El procedimiento de evaluación relacional implícita (IRAP, por sus siglas en inglés, Implicit Relational Assessment Procedure) es una metodología desarrollada desde la tradición del análisis conductual y la teoría de marcos relacionales para estudiar actitudes, creencias y repertorios cognitivos que pueden no manifestarse de manera directa mediante entrevistas, cuestionarios o escalas de autorreporte. A diferencia de otros enfoques de la cognición implícita centrados en asociaciones entre estímulos, el IRAP fue concebido como un procedimiento que evalúa patrones de respuesta relacional, asumiendo que las personas responden a los estímulos estableciendo relaciones aprendidas de coordinación, oposición, comparación o jerarquía, entre otras (Barnes-Holmes et al., 2006; Stewart, Boles, 2010).
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Diversas investigaciones han empleado el procedimiento de evaluación relacional implícita para examinar prejuicios raciales, estereotipos de género, actitudes clínicas, autoconcepto y otros fenómenos psicológicos relevantes. Asimismo, la literatura ha mostrado un creciente interés en determinar la confiabilidad, validez y utilidad aplicada de esta herramienta en distintos contextos de investigación y evaluación psicológica (Cañón et al., 2014; Golijani-Moghaddam et al., 2012; Vahey et al., 2015).
Procedimiento de evaluación relacional implícita
El procedimiento de evaluación relacional implícita constituye una medida de cognición implícita diseñada para evaluar la fuerza y dirección de relaciones psicológicas establecidas entre estímulos. La característica distintiva del IRAP es que no se limita a evaluar asociaciones simples entre conceptos. En cambio, examina relaciones específicas entre estímulos y la rapidez con la que una persona confirma o rechaza dichas relaciones bajo diferentes condiciones experimentales. Desde esta perspectiva, el interés principal no radica únicamente en si dos conceptos aparecen vinculados, sino en el tipo de relación que el individuo establece entre ellos. Por ejemplo, una persona puede relacionar las categorías ‘hombre’ e ‘ingeniería’ como equivalentes o compatibles, mientras que puede responder de forma diferente ante la relación ‘mujer’ e ‘ingeniería’. El IRAP analiza precisamente estas diferencias en los patrones de respuesta (Cañón et al., 2014; Stewart, Boles, 2010).
La lógica del procedimiento se basa en la comparación entre bloques de ensayos consistentes e inconsistentes con determinadas historias de aprendizaje o repertorios culturales. Cuando una relación coincide con creencias previamente establecidas, los tiempos de respuesta suelen ser más breves; cuando la relación contradice dichas creencias, los tiempos suelen aumentar. Esta diferencia en latencias constituye la principal fuente de información para la interpretación de los resultados (Cañón et al., 2014; Stewart, Boles, 2010).
De acuerdo con sus desarrolladores, el IRAP puede entenderse como una medida conductual del responder relacional breve e inmediato. Su objetivo no es acceder a contenidos mentales ocultos en sentido tradicional, sino analizar patrones de conducta verbal derivados de historias de aprendizaje particulares. Esta aproximación permite estudiar fenómenos como prejuicios, actitudes, creencias y sesgos desde una perspectiva funcional y contextual (Barnes-Holmes et al., 2006; Stewart, Boles, 2010).
El IRAP y la teoría de marcos relacionales
La teoría de marcos relacionales (RFT) es fundamental para el IRAP, ya que este planteamiento constituye el marco conceptual principal a partir del cual se desarrolló el procedimiento. La RFT sostiene que una característica central del lenguaje humano es la capacidad de responder a relaciones arbitrarias entre estímulos, incluso cuando dichas relaciones no dependen de sus propiedades físicas directas. Este fenómeno recibe el nombre de responder relacional arbitrariamente aplicable (Barnes-Holmes et al., 2006; Stewart, Boles, 2010).
Desde la perspectiva de la RFT, las personas aprenden a relacionar estímulos mediante múltiples marcos relacionales, tales como coordinación (‘es igual a’), oposición (‘es opuesto a’), comparación (‘es mayor que’), jerarquía (‘forma parte de’) o temporalidad (‘antes que’). Estas relaciones se vuelven cada vez más complejas y permiten la construcción de redes de significado que influyen en la conducta cotidiana (Stewart, Boles, 2010).
