Drogas psicodélicas: investigaciones y usos medicinales

Las drogas psicodélicas son psicotrópicos que alteran la cognición y la percepción humana, generando alucinaciones sensoriales.

La investigación moderna sobre los usos de las drogas o sustancias psicodélicas se puede remontar hacia los años 40 y 50, con el descubrimiento del LSD -dietilamina de ácido lisérgico-. Con este y muchos otros alucinógenos comenzó la investigación de sus efectos y aplicabilidad en el tratamiento de diferentes patologías -principalmente de carácter psiquiátrico-. Sin embargo, cuando en los años 70 comienza la lucha contra las drogas en Estados Unidos, las investigaciones son suspendidas; no solo por la dificultad para obtener las sustancias necesarias, sino por la estigmatización hacia las personas que las consumían.

A día de hoy, bajo una estricta regulación, se han retomado las investigaciones con drogas psicodélicas, arrojando resultados prometedores. A continuación te contamos todo acerca de los beneficios terapéuticos de estas sustancias.

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La prohibición de las drogas psicodélicas

Cuando en 1971, Richard Nixon declara la guerra contra las drogas, los demás organismos internacionales se unieron a la prohibición de las sustancias alucinógenas, cambiando la forma de consumo, no solo a nivel recreativo, sino también a nivel de las investigaciones científicas y la vida religiosa. Específicamente, a nivel espiritual, el uso de las sustancias psicotrópicas data desde hace más de 5.000 años, en donde se utilizaban como mecanismo para, supuestamente, alcanzar estados de iluminación y comprensión del mundo de manera diferente (Márquez, 2019).

Lamentablemente, aunque el consumo de estas sustancias se admite en contextos religiosos y tradicionales, en la actualidad se mantiene el estigma; y el uso del peyote, hongos, salvia divinorum y amapola mexicana entre otros, se ha popularizado hasta llegar la comercialización por parte de falsos chamanes, lo que puede ser peligroso para el consumidor y la comunidad (Márquez, 2019).

¿Cuáles son los compuestos de las drogas psicodélicas?

Las drogas psicodélicas son aquellas que pueden generar alteraciones en la percepción. Por lo tanto, bajo la influencia de estas sustancias, las personas pueden tener diversas alucinaciones sensoriales y se pueden generar oscilaciones emocionales de gran intensidad; pero sin inducir alteraciones en la memoria, delirium o adicción (Grinspoon y Bakalar, 1979, citado por Loizaga-Velder y Loizaga, 2017; National Institute on Drug Abuse, 2003).

Aplicaciones en las intervenciones psicológicas

Como se mencionó, entre los años 40s y 70s, se investigó el efecto coterapéutico de las sustancias psicodélicas dentro de los procesos de psicoterapia, y desde hace algunos años, se ha retomado el interés en estos. Dentro de sus usos se encuentra (Timmermann, 2014):

  • Uso como catalizador en el proceso terapéutico: Al suministrar estas sustancias tienden a desactivarse algunas zonas relacionadas con la inhibición; mientras que al activarse diversas áreas sensoriales, se ha observado mayor facilidad para acceder a los recuerdos, especialmente a aquellos asociados con traumas y experiencias negativas.
  • Tratamiento de trastornos de ansiedad y estado de ánimo: La administración de drogas psicodélicas –específicamente psilocibina– ha sido asociada con una disminución en el reconocimiento de expresiones faciales negativas, incrementado la tendencia a responder ante señales positivas. Esto ha generado resultados positivos en pacientes con depresión y TOC.
  • Tratamiento de ansiedad en pacientes con cáncer: Tanto en pacientes que se han recuperado de cáncer, como en pacientes en estado terminal, dosis bajas de psicodélicos han generado una reducción significativa en la sintomatología ansiosa.
  • Trastorno de estrés postraumático: Asimismo, el MDMA ha mostrado resultados importantes en la modulación de la codificación de estímulos amenazantes, al reducir la actividad de la amígdala. Además, se asocia con un incremento en la oxitocina, la cual se ha relacionado con el bienestar. Esto permite que el paciente acceda a los recuerdos del evento traumático, con un malestar disminuido.

Potencial terapéutico en el tratamiento para las adicciones

La adicción a las sustancias psicoactivas es actualmente un problema de salud pública; y a pesar de los esfuerzos por encontrar tratamientos altamente eficaces, los resultados de los tratamientos actuales siguen siendo insatisfactorios (Loizaga-Velder y Loizaga, 2017).

