El efecto nocebo es un fenómeno psicológico y neurobiológico en el que las expectativas negativas, las sugestiones adversas o la información desfavorable generan consecuencias perjudiciales en la salud de un o una paciente. En el campo de la psiquiatría, el efecto nocebo adquiere especial relevancia debido a la naturaleza subjetiva de los trastornos mentales y la influencia de factores psicosociales en su evolución. A diferencia del efecto placebo, que implica mejorías basadas en expectativas positivas, el efecto nocebo puede exacerbar síntomas, reducir la adherencia al tratamiento o incluso inducir reacciones adversas sin una causa orgánica directa (Benedetti et al., 2007).
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Este artículo explora el efecto nocebo, analizando su impacto en la psiquiatría, su relación con las etiquetas diagnósticas, su manifestación en tratamientos farmacológicos y su exacerbación a través de los medios de comunicación. Asimismo, se discuten estrategias basadas en evidencia para mitigar este fenómeno en la práctica clínica.
¿Qué es el efecto nocebo?
El efecto nocebo se define como la aparición de síntomas adversos o el empeoramiento de una condición médica debido a expectativas negativas, condicionamiento psicológico o información recibida por la o el paciente. Este fenómeno ha sido ampliamente estudiado en diversas áreas de la medicina, pero su impacto es especialmente significativo en la psiquiatría, donde la percepción y el estado emocional juegan un papel central en la evolución de los trastornos mentales (Häuser, Hansen, Enck, 2012).
En el contexto de la salud, el efecto nocebo puede manifestarse de múltiples formas. Por ejemplo, pacientes informados sobre posibles efectos secundarios de un medicamento tienen mayor probabilidad de reportar dichos síntomas, incluso cuando reciben un placebo. Estudios han demostrado que hasta el 25% de los participantes en ensayos clínicos con grupos control placebo experimentan reacciones adversas atribuibles al efecto nocebo (Barsky et al., 2002). En psiquiatría, este fenómeno puede agravar síntomas como ansiedad, depresión o somatizaciones, especialmente cuando las y los profesionales utilizan lenguaje alarmista o enfatizan riesgos sin contextualizarlos adecuadamente.
Además, el condicionamiento previo juega un papel clave. Si una o un paciente ha tenido una experiencia negativa con un tratamiento anterior, es más propenso a anticipar efectos adversos en futuras intervenciones. Esto es particularmente relevante en trastornos como el trastorno de ansiedad generalizada o el trastorno de estrés postraumático, donde la hipervigilancia y la catastrofización amplifican el efecto nocebo (Crichton et al., 2014).
El efecto nocebo y las etiquetas diagnósticas en psiquiatría
En psiquiatría, las etiquetas diagnósticas pueden tener un impacto profundo en la percepción del paciente sobre su condición y su pronóstico. El efecto nocebo puede activarse cuando un diagnóstico se comunica de manera estigmatizante o determinista, llevando a la o el paciente a asumir un rol pasivo frente a su tratamiento (Lebowitz, Ahn, 2014). Por ejemplo, términos como ‘esquizofrenia’ o ‘trastorno límite de personalidad’ suelen asociarse con connotaciones negativas en la cultura popular, lo que puede aumentar la desesperanza y reducir la motivación para la recuperación.
Aunado a esto, algunas investigaciones han demostrado que la forma en que se transmite un diagnóstico influye en la adherencia terapéutica y la evolución clínica. Un estudio encontró que pacientes a quienes se les explicó su condición desde un enfoque biopsicosocial, destacando posibilidades de mejora, mostraron mayor compromiso con el tratamiento en comparación con aquellos a quienes se les presentó el diagnóstico de manera fatalista (Howe, Goyer, Crum, 2017).
Además, el efecto nocebo puede exacerbarse en entornos donde las y los profesionales utilizan lenguaje técnico sin adaptarlo al paciente, generando confusión y ansiedad. Por ello, se recomienda un enfoque colaborativo, donde el diagnóstico se discuta como una herramienta para guiar el tratamiento y no como una sentencia irrevocable.
