Eclecticismo en psicología ¿Una ‘psicoterapia ecléctica’?

Introducción a las diferentes críticas teóricas y metodológicas que recibe el eclecticismo en psicología y la llamada 'psicoterapia ecléctica'.

La psicología es una disciplina integrada por distintas corrientes teóricas que surgen de diversas nociones sobre qué es ‘lo psicológico’ y cuyas bases epistemológicas y metodológicas se ven muchas veces confrontadas entre sí. Cada uno de estos modelos desarrolla sus propios principios e interpretaciones de la realidad, así como su propia metodología de la intervención. Esta falta de integración fundamental de la psicología -que también afecta a muchas otras ciencias- ha llevado a muchos profesionales a recurrir al eclecticismo, tanto en el campo de la investigación, como, muy especialmente y sobre todo en el ejercicio de la psicoterapia.

El eclecticismo en psicología o psicoterapia pretende unificar diversas ideas de diferentes corrientes psicológicas, así como incorporar técnicas y procedimientos terapéuticos provenientes de distintos sistemas teóricos; con el fin de solucionar problemas específicos. Pero ¿es posible intervenir desde técnicas o tecnologías con principios y bases epistemológicas antagónicas o contrapuestas?

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El eclecticismo frente a una psicología pluralista

Dentro de la psicología conviven un gran número de enfoques que difieren en su concepción de qué es lo psicológico, así como su forma y objeto de estudio. En cierta forma, es posible decir que existen diversas psicologías bajo un mismo nombre, que formulan su objeto de conocimiento de manera distinta. Por ejemplo, existe la disciplina que centra su atención en la relación de la mente con el mundo; también la que se interesa en la correspondencia entre mente y conducta; aquella que estudia las relaciones entre las estructuras cerebrales y los estímulos del exterior, además de la que investiga la interacción entre el organismo y el mundo (Ribes, 2004).

El eclecticismo en psicología pretende ver en este pluralismo un conjunto de corrientes que estudian y abarcan distintas esferas de lo psicológico y; por lo tanto, una serie de conocimientos que se complementarían de alguna forma para constituir una comprensión integrada. No obstante, esta postura suele pasar por alto que las distintas escuelas parten de paradigmas diferentes; los cuales, en muchos casos, son incompatibles o se contradicen entre sí.

Aspectos como la propia definición de psicología, la metodología de estudio o la interpretación de los hallazgos de investigación, son factores de divergencia entre distintas corrientes teóricas, que describen a la psicología como una disciplina fragmentada (Ardila, 2010). Por lo tanto, la pretensión de formular una teoría psicológica unificada con postulados de diferente origen sin preocuparnos de sus distinciones esenciales, solo llevaría a constituir una serie de principios absurdos formulados a la conveniencia de cada situación.

Dicho de otra forma, esta suerte de eclecticismo en psicoterapia o psicología, constituye un ‘cajón de sastre’ donde el o la terapeuta selecciona -con base a gustos personales o variables subjetivas- técnicas y procedimientos psicológicos -de intervención, de evaluación o de registro- incompatible teórica, metodológica o epistemológicamente. Siguiendo el símil biomédico y recurriendo a una analogía reduccionista, pero esclarecedora; es como si una neuróloga practicase a un paciente un electroencefalograma y una resonancia magnética de 3 teslas para evaluar de forma objetivable un posible caso de epilepsia focal -una actuación conforme a los protocolos clínicos-; para más tarde ofrecerle un ‘tratamiento farmacológico homeopático’, basado en el ‘efecto placebo’ y apoyado en teorías de medicina natural, sin soporte empírico.

El eclecticismo y la búsqueda de una sola psicología

La defensa del eclecticismo en la psicología y la psicoterapia, surge como una respuesta a una contradicción fundamental. Por un lado, persiste en el desarrollo de esta disciplina el empeño de consolidar una sola teoría psicológica que explique todo y sea sostenida por todo el mundo; cuestión que supuestamente ratificaría la calidad científica de esta rama del conocimiento. No obstante, en la práctica real, los objetos de estudio son conceptualmente diversos y, por lo tanto, inabarcables por una sola propuesta teórica (Porras, 2011).

Ante este problema, surgen diversas posturas. En un extremo, un importante sector de psicólogos y psicólogas defiende desde sus respectivas trincheras los principios de sus propias doctrinas, declarando ser los seguidores del verdadero camino hacia la construcción de una psicología científica, descalificando con ello las demás escuelas; en contraposición a esto, existen aquellos profesionales que buscan integrar ideas de diverso origen epistemológico en un modelo psicológico unificado, afirmando que el eclecticismo es una alternativa pragmática que centraría la práctica psicológica en la resolución de problemas, sin detenerse a reflexionar demasiado en la solidez o validez de sus principios.

