Iván Séchenov y la fisiología de la conducta

El fisiólogo Iván Séchenov propuso que tanto la conducta como el pensamiento eran sólo respuestas reflejas a los estímulos del entorno.

En la tercera década del siglo XIX, un visionario científico ruso, Iván Mikhailovich Séchenov, se adentró en un territorio relativamente inexplorado que transformaría para siempre nuestra comprensión de la mente humana y su conexión con el funcionamiento del cerebro. A menudo reconocido como ‘el padre de la fisiología rusa’ y un pionero en el campo de la psicología fisiológica, Séchenov dejó una huella imborrable en la historia de la ciencia. Su revolucionaria perspectiva sobre la actividad cerebral, en particular, su enfoque en los reflejos, sentó las bases para el posterior trabajo de figuras prominentes como Iván Pávlov.

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Es justo decir que el legado de Iván Séchenov se extiende mucho más allá de sus contribuciones a la fisiología. Desde la conceptualización de la inhibición central, hasta su provocativa afirmación de que la vida psíquica es, en última instancia, una actividad cerebral refleja, Séchenov desafió las creencias de su época y desencadenó intensos debates y controversias que aún resuenan en el mundo de la psicología y la neurociencia.

Por tales motivos, a continuación, exploraremos la vida y obra de Iván Séchenov, analizando cómo su enfoque fisiológico y materialista sentó las bases para nuestra comprensión de la mente humana, el pensamiento, la inteligencia y la conducta.

¿Quién fue Iván Séchenov?

Iván Séchenov, nació en el seno de una familia noble. Desde los años 1843 hasta 1848, asistió a la Escuela de Ingeniería de San Petersburgo, donde recibió una educación rigurosa en física y matemáticas.

En 1851, Séchenov ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Moscú, donde completó su formación médica en 1856.

Durante la primavera de 1858, por recomendación de Carl Ludwig, Séchenov se trasladó a Heidelberg, donde hizo descubrimientos notables. En Berlín, asistió a conferencias sobre física y química y diseñó un dispositivo para evaluar el impacto del alcohol en los gases sanguíneos, convirtiéndose en una herramienta utilizada por muchos.

En 1860, defendió su tesis doctoral titulada ‘Materiales para la futura fisiología de la intoxicación alcohólica’ en la Academia Médico-Quirúrgica de San Petersburgo. Ese mismo año, obtuvo un puesto científico en la Facultad de Fisiología y estableció uno de los primeros laboratorios de fisiología en Rusia.

Tras un breve periodo en el laboratorio de la Universidad de San Petersburgo, Séchenov trabajó como profesor en la Universidad de Novorossiskij en Odessa, de 1871 a 1876; y posteriormente en la Universidad de San Petersburgo, de 1876 a 1888. Finalmente, se le otorgó la cátedra de Fisiología en la Universidad de Moscú.

Iván Séchenov, un hombre de mente moderna y liberal, no solo contribuyó al avance de la ciencia, sino que también apoyó entusiastamente la lucha de las mujeres rusas por acceder a una educación superior, organizando cursos médicos para mujeres en Moscú.

El 15 de noviembre de 1905, Iván Séchenov falleció a causa de una neumonía en Moscú (Gavrilov, Valko, 2015; Martínez, et.al 2023).

Las ranas de Iván Séchenov

Mientras trabajaba en París con el fisiólogo Claude Bernard, a principios de la década de 1860, Iván Séchenov realizó un descubrimiento muy importante que transformaría nuestra comprensión de los reflejos y la función del sistema nervioso.

Durante sus experimentos, Séchenov observó que la estimulación del tronco cerebral rostral conducía a la inhibición de los reflejos de las extremidades en las ranas. La irritación dolorosa de las patas del animal con un ácido diluido desencadenaba un retiro retardado cuando se estimulaba el cerebro a nivel del mesencéfalo. Además, informó efectos similares en su propia mano durante la coactivación por otros estímulos sensoriales. Este descubrimiento tuvo un impacto importante en la historia de la neurofisiología, ya que, hasta ese momento, todos los reflejos se habían considerado esencialmente excitatorios, como ocurre cuando un estímulo provoca una contracción muscular (Gavrilov, Valko, 2015; Wickens, 2015).