El efecto nocebo en los tratamientos farmacológicos en psiquiatría
El efecto nocebo desempeña un papel crucial en la respuesta a los tratamientos farmacológicos dentro de la psiquiatría. Diversos estudios han demostrado que las expectativas negativas sobre un medicamento pueden aumentar la probabilidad de experimentar efectos secundarios, reducir su eficacia e incluso llevar al abandono terapéutico (Colloca, Miller, 2011). Este fenómeno es especialmente relevante en fármacos psicotrópicos, como antidepresivos, antipsicóticos y ansiolíticos, donde la percepción del paciente influye significativamente en los resultados.
Un ejemplo claro se observa en los ensayos clínicos con antidepresivos, donde una proporción significativa de pacientes en el grupo placebo reporta efectos adversos como náuseas, mareos o somnolencia, simplemente porque se les advirtió sobre estas posibilidades (Rief et al., 2012). En la práctica clínica, cuando una o un psiquiatra menciona de manera exhaustiva los posibles efectos secundarios sin contextualizar su baja frecuencia o su manejo, puede inadvertidamente inducir el efecto nocebo y disminuir la adherencia al tratamiento.
Además, factores como el historial médico previo y las experiencias negativas con medicamentos anteriores pueden exacerbar este fenómeno. Pacientes que han sufrido reacciones adversas en el pasado son más propensos a anticipar efectos similares, incluso con fármacos diferentes (Webster, Weinman, Rubin, 2018). Por ello, las y los profesionales de la salud mental deben adoptar estrategias de comunicación equilibrada, informando sobre riesgos sin generar alarmismo y destacando los beneficios esperados del tratamiento.
Estudio del efecto nocebo en psiquiatría
La investigación sobre el efecto nocebo en psiquiatría ha crecido en las últimas décadas, aportando evidencia sólida sobre su impacto clínico. Uno de los estudios pioneros fue un experimento a finales de los años 60, donde pacientes con asma experimentaron broncoconstricción al inhalar un placebo después de ser informados falsamente de que contenía un alérgeno. Este estudio demostró cómo las expectativas negativas pueden inducir respuestas fisiológicas adversas (Luparello et al., 1968).
En el ámbito de los trastornos depresivos, un metaanálisis encontró que hasta el 19% de los pacientes en ensayos clínicos con antidepresivos abandonaron el tratamiento debido a efectos secundarios atribuibles al efecto nocebo (Rief et al., 2012). Así mismo, otro estudio relevante analizó cómo la cobertura mediática sobre los riesgos de los medicamentos psicotrópicos aumentaba la incidencia de efectos adversos reportados, incluso en ausencia de cambios en el fármaco administrado (Faasse, Cundy, Petrie, 2009).
Investigaciones más recientes han explorado el papel del efecto nocebo en terapias innovadoras, como la ketamina para la depresión resistente. En este sentido, un estudio halló que pacientes con expectativas negativas previas mostraban menor respuesta al tratamiento, independientemente de su eficacia farmacológica real (Muthukumaraswamy, Forsyth, Lumley, 2021). Estos hallazgos destacan la necesidad de integrar estrategias psicoeducativas para mitigar el impacto del efecto nocebo en intervenciones psiquiátricas.
Influencia de los medios de comunicación y las redes sociales en el efecto nocebo
Los medios de comunicación y las redes sociales tienen un poder significativo en la formación de percepciones sobre salud mental y tratamientos farmacológicos, pudiendo exacerbar el efecto nocebo. Noticias sensacionalistas o publicaciones virales que enfatizan los riesgos de los psicofármacos sin matices pueden generar temores infundados y disuadir a las y los pacientes de seguir terapias necesarias (Petrie, Rief, 2019).
