Amnesia retrógrada y anterógrada: síntomas y origen

La amnesia retrógrada y anterograda definen si la inaccesibilidad de la información es anterior o posterior al evento traumático o lesión.

La pérdida de la memoria puede ser una de las alteraciones que genera mayor impacto en la autonomía de una persona, ya sea por la incapacidad para recordar nueva información, o por la pérdida de los recuerdos previos a la lesión. Estos tipos de amnesia se denominan amnesia retrógrada o anterógrada.

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Los componentes de la memoria

Según la forma en la que se codifica la información -la forma en que ingresa a nuestro cerebro- la memoria se divide en (Ardila y Rosseli, 2007):

  • Procedimental: Hace referencia a la adquisición de habilidades motoras, como por ejemplo montar bicicleta.
  • Declarativa: Por el contrario, se refiere a aquellos aprendizajes que pueden expresarse a través del lenguaje.

Asimismo, la memoria declarativa se divide en (Ardila y Rosseli, 2007):

  • Episódica: Memoria autobiográfica que se relaciona o genera por la experiencia propia, como por ejemplo el recuerdo de un cumpleaños.
  • Semántica: Consiste en aprendizajes independientes de la fuente de origen, como por ejemplo el conocimiento que tenemos sobre la geografía del país, o el significado de algunas palabras.

Mecanismo cerebrales de la memoria

Aunque son muchas las áreas involucradas en el almacenamiento de la información, múltiples autores refieren que las estructuras principales involucradas en la memoria son el sistema límbico y la corteza temporal. Adicionalmente, la corteza frontal contribuye con la generación de estrategias de almacenamiento, y la capacidad de evocar información precisa, inhibiendo información irrelevante. Adicionalmente, se sabe que existe una asimetría hemisférica en la capacidad de aprender (Ardila y Rosseli, 2007):

  • Hemisferio derecho: Se especializa en almacenar y evocar estímulos visuales.
  • Hemisferio izquierdo: Se relaciona con el procesamiento de memorias verbales.

La diferencia entre amnesia retrograda y anterógrada

Cuando se habla de memoria retrógrada y anterógrada, el criterio determinante es si la información a la que no se puede acceder corresponde a antes o después del evento. Cuando nos referimos a un evento, puede ser algo claramente determinado como por ejemplo daño cerebral adquirido o un evento traumático; o algo un poco más difuso como el momento en el que la persona nota el déficit.

  • Antes del evento: Si no se puede evocar información previa, ya sea del día anterior o desde la infancia, se denomina amnesia retrógrada.
  • Después del evento: Si por el contrario, la incapacidad de la persona está en codificar y almacenar información después del evento, nos referimos a amnesia anterógrada.

La amnesia retrograda aislada

Como en casi todas las alteraciones cognitivas, no es común que se presente un caso de amnesia aislada, sin embargo, puedo ocurrir. Es así como sin una alteración anterógrada, la amnesia retrógrada se caracteriza por una alteración en los recuerdos remotos, es decir, la incapacidad para recuperar información del pasado, ya sea procedimental, autobiográfico o semántico (Sierra y Carvajal, 2013).

La amnesia anterógrada

Desde los años 50 y 60, se sabe que, tras lesiones en el hipocampo, las personas presentan una alteración en la capacidad de generar nuevos aprendizajes. Tal es el caso del paciente HM, quien fue sometido a una lobectomía temporal bilateral, debido a crisis convulsivas resistentes a los medicamentos. Tras la cirugía, si bien las crisis epilépticas disminuyeron, HM perdió la capacidad para almacenar nuevas experiencias -amnesia anterógrada-, a pesar de que recordaba su vida antes de la cirugía, lo que indica ausencia de una alteración retrógrada. El paciente HM y demás personas con este tipo de amnesia, suelen por ejemplo reírse siempre del mismo chiste, entristecerse igual por la misma noticia negativa, o requerir que las personas que conocieron luego del evento, se presenten nuevamente (Lizarazo y Novoa, 2018).