Adoptar cualquiera de estas alternativas significaría negarse a considerar a la psicología como una ciencia pluralista en la que pueden convivir conceptos y procedimientos diferentes. Esta postura no supone que se pueda sostener cualquier teoría, pero sí reconocer la existencia de múltiples marcos teóricos y líneas de investigación en el estudio de una misma dimensión (Porras, 2011).

En relación con esto, ha surgido una tercera inclinación que busca integrar los diferentes modelos teóricos. A diferencia del eclecticismo, no busca la fusión, sino el diálogo entre distintos modelos de la psicología. Esto, con el fin de promover la cooperación y encontrar aspectos comunes entre ellas; a menudo denominados con terminologías diferentes (Feixas, Botella, 2000). Este podría ser el caso de la postura que aboga por la alianza y cooperación entre los programas científicos de la psicología cognitiva y conductual, en aras del desarrollo de las ciencias del comportamiento, de forma independiente y separado del resto de modelos, como el psicoanálisis.

Eclecticismo técnico en psicoterapia

La adopción de un enfoque ecléctico en el desarrollo de una teoría psicológica unificada o integrativa, se ha topado con muy diversos y comprensibles obstáculos. Sin embargo, el campo de la atención clínica lo ha abrazado con singular entusiasmo en los últimos años.

En el contexto de la psicoterapia, el eclecticismo selecciona técnicas y procedimientos con independencia de la teoría de donde surgen. Su objetivo no es la validación de un determinado modelo teórico o la integración de uno nuevo; sino dar atención a una persona o problema específico (Porras, 2011).

En este sentido, el uso de diferentes enfoques y técnicas con trasfondos teóricos diferentes u opuestos se vería legitimado por un principio de eficacia terapéutica. Según defiende este supuesto, toda técnica sería válida, si ha demostrado tener éxito en la resolución de un conflicto determinado -aunque el marco conceptual o la base teórica difieran-. En otras palabras: esta perspectiva defiende que si algo sirve, se debe utilizar y punto. A esta creciente práctica dentro de la psicoterapia se le conoce como eclecticismo técnico (Feixas, Botella, 2000).

El ideal de esta perspectiva utilitaria y pragmática es integrar una guía de estrategias y técnicas psicológicas donde se pueda consultar qué procedimientos se deben aplicar para cada problema determinado (Bruno, Miceli, 200).

Eclecticismo y la formación académica en psicología

Cabe destacar que el eclecticismo se encuentra mucho más arraigado en la psicología de lo que a simple vista podría considerarse. Este forma parte de un proceso fundamental en el desarrollo de esta disciplina: la formación académica de nuevos psicólogos y psicólogas.

En muchos organismos universitarios a nivel mundial, se instruye a las y los estudiantes de psicología a partir de un modelo integrado y ecléctico; esto, con el fin de brindar una noción, supuestamente general de las distintas posturas que constituyen esta ciencia (Porras, 2011). De esta forma, se pretende que los futuros profesionales tengan los referentes necesarios para elegir su propio camino dentro de la pluralidad de posturas existentes en la materia.

Por otro lado, esta condición puede constituir un inconveniente muy peligroso, ya que la formación académica de las y los jóvenes psicólogos podrá verse sesgada por las opiniones personales del personal docente o por determinadas posturas ideológicas institucionales. De esta manera, a la naturaleza pluralista de la disciplina se sumarían la transmisión de prejuicios y vicios por parte de terceros; lo que resultaría en la consolidación de un panorama mucho más confuso y problemático del que ya cuenta la psicología por sí misma. Del mismo modo, una de las críticas históricas más recurrentes que recibe este eclecticismo positivista desde las Universidades; es que podrían estar alimentando la falsa creencia de que todos los modelos tienen la misma fundamentación teórica y robustez empírica, lo cual es rotundamente falso. Hay quienes consideran que es precisamente el sistema universitario vigente el responsable de que, una vez titulados, muchos psicólogos y psicólogas se adhieran con tanta ligereza a prácticas pseudoterapéuticas; pues previamente se presentaron diversos modelos -algunos incluso pseudocientíficos- como opciones líticas y viables.

Aun así, el eclecticismo podría desempeñar una función importante en la formación de la psicología; ya que la adopción de una postura contraria, es decir, el centrar la formación académica en una sola doctrina, constituiría privar al estudiante de las alternativas necesarias para disponer de una perspectiva crítica y tomar una decisión académica y profesional importante.

Una posible solución a esta exposición indiscriminada a distintas escuelas de pensamiento, modelos y tecnológicas, durante el periodo de aprendizaje, sería el centrar la educación en el análisis epistémico, metodológico y teórico de los distintos enfoques, en igual medida que en sus resultados (Porras, 2011). De esta manera, los estudiantes tendrían más herramientas para formular una elección informada y crítica.

