Reestructuración cognitiva: bases y aplicaciones

La reestructuración cognitiva es una intervención psicoterapéutica con múltiples aplicaciones y un amplio sustento empírico.

Desde sus inicios a mediados del siglo XX, la reestructuración cognitiva ha encontrado cada vez más aplicaciones en el ámbito de la psicología clínica y de la salud, así como en el tratamiento de psicopatologías específicas. Su capacidad para conjugar técnicas de carácter cognitivo y conductual para la atención de síntomas y comportamientos desadaptativos determinados, la han convertido en una de las intervenciones más utilizadas en psicoterapia.

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Aunque no es un modelo terapéutico exento de críticas y limitaciones, la eficacia de la reestructuración cognitiva se ha puesto a prueba en numerosas ocasiones a través de diversos tipos de estudios; lo que le ha permitido demostrar con evidencia empírica su utilidad en el tratamiento de distintas afecciones psicológicas (Bados, García, 2010).

Objetivo de la reestructuración cognitiva

El objetivo de la reestructuración cognitiva es identificar y modificar las cogniciones desadaptativas del paciente (Clark, Beck, 2010). Para ello, el o la terapeuta ayuda a su cliente a cuestionar dichos pensamientos inadecuados, para después sustituirlos por otros más apropiados; reduciendo, o incluso eliminando con ello la perturbación psicológica o conductual generada por los primeros (Bados, García, 2010).

En las diversas aplicaciones de la reestructuración cognitiva, los pensamientos son vistos como hipótesis, por lo que profesional y paciente trabajan conjuntamente para determinar si tales hipótesis son correctas o útiles. Para ello, el o la terapeuta se sirve de técnicas y experimentos conductuales que permiten poner a prueba las cogniciones, supuestos y creencias de su cliente, evaluando su validez o pertinencia (Bados, García, 2010).

El objetivo final, es que las personas aprendan a realizar este análisis por sí mismas (Ellis, Abrahms, 1980).

Principios de la reestructuración cognitiva

La reestructuración cognitiva está basada en una serie de presupuestos teóricos en torno a la naturaleza de los fenómenos cognitivos y la relación que los seres humanos tienen con ellos. De forma resumida, los principios en los que se sustenta esta técnica son:

  • La forma en que una persona reacciona ante un evento depende de cómo esta lo percibe e interpreta, así como de las expectativas que este le genera.
  • Las personas son capaces de acceder a sus cogniciones; por lo que pueden ser identificadas a través de entrevistas, cuestionarios o autorregistros.
  • Es posible cambiar las cogniciones de las personas.
  • Los seres humanos tienen la capacidad de elegir cambiar sus cogniciones desadaptativas y los efectos de dichas ideas.
  • Las cogniciones relacionadas con la tristeza, el miedo, el enfado o la frustración son adaptativas, mientras ayudan a las personas a cambiar condiciones circunstanciales adversas. Cuando estas no son útiles y generan ansiedad o sufrimiento, se tornan desadaptativas, por lo que requieren modificarse.

(Bados, García, 2010).

Modelos de reestructuración cognitiva y sus aplicaciones

La reestructuración cognitiva se caracteriza por contar con un amplio repertorio de procedimientos y técnicas cognitivo-conductuales que le permitieron crecer y evolucionar con el tiempo para adaptarse a las necesidades de las distintas problemáticas que enfrenta. No obstante, es adecuado decir que su estructura y modelo general de intervención se basa en sus propuestas originales: la terapia cognitiva de Beck y la terapia racional emotiva de Ellis (Frojan, Calero, 2011).

Reestructuración cognitiva en el modelo ABC de Albert Ellis y sus aplicaciones

De acuerdo a este modelo, las consecuencias o reacciones emocionales (simbolizadas con una C) provienen de nuestras creencias, evaluaciones o interpretaciones (representadas con una B) sobre nuestras experiencias activantes (identificadas con una A) (Ellis, Abrahms, 1975).

El objetivo de este esquema es analizar los problemas emocionales y conductuales a partir de una postura científica, donde las hipótesis y creencias que las personas tienen sobre su entorno y sobre sí mismas sean identificadas y puestas a prueba, analizando sus consecuencias emocionales y conductuales. De esta forma, un cambio en nuestras cogniciones (B) acerca de nuestras experiencias (A) tendría un impacto significativo en nuestras reacciones (C) (Ellis, Abrahms, 1975).

Este modelo ha sido utilizado para brindar atención a trastornos específicos como depresión, ansiedad, fobias, ataques de pánico, trastornos del sueño, fatiga crónica y las manifestaciones fisiológicas del estrés. Además, su empleo se ha generalizado al tratamiento de otros problemas en el marco de la psicología clínica. Por ejemplo, problemas de pareja, trastornos sexuales o el control del burnout (Ibáñez, Onofre, Vargas, 2012).

