Celos patológicos o celotipia, signos y señales de alarma

Los celos patológicos se manifiestan por medio de un patrón de desconfianza y cogniciones obsesivas sobre una posible infidelidad de la pareja.

Otro de los mitos del amor romántico tiene que ver con los celos y el control de la pareja. «Si tiene celos significa que me quiere«, «si no tiene celos es porque no le intereso tanto«, son solo algunas de las verbalizaciones recurrentes, pero en realidad no son ni por asomo manifestaciones de amor o afecto; son celos patológicos -también llamados celotipia-, aunque no es posible siquiera afirmar que los ‘celos sanos’ existan.

Como construcción social -al menos en occidente-, se estableció que los seres humanos somos monógamos, y esto genera en cierta medida un sentimiento de pertenencia, y también de angustia a perder el objeto de amor, lo cual puede generar celos. Sin embargo, cuando debido a esto se establece un patrón de conductas de control que atentan contra la individualidad, el respeto y la confianza, la relación entra en un proceso de deterioro, del cual es difícil recuperarse.

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Los celos en las relaciones románticas

Los celos en las relaciones afectivas, forman parte de un conjunto complejo de emociones, que se ven reflejadas en cogniciones, conductas y respuestas fisiológicas. Estas comprenden una fuente de malestar, cuando se presenta la sospecha o la certeza -o la mera ideación sin evidencia, normalmente obsesiva-, de que la relación de pareja se encuentra amenazada (Martínez-León, et al., 2016). Por otro lado, hay autores que consideran los celos serían respuestas ‘normativas’ si existe una amenaza real, siempre y cuando la amenaza esté presente (Lorenada, et al., 2014).

¿Qué son los celos patológicos o celotipia?

Aunque el miedo a perder a la persona amada, o lo que se ha construido dentro de la relación, es algo que se puede considerar dentro de la normalidad, se pueden identificar algunas señales de que este miedo se está convirtiendo en un patrón de celos patológicos -celotipia-. Debido a esto pueden presentarse situaciones de violencia, ya sea psicológica, física, verbal, sexual o patrimonial; así como insatisfacción personal y familiar. Dentro de estas señales se encuentran:

  • Cuando hay presencia constante de ideas irracionales –ideas sin mayor sustento en la realidad-.
  • Se realizan muchos esfuerzos por confirmar la sospecha.
  • Patrones de control: Constantemente intentan confirmar el paradero de su pareja, sus acciones y hasta pensamientos, como un esfuerzo por confirmar sus sospechas; llegando incluso hasta atentar contra su privacidad.
  • Se pierde la capacidad para manejar los celos o resolver las situaciones.
  • El nivel de preocupación supera lo que se puede considerar normal, acorde con parámetros sociales y culturales.
  • Se presenta una sospecha infundada de infidelidad, que genera una modificación de sentimientos, conductas y pensamientos.
  • Las personas que presentan celos patológicos tienden a interpretar incidentes irrelevantes, como evidencia de infidelidad.
  • Se incrementa el riesgo de ideaciones o intentos de suicidio, o comportamientos autolesivos.
  • Se tiende a sacrificar la calidad de la relación, por la intensidad de esta.

(Martínez-León, et al., 2016; Lorenada, et al., 2014).

Es fundamental tener presente que el principal componente de los celos patológicos es la sospecha infundada, frente a la cual no existe evidencia (Lorenada, et al., 2014).

La celotipia como criterio diagnóstico

Aunque acabamos de mencionar algunas de las características principales de un patrón de celos patológicos -celotipia-, la Asociación Americana de Psiquiatría (2014), ha establecido unos criterios específicos, para el diagnóstico del Trastorno delirante tipo celotípico, entendiendo el delirio como creencias irracionales, no susceptibles a ser modificadas a la luz de la realidad. Dentro de estos criterios se encuentran:

  • Presencia de delirios, de más de un mes de duración, relacionados con la posibilidad de infidelidad por parte de su pareja.
  • El funcionamiento no es radicalmente extraño, ni afecta significativamente el funcionamiento del individuo, con excepción de su relación de pareja.
  • En caso de presentarse episodios de manía, son más cortos que los episodios delirantes.
  • Es importante tener presente que, a pesar de que la celotipia se encuentra dentro de los trastornos psicóticos, las alucinaciones se relacionan principalmente con el motivo del delirio.

