Publicada en 1948, Walden Dos es una de las obras más provocadoras y perdurables del psicólogo B. F. Skinner. Más que una simple novela, el libro funciona como un vehículo literario para su filosofía del conductismo radical, describiendo una sociedad utópica donde los principios de la ciencia del comportamiento se aplican sistemáticamente para fomentar la felicidad, la productividad y la armonía social. El título mismo, Walden Dos, rinde homenaje al experimento de vida simple de Henry David Thoreau, pero traslada esa búsqueda del individuo a la comunidad colectiva.
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Escrito en apenas siete semanas durante el verano de 1945, el libro surgió de las reflexiones de Skinner sobre el futuro de los jóvenes después de la Segunda Guerra Mundial, y de sus propias experiencias personales, como la educación de su hija y el papel de la mujer en la sociedad (Haas, Kleeman, 2016). Desde su publicación, Walden Dos ha trascendido el ámbito de la psicología para convertirse en un referente en discusiones sobre utopía, distopía, ingeniería social y la ética del control conductual (Altus, Morris, 2009).
¿De qué trata Walden Dos?
La narrativa de Walden Dos sigue a un grupo de visitantes, liderados por el narrador, el profesor de psicología Burris, que acuden a la comunidad experimental fundada por T. E. Frazier. El grupo de personajes incluye a dos jóvenes veteranos de la Segunda Guerra Mundial, sus novias y el colega de Burris, el profesor Castle, quien representa la voz escéptica de la filosofía y la ética tradicionales.
A lo largo de su estancia, Frazier les guía por Walden Dos, mostrándoles los entresijos de una sociedad que opera sobre la base de una jornada laboral promedio de sólo cuatro horas, sin uso de dinero y con las necesidades materiales cubiertas por el trabajo colectivo.
La trama avanza principalmente como una novela de ideas, donde Frazier explica con orgullo cómo la aplicación de la ciencia del comportamiento ha permitido crear un entorno donde los individuos son pacíficos, productivos y felices. Los personajes se involucran en profundos debates sobre una amplia gama de temas intelectuales, desde la libertad y el libre albedrío hasta la política, la educación y la naturaleza del bien común.
Las decisiones de los visitantes al final de su estancia reflejan sus diferentes reacciones; mientras que algunos deciden unirse de inmediato a la comunidad y otros la rechazan rotundamente, el propio Burris, inicialmente indeciso, experimenta una epifanía que lo lleva a abandonar su vida académica y regresar a Walden Dos para integrarse permanentemente. Este desenlace pretende destacar la poderosa atracción que la visión de Skinner puede ejercer, sugiriendo que la posibilidad de una sociedad mejor diseñada es demasiado seductora para ser ignorada, a pesar de las reservas que pueda generar (Skinner, 1984).
La filosofía conductual de Skinner en la visión de Walden Dos
La sociedad descrita en Walden Dos se erige sobre los cimientos del conductismo radical de Skinner, que postula que todo comportamiento es función de factores ambientales y sus consecuencias. La novela ilustra la aplicación de los principios del condicionamiento operante, donde las conductas se moldean y mantienen por sus resultados.
En Walden Dos, el entorno está meticulosamente diseñado para que los comportamientos deseables, como la cooperación, la productividad y el interés por las artes y las ciencias, sean sistemáticamente reforzados con consecuencias positivas. Por ejemplo, el sistema de créditos laborales asegura que las tareas menos deseables se vean compensadas con más tiempo libre, utilizando un reforzador positivo tangible. Skinner, a través de Frazier, argumenta vehementemente en contra del uso del castigo y el control aversivo, que son comunes en la sociedad tradicional, ya que generan efectos emocionales secundarios negativos como la ansiedad, la frustración y la agresividad. En su lugar, la comunidad ficticia se basa en el refuerzo positivo para motivar a sus miembros de manera efectiva y sin estos efectos colaterales perjudiciales (Altus, Morris, 2009).
