El principio de incertidumbre de Heisenberg, originalmente formulado en el ámbito de la mecánica cuántica, es uno de los conceptos más fascinantes y, a menudo, malinterpretados en la ciencia. Este principio establece que es imposible conocer con precisión absoluta ciertos pares de propiedades de una partícula, como su posición y su momento, lo que refleja un límite fundamental en nuestra capacidad para medir el mundo físico. No obstante, la influencia del principio de incertidumbre ha trascendido la física, influenciando áreas como la psicología, donde se utiliza, a veces de forma reduccionista, para explicar fenómenos relacionados con la complejidad de la mente humana y el comportamiento.
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¿En qué consiste el principio de incertidumbre de Heisenberg?
El principio de incertidumbre de Heisenberg, formulado en 1927, es uno de los conceptos más revolucionarios de la física cuántica. Este principio establece que es imposible conocer con exactitud y simultáneamente ciertos pares de magnitudes físicas conjugadas, como la posición y la velocidad (o el momento lineal) de una partícula. Esta idea desafió los presupuestos clásicos de la ciencia, donde se asume que cualquier cantidad física puede medirse con precisión ilimitada (Sánchez, 2020).
Desde una perspectiva matemática, el principio surge del formalismo cuántico, donde las magnitudes observables no son simples números, sino operadores representados como matrices. Estos operadores no cumplen necesariamente la propiedad conmutativa, lo que implica que el orden de las mediciones afecta los resultados obtenidos.
El principio de incertidumbre no es simplemente una limitación técnica, sino una característica intrínseca de la realidad cuántica. Una consecuencia relevante de esto surge al combinar este principio con la dinámica no lineal de Poincaré, usada para describir sistemas caóticos. Para predecir el comportamiento de un sistema caótico en el futuro lejano, sería necesario conocer sus condiciones iniciales con una precisión infinita, algo imposible según la desigualdad de Heisenberg. Esto implica que, incluso en teoría, la predicción exacta del futuro está vedada. No se trata solo de una limitación práctica, sino de una imposibilidad fundamental: la información sobre lo que hará un sistema caótico en un futuro remoto no existe en ningún lugar.
En este contexto, dado que los sistemas no caóticos son una excepción en la naturaleza, el principio de incertidumbre subraya una realidad ineludible: el futuro es intrínsecamente abierto y la previsión absoluta es un ideal inalcanzable en el universo cuántico (Sols, 2014).
Impacto del principio de incertidumbre en el desarrollo de la ciencia
La formulación del principio de incertidumbre marcó el fin de la visión determinista de la ciencia heredada del siglo XIX. De acuerdo a la postura dominante hasta ese entonces, conocer con precisión el estado actual del universo y las leyes que lo gobiernan permitiría predecir el futuro con absoluta certeza. Sin embargo, Heisenberg demostró que esta visión era insostenible, pues medir una partícula implica modificar su estado: al determinar su posición, se altera su velocidad, lo que hace imposible conocer ambos parámetros simultáneamente (Vignale, 2019).
Este descubrimiento transformó radicalmente la ciencia al mostrar que el observador influye en el fenómeno observado. La ‘interpretación de Copenhague’ de la teoría cuántica profundizó esta idea, alejando a la física de una visión materialista y positivista. En este sentido, Heisenberg argumentó que los conceptos del lenguaje ordinario, aunque imprecisos, son más estables y útiles para describir la naturaleza que los términos estrictos del lenguaje científico.
Aunado a esto, el principio de incertidumbre inspiró una comprensión más compleja de la realidad, reconociendo la interacción entre distintos niveles de explicación científica. Heisenberg defendió que la biología no se reduce a la química, ni esta, a la física, ya que cada disciplina tiene su propio marco conceptual. Además, admitió que, aunque los procesos cerebrales tienen una base físico-química, la mente humana es simultáneamente objeto y sujeto del estudio psicológico, lo que exige una comprensión más amplia y menos reduccionista de la realidad (Sánchez, 2020).
Así, el principio de incertidumbre no solo transformó la física, sino que también redefinió los límites del conocimiento científico, destacando la necesidad de integrar diferentes perspectivas y aceptar la complejidad inherente al universo.
Aplicación reduccionista del principio de incertidumbre en psicología
A pesar de su origen en la física cuántica, el principio de incertidumbre de Heisenberg ha sido objeto de interpretaciones reduccionistas y generalizaciones injustificadas en disciplinas como la psicología y las ciencias sociales. La idea de la incertidumbre, entendida como la imposibilidad de prever ciertos fenómenos, ha llevado a aplicar de manera metafórica este principio en contextos alejados de su significado original.