La celotipia afecta tanto a hombres, como a mujeres

La investigación indica que tanto los hombres como las mujeres pueden presentar celos, y celos patológicos; sin embargo, se ha encontrado una diferencia entre el objeto de la preocupación (Lorenada, et al., 2014):

  • Los hombres suelen tener mayor temor frente a una infidelidad sexual por parte de su pareja.
  • Las mujeres tienden a preocuparse más por una infidelidad de carácter afectivo-emocional.

En qué momento se presentan los celos patológicos

Diversos investigadores han encontrado que la intensidad de los celos, y la probabilidad de que se conviertan en patológicos, aumenta en el curso de la relación, incrementándose en relaciones duraderas. Esto se debe posiblemente a que, a medida que el vínculo evoluciona, y se supera la etapa romántica, se puede incrementar también la interdependencia en la pareja. Sin embargo, hay trabajos que apuntan a que la tendencia a los celos puede disminuir con la edad y la madurez (Lorenada, et al., 2014).

Los celos patológicos o celotipia, rasgos de personalidad y psicopatología

De acuerdo con los rasgos de personalidad, se puede predecir y explicar la tendencia a desarrollar celos patológicos. En 1997, Bunnk (citado por Lorenada, et al., 2014), encontró una relación entre la predisposición a sufrir de celos patológicos y el neuroticismo, la ansiedad social, la rigidez de pensamiento y la agresividad. Asimismo, otros autores han reportado una predisposición a establecer relaciones interpersonales conflictivas, incidentes violentos en las relaciones afectivas y mayor tendencia a los celos, en personas con trastorno límite de la personalidad (Lorenada, et al., 2014).

Adicionalmente, la celotipia se ha asociado con algunos trastornos neurológicos, como eventos cerebrovasculares, traumatismos, tumores encefálicos, encefalitis, esclerosis múltiple, hidrocefalia de presión normal y enfermedades degenerativas. Esta asociación se debe a que, en muchos de estos trastornos, se afecta el lóbulo prefrontal, específicamente a nivel orbitofrontal, área encargada de la regulación emocional, la conducta social y la inhibición conductual (Lopez y Orellana, 2013).

Finalmente, el consumo de sustancias, como el alcohol, y la dependencia a psicoactivos, también constituyen un factor de riesgo para el desarrollo de los celos patológicos o celotipia, no solo por los cambios durante el consumo y el daño cerebral secundario a este, sino porque la comorbilidad entre el consumo de sustancias a la tendencia a establecer relaciones codependientes (Lopez y Orellana, 2013).

Señales de alarma de los celos patológicos

Tener una relación afectiva con una persona con celos patológicos o celotipia, constituye un factor de riesgo para la salud física y mental. Existen conductas que pueden abarcar desde intentos por confirmar la sospecha hasta la consumación de actos violentos. Dentro de las señales de alarma se incluyen (López y Orellana, 2013; Marcos e Isidro, 2019):

  • Revisar las redes sociales digitales propias y las de su pareja. Esto incluye contar likes, leer comentarios y revisar contactos, llegando a reclamar por estos.
  • Revisar el celular de la pareja, sus conversaciones e ingresar a sus redes sociales -todo ello, sin su consentimiento y/o conocimiento-.
  • Hacerse pasar por la pareja, para hablar con sus contactos.
  • Acompañar a la pareja constantemente, y ante su negativa, seguir y vigilar -acoso-.
  • Increpar o agredir -verbal o físicamente- a amigos o amigas, que considere una amenaza para su relación de pareja.
  • También, prohibir tener contacto con ciertas personas. Aislar a la pareja, impidiéndole que se relacione con amigos, familia, o conocidos. Puede progresar hasta encerrar literalmente a la pareja, impidiéndole salir de su domicilio o de cualquier otro lugar.
  • Controlar qué tipo de ropa, maquillaje y accesorios puede utilizar la pareja.
  • Prohibir el uso del teléfono móvil, computadora o redes sociales, e incluso custodiar o retirar los dispositivos.
  • Iniciar discusiones por motivos que considera relacionados con una infidelidad, como mirar o hablar con una persona del sexo opuesto. Esto incluye tanto a conocidos como a desconocidos.
  • Amenazar a la pareja, ya sea con violencia física, psicológica, patrimonial, etc.
  • Finalmente, lastimar emocional o físicamente a la pareja, justificándolo desde la posible infidelidad inexistente o intentando forzar a la persona a que confirme la supuesta infidelidad.

Asimismo, es importante resaltar, que, a pesar que la celotipia, o los celos patológicos, pueden construir un trastorno mental, los comportamientos mencionados – y sus derivados- forman parte de una forma de maltrato; la cual tiende a incrementar su intensidad con el tiempo, hasta hacerse cada vez más peligrosa.