Este hallazgo sencillo tenía profundas implicaciones. En primer lugar, Séchenov se dio cuenta de que un estímulo no necesariamente debía provocar una acción refleja directa, sino que podía liberar un reflejo de su inhibición. Esto también amplió considerablemente el alcance de lo que podría considerarse un reflejo. Así, un reflejo restringido por un fin inhibido no necesariamente tenía que ser una respuesta motora, sino que podía ser un recuerdo almacenado o algún tipo de pensamiento. Llevando esta idea a su conclusión lógica, Séchenov se dio cuenta de que toda la conducta humana y la actividad mental podían entenderse en términos reflejos (Wickens, 2015).

El centro de inhibición del mesencéfalo y el fenómeno de la inhibición central se conocieron posteriormente como el ‘centro de Séchenov’ y la ‘inhibición de Séchenov’, respectivamente (Gavrilov, Valko, 2015; Wickens, 2015).

Pensamiento y conducta: productos del ambiente sobre la biología

Basado en sus descubrimientos, Iván Séchenov desarrolló un sistema psicológico que desafió las creencias convencionales de su época, y sentó las bases para una comprensión más científica y fisiológica de la conducta humana. Su enfoque central afirmaba que el medio ambiente era el principal determinante de la conducta, y que esta se manifestaba como respuestas a los estímulos del entorno. Un enfoque contrario a la dualidad tradicional entre el alma y el cuerpo defendida por la antropología y la filosofía (Martínez, et.al 2020).

La premisa fundamental de Séchenov se basaba en la idea de que la actividad humana concreta resulta de reflejos que comienzan con la estimulación sensorial, continúan como un acto psíquico definido y finalizan con un movimiento muscular. De esta manera, Séchenov afirmaba que tanto las reacciones fisiológicas como las psíquicas eran acciones reflejas. Por ello, todos los movimientos que comúnmente se denominan ‘voluntarios’ serían, en un sentido estricto, reflejos. Esto cuestionaba la idea de que la conducta humana era impulsada exclusivamente por la voluntad.

Además, Séchenov también sostenía que el pensamiento no era un proceso separado, sino una parte esencial de la actividad refleja; mientras que la experiencia real de una acción y la memoria de la misma se representaban mediante reflejos psíquicos idénticos, aunque fueran evocados por diferentes estímulos.

De esta forma, Séchenov promovía un ‘ambientalismo radical’, sosteniendo que la gran mayoría de los pensamientos e ideas se producían gracias a la experiencia, mientras que solo una pequeña parte era atribuible a la herencia (Martínez, et.al 2023).

Teoría de los reflejos

Iván Séchenov es conocido por su teoría de los reflejos cerebrales aprendidos, que proporcionó una sólida base científica para la idea de que la actividad psíquica y la actividad refleja del cerebro son indisociables.

En su teoría del arco reflejo cerebral, Séchenov identificó tres eslabones fundamentales que enlazaban el estímulo con la respuesta. El primer eslabón abarca la estimulación externa, el órgano sensorial y la propagación central. El segundo, es el eslabón intermedio, que comprende los procesos de excitación e inhibición cerebrales, y es la base de la sensación, el pensamiento, los afectos y las emociones. Finalmente, el tercer eslabón se forma con los movimientos externos.

Inicialmente, Séchenov no consideraba al eslabón central, pero más tarde aclaró que el elemento psíquico estaba intrínsecamente ligado a todo el arco reflejo. Sostenía que, en última instancia, tanto los actos conscientes como los inconscientes de la vida se originaban como reflejos (Martínez, et.al 2023).

Séchenov aportó una idea revolucionaria al concepto de reflejos psíquicos al proponer que podían ser modificados a través del aprendizaje. Hasta entonces, se había considerado que los reflejos eran circuitos neurales preprogramados que generaban respuestas invariables a lo largo de la vida del individuo. Sin embargo, Séchenov reconoció que la acción refleja podía ser modificada por la experiencia. Además, planteó que el desarrollo humano, desde el nacimiento hasta la adultez, se caracterizaba por la creciente influencia de la inhibición sobre los reflejos más básicos e innatos, todo ello a través del proceso de aprendizaje. Para él, este proceso de aprendizaje era lo que hacía a los seres humanos únicos (Wickens, 2015).

