Discursos de odio en redes sociales: análisis sociológico

Los discursos de odio en las redes sociales se han convertido en un fenómeno social y político normalizado, atentando contra derechos fundamentales.

El mundo digital y su comunicación presentan una lógica particular. Cuando se escribe a través de las redes, el anonimato y la impunidad facilitan el surgimiento de discursos agresivos y ofensivos, los llamados discursos de odio.

El discurso de odio es definido por la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia como el fomento, promoción o instigación, en cualquiera de sus formas, del odio, la humillación o el menosprecio de una persona o grupo de personas, así como el acoso, descrédito, difusión de estereotipos negativos, estigmatización o amenaza con respecto a dicha persona o grupo de personas y la justificación de esas manifestaciones por razones de ‘raza’, color, ascendencia, origen nacional o étnico, edad, discapacidad, lengua, religión o creencias, sexo, género, identidad de género, orientación sexual y otras características o condiciones personales (ECRI, 2015).

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Particularidades de los discursos de odio en las redes

Los discursos de odio en la red tienen características propias. De esta manera, difieren de los discursos de odio que se transmiten verbalmente. En las redes, la capacidad de difusión y transmisión de estos discursos se amplía exponencialmente, generando el denominado fenómeno de la ‘viralización’, que describe la manera masiva en la que los mensajes digitales se expanden por Internet, en un corto periodo de tiempo.

Además, otra de las características principales de los discursos de odio es la perdurabilidad de estos mensajes, que son absorbidos e ‘inmortalizados’ por las propias redes, pudiendo ser capturados y reutilizados una y otra vez (Bustos Martínez, 2019).

Nuevo paradigma: La sociedad de la información y el conocimiento

La revolución de las tecnologías de la información y la comunicación -principalmente por la expansión de Internet y sus herramientas por todo el globo-; presentan un nuevo paradigma comunicativo, donde las relaciones sociales y los intercambios de información difícilmente volverán a ser como antes.

De esta forma, la sociedad de la información genera una estructura social basada en el intercambio masivo de conocimiento, que se transmite a través de las redes de comunicación propias de las nuevas tecnologías digitales, creando una sociedad global de la información en constante interacción.

Este paradigma genera un nuevo contexto lleno de oportunidades y de retos. Es decir, de posibilidades positivas y negativas. Internet no es liberador ni democratizador en sí, sino que puede producir “diferentes resultados políticos en diferentes entornos” y, por tanto, conviene no dejarse llevar por el ‘solucionismo tecnológico’ o ciberutopismo (Morozov 2012).

En la línea de lo anterior, Internet no es un producto natural, no emerge como parte de la naturaleza. Cada plataforma, red o tecnología social ha sido programada por una entidad con unos objetivos muy concretos -económicos, de marketing, sociales, personales-, por lo que; pensar que este ecosistema artificioso puede autorregularse, implica ignorar la mecánica de los constructos e infraestructuras tecnológicas y de datos, que hoy forman parte indiscutible de nuestras vidas.

Consecuencias de los discursos de odio en Internet

De este modo, los discursos de odio pueden causar a nivel personal un daño emocional o psicológico significativo; especialmente, cuando una persona recibe ataques directos como amenazas, insultos o acoso.

Por otro lado, a nivel colectivo los discursos de odio generan estereotipos discriminatorios, ya que suelen ir dirigidos a colectivos vulnerables o que sufren discriminación social; inmigrantes, mujeres, el colectivo LGTBI, etc (ECRI,2015).

De esta manera, la difusión de estos mensajes juega hoy en día un papel fundamental en cuanto a la perpetuación de estereotipos negativos, estigmatización y ataques hacia ciertos grupos sociales. En cierta manera, los discursos de odio en redes lanzan un mensaje que divide a la sociedad, ataca a la diversidad y perjudica a colectivos que pertenecen a ella.

Las consecuencias de los discursos de odio no se quedan solo en las redes. La proliferación de estos mensajes y su viralización pueden ser el principal factor ideológico por el cual una persona o grupo organizado decide agredir a otros ciudadanos y ciudadanas por pensar políticamente diferente, tener una orientación sexual distinta o pertenecer a una cultura que no es la del agresor. De esta forma, los discursos de odio en las redes pueden constituir una semilla que se termine desvirtualizando, desencadenado actos de violencia física, discriminación o rechazo en el mundo offline.

Por tanto, las consecuencias de los discursos de odio en las redes pueden ser sufridas por cualquier persona a causa de su etnia, cultura, orientación sexual, etc. Ejemplificaciones del daño directo que pueden ocasionar estas acciones son el ciberacoso, el cual se puede dar tanto en ámbitos como la escuela o el propio trabajo (Bustos Martínez, 2019).

