A lo largo del tiempo, se han generado numerosos mitos en torno a los efectos del alcohol en el organismo, el cerebro y el comportamiento humano. Algunos de estos mitos perpetúan ideas erróneas sobre los beneficios y las consecuencias del consumo de este tipo de sustancias, lo que puede influir en las decisiones de las personas respecto a su ingesta. Por ejemplo, existe la creencia de que el alcohol ‘calienta’ el cuerpo, mejora el sueño o incluso intensifica experiencias sensoriales como la sexualidad. Estas concepciones no solo carecen de sustento científico, sino que también pueden resultar peligrosas al generar una falsa sensación de seguridad. En este sentido, comprender los verdaderos efectos del alcohol y desmitificar las falsas creencias es fundamental para promover un consumo informado y responsable.
Contenidos relacionados:
- ¿Bebedor social o alcohólico? Los límites del consumo
- Los peligros de mezclar psicofármacos y alcohol
- Antojos en el embarazo: ¿mito o realidad?
¿Cuáles son los efectos del alcohol sobre el organismo?
El alcohol, también conocido como etanol, es una sustancia psicoactiva que afecta al sistema nervioso central, y tiene un impacto directo en casi todos los órganos del cuerpo. Al ser ingerido, el alcohol se absorbe rápidamente en el torrente sanguíneo a través del estómago y el intestino delgado. Posteriormente, es metabolizado principalmente en el hígado por la enzima alcohol deshidrogenasa, que lo convierte en acetaldehído, un compuesto tóxico y cancerígeno. Este metabolito intermedio es luego degradado a acetato, una sustancia menos dañina, antes de ser eliminado del cuerpo.
El consumo excesivo de alcohol está asociado con numerosos efectos perjudiciales. En el corto plazo, puede provocar intoxicación, alteraciones en la coordinación motora, pérdida de inhibiciones y deshidratación. A largo plazo, el abuso del alcohol puede causar daños hepáticos, como hepatitis alcohólica y cirrosis, así como trastornos cardiovasculares, cánceres en diversas localizaciones y deterioro cognitivo. Además, el alcohol afecta al sistema inmunológico, debilitando la capacidad del cuerpo para combatir infecciones. Es importante destacar que incluso el consumo moderado de alcohol puede aumentar el riesgo de enfermedades, especialmente en personas predispuestas genéticamente o con condiciones preexistentes (World Health Organization, 2018; Mayo Clinic, 2022).
Mitos sobre los efectos del alcohol en el cerebro
Uno de los mitos más comunes en torno al alcohol, es que este mata las células cerebrales. Sin embargo, distintos estudios científicos han demostrado que el alcohol no destruye directamente las neuronas. En cambio, afecta la comunicación entre las células cerebrales al alterar los neurotransmisores y las sinapsis. Por ejemplo, el alcohol potencia la actividad del ácido gamma-aminobutírico (GABA), un neurotransmisor inhibidor, y reduce la acción del glutamato, un neurotransmisor excitador, lo que genera sensaciones de relajación y somnolencia.
No obstante, aunque no elimina neuronas, el consumo excesivo y crónico de alcohol puede causar daño cerebral significativo. Por ejemplo, puede conducir al desarrollo del síndrome de Wernicke-Korsakoff, una condición neurodegenerativa causada por deficiencia de tiamina (vitamina B1), que es frecuente en personas con alcoholismo. Además, el alcohol afecta la neurogénesis en el hipocampo, una región clave para la memoria y el aprendizaje, lo que puede contribuir a problemas cognitivos a largo plazo (National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism, 2021).
Es crucial combatir los mitos sobre el alcohol y el cerebro, ya que perpetuar ideas erróneas como la destrucción directa de células cerebrales puede desviar la atención de los verdaderos riesgos asociados con el consumo excesivo y crónico.