Un principio fundamental que se explora en la novela es que la conducta está determinada por contingencias ambientales; por lo tanto, la meta de Walden Dos no es negar esta realidad, sino aprovecharla de manera planificada y científica para crear una cultura que promueva de forma fiable el bienestar humano, en contraste con el control ‘inconsciente’ y caótico ejercido por las contingencias de la sociedad en general (Skinner, 1984). En este sentido, la visión de Skinner era que, al comprender y manipular estas causas ambientales, podemos predecir y controlar el comportamiento para el beneficio de todos.
La organización social ideal de Skinner en Walden Dos
La estructura social y de gobierno en Walden Dos está diseñada para ser eficiente y evitar los problemas de los sistemas políticos tradicionales, que Frazier considera inherentemente disfuncionales. La comunidad se organiza en torno a agrupaciones ocupacionales, incluyendo Planners (Planificadores), Managers (Gerentes), Workers (Trabajadores) y Scientists (Científicos). El único cuerpo de gobierno es la ‘Junta de Planificadores’, compuesta generalmente por seis personas que sirven por términos limitados de hasta diez años. Su función es supervisar el éxito general de la comunidad, establecer políticas y revisar el trabajo de los Managers (Skinner, 1984).
Este sistema es explícitamente no democrático; Frazier lo defiende como una alternativa al ‘despotismo de la democracia’, argumentando que la toma de decisiones basada en el conocimiento experto y la evidencia es superior al voto mayoritario. Los Planificadores gobiernan sin ejercer una fuerza violenta y evitan activamente cualquier culto a la personalidad, viviendo con la misma modestia que todos los demás miembros. El sistema de puntos de ‘créditos laborales’ garantiza una distribución equitativa del trabajo y el ocio, donde las tareas más tediosas otorgan más créditos, redimiéndose como tiempo libre.
Esta organización refleja la creencia de Skinner de que un control de arriba hacia abajo, basado en la ciencia y no en la política, puede crear una sociedad más armoniosa y justa.
Cabe señalar que esta misma estructura sería una de las más difíciles de implementar en las comunidades reales inspiradas en Walden Dos, ya que, por lo general, los miembros de estas organizaciones tuvieron ‘una reacción emocional casi instantánea contra que alguien más tomara todas las decisiones’, lo que llevó a la mayoría de estas comunidades a adoptar sistemas más democráticos (Rakos, 2006).
Educación y crianza en la comunidad Walden Dos
El sistema educativo y de crianza en Walden Dos es quizás uno de sus aspectos más radicales y está completamente integrado en su filosofía conductual. Para eliminar el posesivo apego familiar que puede fomentar el egoísmo y los prejuicios, la comunidad ha disuelto la familia nuclear tradicional. Las y los niños son criados comunalmente desde una edad muy temprana en nurseries diseñadas específicamente, bajo el cuidado de especialistas capacitados (Skinner, 1984). Este entorno permite un programa riguroso de ‘ingeniería conductual’ desde la infancia, destinado a moldear a las y los niños para que se conviertan en adultos cooperativos, sociales y bien adaptados.
De esta manera, la educación enfatiza la experiencia práctica y el aprendizaje a través de la exploración y el juego, en lugar de la instrucción formal y libresca en sus primeros años. A las y los niños se les enseña autocontrol mediante la exposición gradual a tentaciones y frustraciones menores, siempre en un contexto de refuerzo positivo. Así mismo, el currículo está diseñado para fomentar una amplia gama de intereses, desde las artes hasta las ciencias, y para desarrollar habilidades prácticas (Haas, Kleeman, 2016).
El objetivo último no es simplemente transmitir conocimiento, sino formar el carácter y las disposiciones emocionales de las y los niños para que encuentren felicidad natural en la contribución a la comunidad y en la realización de actividades constructivas. Al acreditar todos los logros a la comunidad en general y desincentivar las expresiones de gratitud personal, el sistema busca erradicar sentimientos competitivos intensos y celos, creando en su lugar una identidad colectiva sólida. Esta aproximación refleja la convicción de Skinner de que el entorno infantil es la piedra angular para construir una nueva cultura, aunque es uno de los elementos que genera mayor controversia y críticas por parte de los lectores.