El IRAP fue diseñado precisamente para medir este tipo de responder relacional. En lugar de asumir que las actitudes implícitas son simplemente asociaciones automáticas almacenadas en la memoria, el procedimiento plantea que las respuestas observadas reflejan relaciones aprendidas y contextualizadas. Cuando una persona responde rápidamente a una relación determinada, ello puede interpretarse como evidencia de una historia de aprendizaje coherente con dicha relación (Barnes-Holmes et al., 2006).
De esta manera el IRAP ofrece una metodología compatible con los principios de la RFT porque permite observar el comportamiento relacional en condiciones experimentales controladas. A través de la comparación entre distintos tipos de ensayos, es posible identificar patrones consistentes con marcos relacionales previamente establecidos por la experiencia cultural, educativa o social del participante (Stewart, Boles, 2010).
Principios teóricos del procedimiento de evaluación relacional implícita
Uno de los principios centrales del procedimiento de evaluación relacional implícita dicta que la conducta humana está influida por relaciones arbitrarias aprendidas a través del lenguaje. Según la RFT, las personas no responden únicamente a propiedades físicas de los estímulos, sino también a relaciones simbólicas construidas socialmente. Estas relaciones pueden mantenerse y transformarse incluso en ausencia de contacto directo con los eventos originales (Stewart, Boles, 2010).
Otro principio relevante es el de transformación de funciones de estímulo. Cuando dos eventos se encuentran relacionados dentro de una red relacional, las funciones psicológicas de uno pueden influir sobre las del otro. Por ejemplo, si una categoría social adquiere determinadas connotaciones culturales, dichas funciones pueden extenderse a estímulos asociados dentro de la misma red relacional. Este mecanismo resulta esencial para comprender la formación y mantenimiento de prejuicios y estereotipos (Barnes-Holmes et al., 2006; Stewart, Boles, 2010).
El modelo de elaboración y coherencia relacional o REC complementa esta explicación proponiendo que las respuestas rápidas captadas por el IRAP reflejan patrones relacionales breves e inmediatos, mientras que procesos cognitivos más elaborados pueden modificar o matizar dichas respuestas cuando existe mayor tiempo para la reflexión. De esta forma, las respuestas implícitas y explícitas no necesariamente representan fenómenos contradictorios; pueden corresponder a distintos niveles de elaboración relacional (Stewart, Boles, 2010).
Asimismo, el procedimiento parte del supuesto de que las latencias de respuesta constituyen indicadores sensibles de la coherencia entre una tarea experimental y la historia de aprendizaje del individuo. Cuanto mayor sea la coherencia funcional entre ambas, más rápida tenderá a ser la respuesta. Cuando existe conflicto o inconsistencia relacional, las latencias aumentan y la ejecución se vuelve más compleja (Cañón et al., 2014; Stewart, Boles, 2010).
¿En qué consiste el procedimiento de evaluación relacional implícita?
En términos prácticos, el funcionamiento del procedimiento de evaluación relacional implícita se basa en una tarea computarizada en la que las y los participantes deben responder rápida y correctamente a una serie de ensayos relacionales. Cada ensayo presenta categorías, estímulos objetivo y opciones de respuesta que indican una relación determinada, como ‘similar’ u ‘opuesto’.
Generalmente, el procedimiento comienza con una fase de entrenamiento. Durante esta etapa, las y los participantes aprenden la dinámica de la tarea y reciben retroalimentación inmediata acerca de la precisión de sus respuestas. El objetivo es garantizar que comprendan las instrucciones y alcancen criterios mínimos de exactitud y velocidad antes de avanzar a la fase experimental (Cañón et al., 2014).
Posteriormente, se presentan bloques de ensayos consistentes e inconsistentes. En los bloques consistentes, las respuestas correctas coinciden con determinadas relaciones que suelen reflejar creencias culturalmente predominantes o hipótesis específicas del estudio. En los bloques inconsistentes ocurre lo contrario: las respuestas requeridas contradicen esas relaciones. El participante debe adaptarse continuamente a estos cambios y responder lo más rápido posible sin cometer errores (Stewart, Boles, 2010).