Las principales tipologías de los discursos de odio en las redes sociales

Las redes sociales se han visto sometidas a vigilancia pues son el principal instrumento digital por el cual se expanden los discursos de odio en la red. Existen multitud de tipologías de discursos de odio, a continuación, se presenta una descripción de los principales:

El discurso de odio racista y xenófobo en redes

Estos mensajes pretenden insultar, acosar o amenazar a perfiles tanto públicos como privados, así como a distintos colectivos por pertenecer a una etnia o identidad cultural determinada (Bustos Martínez, 2019). Los discursos racistas en redes, provenientes de personajes públicos, han aumentado en los últimos años. Según recogen determinados autores, esto se debe al aumento de partidos de ultraderecha en el esquema político mundial. Dirigentes o portavoces de partidos políticos como Donald Trump -EUA-, Mateo Salvini -Italia-, Marine Le Pen -Francia-, Jair Bolsonaro -Brasil- o Santiago Abascal -España- han empleado sus perfiles en redes sociales -como Twitter- para divulgar mensajes de estas características (Hassan, 2019).

El discurso de odio sexista, misógino o machista en redes

En este tipo de discurso se encuentran los mensajes que denigran o buscan someter o discriminar a la mujer. El Informe del Consejo de Europa destaca esta tipología de mensajes y avisa sobre el daño y el peligro que pueden generar. “El discurso sexista de odio no solo socava la libertad de expresión para las mujeres y las niñas, sino que sus impactos psicológicos, emocionales y/o físicos son reales y severos. El objetivo del discurso de odio sexista es humillar u objetivar a las mujeres, subestimar sus habilidades y opiniones, destruir su reputación, hacerlas sentir vulnerables y temerosas, y controlarlas y castigarlas por no seguir un determinado comportamiento. El discurso de odio sexista tiene el efecto de silenciar a las mujeres, obligándolas a adaptar su comportamiento y limitar sus movimientos y participación en diversas actividades humanas” (Burgos,2017).

El discurso de odio homofóbico o lgtbifóbico

Los mensajes de esta tipología engloban a todos aquellos que atacan la comunidad LGTBI+. En este caso, buscan denigrar, estigmatizar, discriminar o poner en evidencia las identidades LGBTI+, haciendo un claro énfasis en la supuesta superioridad de los valores, creencias y la identidad heteronormativa (Burgos,2017), en detrimento de la diversidad afectivo y sexual.

Conclusiones

En definitiva, como hemos mencionado, el cambio hacia una sociedad digital genera nuevos retos, oportunidades y amenazas. Los discursos de odio en las redes presentan una problemática social y política real, de difícil solución, dada la gran difusión, rapidez, difícil rastreo y el enorme impacto que puede llegar a causar estos mensajes.

Los discursos de odio generan confrontaciones sociales y pueden ser el primer paso para acciones físicas directas como insultos, amenazas o agresiones físicas. De esta manera, ponen en serio peligro la convivencia democrática y los derechos fundamentales de los grupos o personas afectadas.

Por otra parte, existe la necesidad de distinguir entre los mensajes que pueden ser consideraros de odio y el lenguaje ofensivo o grosero. El ámbito judicial deberá ser el aparato democrático que se encargue de arrojar luz sobre estas problemáticas, siempre intentando salvaguardar la libertad de expresión, una tarea difícil. No obstante, es el ámbito jurídico el que debe tener en cuenta si estos discursos son simples ofensas o tienen un carácter lesivo para personas o comunidades afectadas (Burgos,2017).

En definitiva, el reto es considerable. No obstante, la responsabilidad ciudadana juega un papel fundamental pues, a través de la educación y divulgación de esta problemática, se logrará poner coto a los discursos -y delitos- de odio. Gracias a la sensibilización y concienciación social, la ciudadanía estará más capacitada para identificar y frenar los discursos de odio en las redes y, por tanto, se podrán neutralizar de una manera más eficaz. Es un reto que engloba a toda la sociedad en su conjunto; tanto las instituciones, como los ciudadanos y ciudadanas deben hacer frente a los discursos de odio en las redes a través de la educación, la formación, la voluntad individual y el comportamiento cívico (Hassan, 2019).

Referencias:

  • Arabi Hassan (2019); El discurso xenófobo en el ámbito político y su impacto social. Recuperado de www.scielo.org.co
  • Bustos Martínez, Laura; De Santiago Ortega, Pedro Pablo; Martínez Miró, Miguel Ángel; Rengifo Hidalgo, Miriam Sofía, (2019). Discursos de odio: una epidemia que se propaga en la red. Estado de la cuestión sobre el racismo y la xenofobia en las redes. Universidad Complutense de Madrid. Recuperado de dialnet.unirioja.es
  • Morozov, Evgeny (2012). El Desengaño de Internet: Los Mitos de La Libertad En La Red. Imago Mundi. Barcelona: Ediciones Destino.
  • Olga Burgos García (2017). Los límites a la libertad de expresión: El discurso del odio en internet. Universidad de Sevilla. Recuperado de www.academia.edu
  • Parlamento Europeo (2016). Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI).
Álvaro Soler
Graduado en Sociología y Máster en Gestión Medioambiental por la Universidad de Valencia (España). Técnico territorial y medioambiental. Apasionado de las metodologías cualitativas de las ciencias sociales. Divulgador y autor especializado en sociología en diversos medios digitales.

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Álvaro Soler
Graduado en Sociología y Máster en Gestión Medioambiental por la Universidad de Valencia (España). Técnico territorial y medioambiental. Apasionado de las metodologías cualitativas de las ciencias sociales. Divulgador y autor especializado en sociología en diversos medios digitales.