad; por lo que, el empleo de la propia expresión ‘Efecto Mozart’ sería un mito, fruto de la desinformación pues; empíricamente, no se logró demostrar tal ‘efecto’ en el desarrollo intelectual, a consecuencia de la exposición a la música de Mozart. Más allá de los problemas metodológicos, de los objetivos comerciales, y de la difusión de conclusiones sin prueba empírica ¿podemos afirmar que el ‘efecto Mozart’ es enteramente un mito?

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Escuchar la música de Mozart y desarrollo del cerebro

Esta línea de investigación plantea que escuchar música puede tener distintos efectos en el cerebro -en especial la música clásica de Mozart-. Según sus defensores, los efectos irían desde el incremento en la retención y evocación de la memoria, la mejora de la atención y concentración en niñas y niños, hasta la facilidad para realizar ejercicios matemáticos. Además, escuchar música de Mozart, introduciría a los niños y niñas al conocimiento de los sonidos y significados de las palabras; fomentando la creatividad. Del mismo modo, al combinarse con el baile, estimularía los sentidos, desarrollando el equilibrio y los movimientos coordinados (Ordóñez, et al. 2011).

Planteamientos del ‘efecto Mozart’

Según la investigación ‘Music and spatial task performance‘ realizada por la doctora Rauscher, et al (1993), la música expresada a través de las sonatas de Mozart -y solo la de él-, lograría, entre otros; un incremento en el rendimiento cognitivo, mejores ejecuciones en tareas de perspicacia e incluso un incremento significativo del cociente Intelectual -CI- (Lilienfeld, et al. 2012). Al mismo tiempo, el médico francés Alfred Tomatis fue quien acuñó el término ‘efecto Mozart’ para designar los cambios en el desarrollo cerebral que se producen en el niño y la niña cuando escuchan música de Mozart; especialmente en la parte frontal y occipital del cerebro, promoviendo, según sus palabras, un mejor rendimiento en las tareas visoespaciales (Tomatis, 1991).

Por qué el ‘efecto Mozart’ es un mito

Sin evidencias empíricas, ni estudios que respalden los supuestos beneficios

El público potencial del supuesto ‘efecto Mozart’ eran los bebes, niños y niñas, y gestantes. El ‘efecto Mozart’ fue acogido con gran entusiasmo por parte de la sociedad y los medios de comunicación, motivados por las compañías de juguetes que se lucraban con la propuesta. Sin embargo, en aquel momento no existían registros de ningún tipo sobre la realización de estudios o investigaciones con bebés o infantes, pues los estudios se habían realizado únicamente con estudiantes universitarios que dieron como resultado un aumento nada prolongado de la inteligencia visoespacial (Shaw, 2000). En la actualidad se han realizado nuevos estudios, incluyendo muestras de bebés y, sin embargo, han tenido los mismos resultados ya mencionados, presentándose tan solo un incremento en las tareas relacionadas con la capacidad visoespacial. El resto de los efectos que se obtendrían, no son propios, ni consecuencia de escuchar música de Mozart.  

La música no ayuda a incrementar de la capacidad intelectual

Es innegable que la música suscita diversos efectos emocionales. Sin embargo, en el caso de las capacidades intelectuales, -y más concretamente de cognición-, las investigaciones afirman que no existe una evidencia sólida, ni mucho menos concluyente, que demuestre que la música mejore las funciones cognitivas (Linton, 1999); hecho que convierte el ‘efecto Mozart’ en un mito sin soporte empírico. Si bien el objetivo de las investigaciones era analizar si la música de Mozart mejoraba el rendimiento en tareas viso-espaciales, las conclusiones reportaron cambios mínimos, evidenciando mejoras exclusivamente temporales; asociadas al efecto emocional propio de escuchar música.