El indicador principal del IRAP son los tiempos de respuesta. Las y los investigadores comparan las latencias registradas en los distintos bloques y calculan índices que reflejan la facilidad relativa con la que el participante confirma o rechaza determinadas relaciones. Cuando las respuestas son más rápidas en los bloques consistentes que en los inconsistentes, suele inferirse una mayor fortaleza de las relaciones evaluadas (Cañón et al., 2014; Stewart, Boles, 2010).
Este diseño experimental, aunque sencillo, exige un control riguroso de variables como precisión, velocidad, secuencia de ensayos y criterios de inclusión de datos. Estas características buscan asegurar que las diferencias observadas reflejen procesos relacionales relevantes y no simples variaciones aleatorias.
Medidas implícitas y autoevaluación
Las medidas de autorreporte, como cuestionarios, entrevistas o escalas psicométricas, dependen de la capacidad y disposición de las personas para describir sus propios pensamientos y actitudes. Por el contrario, las medidas implícitas buscan evaluar patrones de respuesta que no requieren una introspección explícita o una declaración directa de las creencias del individuo.
Las medidas implícitas surgieron en parte debido a las limitaciones inherentes al autorreporte. Las personas pueden desconocer algunos determinantes de su conducta, tener dificultades para verbalizar ciertos procesos psicológicos o modificar deliberadamente sus respuestas debido a normas sociales, deseabilidad social o preocupaciones relacionadas con la imagen personal (Nosek, et al., 2011).
El IRAP comparte esta lógica general, pero introduce un enfoque específicamente relacional. En lugar de preguntar directamente qué piensa una persona sobre un tema, examina la rapidez con la que responde a determinadas relaciones entre estímulos. Esta estrategia permite detectar patrones que podrían no manifestarse en cuestionarios tradicionales (Barnes-Holmes et al., 2006; Cañón et al., 2014).
Sin embargo, la diferencia entre ambos tipos de medidas no implica que una sea necesariamente superior a la otra. Las respuestas implícitas y explícitas pueden reflejar distintos niveles de elaboración relacional. Una persona puede mostrar una respuesta rápida compatible con ciertos estereotipos culturales y, al mismo tiempo, expresar explícitamente valores igualitarios tras una reflexión más elaborada.
Por esta razón, muchos investigadores consideran que ambas formas de evaluación son complementarias. Las medidas explícitas proporcionan información sobre creencias deliberadas y verbalizadas, mientras que las medidas implícitas ofrecen acceso a patrones relacionales más inmediatos. La combinación de ambos enfoques permite obtener una comprensión más amplia y matizada de los fenómenos psicológicos estudiados (Nosek et al., 2011; Stewart, Boles, 2010).
Aplicaciones y utilidad del procedimiento de evaluación relacional implícita
Las aplicaciones del procedimiento de evaluación relacional implícita abarcan una amplia variedad de áreas dentro de la psicología experimental, clínica y social.
Uno de los ámbitos más frecuentes de aplicación corresponde al estudio de prejuicios sociales. Investigaciones sobre género, raza y otros grupos sociales han empleado el procedimiento para identificar patrones relacionales difíciles de detectar mediante autorreportes. Por ejemplo, se ha mostrado la utilidad del IRAP para examinar estereotipos ocupacionales asociados al género y explorar posibles manifestaciones de discriminación implícita (Cañón et al., 2014).
En el ámbito clínico, el IRAP ha sido utilizado para evaluar creencias relacionadas con ansiedad, depresión, autoestima, consumo de sustancias y otros problemas psicológicos. La relevancia de estas aplicaciones radica en que determinados repertorios relacionales pueden influir significativamente en la conducta clínica, incluso cuando no son reconocidos o reportados de manera explícita por las o los pacientes (Vahey et al., 2015).
La utilidad potencial del procedimiento también ha sido analizada desde la perspectiva psicométrica. No obstante, aunque el IRAP muestra resultados prometedores como herramienta de investigación, todavía requiere refinamientos metodológicos adicionales (Golijani-Moghaddam et al., 2012).
