Efectos psicofisiológicos de las bebidas energéticas

El consumo de bebidas energéticas o energizantes sigue aumentando entre controversias por los efectos psicofisiológicos que producen, especialmente mezcladas con alcohol.

Aunque se tienen reportes del uso de bebidas energizantes desde mucho antes; fue en los años 80, con el nacimiento de la marca Red Bull, que se hicieron más populares. Inicialmente, se crearon con el objetivo de aumentar la energía y la concentración en deportistas, pero posteriormente se volvieron algo común para muchas personas, en entornos como la universidad, el trabajo, o incluso las fiestas. Aunque tienen muchos efectos beneficiosos, las bebidas energéticas o energizantes, dependiendo de la forma de consumo, pueden representar riesgos para la salud, por los efectos psicofisiológicos que generan.

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¿Qué son las bebidas energéticas o energizantes?

Las bebidas energéticas o energizantes son productos que se comercializan como bebidas refrescantes, que incrementan la resistencia física, estimulan el metabolismo y proporcionan una sensación de bienestar; sin embargo, poco se habla de los efectos psicofisiológicos que generan. Dentro de los ingredientes que se pueden encontrar están:

  • Cafeína
  • Taurina
  • Glucosa
  • Glocuronolactona
  • Vitaminas
  • Ginseng
  • Guaraná
  • Minerales
  • Inositol
  • Carnitina

(Sánchez-Socarrás, et al., 2016)

Efectos psicofisiológicos de las bebidas energéticas

Los efectos psicofisiológicos de las bebidas energizantes han sido estudiados ampliamente, y múltiples estudios corroboran que pueden generar:

  • Aumento en la resistencia física
  • Incremento en el estado anímico
  • Disminución de la fatiga mental
  • Mantenimiento del estado de vigilia

Analizamos pormenorizadamente los efectos psicofisiológicos de cada uno de los ingredientes más habituales en las bebidas energéticas:

La cafeína: efectos psicofisiológicos en las bebidas energéticas

Uno de los principales componentes de las bebidas energéticas es la cafeína, que comporta amplios efectos psicofisiológicos, dentro de los que se encuentran:

  • A nivel neurológico, bloquea los receptores de adenosina, lo que incrementa el número de sinapsis corticales.
  • Estimula el sistema nervioso central, y el sistema músculo esquelético.
  • Incrementa la frecuencia cardiaca y respiratoria, además de dilatar los vasos sanguíneos.

(Castellanos, Rossana y Frazer, 2006)

Adicionalmente se ha reportado sintomatología de abstinencia asociada al consumo de cafeína, lo cual incluye dolor de cabeza, somnolencia o insomnio, temblor, náuseas, palpitaciones y cambios en la presión arterial. Además, se ha relacionado el consumo excesivo de cafeína con riesgo de sufrir osteoporosis, alteraciones en la absorción de zinc y hierro, alteraciones cardiacas, así como trastornos afectivos como ansiedad o depresión, entre otros (Castellanos, Rossana y Frazer, 2006).

La taurina: efectos psicofisiológicos en las bebidas energéticas

Otro de los componentes habituales de las bebidas energéticas es la taurina que, aunque existe en el cuerpo humano de forma endógena, cuando se ingiere de fuentes externas –principalmente derivada de proteína animal– tiene efectos psicofisiológicos importantes.

