Diálogo socrático, qué es, objetivos y aplicaciones

Entre otras aplicaciones, el diálogo socrático permite que la persona evidencie las creencias irracionales, por medio de preguntas inductivas.

Desde casi todos los enfoques y modelos de la psicología, uno de los objetivos es llevar a las personas a alcanzar altos niveles de comprensión y razonamiento frente a sus propias situaciones. De este modo, una vez se alcanza el entendimiento de lo que sucede, lograrán realizar los ajustes necesarios. En este sentido, el diálogo socrático es una de las herramientas esenciales con las que cuentan los y las psicoterapeutas, que dentro de sus aplicaciones incluye orientar y acompañar a los consultantes, en este proceso.

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Origen etimológico del diálogo socrático o mayéutica

Otra forma de llamar al diálogo socrático es la mayéutica, palabra que viene del griego maietiké, que hace referencia al proceso de acompañamiento en el parto, por parte de las comadronas o parteras. Dado que la madre de Sócrates, Fenaretes, era partera, en honor a ella, le da el nombre a este método filosófico, que permite ‘parir’ conocimiento o verdad (Partarrieu, 2011).

¿Qué es el diálogo socrático?

Desde la psicología, el diálogo socrático es una metodología basada en la filosofía y que se circunscribe a la terapia cognitiva, en la que el terapeuta no transmite al consultante o paciente las respuestas o soluciones; sino que, lo guía hacia el descubrimiento de estas, por medio de preguntas inductivas. De esta forma, se espera que la persona llegue a su interpretación de la verdad, por sí misma (Chicharro, 2015).

Además, el diálogo socrático busca llevar al interlocutor a una reflexión que le permita considerar otros puntos de vista como válidos, y así, ampliar y construir conocimiento (Salomón, 2014)

Estructura del diálogo socrático: las preguntas inductivas

La base del diálogo socrático son las preguntas inductivas. Estas se entienden como preguntas abiertas por medio de las cuales se puede inducir la respuesta esperada; es por esto que funcionan como guía para el razonamiento de las diversas situaciones. Adicionalmente, estas preguntas no se formulan desde el vacío, sino que se relacionan con conocimientos previos, no solo del terapeuta, sino, en especial, desde el conocimiento que tiene el o la paciente de sus circunstancias. Teniendo en cuenta lo anterior, la estructura del diálogo socrático incluye (Partarrieu, 2011):

  • Planteamiento del problema en forma de pregunta.
  • Escucha atenta de las respuestas que da la persona, con el fin de tener material para posteriormente redirigirlas, por medio de nuevas preguntas.
  • Acompañar al paciente a un estado de ‘incomodidad o confusión’ en la que lo que antes parecía perfectamente claro, ya no lo es. Esto permite abrir la puerta a un nuevo nivel de razonamiento.
  • El final del diálogo socrático, llega cuando la persona ha logrado un nivel de entendimiento que le permite disminuir el malestar y ajustar su conducta.

El dialogo socrático y sus aplicaciones en la intervención terapéutica cognitiva

En los años 60, Aaron Beck y Albert Ellis, propusieron que la depresión se producía y mantenía por la influencia de los pensamientos sobre las emociones y los comportamientos. Por lo tanto, según sostenían Beck y Ellis, una de las mejores estrategias, como alternativa o coadyuvante al tratamiento farmacológico para la depresión, era la terapia cognitiva (Londoño, et al., 2016).

Teniendo en cuanta esta teoría, comenzó a utilizarse el diálogo socrático como una de las aplicaciones básicas de la terapia cognitiva. El objetivo principal de esta intervención, radica en influir en la cognición, para de esta forma, generar cambios emocionales y comportamentales en la persona (Partarrieu, 2011; Londoño, et al., 2016).

Por consiguiente, si el estado emocional de las personas se relaciona con sus pensamientos o ideas, la labor de la psicóloga o psicólogo cognitivo que utiliza aplicaciones basadas en el diálogo socrático, es llevar a los consultantes a dudar de sus creencias e ideas irracionales, motivándolos a ponerlos a prueba, por medio de juicios críticos y racionales (Partarrieu, 2011; Salomón, 2014).