Asimismo, el procedimiento posee interés teórico porque permite poner a prueba hipótesis derivadas de la teoría de marcos relacionales. En este sentido, no solo funciona como instrumento de evaluación, sino también como una herramienta experimental para investigar la naturaleza del lenguaje y la cognición humana (Stewart, Boles, 2010).
Gracias a estas características, el IRAP se ha convertido en un recurso valioso para investigadores interesados en comprender cómo las redes relacionales aprendidas influyen en las actitudes, creencias y comportamientos observables.
Críticas y limitaciones del procedimiento de evaluación relacional implícita
Una de las críticas más frecuentes hacia el procedimiento de evaluación relacional implícita se refiere a la complejidad de la tarea experimental. El IRAP exige altos niveles de precisión y rapidez, lo que puede generar dificultades para algunas y algunos participantes y provocar tasas elevadas de exclusión de datos debido al incumplimiento de los criterios de desempeño (Stewart, Boles, 2010).
Otra crítica importante se relaciona con la confiabilidad de las puntuaciones. Aunque existen datos favorables respecto a la validez del procedimiento, varios autores y autoras han señalado la necesidad de continuar perfeccionando los indicadores psicométricos y de desarrollar procedimientos que incrementen la estabilidad de las mediciones entre sesiones y muestras diferentes (Golijani-Moghaddam et al., 2012).
También se ha debatido la interpretación de los resultados. Algunas y algunos investigadores cuestionan hasta qué punto las diferencias en latencias reflejan creencias implícitas específicas o si podrían estar influidas por variables adicionales, como demandas de la tarea, habilidades cognitivas generales o estrategias de respuesta. Este debate forma parte de una discusión más amplia sobre la naturaleza de las medidas implícitas en psicología (Nosek et al., 2011).
En el ámbito clínico, se ha encontrado, además, que los efectos observados mediante el IRAP pueden variar considerablemente entre estudios, lo que sugiere la necesidad de seguir acumulando evidencia empírica antes de establecer conclusiones definitivas sobre su utilidad diagnóstica o predictiva (Vahey et al., 2015).
Desde una perspectiva teórica, algunas y algunos autores han señalado que el marco conceptual basado en la RFT todavía requiere investigaciones adicionales que permitan aclarar con mayor precisión los mecanismos responsables de los patrones observados en el procedimiento. Aunque el modelo REC ofrece una explicación prometedora, continúa siendo objeto de análisis y discusión dentro de la literatura especializada (Stewart, Boles, 2010).
Referencias:
- Barnes, D., Barnes, Y., Power, P., Hayden, E., Milne, R., Stewart, I. (2006). Do you really know what you believe? developing the implicit relational assessment procedure (IRAP) as a direct measure of implicit beliefs. The Irish Psychologist, (32)7, 169-177. researchgate.net
- Barnes, D., Murphy, A., Barnes, Y., Stewart, I. (2010). The implicit relational assessment procedure: exploring the impact of private versus public contexts and the response latency criterion on pro-white and anti-black stereotyping among white irish individuals. mural.maynoothuniversity.ie
- Cañón, J., Cristiano, A., García, Y. (2014). Procedimiento de evaluación relacional implícita para evaluar profesiones estereotipadas según el género. Horizontes Pedagógicos, 16(1), 55-65. redalyc.org
- Golijani-Moghaddam, N., Hart, A., Dawson, D. (2012). The Implicit Relational Assessment Procedure: Emerging reliability and validity data. Journal of Contextual Behavioral Science. researchgate.net
- Nosek, B., Hawkins, C., Frazier, R. (2011). Implicit social cognition: from measures to mechanisms. Trends in cognitive sciences, 15(4), 152–159. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
- Stewart, I., Boles, S. (2010). A Sketch of the Implicit Relational Assessment Procedure (IRAP) and the Relational Elaboration and Coherence (REC) Model. The Psychological Record, 60, 527–542. mural.maynoothuniversity.ie
- Vahey, N., Nicholson, E., Barnes, D. (2015). A meta-analysis of criterion effects for the Implicit Relational Assessment Procedure (IRAP) in the clinical domain. Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry, 48, 59-65. sciencedirect.com
Créditos de imagen de portada: Foto de Mizuno K