Algunos estudios sugieren que las reservas de taurina en el organismo disminuyen en momentos de estrés y durante el ejercicio físico. A pesar que la función de la taurina no está del todo clara, las investigaciones han encontrado que tiene efectos como:

  • Regula los niveles de sal y agua dentro de las células, además de estabilizar las membranas celulares
  • Modula la excitabilidad neuronal
  • Regula la producción y acción de la bilis
  • Participa en procesos de desintoxicación
  • Posee una acción antioxidante que protege del daño por radicales libres

(Castellanos, Rossana y Frazer, 2006)

Cuando se consume en bebidas energéticas, la taurina puede generar los siguientes efectos psicofisiológicos:

  • Signos de ansiedad
  • Irritabilidad, nerviosismo y agitación
  • Incremento del ritmo cardiaco
  • Aumento de la presión arterial
  • Incremento de la resistencia aeróbica

(Castellanos, Rossana y Frazer, 2006)

La glucosa y la glucuronolactona

La glucosa es la sustancia principal para la actividad neuronal. Después de la ingesta de esta, se evidencia un incremento en la actividad cortical, junto con cambios musculoesqueléticos, lo cual se manifiesta en un incremento en los potenciales motores. Por este motivo, la glucosa puede disminuir el nivel de fatiga periférica en los músculos, secundaria a estimulación repetida (Castellanos, Rossana y Frazer, 2006).

Por su parte, la glucuronolactona, formada en el hígado a partir de la glucosa, se metaboliza en forma de ácido glucárico, xilitol y L-xilulosa; siendo el primero un constituyente fundamental en los tejidos conectivos y fibrosos. Aún no está claro si tiene efectos negativos en los humanos, aunque crece la preocupación debido a que en algunos experimentos con ratas, se presentó daño renal (Mora-Rodríguez y Pallarés, 2019).

Los efectos psicofisiológicos de las bebidas energéticas y su riesgo para la salud

Al ser catalogadas como ‘bebidas refrescantes’ por parte de organismos como la EFSA –Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria-, su uso se ha popularizado en diferentes entornos. Es común que adolescentes y adultos estén consumiendo estas bebidas en espacios de ocio y entornos educativos –por ejemplo, en época de exámenes -; además, se ha visto un peligroso incremento en el consumo de bebidas energizantes mezcladas con alcohol, lo cual puede general reacciones adversas como deshidratación, ansiedad e insomnio (Sánchez-Socarrás, et al., 2016).

A estos efectos, se le suma el riesgo de la desinformación. En múltiples estudios se han comprobado que las personas que consumen bebidas energéticas, desconocen los efectos psicofisiológicos que estas pueden generar. Este hecho constituye un factor de riesgo para personas con enfermedades cardiacas, trastornos neurológicos, personas embarazadas o lactantes, y aquellas que realizan actividades físicas intensas (Sánchez-Socarrás, et al., 2016).

Precauciones

Finalmente, es importante tener presente que la dosificación de estas bebidas varía de una presentación a otra, y es difícil determinar en términos comparativos a qué cantidad de cada sustancia equivalen. Y si a esto se le suma la interacción con otras sustancias, los efectos psicofisiológicos de las bebidas energizantes pueden ser muy perjudiciales para la salud.

La recomendación es ingerirlas con moderación, nunca mezclarlas con alcohol u otras sustancias psicoactivas, tomar mucha agua, y definitivamente no ingerirlas si se tienen antecedentes médicos cardiacos o cerebrovasculares, trastornos mentales, o alteraciones en el páncreas o riñones. Además, no se recomienda su consumo en niñas, niños, adolescentes, ni embarazadas.

Referencias:

  • Castellanos, R. A., Rossana, M.R., y Frazer, G. G. (2006). Efectos fisiológicos de las bebidas energizantes. Rev. Fac. Cienc. Méd. 43-49. Recuperado de: 65.182.2.242
  • Mora-Rodríguez, R., y Pallarés, J. G. (2019). Resultados de rendimiento y efectos secundarios no deseados asociados con bebidas energéticas. Revista de entrenamiento deportivo, 33 (1). Recuperado de: g-se.com
  • Sánchez-Socarrá, V., Blanco, M., Bosch, C., y Vaqué, C. (2016). Conocimientos sobre las bebidas energéticas: una experiencia educativa con estudiantes de secundaria básica de Barcelona, España. Rev Esp Nutr Hum Diet, 20 (4), 263-272. Recuperado de: scielo.isciii.es
Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.

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Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.