Críticas al eclecticismo en psicología y psicoterapia

Hasta ahora se han desarrollado algunos argumentos que destacan los inconvenientes de adoptar una postura ecléctica en el estudio y práctica de la psicología. No obstante, es oportuno finalizar dedicando un espacio concreto a las críticas puntuales más destacadas que ha recibido esta práctica.

  • Se ha descrito a los eclécticos como oportunistas metodológicos que escogen las técnicas terapéuticas en razón de su propia opinión personal -o comodidad-, y no de un esquema teórico sólido.
  • La preocupación por lograr la integración de teorías en psicología puede llevar al eclecticismo a generar modelos ingenuos y simplistas dirigidos al alivio temporal de problemas específicos.
  • Los enfoques eclécticos no pretenden perdurar, sino que se limitan a ser válidos para un determinado proceso terapéutico.
  • La tendencia a elegir aquello que es útil y a llamar terapéutico a lo que da resultado, pone en peligro la propia definición de lo que es la psicología o quien puede hacerse llamar psicoterapeuta.
  • El eclecticismo indiscriminado empobrece y trivializa la producción teórico-científica.
  • Los eclécticos se mueven solo por motivos funcionales, favoreciendo los esquemas que mejor se vendan o tengan mejor apariencia.
  • La psicología, como toda ciencia, no debe tratar de unir elementos conceptualmente contradictorios. Por lo tanto, un sistema de atención que surja del eclecticismo carece de sustento científico, razón por la que no puede llamarse psicoterapéutico.
  • El eclecticismo técnico en psicoterapia promueve la creación de una colección de técnicas y procedimientos inconexos.
  • Una psicología ecléctica es un peligro para el desarrollo de la ciencia, ya que inmoviliza la creatividad y el avance conceptual.
  • El eclecticismo amplía la brecha ya existente entre la psicología académica y la profesional.
  • La mayor falta del eclecticismo es su tendencia a ignorar completamente la teoría.

(Caro, 1999; Bruno, Miceli, 2009; Porras, 2011).

Alternativa al eclecticismo en psicología o psicoterapia

La psicología es una disciplina integrada por distintas posturas teóricas, y los presupuestos que gobiernan su actividad en un determinado momento sociohistórico, no son más que construcciones sociales en constante cambio. Es, por lo tanto, una ciencia pluralista. Adoptar ante esta situación un enfoque ecléctico que nos permita articular principios esencialmente inconexos o contradictorios, en favor de la resolución de un problema, puede ser una alternativa muy tentadora. No obstante, es necesario recordar que la psicología es una disciplina científica, y como tal, debe estar basada en la reflexión crítica y no en un principio utilitario.

De esta forma, la diversidad de enfoques que encierra nuestra disciplina debería ser enfrentada a partir de la rigurosidad y la coherencia; adoptando una postura abierta a la existencia de diferentes realidades teóricas a la nuestra, pero siempre optando por un análisis detallado de las bases epistemológicas, teóricas y metodológicas que se encuentran detrás de cada principio.

El eclecticismo puede parecer a primera vista una alternativa seductora, que permita la integración de distintos saberes para la resolución fácil de conflictos concretos; sin embargo, en el fondo, su precepto de aplicar lo que sirve, sin reflexionar sobre su origen, ni sobre los mecanismos de acción, o principios subyacentes, es una práctica que va en detrimento de las prácticas académicas y profesionales más básicas; y por lo tanto del desarrollo de la psicología como una ciencia formal y seria.

Referencias:

  • Ardila, R. (2010) La Unidad de la Psicología. El Paradigma de la Síntesis Experimental del Comportamiento. Revista Mexicana de Investigación en Psicología, volumen (2), número (2). Recuperado de: medigraphic.com
  • Bruno, D., Miceli, C. (2009) Problemas contemporáneos de la psicología: unificación, eclecticismo, integración y el rechazo a las escuelas y sistemas psicológicos. I Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología XVI Jornadas de Investigación Quinto Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología – Universidad de Buenos Aires. Recuperado de: aacademica.org
  • Caro, I. (1999) El origen cultural de la integración y del eclecticismo en psicoterapia. Psiquiatría Pública, volumen (11), número (1). Recuperado de: integracionpsicoterapia.com
  • Feixas, G., Botella, L. (2000) Integración en Psicoterapia: Reflexiones y Contribuciones desde la Epistemología Constructivista. Psychotherapy Outcome and Process. Recuperado de: researchgate.net
  • Porras, R. (2011) Del pluralismo al eclecticismo en la psicología de hoy: una reflexión epistemológica. Tesis Psicológica, número (6), pp. 151-172. Recuperado de: redalyc.org
  • Ribes, E. (2004) ¿Es posible Unificar los criterios sobre los que se concibe la psicología? Suma psicológica, volumen (11), número (1). Recuperado de: uv.mx
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.