Sin embargo, se ha encontrado que, por lo general, estos pacientes cuentan con habilidades conservadas de aprendizaje procedimental o motor (Lizarazo y Novoa, 2018)

Evaluación de las alteraciones en la memoria, incluida la amnesia retrograda y anterógrada

Cuando nos encontramos frente a un paciente que presenta amnesia retrograda o anterógrada, se debe realizar una evaluación completa que nos permita determinar (Arango, Wilson y Olabarrieta, 2020):

  • Gravedad de la discapacidad: Esto se establece al comparar el funcionamiento del paciente con el nivel premórbido y con su grupo poblacional.
  • Perfil cognitivo amplio: Con el fin de establecer si la amnesia es retrograda o anterógrada aislada, o si hay otros componentes cognitivos afectados.
  • Áreas conservadas: Tanto a nivel de memoria, como en otras habilidades cognitivas, que puedan favorecer el proceso de rehabilitación.
  • Impacto funcional y riesgos asociados: Nivel de adaptación del paciente en todas sus esferas, y riesgos asociados con la sintomatología, que puede interferir con su adaptación y funcionalidad posterior.
  • Conciencia del déficit: Es fundamental determinar que grado de reconocimiento de sus déficits tiene el paciente.
  • Identificación de objetivos: Determinar qué se espera con el proceso de intervención.

Rehabilitación de pacientes con amnesia anterógrada y retrograda

Por lo general, los procesos de intervención se establecen con base en la sintomatología neuropsicológica y el tipo de daño; es diferente el trabajo con una persona que sufrió un traumatismo craneoencefálico, que con un paciente con demencia. Sin embargo, hay algunos lineamientos y estrategias generales a tener en cuenta:

  • Estrategias externas: Se refiere a herramientas como cuadernos o libretas, o sus correspondientes tecnológicos. Se pueden combinar agendas, calendarios, listas de tareas, listas de contactos, planeadores, etc. En este caso, la rehabilitación se enfoca en entrenar en el uso de estas herramientas.
  • Estrategias internas: Se refieren a la aplicación intencional de métodos de asimilación de la información, que permitan un mayor nivel de recordación de esta, y asimismo de recuperación. Dentro de estas estrategias se encuentran la categorización, el método loci, mnemotecnias, imaginería, etc.
  • Enfoques ambientales: Se utilizan en personas con un nivel más grave de discapacidad, como por ejemplo aquellas con amnesia retrógrada o anterógrada aisladas. En este caso, se minimiza la exigencia al paciente, y se pone a su alcance la información que necesite para realizar actividades básicas. Tal es el caso de señalización, listas de tareas, alarmas, etc., todas organizadas por los cuidadores.

La amnesia retrógrada y anterógrada es una clasificación para los problemas de memoria, generados por diferentes patologías. Dependiendo de la causa, se determina el tratamiento, orientado a garantizar al paciente y a su familia o cuidadores, una buena calidad de vida. Lamentablemente, las alteraciones en la memoria no suelen tener un buen pronóstico; sin embargo, este depende de la gravedad de la lesión, el acceso a una intervención oportuna y la red de apoyo.

Referencias:

  • Arango, J. C., Wilson, B., y Olabarrieta, L. (2020). Principios de rehabilitación neuropsicológica. Ciudad de México: Manual Moderno.
  • Ardila, A., y Rosseli, M. (2007). Nueropsicología Clínica. Mexico: Manual Moderno.
  • Lizarazo, J. y Novoa, M. A. (2018). Amnesia anterógrada debido a lesión bilateral de los hipocampos en un paciente probablemente intoxicado con metanol. Acta neurológica colombiana, 34 (2), 132-138. Recuperado de: doi.org
  • Sierra, M. P., y Carvajal, J. (2013). Rehabilitación neuropsicológica en un caso de amnesia retrógrada aislada. Recuperado de: redalyc.org
Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.

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Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.