Lo involuntario y lo voluntario según Séchenov

Dentro de su enfoque, Séchenov negó rotundamente la posibilidad de movimientos voluntarios no conscientes, afirmando que los consideraba como movimientos aprendidos a lo largo de la vida individual. Según Séchenov, una vez que un movimiento ha sido completamente aprendido, se somete más fácilmente a la voluntad consciente. Por lo tanto, en su perspectiva, los movimientos voluntarios son siempre conscientes, lo que significa que el individuo es consciente de ellos en el momento de su ejecución. Sin embargo, esto no implica que los movimientos sean automáticos y sin ningún control. Por el contrario, Séchenov sostenía que una fracción de atención consciente debía dirigirse a estos movimientos voluntarios (Martínez, et. al 2023).

Séchenov también identificaba una similitud entre los movimientos elementales automáticos, que son fenómenos involuntarios, respuestas a estímulos externos reguladas por centros inferiores del sistema nervioso, y los actos voluntarios del ser humano, que a menudo se malinterpretan como actos de libre determinación sin intervención externa. En ambos casos, Séchenov veía un reflejo como una respuesta cerebral. Este enfoque marcó un hito al introducir métodos fisiológicos en el análisis de procesos psíquicos más complejos (Martínez, et.al 2023).

El pensamiento según Iván Séchenov

Para Iván Séchenov, los pensamientos no eran la causa de la conducta voluntaria, sino que serían simples reflejos psíquicos liberados de su inhibición por la estimulación externa. Aunque no negaba la existencia de la conciencia, Séchenov sostenía que no era necesario atribuirle la voluntad. En su perspectiva, la conciencia era simplemente una serie de eventos mentales inconsecuentes desencadenados por eventos externos. De esta manera, Séchenov logró reducir toda la actividad mental, las emociones y el comportamiento a la excitación o inhibición de reflejos (Wickens, 2015).

Para este autor, la percepción sensorial desempeñaba principalmente el papel de señalización, y las señales sensoriales funcionaban como anuncios previos de eventos externos. En su perspectiva, en toda actividad psíquica, incluso en las más elementales, como la sensación y la percepción, había una asociación de arcos reflejos. Esto resaltaba la peculiaridad de la actividad psíquica: una actividad analítico-sintética basada en el proceso cognitivo. Al establecer este principio fundamental del procesamiento, Séchenov explicaba que la autoconciencia surgía cuando un individuo, al reflejar naturalmente la realidad, comenzaba a comprenderse a sí mismo. Esto llevaba al autoanálisis, la autoevaluación y la conciencia de ser un agente en el ámbito de su propio pensamiento (Martínez, et.al 2023).

Por otro lado, Séchenov creía que el pensamiento se manifestaba directamente a través de palabras y sensaciones musculares. De esta manera, el proceso del lenguaje interno no solo se relacionaba con la representación sonora de las palabras, sino también con los estímulos cinestésicos (Martínez, et.al 2023).

Principales obras de Iván Séchenov

A lo largo de su vida, Iván Séchenov realizó una serie de obras y escritos que marcaron su legado en la fisiología y la psicología. Algunas de sus trabajos más importantes son los siguientes:

  • Materiales para el estudio de la embriaguez (1860): Su tesis de doctorado.
  • Dos lecciones finales sobre la importancia en la vida animal de los actos vegetativos (1861): En esta obra, Séchenov planteó la interdependencia del organismo con su entorno y la necesidad de considerar el ambiente en cualquier interpretación de la vida animal.
  • Excitación eléctrica y química de los nervios espinales sensitivos de la rana (1868): En esta publicación, evidenció la capacidad de los centros nerviosos para acumular excitaciones sensoriales débiles.
  • Notas sobre los moderadores de los movimientos reflejos en el cerebro de la rana (1870): En este trabajo, Séchenov demostró la constante inhibición de la actividad del sistema nervioso superior y la influencia de ciertos estímulos en la excitación de los centros cerebrales.
  • Elementos del Pensamiento (1879): En esta obra amplió sus investigaciones sobre la interacción entre el organismo y el medio, explorando los elementos fundamentales del pensamiento y la percepción.
  • Fisiología del sistema nervioso (1880): En esta obra, describió los actos nerviosos tal como se producen en la realidad, enfocándose en las leyes generales que rigen los procesos nerviosos del organismo.
  • Ensayos fisiológicos (1899): Séchenov estudió el papel del sistema nervioso central, especialmente la corteza cerebral, en la actividad del organismo, ofreciendo una visión actualizada de sus investigaciones anteriores.
  • Participación de los órganos de los sentidos en el trabajo de las manos del clarividente y en los ciegos (1901): En esta obra, reveló la importancia de la armonía entre las manos y los ojos, especialmente en el trabajo y su influencia en la vida de las personas.

