Depresión masculina, signos diferenciales en el hombre

La depresión en el hombre se manifestaría de manera diferente por la construcción psicosocial de la masculinidad, muy restrictiva emocionalmente.

En la actualidad, se calcula que la depresión afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. Lo que define a este trastorno mental como un problema de salud publica a nivel global. Según numerosos estudios clínicos y estadísticos, dicha enfermedad es considerablemente más frecuente en la mujer (Organización Mundial de la Salud, 2020); no obstante, cada vez más profesionales de la psicología, psiquiatras y terapeutas puntualizan la necesidad de profundizar en las manifestaciones particulares de la depresión masculina, con el objetivo de dimensionar de manera adecuada el impacto que esta condición tiene actualmente en el hombre.

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La depresión y su diagnóstico tradicional

La depresión es un trastorno del ánimo que comúnmente se caracteriza por un sentimiento de tristeza profundo. Dicha sensación se distingue de la reacción emocional normal o esperada a los distintos obstáculos, pérdidas y dificultades de la vida (Mayo Clinic, 2018). Tradicionalmente, las y los profesionales sanitarios consideran la presencia de una serie de síntomas y signos clínicos típicos para el diagnóstico de un trastorno depresivo. Entre las señales más importantes se encuentran las siguientes:

  • Sentimiento de tristeza.
  • Sensación de vacío o desesperanza.
  • Ganas de llorar.
  • Irritabilidad.
  • Pérdida de interés por actividades habituales o placenteras.
  • Alteraciones del sueño.
  • Falta de energía.
  • Sentimiento de ansiedad.
  • Dificultad para pensar o recordar cosas.
  • Ideas recurrentes sobre la muerte.
  • Dificultad para tomar decisiones.
  • Problemas o síntomas físicos inexplicables.
  • Deseos de morir.
  • Pérdida de peso.
  • Sentimientos de culpa o inutilidad.
  • Variaciones en el apetito (aumento o ausencia de él).
  • Agitación o lentitud motora.

(American Psychiatric Association, 2013; Mayo Clinic; 2018).

Los episodios depresivos pueden presentarse de manera leve, moderada o grave; y su incidencia es más probable cuando las personas están cruzando por circunstancias adversas o estresantes (Organización Mundial de la Salud, 2020).

Depresión en el hombre, posible subestimación de la incidencia en la población masculina

Como ya se ha comentado, la mayoría de los estudios han determinado que los cuadros depresivos son más comunes en la mujer; no obstante, diversas investigaciones han analizado las cifras de manera más profunda y crítica, encontrando que esta generalización puede ser una interpretación demasiado simple. Algunos trabajos han encontrado que, al tomar en cuenta la edad de los participantes, los casos de adolescentes varones con depresión son más frecuentes que en el caso de las jóvenes. Por otro lado, si se consideran los trastornos específicos, la depresión mayor se presentaría en medida similar en las muestras masculinas y femeninas, aunque los factores detonantes serían diferentes en el hombre y la mujer (Franchi, 2001).

Aunado a esto, es necesario recordar que una gran cantidad de adultos mayores con síntomas depresivos no son adecuadamente diagnosticados, debido a que las manifestaciones de algún trastorno del ánimo son confundidas con padecimientos físicos y cognitivos comunes en las últimas etapas de la vida. Pese a esta situación, los especialistas han identificado señales particulares, como la ideación suicida, en el sector masculino de esta población que se encuentra deprimido (Mayo Clinic, 2018).

De esta manera, los estudios especializados nos revelan una realidad particular en torno a la depresión masculina que cuestionan la creencia de que los hombres son menos susceptibles a padecer dicho trastorno. Esto es, que la depresión se manifiesta de manera distinta en algunos varones, de lo que es observado en las mujeres. Situación que exigiría cambios importantes en los métodos de investigación y criterios diagnósticos utilizados por el personal de salud para detectar y tratar la enfermedad mental.