Por el contrario, investigaciones recientes con algunos compuestos psicodélicos indican que pueden ser efectivos en el tratamiento de algunas adicciones. En estos estudios no se han presentado patrones de abuso, dependencia u otras secuelas negativas, tras haber consumido en un entorno adecuadamente estructurado (Loizaga-Velder y Loizaga, 2017).

Por ejemplo, en un meta análisis de seis estudios clínicos, se encontró que la terapia asistida con LSD tuvo efectos favorables para el tratamiento del alcoholismo. Además, en estudios comparativos entre el tratamiento regular –naltrexona, acamprosato o disulfiram– y dosis únicas de LSD, se evidenciaron tasas más altas de reducción de consumo y abstinencia, que con el uso de medicamentos diarios. Resultados similares se obtuvieron con psilocibina en el tratamiento contra el tabaquismo, alcoholismo; con ibogaina y ketamina para la dependencia a opiáceos, cocaína, heroína; y con ayahuasca y peyote para diversas adicciones, entre ellas el alcoholismo (Loizaga-Velder y Loizaga, 2017).

El papel de las drogas psicodélicas en la muerte digna

Adicionalmente, la evidencia científica respalda que el llamado bienestar espiritual constituye una barrera de protección importante contra la depresión y el deseo de muerte. Por lo tanto, en el caso de pacientes terminales, se ha generado un interés creciente en las intervenciones con drogas psicodélicas, para favorecer el estado emocional durante las últimas etapas vitales. Se cree que el uso de las drogas psicodélicas favorece la conexión espiritual del paciente, generando una experiencia espiritual que le permita, no solamente morir en paz, sino tomar decisiones relacionadas con su muerte desde una postura racional y saludable (Vinasco, 2020).

Riesgos asociados con el uso terapéutico de psicodélicos

Existen evidencias clínicas y estudios farmacológicos que indican que el uso de drogas psicodélicas clásicas, en contextos estructurados adecuadamente, puede considerarse razonablemente seguro. Sin embargo, es fundamental tener presente que al ser sustancias que generan estados alterados de conciencia, solo deben utilizarse tras una evaluación cuidadosa, en entornos regulados, y bajo la guía de expertos. No se debe descartar que estas sustancias pueden interactuar de forma negativa con patologías preexistentes, medicamentos, otros tratamientos y patologías psiquiátricas -incluidas aquellas sin diagnosticar pero con predisposición genética-.

En el uso de drogas psicodélicas como la mezcalina, la psilocibína o el LSD, se descarta que puedan generar adicción o dependencia dado que no se consideran como reforzadores positivos, y no interactúan con los canales dopaminérgicos, ni con los mecanismos de recompensa –principales afectados cuando se usan sustancias adictivas– (Loizaga-Velder y Loizaga, 2017).

Como se puede observar, el uso responsable de los psicodélicos, de manera controlada y en contextos clínicos, puede llegar a ofrecer determinados beneficios. Sin embargo, como con cualquier sustancia que genere cambios en el funcionamiento cerebral, debe ser usada con responsabilidad y con el acompañamiento de expertos en la materia, pues de lo contrario, puede suponer un riesgo significativo para la salud.

Referencias:

  • Loizaga-Velder, A. K., y Loizaga, A. (2017). El potencial terapéutico de los alucinógenos en el tratamiento de las adicciones. Revista Electrónica de Psicología Iztacala, 20 (3), 924 – 946. Recuperado de: www.iztacala.unam.mx
  • Márquez, J. L. Estigma y prohibición. El atentado político contra las drogas psicotrópicas. México: Universidad de Guadalajara. Recuperado de: www.researchgate.net
  • National Institute on Drug Abuse (NIDA). (2003). Alucinógenos y drogas disociativas. Recuperado de: d14rmgtrwzf5a.cloudfront.net
  • Timmermann, S. (2014). Neurociencias y aplicaciones psicoterapéuticas en el renacimiento de la investigación con psicodélicos. Rev Chil Neuro-Psiquiat, 52, (2), 93-102. Recuperado de: scielo.conicyt.cl
  • Vinasco, J. A. (2020). Psicodélicos y muerte digna. Uso de sustancias psicodélicas al final de la vida. Av Enferm, 38 (3), 373-383. Recuperado de: revistas.unal.edu.co
Sandra Correa
Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.

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