Reestructuración cognitiva en la terapia cognitiva de Beck y sus aplicaciones

Al igual que el modelo de Ellis, la terapia cognitiva de Beck busca reestructurar las creencias y estimaciones desadaptativas de las personas con el fin de remplazarlas con cogniciones más funcionales. Para ello, el autor describe una serie de estrategias de intervención en las que sugiere una técnica de reestructuración cognitiva:

  • Recopilación de pruebas: involucra cuestionar a las personas sobre la validez de sus creencias, ideas y suposiciones a partir de la evidencia.
  • Análisis de costo-beneficio: en esta técnica se evalúan las ventajas y desventajas de mantener una determinada creencia o perspectiva.
  • Decatastrofizar: implica imaginar el peor escenario en una situación, para luego analizar objetivamente la severidad de sus consecuencias reales.  El objetivo es modificar percepciones exageradas sobre un problema.
  • Identificar errores de pensamiento: enseñar a ser más conscientes de los errores cognitivos que tienden a cometer.
  • Generación de explicaciones alternativas: implica desarrollar posibilidades alternas que permitan entender una situación de otra forma.
  • Prueba de hipótesis empírica: consiste en realizar experimentos conductuales que brinden al paciente evidencia en contra de creencias desadaptativas y a favor de nuevas cogniciones más adecuadas.

(Clark, Beck, 2010).

El modelo de Beck y las técnicas de reestructuración cognitiva propuestas por este han encontrado diversas aplicaciones en la atención de afecciones mentales específicas; destacándose el tratamiento de la depresión y de trastornos asociados a la ansiedad, como pánico, fobia social, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno y estrés postraumático (Clark, Beck, 2010). Además, este autor desarrolló esta dimensión dentro del tratamiento de problemas clínicos, como las desavenencias conyugales, el comportamiento violento, el control del dolor y el tratamiento de adicciones (Bados, García, 2010).

Aplicaciones de la reestructuración cognitiva en el ámbito clínico

Como ya se ha mencionado, la reestructuración cognitiva se ha transformado en una de las herramientas mas utilizadas dentro de la psicología clínica debido a su carácter práctico y enfocado en dimensiones específicas. Por esta razón, existe una importante cantidad de trabajos clínicos e investigaciones que han implementado su uso en el tratamiento de una gran diversidad de problemas. Entre las dimensiones más destacadas se encuentran las siguientes:

  • Depresión mayor
  • Trastornos de ansiedad
  • Atención al dolor
  • Insomnio
  • Trastornos de alimentación
  • Abuso de sustancias
  • Trastornos somatomorfos
  • Disfunción eréctil
  • Hipocondría
  • Juego patológico
  • Problemas de pareja
  • Baja autoestima
  • Claustrofobia
  • Agorafobia
  • Ansiedad social
  • Control del estrés y el burnout

(Ellis, Abrahms, 1980; Bados, García, 2010; Clark, Beck, 2010; Ibáñez, Onofre, Vargas, 2010; Chrétien, 2017; Carlsson, et.al 2018; Ghasemi, 2021).

Limitaciones de la reestructuración cognitiva

A pesar de su popularidad, la reestructuración cognitiva presenta limitaciones claras que restringen su uso. Una de las principales es la complejidad real de su aplicación. Lo que implica que sólo profesionales con un excelente conocimiento, tanto de la técnica, como de los trastornos a tratar, pueden emplear esta estrategia de manera adecuada (Bados, García, 2010; Pardo, Calero, 2017).

Por otro lado, su eficacia es diferente frente a distintos tipos de trastornos y problemáticas; habiendo demostrado tener un gran impacto en algunas afecciones, como los trastornos de ansiedad (Clark, Beck, 2010); mientras que en otros padecimientos solo logra disminuir algunos de sus signos. Por ejemplo, frente a adicciones o problemas de juego (Bados, García, 2010; Chrétien, et.al 2017).

Además, debido a su enfoque centrado en situaciones y fenómenos específicos y a su considerable cantidad de técnicas, su aplicación no sigue un esquema controlado (Bados, García, 2010; Pardo, Calero, 2017), lo que puede ocasionar la libre interpretación de sus estrategias.