La noción de que ‘observar modifica la realidad’ se ha utilizado para justificar teorías sobre el comportamiento humano y los fenómenos sociales, afirmando que los métodos de investigación afectan inevitablemente los resultados. Sin embargo, esta extrapolación simplifica en exceso un concepto profundamente matemático y físico.
En este sentido, la idea de aplicar el método científico de la física a las ciencias sociales implica asumir que existe un conjunto universal de reglas aplicables a cualquier campo. Sin embargo, la especificidad del conocimiento en distintas disciplinas hace que este enfoque resulte problemático. Los hechos sociales y psicológicos son más complejos y contextuales que los fenómenos físicos, lo que limita la aplicabilidad directa de métodos estrictamente cuantitativos (Chalmers, citado por Fernández, 2021).
En última instancia, la generalización indebida del principio de incertidumbre a las ciencias humanas subraya la necesidad de reconocer las diferencias metodológicas y epistemológicas entre los diversos campos del saber. Si bien la incertidumbre es una característica inherente de muchos aspectos de la realidad, su interpretación debe respetar los límites impuestos por el contexto y la naturaleza del fenómeno estudiado.
Principio de incertidumbre como precepto metafórico en psicología
En psicología, el acto de medir y observar puede verse afectado cuando se considera el principio de incertidumbre como propiedad ontológica de la ciencia, y no en su sentido original. De esta manera, la observación de fenómenos humanos llevada a cabo en la psicología modificaría inevitablemente la realidad estudiada.
Cuando un fenómeno psicológico es objeto de estudio, la o el investigador se convierte en parte del sistema observado. Por lo tanto, las expectativas, métodos y marcos teóricos empleados afectan los resultados obtenidos. Debido a ello, la medición en psicología implicaría una interacción constante entre observador y observado, generando una realidad en construcción, donde los estados psicológicos no son entidades fijas, sino dinámicas contextuales.
Visto de esta manera, el concepto de incertidumbre implicaría el colapso inevitable de cualquier fenómeno al medirlo, por lo que el proceso de medición en psicología generaría invariablemente cambios en el comportamiento de las y los individuos en estudio. Por tanto, la medición y observación en psicología deberían entenderse como un proceso interactivo, en el cual el conocimiento se construye mediante una relación constante entre sujeto y observador.
Implicaciones del principio de incertidumbre para la psicología
La aplicación del principio de incertidumbre en la psicología implica reconocer que la o el investigador no solo observa los fenómenos, sino que también puede modificarlos. Esto supone un desafío fundamental para la idea de objetividad en las ciencias sociales y humanas, ya que la mera observación puede alterar el estado del sistema analizado.
En las ciencias sociales, esta falta de objetividad se vincula con el perspectivismo, donde cada observación implica una interpretación subjetiva. Además, la o el investigador no solo registra fenómenos, sino que también influye en ellos, afectando sus resultados y su comprensión. De esta manera, las leyes estadísticas en ciencias sociales no describirían una realidad inmutable, sino que darían testimonio de un estado dinámico sujeto a la interpretación de las conductas (Vignale, 2019).
En el ámbito de la psicología, esta perspectiva sugiere que cualquier intento de medir, predecir o modificar el comportamiento humano debe tener en cuenta la interacción constante entre la o el observador y la o el observado, ya que las intervenciones en el campo psicológico no solo describen fenómenos, sino que también los transforman, planteando un desafío ético y metodológico para las y los investigadores y profesionales.
Referencias:
- Fernández, M. (2021). Principio de Incertidumbre. Revista Crónica, número (6). blog.manuelfnavas.es
- Pérez, J. (2021). La ciencia en los años 20. El cambio de paradigma. Aforismos, número (4), pp. 25-44. dykinson.com
- Sánchez, J. (2020). Werner Heisenberg: entre incertidumbre e indeterminacion. La cosmovisión de los grandes científicos del siglo XX. Convicciones éticas, políticas, filosóficas o religiosas de los protagonistas de las revoluciones científicas contemporáneas. Tecnos. cloudfront.net
- Sols, F. (2014). ¿Puede la ciencia ofrecer una explicación última de la realidad? Ciencia y Fe. En el camino de la búsqueda. ceuediciones.es
- Vignale, S. (2019). Ciencias sociales y principio de incertidumbre. Bordes: Universidad Nacional de José C Paz; volumen (8), pp. 41-47. ri.conicet.gov.ar

