El fraude de la homeopatía: placebo a precio de oro

La homeopatía -basada en el efecto placebo- es un fraude consentido durante años por las instituciones sanitarias de todo el mundo, a pesar de su falta de evidencia.

Lamentablemente, en las últimas décadas, la percepción que se tenía de la medicina alopática ha cambiado. Influencers, actores y actrices, falsos chamanes y curanderos han comenzado a tener más visibilidad mediática que los propios científicos, replicando información sin fundamento -y sin control- sobre supuestas terapias que no solo no han demostrado efectividad, sino que además, pueden poner suponer un riesgo para la salud. Tal es el caso de la homeopatía, un fraude que funciona por el llamado efecto placebo y no por sus componentes activos. A pesar de la falta de efectividad clínica, puede llegar a ofertarse por unas cantidades ingentes de dinero, de ahí que la homeopatía se considere una estafa, una farsa o un fraude por las organizaciones de consumidores (Redacción Médica, 2018).

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La homeopatía no es medicina natural

Lo primero que debemos tener en cuenta cuando nos referimos al fraude de la homeopatía, es que este placebo no es lo mismo que la medicina natural o tradicional. Existen muchos hallazgos arqueológicos que demuestran que desde épocas antiguas, se utilizaban elementos encontrados en la naturaleza para hacer frente a ciertas enfermedades y lesiones. De hecho, existen compendios extensos de plantas medicinales de las cuales se conoce su efectividad, y de las cuales, muchas fueron las precursoras de medicamentos modernos. La homeopatía no entra dentro de estas. 

‘Bases teóricas’ de la homeopatía 

La homeopatía apareció en Europa a finales del siglo XVIII, mucho antes que se introdujera el método científico en farmacología, fisiología, y demás áreas relevantes. Se originó a través de observaciones no estructuradas –y hasta la actualidad irreplicables– de Samuel C. Hahnemann (Avello, Avendaño y Mennickent, 2009).

De acuerdo con Hahnemann, la homeopatía se basa en la curación de las enfermedades a través de sustancias que generan síntomas similares, administradas en dosis infinitesimales –muy pequeñas-, proporcionando así alivio al malestar (Avello, Avendaño y Mennickent, 2009).

Principios básicos de la homeopatía

Según sus simpatizantes, la homeopatía no es un fraude, ni un placebo, sino que se basa, y funciona por 2 principios básicos (Avello, Avendaño y Mennickent, 2009; Young, 2014):

  • Ley de similitud o semejanza: Según este principio, si una sustancia genera malestar, esta misma sustancia en dosis muy pequeñas, generaría alivio al mismo mal.
  • Microdosis de la sustancia activa: El remedio homeopático se obtiene por medio de múltiples diluciones de la sustancia activa, porque al diluirse se volvería más potente. 

Por qué la homeopatía y el efecto placebo es un fraude en la intervención clínica

Uno de los principales errores de la homeopatía es que toma verdades parciales, las lleva hasta límites absurdos y busca aplicarlas a todos sus remedios. Algunos puntos que nos permiten identificar la homeopatía como un fraude basado en el efecto placebo incluyen (Young, 2014):

  • Dentro de los remedios homeopáticos, prácticamente no existe principio activo. Análisis moleculares han encontrado que la mayoría de los remedios homeopáticos están tan diluidos que son prácticamente agua. 
  • El principio de “lo similar cura lo similar” no tiene ninguna base y además no se ha podido explicar, ni demostrar empíricamente.
  • No existen estudios comparativos entre medicamentos homeopáticos y medicamentos alopáticos. Por lo menos no con un rigor científico para ser tomados en serio. 
  • Es imposible establecer una relación de causa-efecto entre las supuestas mejorías por el remedio homeopático. Aunque hay personas que mejoran, es imposible determinar si esto se debe al remedio homeopático, a que este actuó como un placebo, al retorno espontáneo de la salud, o a medicamentos que no se consideran un fraude. 
  • La relación entre costo y producción es muy asimétrica. Dado que el principio activo se diluye múltiples veces, lo que se paga por el remedio homeopático es muy superior a lo que costó producirlo, de ahí que la homeopatía sea considerada, más allá de la falta de soporte empírico, un fraude.  

Efectos adversos de la homeopatía

Mientras que desde una postura científica, el consenso general es que la homeopatía no tiene ningún efecto más allá del placebo, por lo tanto se considera un fraude; los defensores de esta pseudociencia afirman que además de ser funcional, no tiene efectos adversos. 

Sin embargo, en un metaanalisis realizado por Posadzki, Alotaibi y Ernst (2012), se revisaron artículos científicos en los que se reportaban efectos secundarios o adversos en pacientes tratados con homeopatía. Tras un análisis de 378 publicaciones, de las cuales cumplieron con los criterios de inclusión 35 artículos, se encontró que: 

  • 1159 pacientes presentaron efectos adversos clasificados como directos, y 17 como indirectos. 
  • Dentro de los efectos adversos se incluía dolor abdominal y enfermedad gastrointestinal aguda, eritrodermia aguda, pancreatitis, reacciones alérgicas severas, dermatitis atópica, nauseas y vómito, apnea, cianosis, anafilaxis, queratosis arsenical, cáncer de vejiga, astenia severa, enfermedad cardiáca y respiratoria, desordenes cognitivos y comportamentales, leucopenia, trombocitopenia, acidosis metabólica, alteraciones en el equilibrio, coma y muerte, entre otras. 
  • Asimismo, como efectos adversos indirectos se reporta incremento en alergia respiratoria, deterioro por sarcoidosis, falla cardiaca y encefalopatía asociadas con hipertensión, meningitis, septicemia, convulsiones, melanoma maligno, falla multiorganica, y muerte, entre otras. 
  • Finalmente, la duración de los efectos adversos secundarios a tratamientos con homeopatía pueden durar de varias horas hasta aproximadamente 7 meses; y aunque en el estudio 18 pacientes se recuperaron completamente, 8 fallecieron. 

Conclusión

Como podemos observar, con el fraude de la homeopatía existen tres posibles escenarios (1) que no funcione para nada, (2) que funcione por efecto placebo, o (3) que genere alguna alteración orgánica de gravedad. En cualquiera de los tres casos, el riesgo es demasiado elevado frente al beneficio; más aún, cuando en la actualidad contamos con muchas alternativas que están científicamente comprobadas, y cuyo riesgo es mínimo o controlable. Adicionalmente, tal vez el peor de los riesgos es abandonar los tratamientos médicos eficaces, e intentar, muchas veces, bajo una situación de desesperación, manipulación y enorme desinformación, tratar afecciones delicadas con homeopatía; aun cuando se sabe que no tienen efectividad. 

Referencias:

  • Avello, M., Avendaño, C., y Mennickent, S. (2009). Aspectos generals de la homeopatía. Rev. Med. Chile, 137 (1), 115-120. dx.doi.org
  • Posadzki, P., Alotaibi, A., y Ernst, E. (2012). Adverse effects of homeopathy: a systematic review of published case reports and case series. Int J clin Pract, 66 (12), 1178-1188. Recuperado de pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  • Redacción Médica (2018). “Hablar de medicamentos homeopáticos es un fraude de ley”. Recuperado de redaccionmedica.com
  • Young, P. (2014). La farsa de la homeopatía. Rev Med Chile, 142 (2), 272-273. dx.doi.org
Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.

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Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.