Intentos de replicar el modelo de Skinner propuesto en Walden Dos
La visión descrita en Walden Dos inspiró varios intentos de crear comunidades reales basadas en sus principios. El más notable de estos es la Comunidad Twin Oaks en Virginia, fundada en 1967. Inicialmente, Twin Oaks adoptó varios elementos clave del libro, como el sistema de créditos laborales y la estructura de gobierno no democrática. Sin embargo, con el tiempo, se alejó de su base conductista por varias razones, incluyendo una reacción emocional contra la idea de tener ‘experimentadores’ que tomaran todas las decisiones para los ‘sujetos’ (Rakos, 2006). Así, la comunidad evolucionó hacia una filosofía más pragmática y secular, con una alta tasa de rotación de miembros que, no obstante, le ha permitido mantenerse durante décadas.
Otro experimento significativo es Los Horcones en México, fundado en 1973, que se ha mantenido mucho más fiel a la ideología conductual original. Los Horcones se describe a sí mismo como una ‘comunidad conductual’ donde los principios del análisis de conducta se aplican a todos los aspectos de la vida, incluida una educación que empodera a los niños enseñándoles los principios del comportamiento para que puedan ejercer un ‘contracontrol’. Se sugiere que Los Horcones ha logrado una mayor estabilidad, en parte debido a su base en redes familiares y un liderazgo carismático que fomenta un fuerte compromiso ideológico, lo que algunos observadores han comparado con los rasgos de una religión organizada (Rakos, 2006).
Por otro lado, muchos otros intentos de crear comunidades al estilo Walden Dos fracasaron. Los estudiosos concluyen que la sostenibilidad de estas comunidades dependió de una compleja interacción de factores que iban más allá del mero conductismo, incluyendo el contexto cultural, el liderazgo y la capacidad de manejar el deseo humano de autonomía e influencia en las decisiones del grupo.
Críticas al modelo descrito en Walden Dos
Desde su publicación, Walden Dos ha sido objeto de numerosas y fervientes críticas. Una de las objeciones más fundamentales se centra en su rechazo al libre albedrío y su postura determinista radical. Los críticos argumentan que al reducir al ser humano a un organismo cuya conducta está completamente determinada por contingencias ambientales, la visión de Skinner socava conceptos fundamentales como la libertad, la dignidad y la responsabilidad personal (Altus, Morris, 2009).
Otro blanco frecuente de crítica es la estructura de gobierno. Aunque Skinner, a través de Frazier, la presenta como una alternativa a la tiranía, los detractores ven en el sistema de Planificadores una forma de despotismo ilustrado o incluso una dictadura paternalista, donde una élite tecnocrática toma todas las decisiones importantes sin el consentimiento de las y los gobernados (Altus, Morris, 2009). La figura del propio Frazier, con su orgullo y arrogancia, a menudo se interpreta como la encarnación de este controlador potencialmente tiránico.
La ingeniería conductual de los niños es otro punto de intensa controversia, siendo acusada de ser una forma de adoctrinamiento y lavado de cerebro que niega a los individuos el derecho a desarrollarse de forma ‘natural’ o a cuestionar los valores de la comunidad (Altus, Morris, 2009). Filósofos, como el personaje Castle en la novela, argumentan que una vida sin luchas, conflictos y elecciones profundamente personales es una vida empobrecida y menos humana.
Estas críticas se resumen en la acusación de que Walden Dos, a pesar de sus objetivos declarados, representa una sociedad que sacrifica la libertad individual en el altar de la eficiencia y la armonía colectiva, una preocupación que resonó fuertemente en las comunidades experimentales que intentaron poner en práctica estas ideas.
Cuestionando la utopía de Skinner: ¿Es Walden Dos una Distopía?
La clasificación de Walden Dos como una utopía o una distopía es un debate persistente que depende fundamentalmente de los valores del lector. Para Skinner, era indudablemente una utopía, un modelo para una sociedad más justa, sana y feliz (Altus, Morris, 2009). Sin embargo, muchos lectores interpretan la comunidad como una distopía aterradora.