Aplicaciones del diálogo socrático en la práctica

El principio fundamental de esta estrategia, es no afirmar nada, pues el éxito radica en que sea el propio paciente que se cuestione y reestructure sus ideas. Es así como, durante una sesión clínica, el terapeuta principalmente pregunta de forma sistemática sobre los pensamientos del paciente, y mientras lo hace, ubica los puntos débiles de estas ideas, para discutir desde los errores lógicos. Es así como la meta final es llevar al paciente a que encuentre sus creencias irracionales iniciales, como incongruentes, hasta que genere tal disonancia cognitiva, que la única opción sea adoptar pensamientos más flexibles y adaptativos, y menos idiosincráticos (Salomón, 2014).

Técnicas para el diálogo socrático

En este caso, lo principal es generar un encuadre terapéutico adecuado, que implica una actitud personal frente al consultante hacia sí mismo o misma, desde una actitud auténtica y de cuidado. Se espera que el terapeuta reciba al consultante de forma abierta y sin juicios, recibiendo el sufrimiento, y además, mostrándole que es un espacio de respeto, cuidado y apoyo.

Desde esta perspectiva, se puede preguntar desde diferentes posturas (Salomón, 2014):

  • Ironía e ingenuidad: Busca enfrentar al consultante con lo irónico de sus pensamientos, con el fin de desarticular su postura inicial.
  • Confrontación: Aún desde la postura de cuidado se puede confrontar al paciente, con el fin de mostrarle lo inadaptativo, o las consecuencias, o incluso los desencadenates de sus pensamientos.
  • Completamiento de frases: En este caso, las preguntas que se utilizan buscan que el paciente complemente la información de guía, por ejemplo ¿Eso quiere decir que tu…?

Ejemplos de estilos de preguntas en las aplicaciones clínicas

Una vez se identifica la idea irracional, esta se puede explorar desde varias áreas (Partarrieu, 2011):

  • Petición de pruebas que mantienen las ideas irracionales: ¿Qué pruebas tienes para asegurar que…? ¿Existe alguna prueba de lo contrario?
  • Explorar alternativas interpretativas frente a las ideas irracionales: ¿Qué otra interpretación podrías darle a ese evento? ¿De que otra forma podrías ver esa situación?
  • Indagar frente a las consecuencias emocionales que trae mantener esos pensamientos: ¿Eso que me acabas de decir, en qué te ayuda? ¿Qué ha generado pensar así?
  • Evidenciar la gravedad de las predicciones catastróficas: ¿Qué tan probable es que eso ocurra? ¿Si eso ocurriera, qué tan grave sería/cuanto duraría? ¿Qué se puede hacer al respecto?
  • Conceptualizar o concretar ideas o pensamientos, cuya formulación es vaga: ¿Qué quieres decir con…? ¿A qué te refieres cuando dices…?

Conclusión

El diálogo socrático es una herramienta poderosa que puede llevar a los pacientes o consultantes a un mayor entendimiento de su problemática. Es fundamental tener en cuenta que forma parte de múltiples estrategias cognitivas, que pueden utilizarse, e incluso combinarse, pero siempre deben ser practicadas por psicólogos o psicólogas con una adecuada formación, no solo en la técnica, sino en el trasfondo científico de la práctica clínica y la psicopatología.

Referencias:

  • Chicharro, A. (2015). El dialogo socrático como parte de la formación práctica en los estudios de derecho. Revista jurídica de investigación e innovación educativa, 14 (1), 41-59. DOI: doi.org
  • Londoño, N., et al. (2016). Efectividad de un programa de prevención en salud mental mediante el dialogo socrático y el pensamiento crítico. Salud Uninorte, 32 (1), 1-24. DOI: dx.doi.org
  • Partarrieu, A. (2011). Diálogo socrático en psicoterapia cognitiva. III Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología XVIII Jornadas de Investigación Séptimo Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología – Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires. Recuperado de: aacademica.org
  • Salomón, A. K. (2014). Dialogo socrático en logoterapia. Av. Psicol, 22(1), 61-74. DOI: doi.org
Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.

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Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.