Filosofía de la ciencia: bases y principios

La filosofía de la ciencia constituye un campo de investigación joven, que estudia los fundamentos del conocimiento científico y su metodología.

En la antigüedad, el conocimiento se constituía a partir de diversos medios; tales como la experiencia directa, los hechos científicos, las creencias o lo que las distintas comunidades calificaban como cierto. No obstante, las sociedades actuales consideran a la ciencia como la principal fuente del saber humano; razón por la cual, surge la necesidad de someter a esta dimensión a un proceso de reflexión filosófica; esto con el fin de comprender mejor su naturaleza y funcionamiento. De esta forma, surge la filosofía de la ciencia; disciplina que pretende explorar la esencia de esta forma de conocimiento, así como explicar sus diferentes manifestaciones y transformaciones a lo largo del tiempo.

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¿Qué es la filosofía de la ciencia?

La filosofía de la ciencia puede ser definida como la rama de la filosofía que examina la ciencia, los métodos de la ciencia, las explicaciones científicas, así como la epistemología y los significados de la aproximación científica (Matsumoto, 2009). Esta se basa en un estudio crítico y sistemático de las disciplinas científicas, sus metodologías y resultados; de tal manera, que llegue a comprender mejor su naturaleza y función (Audi, 2004; Lorenzano, 2016).

Al tener a la ciencia como su principal objeto de estudio, forma parte de los llamados estudios metacientíficos. Esto significa que es un saber filosófico de segundo orden que tiene como objeto de estudio un saber de primer orden: la ciencia.

Lo que caracteriza a la filosofía de la ciencia es la elaboración de esquemas conceptuales interpretativos de carácter filosófico con la finalidad de entender a la ciencia. No obstante, esta puede ser entendida como un proceso o como un producto (Lorenzano, 2016), por lo que su alcance es muy extenso.

Debido a dicha amplitud, la filosofía de la ciencia puede hacerse cargo de su objeto de estudio de distintas formas.

El estudio de la metodología científica

Al centrarse en la metodología, la filosofía de la ciencia explora los métodos por los que la ciencia llega a los resultados que postula sobre el mundo, explorando críticamente las razones por las que dichos medios son elegidos (Audi, 2004). En términos prácticos, explora cuestiones como la validez de los métodos utilizados o la forma en que los datos pueden ser adulterados por las vías de observación o registro. Sin embargo, también se interesa en analizar aspectos generales, como averiguar si existe una metodología principal que debe regir a la ciencia; o si los métodos científicos difieren de acuerdo a las disciplinas que los utilizan (Rojas, 2001).

El estudio de la epistemología de la ciencia

La filosofía de la ciencia realiza un análisis epistemológico al analizar el alcance, verdad y validez de los principios científicos. Las distintas disciplinas científicas ponen en práctica algunos preceptos, sin detenerse a analizarlos. Siendo la filosofía el saber de los primeros principios, la filosofía de la ciencia se encargaría de delimitar y analizar las bases en que está sustentada la práctica científica (Rojas, 2001).

De esta forma, se estudiarían las características definitorias, condiciones sustantivas y límites, tanto de los supuestos científicos producidos por las distintas disciplinas, como de aquellos que soportan las metodologías utilizadas para llegar a ellos (Audi, 2004).

El estudio de los resultados científicos

La filosofía de la ciencia también se encarga de estudiar los presupuestos que surgen de resultados y descubrimientos científicos concretos y su impacto en los demás contenidos de la ciencia (Audi, 2004). Por ejemplo, la forma en que los principios de la física cuántica han afectado la cosmovisión planteada por la física clásica, además de los efectos que dicho conocimiento ha tenido en otras disciplinas científicas. Cabe resaltar que la introducción de nuevos principios no solo produce cambios en el conocimiento, sino que es capaz de crear nuevos o diferentes modelos metodológicos. Fenómeno que esta disciplina también estudia.

El análisis de conceptos científicos

Otro de los objetos de estudio de la filosofía de la ciencia consiste en analizar la misma estructura conceptual de la ciencia. Esto es, se preocupa por el significado y contenido de los resultados científicos propuestos, así como de dimensiones pertenecientes a la práctica científica (Rojas, 2001; Audi, 2004); Por ejemplo: concepto teórico u observacional, ley científica, hipótesis o teoría.