Estrategias de intervención en personas que presentan celos patológicos

Dado el riesgo emocional y físico, especialmente para la pareja, como también para la propia persona que está experimentando los celos patológicos o celotipia, se recomienda enfáticamente que se realicen intervenciones psicológicas con validez científica. Dentro de las intervenciones que tienen mayor soporte empírico se encuentran:

  • Terapia cognitiva, en pacientes con patologías no psicóticas.
  • Terapia cognitivo conductual.
  • Intervención en exposición con prevención de respuesta.
  • Terapia cognitivo analítica.
  • Reestructuración cognitiva.
  • Entrenamiento en toma de decisiones.
  • Técnicas alternativas como incremento del autoconcepto, habilidades comunicativas y relajación.
  • Entrenamiento en control de la ira.
  • Entrenamiento en comunicación y comportamiento asertivo.
  • Terapia de aceptación y compromiso.

(Echeburúa, et al., 2009; Martínez-León, et al., 2016)

Aunque estas son las técnicas recomendadas, el abordaje debe ser multicomponente, en el que se combinen las técnicas más efectivas para cada tipo de paciente. Además, es fundamental establecer si es necesario intervenir en otras problemáticas -que además suelen estar relacionadas con una mayor probabilidad de agresión a la pareja-, como por ejemplo el consumo de alcohol y otras sustancias psicoactivas, déficit en el control de impulsos, trastornos emocionales, afectivos o de personalidad, entre otros.

Conclusiones

Ni los celos son una señal de amor, ni las acciones desesperadas por comprobar una supuesta infidelidad son señales de salud mental. Más allá de los trabajos que han ofrecido un abordaje psicopatológico, conviene recordar que los celos tienen una marcada etiología sociocultural -son comportamientos de dominio y control aprendidos por medio de la socialización-.

Es muy importante que se destierren estos pensamientos propios del amor romántico -perpetuados por las series de televisión y la cultura popular-, pues constituyen un riesgo objetivo para las personas. Conviene incidir que la pareja de la persona celosa sufre los celos patológicos, con posible riesgo de agresión y que, la persona celosa, poco a poco, vive un decremento en su salud física y mental, incrementándose la posibilidad de alteraciones psicológicas e incluso del desarrollo de otros trastornos. La confianza y la comunicación son señales de amor, los celos no lo son; y si estos son patológicos, comprometen el bienestar y la seguridad de los miembros de la pareja.

Referencias:

  • Asociación Americana de Psiquiatría (2014). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM 5. Ed Arlington, VA, Asociación Americana de Psiquiatría.
  • Echeburúa, E., Sarasua, B., Zubizarreta, I., Corral, P. (2009). Evaluación de la eficacia de un tratamiento cognitivo conductual para hombres violentos contra la pareja, en un marco comunitario: una experiencia de 10 años (1997-2007). International Journal of Clinical and Health Psychology, 9 (2), 109-217. Recuperado de: www.redalyc.org
  • Lorenada, A., Sophia, E. C., Sanches, C., Tavares, H., Zilberman, M. L. (2014). Pathological jealousy: Romantic relationship characteristics, emotional and personality aspects, and social adjustment. Journal of Affective Disorders, 174 (1), 38-44. Recuperado de: www.sciencedirect.com
  • Lopez, O. E. y Orellana, M. (2013). Los celos desde un punto de vista psiquiátrico. Rev Hond Post Psiq, 1 (1), 21-36.
  • Martínez-León, N., García-Rincón, L., Valencia, D., Barreto, S., Alfonso, A., Quintero, C., Roncancio, C., y Parra, A. (2016). Efecto de una intervención cognoscitivo conductual para el manejo de los celos en la relación de pareja. Psychologia: Avances de la Disciplina, 10(1), 113-123. Recuperado de: www.scielo.org.co
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  • Marcos, M., e Isidro, A. I. (2019). El fantasma del control y los celos: violencia de género durante el noviazgo. International Journal of Developmental and Educational Psychology, 2 (1). Recuperado de: www.redalyc.org
  • Martínez-León, N., García-Rincón, L., Valencia, D., Barreto, S., Alfonso, A., Quintero, C., Roncancio, C., y Parra, A. (2016). Efecto de una intervención cognoscitivo conductual para el manejo de los celos en la relación de pareja. Psychologia: Avances de la Disciplina, 10(1), 113-123. Recuperado de: www.scielo.org.co
Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.

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Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.