El componente efímero del ‘efecto Mozart’

Las distintas investigaciones realizadas por metaanálisis sobre el ‘efecto Mozart’ demostraron que los referidos cambios en la capacidad intelectual no eran permanentes y que además, sus efectos podían asociarse a los estados de ánimo provocados por el estilo y las singularidades de la música (Custodio y Cano-Campos, 2017). Al mismo tiempo, es sabido que, al reconocer las melodías musicales de un estilo familiar, puede evocar un estado de ánimo positivo (Thompson, Schellenberg y Husain, 2001). Esto podría generar un mejor rendimiento al realizar actividades que requieran concentración pero, sin embargo, con un efecto a muy corto plazo.

Conclusión sobre el mito del ‘efecto Mozart’

En conclusión, podemos afirmar que no se ha conseguido demostrar el ‘efecto Mozart’, pues las investigaciones originales, medían la correlación entre variables, no la causalidad -por lo que hablar de efecto es erróneo, alimentando además un falso mito-. La correlación -relación entre escuchar música de Mozart y gozar de determinadas facultades cognitivas- no expresa que escuchar a Mozart sea la causa directa del incremento intelectual en los sujetos -sin considerar la infinidad de variables relacionadas-. Además, nos damos cuenta de que la tergiversación por parte de los medios de comunicación y las empresas interesadas que adoptaron el mito del ‘Efecto Mozart’, promovieron una difusión errónea -e irresponsable- de los resultados obtenidos inicialmente, desvirtuando el trabajo de investigación y generando desinformación científica.

Finalmente, a pesar de que existen muchas investigaciones que relacionan al ‘efecto Mozart’ con el incremento del cociente intelectual (CI), el planteamiento es cuestionable, pues si bien puede presentarse una relación con la mejora de las habilidades cognitivas, esta no es ni permanente, ni determinante. Podemos concluir que, aunque la obra de Amadeus Mozart tiene un valor artístico y cultural inconmensurable; escuchar al genio de Viena no hará que tus hijos e hijas sean más inteligentes.

Referencias:

  • Almendral, R. (2018). Mitos y realidades del efecto Mozart. Pediatría Atención Primaria, 20(79), 83-88. Recuperado de: scielo.isciii.es
  • Custodio, N. Cano-Campos, M. (2017). Efectos de la música sobre las funciones cognitivas. Revista neuropsiquiatra. 80 (1): 60-69. Recuperado de: www.scielo.org.pe
  • Lilinfield, S., Lynn, S., Ruscio, J & Beyerstein. (2012). 50 grandes mitos de la psicología popular. Oceano.
  • Linton, M. (1999). “The Mozart Effect.” First Things 91, 10-13.
  • Morales, E. Sánchez, J. Sánchez, N. Romero, C. & Bernal, J. (2011). Análisis del efecto Mozart en el desarrollo intelectual de las personas adultas y niños. Ingenius. 5: 45-54. Recuperado de: dialnet.unirioja.es  
  • Nelson, C. (2003). Mozart and the mirades. The Guardian. Retrieved September 12, 2008. Recuperado de: www.theguardian.com
  • Rauscher, F., Shaw, G. & Ky, C. Music and spatial task performance. Nature 365, 611 (1993). Recuperado de: https://doi.org/10.1038/365611a0
  • Shaw, L. (2000). Keeping Mozart in Mind. San Diego, CA: Academic Press.
  • Thompson, W., Schellenberg, E &, Husain, G. (2001). Arousal, mood, and the Mozart effect. Psychol Sci; 12:248-251. Recuperado de: https://journals.sagepub.com/doi/10.1111/1467-9280.00345
  • Tomatis. A A (1991). The conscious ear. Barrytown, NY: Station Hill Press.
  • Zambrano, M. (2001). Experiencia en educación infantil sobre el “Efecto Mozart”. Recuperado de: redined.mecd.gob.es
Psicomitos
El profesor de psicología Joe Sáenz Torres y su alumno Gabriel Rojas Celis dirigen Psicomitos; una sección especializada en el análisis crítico de los postulados pseudocientíficos. Psicomitos desmitifica, con ciencia, teorías, creencias y prácticas relacionadas con la psicología y las neurociencias, cuestionando su fundamentación científica. Todo ello, en aras de la defensa de la psicología científica y las prácticas basadas en la evidencia.

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