Mitos sobre los efectos del alcohol en el organismo
Existen múltiples creencias populares sobre los efectos del alcohol en la fisiología. Por ejemplo, muchas personas creen que el alcohol actúa como un estimulante. En realidad, el alcohol es un depresor del sistema nervioso central. Aunque inicialmente puede causar una sensación de euforia y energía debido a la inhibición de las funciones corticales superiores, esta fase es temporal y es seguida por efectos sedantes y depresores (National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism, 2021).
Otro mito extendido es que el alcohol intensifica la experiencia sexual. En relación con esto, si bien en dosis bajas puede reducir la ansiedad y aumentar la confianza, el consumo excesivo de alcohol tiende a perjudicar el rendimiento sexual, afectando la erección en los hombres y la lubricación en las mujeres. Asimismo, la idea de que el alcohol ‘calienta’ el cuerpo es errónea. Aunque provoca una sensación inicial de calor al dilatar los vasos sanguíneos cerca de la piel, esto lleva a una pérdida de calor corporal, aumentando el riesgo de hipotermia en condiciones frías (Reiser, 2020).
Mitos alrededor de los efectos del alcohol sobre el estado de conciencia
El alcohol también está relacionado con múltiples mitos respecto a su impacto en los estados de conciencia. Uno de los más comunes en este sentido, es que el alcohol facilita el sueño. Con relación a esto, es necesario aclarar que, aunque el alcohol puede inducir somnolencia, también altera la arquitectura del sueño al reducir la duración de las fases REM, esenciales para un descanso reparador. Esto puede llevar a despertares frecuentes y sensación de cansancio al día siguiente (National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism, 2021).
Otra creencia similar es que los problemas de discernimiento solo aparecen tras una intoxicación alcohólica severa. No obstante, en la realidad, incluso niveles bajos de alcohol en sangre pueden afectar el juicio y la toma de decisiones, aumentando el riesgo de accidentes y comportamientos imprudentes (Mayo Clinic, 2022). En este sentido, es importante desmitificar estas ideas para evitar consecuencias negativas asociadas al consumo de alcohol.
Mitos sobre el control de la intoxicación alcohólica
Diversos remedios populares sugieren formas de contrarrestar la intoxicación alcohólica. Entre ellos, el mito de que el café ‘quita’ la borrachera es muy extendido. Frente a esta creencia, es importante destacar que, aunque la cafeína puede reducir la somnolencia, no acelera la eliminación del alcohol del organismo.
Así mismo, otras personas creen que una ducha fría o el ejercicio físico pueden ayudar a despejar la mente; sin embargo, el metabolismo del alcohol depende exclusivamente del hígado y no puede acelerarse mediante estas prácticas. Además, el mito de que mezclar diferentes bebidas alcohólicas provoca una embriaguez más rápida también carece de fundamento; lo que importa es la cantidad total de alcohol consumida (Reiser, 2020; Mayo Clinic, 2022).
¿Por qué es importante reconocer los mitos alrededor del alcohol?
Reconocer y desmentir los mitos sobre el alcohol es crucial para fomentar una comprensión adecuada de sus efectos. Así mismo, las falsas creencias pueden llevar a conductas de riesgo y minimizar la percepción de los daños asociados al consumo excesivo. En este sentido, la educación basada en evidencia es clave para promover un consumo responsable y reducir los problemas de salud pública relacionados con el alcohol. Así, al desmitificar estas ideas, podemos empoderar a las personas para tomar decisiones informadas y conscientes sobre su consumo.
Referencias:
- Mayo Clinic (2022). Alcohol use disorder. Mayo Clinic. mayoclinic.org
- National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism. (2021). Understanding the impact of alcohol on human health. National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism. niaaa.nih.gov
- Reiser, D. (2020). Binge drinking and your body. Mayo Clinic. mayoclinichealthsystem.org
- World Health Organization. (2018). Global status report on alcohol and health 2018. Who.int who.int
Créditos de imagen de portada: Foto de The OurWhisky Foundation