Valor del trabajo de Iván Séchenov para la psicología

La obra de Iván Séchenov desempeña un papel fundamental en la historia de la psicología y la neurociencia. Sus contribuciones revolucionaron la comprensión de la actividad cerebral y los procesos psíquicos. Su énfasis en los reflejos cerebrales, en particular la identificación de los ‘centros inhibidores’, sentó las bases para comprender no solo los procesos motores reflejos, sino también los fenómenos mentales y emocionales (Martínez, et.al 2023).

Uno de los aspectos más destacados de su obra es la introducción de la inhibición como un concepto esencial para la comprensión de los procesos cerebrales. Al demostrar la inhibición central, Séchenov desafió la visión mecanicista simplista de estímulo y respuesta, abriendo la puerta a la exploración de las complejas interacciones dentro del cerebro (Gímenez, 2018).

Séchenov también fue un pionero al abordar los procesos mentales, como el pensamiento y las emociones, desde una perspectiva puramente fisiológica. Al argumentar que estos procesos eran respuestas fisiológicas y no propiedades del alma, desafió las creencias tradicionales y avanzó hacia una visión más científica de la psicología.

Además, su dedicación a la verdad científica y su lucha contra la injusticia lo convirtieron en una figura destacada en la historia de la psicología. A pesar de enfrentar la censura y las acusaciones del gobierno zarista, Séchenov mantuvo su compromiso con la investigación objetiva y la comprensión de los procesos mentales y cerebrales.

Conclusión

La teoría de Iván Séchenov sobre los reflejos cerebrales, y su énfasis en la influencia del entorno en la conducta, marcaron un punto de quiebre en la forma en que se entendían los procesos mentales y el comportamiento en su época.

Séchenov postuló que la actividad psíquica, incluyendo el pensamiento y las emociones, no era el resultado de la libre voluntad, como se creía en la filosofía dualista tradicional, sino que se basaba en procesos reflejos fisiológicos. Además, argumentó que la percepción, el pensamiento y las respuestas emocionales eran reacciones automáticas a estímulos del entorno, lo que marcó un alejamiento del enfoque mecanicista de estímulo-reacción. De esta manera, la obra de Séchenov fue fundamental para el desarrollo posterior de la psicología y la neurociencia. Por tal motivo, su legado perdura aún hoy en día como un recordatorio de la importancia de la investigación rigurosa y el cuestionamiento de las nociones preconcebidas en el avance del conocimiento científico.

Referencias:

  • Gavrilov, Y., Valko, P. (2015). Ivan M. Sechenov (1829-1905). Journal of Neurology, volumen (262), número (2), pp. 495-497. zora.uzh.ch
  • Gímenez, S. (2018). Aportación de Rusia a las neurociencias: excelencia y desconocimiento. Neurosciences and History, volumen (6), número (3), pp. 101-115. nah.sen.es
  • Martínez, P., Herrera, A., Parra, N., Aristizábal, J., Arístides, O. (2020). Una historia de las Ciencias de la conducta. Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina.
  • Martínez, P., Herrera, A., Parra, N., Arístides, O., Ávila, K., Maxi, E. (2023). Una historia de las Ciencias de la conducta. Vol. II: Antes y después de Jacques Loeb. Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina.
  • Wickens, A. (2015). A history of the brain. Psychology Press. cloudfront.net
R. Mauricio Sánchez
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.