Depresión masculina: manifestaciones particulares en el hombre

De esta forma, es posible identificar algunos síntomas y signos diferenciales que caracterizan la depresión en un importante sector de la población masculina, lo que implicaría que el hombre tiene una forma particular de manifestar este trastorno que a menudo es pasada por alto por las y los profesionales de la salud mental. Entre las expresiones más destacadas al respecto, se encuentran las siguientes:

  • Existe una mayor tendencia a abusar del alcohol y otras sustancias.
  • Se presentan signos de depresión enmascarada -expresión del trastorno a partir de padecimientos físicos-.
  • Se suele perder interés en el trabajo, o a dedicarse a él de manera compulsiva.
  • Muestran comportamientos temerarios.
  • Pierden interés en sus hobbies y pasatiempos.
  • Suelen padecer insomnio.
  • Se muestran irritables e incluso violentos.
  • Manifiestan ideación de muerte y conductas autodestructivas.

Por otro lado:

  • Suelen no quejarse de padecer sentimientos de tristeza.
  • Son menos propensos a la baja autoestima.
  • No manifiestan sentir culpa excesiva.

(Franchi, 2001; Álvarez, Ochoa, 2014; Espinosa, Orozco, Ybarra, 2015).

En materia de conducta suicida, cabe destacar que las mujeres suelen intentarlo más, aunque en pocas ocasiones lo consuman. Por otro lado, los hombres atentan contra su vida con menos frecuencia, pero dada la letalidad de los medios que utilizan, -armas de fuego o arrojarse de las alturas- suelen tener mayor éxito en suicidarse (Espinosa, Orozco, Ybarra, 2015).

Es importante aclarar que estas manifestaciones no sustituyen de manera total los síntomas típicos de un cuadro depresivo. En muchas ocasiones, la diferencia entre la depresión masculina y aquella sufrida por las mujeres radica en la resistencia del hombre a manifestar su malestar o pedir ayuda; manteniendo su condición en silencio. Hecho que podría justificarse por la construcción de la masculinidad tradicional, basada en la restricción de la expresividad emocional y la competitividad, así como por los típicos patrones de socialización masculina que desde la sociedad y la propia familia se imponen a los niños; con mensajes implícitos y explícitos de tipo “los niños no lloran”, “no seas como una niña”, “pareces una nenaza”, “tú tienes que ser un machote”, “tienes que ser fuerte”, etc.

Depresión masculina y la presión social sobre el hombre

Para comprender a fondo las particularidades de la depresión masculina es necesario identificar cuáles son los factores que llevan al hombre a manifestar su afección psicológica de esta manera. Para un gran número de especialistas en el tema, este cuadro singular podría ser el resultado de diversos factores sociales y culturales. Entre los más estudiados se encuentran los siguientes:

  • Presión ejercida por la sociedad hacia los hombres para asumir una postura de fortaleza e insensibilidad.
  • Sentirse obligado a asumir el rol de proveedor familiar y apoyo de los demás miembros de la familia.
  • Tendencia de muchas culturas a valorar sobre todo el éxito, lo que lleva a muchos hombres a cuestionar su propio desempeño y a comparar sus vidas con las de los demás.
  • Sentirse forzado a abandonar sus propios sueños con el fin de proveer a los miembros familiares que dependen de él.
  • Contradicciones en torno a la actitud que se le exige al hombre en la familia. Por un lado se les pide que sean fuertes y protejan a los demás, para después ser acusados de insensibles.
  • Confusión sobre el rol sexual que se espera de los varones, demandándoles una imagen andrógina, con conducta hipersexualizada, y al mismo tiempo, no mostrarse demasiado afeminados.
  • El ridiculizar a los varones al expresar sus emociones y sentimientos.
  • Aún en sociedades dónde se permite y alienta a los hombres a involucrarse en el cuidado del hogar y en actividades de expresión artística, se espera que además sean exitosos en su rol primario como proveedores.
  • Existencia de culturas machistas muy arraigadas que esperan de los hombres agresividad, dominancia y arrojo para ser aceptados.
  • La prevalencia de una cultura centrada en la perfección, la competitividad, la productividad y la autonomía.