Críticas al modelo de reestructuración cognitiva y sus aplicaciones

Por su parte, existen críticas puntuales que destacan las debilidades de este enfoque. Algunas de las principales son:

  • Falta de claridad entre el papel real que las cogniciones tienen -frente a otras dimensiones involucradas en el proceso- en el cambio de conducta observado durante las intervenciones.
  • No todas las personas tienen la capacidad real de acceder a sus cogniciones, existiendo limitantes como problemas de memoria, deficiencias intelectuales o falta de interés debida a la depresión.
  • No siempre es posible modificar las cogniciones de una persona.
  • Subestima la importancia de las emociones.
  • Es posible que las técnicas cognitivas funcionen solo por sus componentes conductuales; de hecho, desde los conductismos el pensamiento es una manifestación de un diálogo interno, lo cual constituiría una conducta verbal encubierta.
  • Su efectividad se ve afectada de manera importante por la experiencia y entrenamiento del terapeuta.

(Bados, García, 2010; Froján, Calero, 2011; Pardo, Calero, 2017).

El uso de la reestructuración cognitiva en la práctica clínica

Como se ha podido observar, el lugar que esta técnica ha ganado en el ámbito de la investigación y la intervención de los trastornos mentales esta basada, sobre todo, en los numerosos estudios que han mostrado sus ventajas y definido sus límites. Debido a ello, la reestructuración cognitiva ha demostrado tener diversas aplicaciones que la definen como una herramienta valiosa para los profesionales de la salud mental. No obstante, esta misma popularidad ha dado lugar a ciertos abusos en torno a esta metodología; de tal forma que, profesionales sin el entrenamiento suficiente o instrucción formal en sus principios, han intentado utilizarla para el tratamiento de un gran número de problemas cotidianos (Pardo, Calero, 2017). Esto, sin ahondar sobre la pertinencia o alcance de sus técnicas en situaciones clínicas específicas.

Por esta razón, es importante destacar la gran importancia que tiene el estudio formal y completo de esta o cualquier otra técnica terapéutica. Al final, ningún procedimiento obtendrá los resultados que se esperan de él si no se dominan sus principios y se entiende su fundamentación teórica.

Conclusión

La reestructuración cognitiva ha mostrado su utilidad dentro de un gran número de estudios clínicos cuando esta es utilizada de forma adecuada, comprometida y prudente, por parte de profesionales debidamente formados y experimentados. La responsabilidad de los y las profesionales de la salud mental que quieran servirse de ella, es estudiarla, entenderla y ensayarla antes de aplicar sus principios en cualquier escenario de intervención terapéutica.

Referencias:

  • Bados, A., García, E. (2010) La técnica de la reestructuración cognitiva. Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos Facultad de Psicología, Universidad de Barcelona. Recuperado de sociales.uprrp.edu
  • Carlsson, J., Sonne, C., Vindbjerg, E., Lykke, E. (2018) Stress management versus cognitive restructuring in trauma-affected refugees. A pragmatic randomised study. Psychiatry Research, volumen (266). DOI doi.org Recuperado de: sciencedirect.com
  • Chrétien, M., Giroux, I., Goulet, A., Jacques, C., Bouchard, S. (2017) Cognitive restructuring of gambling-related thoughts: A systematic review. Addictive Behaviors, volumen (75) DOI doi.org Recuperado de sciencedirect.com
  • Clark, D., Beck, A. (2010) Cognitive therapy of anxiety disorders: science and practice. Nueva York, Estados Unidos de América. The Guilford Press. Recuperado de terapia-cognitiva.mx
  • Ghasemi, F. (2021) EFL teachers’ burnout and individual psychology: The effect of an empowering program and cognitive restructuring techniques. Current Psychology. DOI doi.org Recuperado de: link.springer.com
  • Ellis, A., Abrahms, E. (1980) Terapia Racional Emotiva [1975]. Ciudad de México, México. Editorial Pax México.
  • Froján, M., Calero, A. (2011) Guía para reestructuración cognitiva como un procedimiento de moldeamiento. Psicología Conductual, volumen (19), número (3), pp. 659-682. Recuperado de repositorio.uam.es
  • Ibáñez, E., Onofre, G., Vargas, J. (2012) Terapia racional emotiva: una revisión actualizada de la investigación. Revista Electrónica de Psicología Iztacala, volumen (15), número (4). Recuperado de medigraphic.com
  • Mattick, R., Peters, L., Clarke, C. (1989) Exposure and cognitive restructuring for social phobia: A controlled study. Behavior Therapy, volumen (20), número (1). DOI doi.org Recuperado de sciencedirect.com
  • Pardo, R., Calero, A. (2017) Applying cognitive restructuring in therapy: The clinical reality in Spain. Psychotherapy Research, volumen (29), número (2), pp. 198-212. DOI doi.org Recuperado de tandfonline.com
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.