Esta es una actividad constante, ya que la propia definición de ciencia se encuentra en continua transformación, debido al surgimiento de nuevas disciplinas, nuevos principios y nuevas aplicaciones del conocimiento científico.

Estudio de la influencia del conocimiento científico en el medio

Finalmente, es necesario destacar que la filosofía de la ciencia no solo estudia la ciencia en sí misma o sus métodos; sino que también se interesa en analizar la relación de esta con la sociedad, la política y otras fuentes de conocimiento; así como la forma en que dicha interacción se articula en contextos históricos específicos (Rojas, 2001). Un ejemplo de ello, es la forma en que los avances científicos y tecnológicos ocurridos en los siglos XVIII y XIX influyeron en las sociedades europeas y americanas, dando lugar a la Revolución Industrial.

Filosofía de la ciencia: una ciencia viva y en evolución

En un principio, la filosofía de la ciencia se consolidó como disciplina para responder a las numerosas transformaciones que el conocimiento científico había experimentado a principios del siglo XX. En este punto, muchos académicos consideraron que la religión y la metafísica eran etapas superadas en la evolución de la razón humana; por lo que la ciencia constituiría una fase de plena madurez del pensamiento. Ante esto, el llamado Círculo de Viena deseaba consolidar un proyecto de ciencia unificada en dónde la filosofía fuera la encargada de distinguir entre lo que era ciencia y lo que no lo era. Dicho movimiento siguió un enfoque positivista, donde el conocimiento se limitaba a la reconstrucción lógica de las teorías científicas a partir de un método empírico y verificable (Echeverría, 2010).

No obstante, las concepciones sobre la ciencia se encuentran en constante transformación ya que dicha dimensión es una entidad que crece y evoluciona de manera continua. Por lo tanto, la filosofía de la ciencia se ha redefinido a lo largo del tiempo, constituyéndose en una disciplina que analiza y da testimonio de las distintas corrientes ideológicas que sustentan las diferentes prácticas científicas. Desde el racionalismo crítico sostenido por Karl Popper frente a las ideas del positivismo, hasta la aparición de la sociología del conocimiento, pasando por el relativismo científico defendido por Kuhn; los criterios de la ciencia cambian y se adaptan al contexto que los genera.

Actualmente, el surgimiento de las nuevas tecnologías ha demandado la formulación de una filosofía práctica dónde la ciencia no se enfoca en la revelación de la verdad, sino en la construcción de nuevas teorías científicas que permitan transformar la realidad a partir de la producción de nuevos fenómenos (Echeverría, 2010).

El papel de la filosofía de la ciencia

Existen autores y autoras que aseguran que el modelo positivista ha sido superado por nuevos paradigmas científicos y que la idea de una ciencia unificada es una noción arcaica. Otros aseguran que el conocimiento científico debe ser entendido siempre con relación al contexto social e histórico de los diferentes avances. También hay quien asegura que las nuevas tecnologías han transformado la ciencia de manera irreversible limitando sus objetivos a la formulación de nuevos procesos (Echeverría, 1995).

No obstante, el papel de la filosofía de la ciencia no es determinar un ganador o brindar una respuesta única. Por el contrario, su objetivo es analizar las distintas formas en que el conocimiento científico surge y se transforma, dando testimonio de la realidad que la ciencia construye; así como de los medios empleados por ella para construirla.

Referencias:

  • Audi, R. (2004) Diccionario Akal de Filosofía. Madrid, España. Ediciones Akal S. A.
  • Echeverría, J. (1995) Filosofía de la ciencia. Akal ediciones.
  • Echeverría, J. (2010) De la filosofía de la ciencia a la filosofía de la tecnociencia. Daimon Revista Internacional De Filosofía, volumen (50), pp. 31-41. Recuperado de: revistas.um.es
  • Lorenzano, P. (2016) Filosofía de la Ciencia. UNAM. Recuperado de: posgrado.unam.mx
  • Matsumoto, D. (Ed.). (2009). The Cambridge Dictionary of Psychology. Cambridge University Press.
  • Rojas, C. (2001) Invitación a la filosofía de la ciencia. Humacao. Recuperado de: personal.us.es
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.