La ‘prueba de la bañera’ en hospitales psiquiátricos

La historia de la 'prueba de la bañera' en psiquiátricos y el pensamiento creativo. Breve análisis desde la psicología del pensamiento.

Antes de comenzar, abordamos en qué consiste la llamada ‘prueba de la bañera‘ que, según cuenta la historieta, ayudaba al personal facultativo a identificar qué pacientes debían ingresar en el hospital psiquiátrico.

Durante la visita a un hospital psiquiátrico, uno de los visitantes preguntó al director qué criterio utilizaban para decidir si un paciente debía ser hospitalizado o no.

—Bueno —dijo el director— nosotros hacemos la prueba siguiente: llenamos una bañera con agua y le ofrecemos al paciente una cuchara, un vaso y un cubo, y luego le pedimos que la vacíe. De acuerdo con la forma en que decida vaciarla, decidimos si lo hospitalizamos o no.

—Ah, entiendo. —dijo el visitante— Una persona normal usaría el cubo, que es más grande que el vaso y la cuchara.

—¡No! —respondió el director— Una persona normal sacaría el tapón del desagüe. ¿Usted qué prefiere? ¿Una habitación con o sin vistas al jardín?

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La historia de ‘la prueba de la bañera‘ es un viejo chiste que se ha popularizado en los medios por largo tiempo. Su trascendencia en las redes ha sido tal, que algunas personas han tergiversado su sentido, e incluso le han dado crédito, presentando la historia como una anécdota verdadera, una prueba de inteligencia o incluso como una auténtica estrategia de evaluación psicológica. Como efecto de ello, se han reportado casos de personas que han utilizado esta historieta frente a especialistas de la salud mental, para demostrar la ‘buena o mala salud o mental’ de sus familiares (Aubrecht, Keefe, 2016).

Al analizar la historia de ‘la prueba de la bañera’, podemos apreciar que ejemplifica un fenómeno complejo: la toma decisiones, así como los procesos cognitivos involucrados en ella. Por esta razón, nos serviremos de este relato para explicar la relación que existe entre dos conceptos relacionados con la resolución de problemas: el pensamiento convergente y el pensamiento divergente.

El pensamiento en la ‘prueba de la bañera’

A mediados del siglo XX, el psicólogo estadounidense Joy Paul Guilford desarrollo un modelo taxonómico de la inteligencia; dentro del cual, destacó cinco operaciones mentales:

  • Cognición
  • Memoria
  • Evaluación
  • Producción convergente -pensamiento lógico dirigido a una única solución-
  • Producción divergente -pensamiento abierto dirigido a múltiples alternativas de solución-

(Guilford, 1986).

Cabe destacar que Guilford fue el primero en considerar el pensamiento divergente como una entidad propia e independiente, reconociéndolo como el factor más destacable de la creatividad.

La premisa en el chiste de la ‘prueba de la bañera’ presenta un problema con tres alternativas -la cuchara, el vaso y el cubo-, para después revelar una tercera -el tapón-, presuntamente más obvia, en el remate.

Si consideramos que la solución de retirar el tapón es la más lógica, como pretende hacernos creer la historia, el llegar a ella implicaría un tipo de pensamiento convergente; ya que sería una cuestión de ‘sentido común’. Sin embargo, dicha respuesta no se encuentra en las alternativas dadas al plantearse el problema en un principio; por lo que formularla conllevaría el análisis de la información recibida desde otra perspectiva. Esto es, la creación de una alternativa novedosa a partir del pensamiento divergente.

Considerando esto, surge la pregunta: ¿qué tipo de pensamiento se manifiesta verdaderamente en este caso en particular?

Para comprender la resolución de este problema a la luz de esta teoría, es necesario analizar los conceptos de pensamiento convergente y divergente.

Pensamiento convergente

El pensamiento convergente es la capacidad de seguir reglas y desarrollar algoritmos para alcanzar una solución (Guilford, 1986). Este suele dirigirse a una única respuesta para cada problema y requiere que toda la información se encuentre correctamente ordenada para encontrar dicha solución. Por lo general, se basa en ideas ‘correctas‘, por lo que no busca alternativas originales (Runco, Acar, 2012).

En el caso de la ‘prueba de la bañera’, la cuchara, el vaso y el cubo son las alternativas sugeridas, y considerando solo esta información, el cubo sería la respuesta correcta al problema, ya que es el objeto con mayor capacidad para vaciar la tina en un menor tiempo. Esta situación responde a una lógica tan obvia, que de esta primera relación depende la gracia del chiste. Es necesario que la mayor parte de las personas hagan esta asociación para verse sorprendidas con la aparición del tapón como la verdadera respuesta.

Posiblemente, tras reflexiones posteriores, cada vez más gente llegue a darse cuenta que drenar la tina es un curso de acción más eficiente. Pero la broma cuenta con la inmediatez con que se plantea la situación, misma que impulsa a las y los oyentes a considerar solo los datos que se les brindan en un primer momento, logrando el efecto deseado. El éxito de esta estrategia se ve comprobado por la popularidad de la historia; ya que, si no fuera efectiva en la mayoría de los casos, no tendría gracia y no sería tan conocida.