Las características que Frazier presenta como logros (la ausencia de conflicto, la crianza comunal, la abolición de la familia nuclear y la religión, y la erradicación del agradecimiento personal) son vistas por los críticos como signos de una sociedad deshumanizante. La falta de democracia, la ingeniería conductual desde la infancia y la disolución de los lazos familiares íntimos se alinean con los tropos característicos de las distopías literarias, donde el individuo es subordinado al colectivo. La objeción central es que la comunidad de Skinner, al buscar eliminar todo sufrimiento y conflicto, también podría estar eliminando lo que hace profundamente humana la experiencia: el amor romántico apasionado, el apego familiar exclusivo, el logro personal contra viento y marea, y la libertad de cometer errores y aprender de ellos (Newman, 1993).
La ‘felicidad’ de los miembros de Walden Dos puede ser percibida como una tranquilidad plana y artificial, producto de la manipulación, en lugar de una realización auténtica y ganada con esfuerzo. La pregunta distópica por excelencia es: ¿a qué precio se consigue esta armonía? Para los críticos, el precio (la renuncia a la autonomía, la libertad y las relaciones profundamente personales) es simplemente demasiado alto, transformando la utopía propuesta por Skinner en una distopía bien empaquetada donde la esencia de la humanidad ha sido sacrificada. Este debate sigue vivo, demostrando la capacidad de la novela para provocar reflexiones profundas sobre el futuro de la sociedad.
La Importancia de Walden Dos para la psicología
A pesar de las controversias y limitaciones, la importancia de Walden Dos para el campo de la psicología es innegable y perdurable. En primer lugar, la novela sirvió como la primera extensión importante de la ciencia del comportamiento de Skinner más allá del laboratorio, aplicando los principios del conductismo operante a problemas prácticos de la vida cotidiana y la organización social (Altus, Morris, 2009). Esto ayudó a sentar las bases conceptuales para lo que más tarde se convertiría en el análisis aplicado de conducta (ABA, por sus siglas en inglés), un campo que ha demostrado una eficacia significativa en áreas como la educación especial, la terapia de modificación de conducta y el entrenamiento organizacional.
En segundo lugar, Walden Dos forzó a psicólogos, filósofos y el público en general a enfrentarse a las profundas implicaciones éticas y filosóficas de una ciencia del comportamiento. Al llevar el determinismo ambiental a su conclusión lógica en un escenario social, Skinner generó un debate crucial sobre la naturaleza del control conductual, la libertad y la responsabilidad, debates que siguen vigentes hoy (Altus, Morris, 2009).
Por otro lado, más allá de sus prácticas específicas, el legado más valioso de Walden Dos podría ser su defensa de una ‘actitud constantemente experimental’ hacia la cultura. Skinner no pretendía que cada detalle de su comunidad ficticia se implementara literalmente, sino que abogaba por el uso de métodos empíricos para descubrir y probar prácticas sociales que genuinamente mejoren el bienestar humano (Altus, Morris, 2009). En este sentido, Walden Dos representa un llamado a la humildad y a la innovación social basada en la evidencia, desafiándonos a examinar nuestras propias prácticas culturales inerciales y a aspirar a crear un mundo mejor usando las herramientas de la ciencia.
Referencias:
- Altus, M., Morris, E. (2009). B. F. Skinner’s Utopian Vision: Behind and Beyond Walden Two. The Behavior Analyst, volumen (32), número (2). researchgate.net
- Haas, H., Kleeman, V. (2016). Lo viejo vuelve a ser nuevo: BF Skinner y su novela, Walden Two. Psi Chi, volumen (20), número (2). psichi.org
- Newman, B. (1993). Discriminating Utopian from Dystopian Literature: Why is Walden Two Considered a Dystopia? The Behavior Analyst, volumen (16), número (2). pmc.ncbi.nlm.nih.gov
- Rakos, R. (2006). Review of Living Walden Two: B. F. Skinner’s Behaviorist Utopia and Experimental Communities. Journal of Applied Behavior Analysis, volumen (39), número (1), pp. 153–157. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
- Skinner, B. (1984). Walden Dos: Hacia una sociedad científicamente construida. Martínez Roca. solidaridadobrera.org
Créditos de imagen de portada: Foto de Karolina Grabowska

