Polígrafo: dudas sobre su efectividad

El polígrafo es una herramienta de efectividad dudosa que debe ser utilizada con plena conciencia de sus limitaciones y acompañada de técnicas complementarias.

El polígrafo, comúnmente conocido como el ‘detector de mentiras’, es un dispositivo que ha generado controversia en diversos ámbitos debido a las dudas sobre su efectividad. A pesar de su uso extendido en áreas como la selección de personal y la investigación criminal, la comunidad científica ha cuestionado su fiabilidad y validez.

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El polígrafo mide respuestas fisiológicas, como la frecuencia cardíaca, bajo la premisa de que estas variables cambian cuando una persona miente. Sin embargo, algunos estudios demuestran que el estrés, la ansiedad y las condiciones del entorno pueden influir en estas respuestas, lo que pone en duda su efectividad.

¿Qué es el polígrafo?

El polígrafo es un instrumento que mide y registra respuestas fisiológicas asociadas con la actividad emocional y cognitiva de una persona. Fue desarrollado en la década de 1920 por John Augustus Larson, un médico y policía estadounidense, y desde entonces ha sido utilizado en diversos contextos, como la investigación criminal, la selección de personal y la seguridad nacional. El dispositivo registra variables como la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la respiración y la conductividad de la piel, que supuestamente cambian cuando una persona miente.

Aunque el polígrafo es una herramienta popular para ‘detectar mentiras’, su efectividad es objeto de diversos cuestionamientos por parte de la comunidad científica. Según la Asociación Americana de Psicología (APA), no existe evidencia concluyente que respalde la capacidad del polígrafo para distinguir de manera confiable entre verdades y mentiras (American Psychological Association, 2021). A pesar de estas críticas, el polígrafo se utiliza aún en muchos países, lo que refleja la necesidad de una evaluación más crítica de su uso y limitaciones.

¿Bajo qué principios se dice que el polígrafo puede detectar la mentira?

El polígrafo opera bajo el principio de que las mentiras provocan respuestas fisiológicas involuntarias, las cuales pueden medirse y registrarse. Durante una prueba de polígrafo, se colocan sensores en el cuerpo de la o el examinado para monitorear variables como la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la respiración y la sudoración.

La o el examinador realiza una serie de preguntas, incluyendo preguntas de control y preguntas relevantes, y analiza las respuestas fisiológicas para determinar si el individuo está mintiendo. La teoría subyacente es que las mentiras generan estrés emocional, lo que a su vez provoca cambios en las respuestas fisiológicas. Sin embargo, este enfoque es objeto de crítica por su falta de validez científica. Según un estudio publicado en la revista Applied Psychophysiology and Biofeedback, factores como el miedo, la ansiedad y las expectativas del examinado pueden influir en las respuestas fisiológicas medidas por el polígrafo, lo que limita su efectividad (National Research Council, 2003). A pesar de estas limitaciones, el polígrafo sigue utilizándose en muchos contextos, lo que destaca la necesidad de una evaluación más rigurosa de su funcionamiento y principios.

Evidencia que cuestiona la efectividad del polígrafo

Numerosos estudios científicos han demostrado la falta de fiabilidad y validez del polígrafo. Según un informe del Consejo Nacional de Investigación de los Estados Unidos (National Research Council, 2003), no existe evidencia concluyente que respalde la capacidad del polígrafo para detectar mentiras de manera confiable. El informe señala que las respuestas fisiológicas medidas por el polígrafo pueden ser influenciadas por factores como el estrés, la ansiedad y las condiciones del entorno, lo que limita su precisión.

Además, un estudio publicado en la revista Psychological Science encontró que el polígrafo tiene una tasa de falsos positivos significativa, lo que significa que puede identificar erróneamente a personas honestas como mentirosas (Saxe, Ben-Shakhar, 1999).

Estos hallazgos han llevado a muchas y muchos expertos a cuestionar el uso del polígrafo en contextos críticos, como la investigación criminal. Desafortunadamente, y a pesar de estas críticas, el polígrafo es una herramienta muy popular en muchos lugares.