(Franchi, 2001; Álvarez, Ochoa, 2014; Espinosa, Orozco, Ybarra, 2015; Londoño, González, 2016).

Diagnóstico y tratamiento de la depresión masculina

Existen distintos tratamientos que pueden ser eficaces para combatir y superar la depresión. No obstante, existen factores importantes que han obstaculizado el que muchos hombres reciban una atención adecuada.

En primer lugar, muchas instituciones y profesionales de la salud mental tienden a identificar como depresión solo aquello que corresponde a las indicaciones diagnósticas formales -con máxima rigidez-. Esto ha significado que la depresión en la población masculina sea malinterpretada, sin considerar que en muchos casos el hombre manifiesta este trastorno a partir de otras señales (Londoño, González, 2016).

Por otro lado, uno de los rasgos que caracteriza a los hombres que padecen algún tipo de afección mental, es la resistencia a buscar ayuda. Esta actitud se presenta debido a las expectativas sociales y culturales que les exigen no mostrar debilidad o vulnerabilidad (Wendt, Shafer, 2015).

Aunados, estos factores dan como resultado que, tanto la detección de casos de depresión en la población masculina; como la atención brindada al hombre en torno a su salud mental; se desarrollen de manera deficiente en muchos lugares del mundo. Por esta razón, es necesario el desarrollo de nuevos modelos de atención y diagnóstico que partan de las necesidades especiales que presentas esta población.

Avances en la depresión masculina: la consideración de un nuevo tipo de hombre -las nuevas masculinidades-

Como se ha podido observar, la atención de la depresión masculina presenta notables deficiencias. Sin embargo, la situación ha mostrado claros avances en los últimos años.

Por un lado, existen cada vez más profesionales e instituciones que son conscientes de la necesidad de nuevos esquemas de detección, diagnóstico y tratamiento; tomando en cuenta las diversas manifestaciones observadas en el género masculino cuando padecen un trastorno del ánimo.

De igual forma, la sociedad ha experimentado un cambio gradual e importante relacionado con las expectativas culturales en torno al género y la sexualidad, lo que ha significado que las y los jóvenes actuales tienen mayor libertad de expresión y elección; cuestión que le ha restado poder a los estereotipos tradicionales de masculinidad y feminidad rígidos.

Esto no significa que el problema esté cerca de resolverse. Por el contrario, es necesario iniciar muchos más esfuerzos de investigación para integrar programas de atención adecuados a la nueva realidad social que estos nuevos tiempos nos presentan. Aun así, es posible afirmar que el camino ha sido ya iniciado, y que reconocer la necesidad de un cambio es un gran primer paso hacia una visión actualizada y contextualizada de la salud mental.

Referencias:

  • Álvarez, N., Ochoa, A. (2014) La depresión: una realidad masculina. Enfoques, volumen (1), número (1), pp. 45-57. Recuperado de: 200.21.15.145
  • American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. DSM-V. Masson, Barcelona.
  • Espinosa, M., Orozco, L., Ybarra, J. (2015) Síntomas de ansiedad, depresión y factores psicosociales en hombres que solicitan atención de salud en el primer nivel. Salud Mental, volumen (38), número (3). DOI: dx.doi.org
  • Franchi, S. (2001) La depresión en el hombre. Interdisciplinaria, volumen (18), número (2), pp. 135-154. Recuperado de: redalyc.org/
  • Londoño, C., González, M. (2016) Prevalencia de depresión y factores asociados en hombres. Acta Colombiana de Psicología, volumen (19), número (2), pp. 315-329. DOI: www.dx.doi.org
  • Mayo Clinic (2018) Depresión (trastorno depresivo mayor). Mayo Clinic: sitio web. Recuperado de: mayoclinic.org
  • Organización Mundial de la Salud (2020) Depresión. Organización Mundial de la salud sitio web. Recuperado de: who.int
R. Mauricio Sánchez
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.