De esta forma, nos damos cuenta que este primer error no es el producto de una falla del pensamiento convergente, sino del poco tiempo de reflexión que se le permite al oyente para recabar más información del contexto y someterla a un análisis racional.

Pensamiento divergente

El pensamiento divergente es la capacidad de generar diversas soluciones lógicas a un problema o situación a partir de una información dada. Está enfocado en buscar respuestas abiertas, diferentes e inusuales, y se encuentra integrado por diversas dimensiones:

  • Fluidez: capacidad para dar distintas respuestas o alternativas a un problema.
  • Flexibilidad: capacidad de cambiar de perspectiva, adaptarse a nuevas condiciones o ver un problema desde distintas perspectivas.
  • Originalidad: novedad estadísticamente hablando.
  • Redefinición: capacidad para encontrar nuevas funciones o aplicaciones a las habituales.
  • Penetración: capacidad de percibir en los problemas detalles que los d más no ven y profundizar en ellos.
  • Elaboración: aptitud para desarrollar, ampliar o embellecer las ideas.

(Guilford, 1986).

A través del pensamiento divergente, la creatividad se expresaría por medio de la invención o descubrimiento de nuevos objetos o procesos; la formulación de soluciones innovadoras o la actualización de nuevos esquemas. No obstante, es importante señalar que pensamiento divergente y creatividad no son la misma cosa. Una persona podría poseer las habilidades de las producciones divergentes, pero nunca haber actuado de manera creativa (Runco, Acar, 2012).

En el caso de la ‘prueba de la bañera’, es posible deducir la presencia del pensamiento divergente en el remate; es decir, en la presentación del tapón como solución al problema. La clave está en el uso de recursos que no se le brindan a los y las oyentes en un principio, de tal forma que deben emplear elementos de su propia experiencia para responder de manera adecuada. La solución no se encuentra a la vista y el problema debe ser analizado desde una perspectiva diferente para formular una alternativa más práctica. Es así, que drenar la tina surge como una solución creativa. No obstante, al presentarla se nos dice que es el razonamiento más lógico, argumento que debemos conceder.

La ‘prueba de la bañera’: una solución creativa

De esta forma, encontramos que la elección del tapón de desagüe en la ‘prueba de la bañera’ es el producto del pensamiento convergente y divergente. ¿Cómo es esto posible?

Para algunos autores que retomaron y analizaron las ideas de Guilford, convergencia y divergencia no son dos dimensiones separadas, sino que son procesos que trabajan en conjunto para solucionar una situación. Estas entidades han sido descritas como los polos de un continuo, o bien como dos fases necesarias en la toma de decisiones y resolución de problemas (Runco, Acar, 2012).

Analizando el proceso descrito por la ‘prueba de la bañera’ bajo la luz de esta última alternativa, podríamos identificar dos fases distintas en la potencial solución de este problema:

  • Un primer proceso de razonamiento sistemático que evalúa las tres opciones expuestas en la premisa; y en dónde prevalece el pensamiento convergente al considerar la capacidad de cada uno de los objetos.
  • Un segundo proceso producido por la desconfianza de encontrarse en medio de un chiste, en el que se buscan nuevas relaciones en la experiencia y las percepciones a partir del pensamiento divergente.

La eficiencia del chiste radica en no dar tiempo al oyente de iniciar el segundo proceso. Estrategia apoyada por el hecho de que, en la historia, el que enfrenta el dilema es un tercero.

Pensamiento creativo

Finalmente, es necesario aclarar que la razón por la que el tapón de la bañera es descrito aquí como una solución creativa, a pesar de presentarse como una alternativa de sentido común, proviene del hecho de que una respuesta creativa efectiva puede y debe ser también lógica; de lo contrario, no resolvería el problema en primer lugar.

De esta forma, nos damos cuenta que, según esta teoría, el proceso creativo requiere no solo de la imaginación despertada por el pensamiento divergente, sino que, además, necesita de una fase de cierre que le permita transformarse en algo útil; y así responder a una necesidad (Aguilera, 2017).

Al final, es evidente que la toma decisiones y la resolución de problemas son fenómenos complejos que involucran la acción de distintos factores. Afortunadamente, el uso de ejemplos, como el chiste aquí analizado, es una buena estrategia para desarrollar diversos planteamientos teóricos en escenarios concretos fáciles de representar.

Referencias:

  • Aguilera, A. (2017) El pensamiento divergente: ¿Qué papel juega creatividad? Investigación y consultoría organizacional. Recuperado de: researchgate.net
  • Aubrecht, K., Keefe, J. (2016) The Becoming Subject of Dementia. Review of Disability Studies: An International Journal, volumen (12), número (2). Recuperado de: scholarspace.manoa.hawaii.edu
  • Guilford, J. (1986) La Naturaleza de la Inteligencia Humana. Barcelona, España. Editorial Paidós.
  • Runco, M., Acar, S. (2012) Divergent Thinking as an Indicator of Creative Potential. Creativity Research Journal, volumen (24), número (1), pp. 1–10. Recuperado de: researchgate.net
  • Sternberg, R. (2006) The Nature of Creativity. Creativity Research Journal, volumen (18), número (1), pp.  87–98. Recuperado de: cc.gatech.edu
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.