Usos del polígrafo en diferentes ámbitos

A pesar de las dudas sobre su efectividad, el polígrafo se utiliza en una gran variedad de contextos. En el ámbito de la seguridad nacional, el polígrafo se utiliza para evaluar la confiabilidad de las y los empleados y detectar posibles amenazas internas. Por otro lado, en el sector privado, muchas empresas utilizan el polígrafo como parte de sus procesos de selección de personal, especialmente para puestos de alta responsabilidad. En el ámbito de la investigación criminal, el polígrafo se utiliza para interrogar a sospechosos y verificar la veracidad de sus declaraciones. Sin embargo, el uso del polígrafo en estos contextos es objeto de debate dedido a su falta de fiabilidad y validez.

Con relación a lo anterior, es importante señalar que la Asociación Americana de Psicología (APA) ha declarado que el polígrafo no debe ser utilizado como la única herramienta para tomar decisiones críticas, debido a sus limitaciones y la posibilidad de errores (American Psychological Association, 2021).

¿Por qué el polígrafo es tan popular, a pesar de no ser completamente efectivo?

La popularidad del polígrafo, a pesar de las dudas sobre su efectividad, puede atribuirse a varios factores. En primer lugar, el polígrafo es percibido como una herramienta objetiva y científica, lo que le confiere un aura de credibilidad. Por otro lado, el polígrafo es utilizado como una herramienta de disuasión, ya que la posibilidad de ser sometido a una prueba de polígrafo puede disuadir a las personas de mentir o cometer actos deshonestos. Aunado a esto, el polígrafo es ampliamente utilizado en contextos donde la detección de mentiras es considerada crítica, como la seguridad nacional y la investigación criminal. Sin embargo, la popularidad del polígrafo no está respaldada por evidencia científica concluyente (National Research Council, 2003), no existe evidencia concluyente que respalde la capacidad del polígrafo para detectar mentiras de manera confiable.

Medidas y técnicas complementarias para mejorar la efectividad del polígrafo

Dada las limitaciones del polígrafo, es esencial complementar su uso con otras técnicas y medidas para mejorar su efectividad. Una de las técnicas más prometedoras es el uso de entrevistas estructuradas y cuestionarios psicológicos, que pueden proporcionar información adicional sobre la veracidad de las declaraciones de un individuo.

Otra técnica complementaria es el uso de tecnologías avanzadas, como el análisis de voz y el reconocimiento facial, que pueden detectar cambios sutiles en el comportamiento y las emociones. Además, es crucial que las y los examinadores de polígrafo reciban una formación rigurosa y estén familiarizados con las limitaciones del dispositivo. Según un estudio publicado en la revista Applied Psychophysiology and Biofeedback, la combinación del polígrafo con otras técnicas puede mejorar significativamente la precisión en la detección de mentiras (National Research Council, 2003).

A pesar de estas medidas, es importante reconocer que el polígrafo no es infalible y que su uso debe complementarse con otras técnicas para mejorar su efectividad.

La importancia de reconocer al polígrafo como una técnica de efectividad dudosa

Reconocer al polígrafo como una técnica de efectividad dudosa es crucial para evitar errores y abusos en su uso. Como ya se ha mencionado, a pesar de su popularidad, el polígrafo no es una herramienta infalible y su empleo debe complementarse con otras técnicas para mejorar su precisión. Además, es importante que las y los profesionales que utilizan el polígrafo estén familiarizados con sus limitaciones y reciban una formación rigurosa. Así, reconocer las limitaciones del polígrafo es esencial para garantizar que su uso sea ético y responsable, y para evitar decisiones erróneas que puedan tener consecuencias graves.

Referencias:

  • American Psychological Association (2021). The truth about lie detectors. Sitio: American Psychological Association. apa.org 
  • National Research Council (2003). The polygraph and lie detection. The National Academies Press. nap.nationalacademies.org
  • Saxe, L., Ben-Shakhar, G. (1999). Admissibility of polygraph tests: The application of scientific standards post-Daubert. Psychological Science, volumen (10), número (2), pp. 111-119. researchgate.net  

Fran González
Fran González
Director y fundador de Mente y Ciencia. Psicólogo Online en Ítaca Psicología. Graduado en Psicología. Máster en Psicología General Sanitaria. Profesor colaborador en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Responsable del Grupo de Trabajo de Psicología Basada en la Evidencia en el Colegio Oficial de Psicología (COP-AO).

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Director y fundador de Mente y Ciencia. Psicólogo Online en Ítaca Psicología. Graduado en Psicología. Máster en Psicología General Sanitaria. Profesor colaborador en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Responsable del Grupo de Trabajo de Psicología Basada en la Evidencia en el Colegio Oficial de Psicología (COP-AO).