Un fenómeno preocupante es la difusión de narrativas alarmistas sobre antidepresivos, como la idea de que causan adicción o cambios permanentes en la personalidad. Aunque algunos fármacos tienen efectos secundarios, su representación exagerada en plataformas como Twitter o Facebook ha sido asociada con un aumento en las tasas de interrupción prematura del tratamiento. Además, los foros en línea donde usuarios comparten experiencias negativas sin supervisión profesional pueden reforzar sesgos cognitivos, llevando a nuevos pacientes a atribuir síntomas inespecíficos (como fatiga o dolor de cabeza) a sus medicamentos (Faasse, Petrie, 2013).
Por otro lado, los medios también pueden jugar un papel positivo si se usan responsablemente. Campañas de educación pública que explican el efecto nocebo y promueven información basada en evidencia han demostrado reducir la ansiedad asociada a tratamientos psiquiátricos (Webster, Weinman, Rubin, 2018). Debido a esto, las y los profesionales de la salud deben guiar a sus pacientes hacia fuentes confiables y fomentar un diálogo abierto sobre sus preocupaciones para contrarrestar la desinformación.
Estrategias para prevenir el efecto nocebo en el tratamiento psiquiátrico
Mitigar el efecto nocebo en psiquiatría requiere un enfoque multifacético que combine comunicación clínica efectiva, psicoeducación y seguimiento personalizado. Una de las estrategias más respaldadas es el uso de un lenguaje equilibrado al informar sobre efectos secundarios. En lugar de decir: ‘este medicamento puede causar náuseas graves’, se puede optar por: ‘algunas personas experimentan náuseas leves al inicio, que suelen desaparecer en unos días’ (Colloca, Barsky, 2020).
La relación terapéutica también es fundamental. Los pacientes que confían en su psiquiatra y perciben empatía en la comunicación tienen menos probabilidades de desarrollar respuestas nocebo (Howe, Goyer, Crum, 2017). Además, técnicas como la entrevista motivacional pueden ayudar a explorar y abordar temores previos, especialmente en personas con experiencias negativas en tratamientos anteriores.
Otra estrategia prometedora es el ‘consentimiento informado positivo’, donde se enfatizan los beneficios esperados del tratamiento junto a los riesgos, en lugar de presentar estos últimos de manera aislada (Petrie, Rief, 2019). Por ejemplo, explicar que ‘la mayoría de los pacientes notan mejoría en el estado de ánimo después de unas semanas, y los efectos secundarios, si aparecen, suelen ser manejables’.
Finalmente, intervenciones basadas en mindfulness y terapia cognitivo-conductual han mostrado utilidad para reducir la ansiedad asociada a la medicación, especialmente en trastornos de somatización (Häuser et al., 2012). Integrar estas herramientas en el plan terapéutico puede empoderar al paciente y minimizar el impacto del efecto nocebo.
De esta manera, mediante una comunicación cuidadosa, educación al paciente y estrategias terapéuticas integradas, es posible mitigar el impacto del efecto nocebo y optimizar los resultados clínicos. Además, profundizar en la investigación sobre este fenómeno y formar a las y los profesionales en su manejo seguirá siendo esencial para una práctica psiquiátrica más efectiva y humana.
Referencias:
- Barsky, A., Saintfort, R., Rogers, M., Borus, J. (2002). Nonspecific medication side effects and the nocebo phenomenon. JAMA, volumen (287), número (5), pp. 622–627. jamanetwork.com
- Benedetti, F., Lanotte, M., Lopiano, L., Colloca, L. (2007). When words are painful: Unraveling the mechanisms of the nocebo effect. Neuroscience, volumen (147), número (2), pp. 260–271. ibroneuroscience.org
- Colloca, L., Barsky, A. (2020). Placebo and Nocebo Effects. New England Journal of Medicine, volumen (382), número (6), pp. 554–561. nejm.org
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- Webster, R., Weinman, J., Rubin, G. (2018). Medicine-related beliefs predict attribution of symptoms to a sham medicine. Health Psychology, 23(2), 436-454. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
Créditos de imagen de portada: Foto de cottonbro studio

