Sesgo de confirmación: explicación, causas y ejemplos

El sesgo de confirmación se manifiesta como la predilección individual y colectiva por la información concordante con nuestras hipótesis, prejuicios y expectativas previas.

Los seres humanos somos animales racionales, y como tales, somos capaces de analizar la información que obtenemos del medio que nos rodea para comprender nuestra realidad y distinguir lo que es auténtico en ella. No obstante, la relación que mantenemos con ‘lo verdadero’ no es tan directa u objetiva como se suele pensar. Esta se encuentra determinada por diferentes errores sistemáticos en nuestra forma de pensar, que influyen constantemente en nuestras opiniones y decisiones. Entre tales sesgos cognitivos, se encuentra el llamado sesgo de confirmación, que consiste en preferir aquella información que está de acuerdo a nuestras creencias, sobre toda evidencia que vaya en contra de nuestras preconcepciones (Jamali, 2019).

El sesgo de confirmación nos afecta a todos, de una u otra manera, influyendo en nuestra forma de interpretar el mundo, tanto a nivel individual como social. Debido a ello, es importante analizar este fenómeno a fondo, así como su presencia en distintas dimensiones de la vida cotidiana. Esto, con el fin de comprender mejor el complejo proceso a través del cual las personas construimos nuestra propia realidad.

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¿Qué es el sesgo de confirmación?

El sesgo de confirmación es una forma de distorsión del juicio caracterizada por la búsqueda o interpretación de evidencia de forma parcial, apoyada en creencias preexistentes, expectativas previas o una hipótesis ya formulada. Dicha tendencia no se efectúa de manera deliberada, y por lo general, las personas no son conscientes cuando incurren en ella (Nickerson, 1998).

Esta situación se presenta cuando un individuo formula una conclusión sobre un tema determinado, basado en conocimientos o creencias previas. Habiendo tomado una posición de antemano, prefiere, sin reflexionar, aquella información y evidencia que defienda, confirme o justifique tal postura; concordante, por tanto, con su forma de pensar. A este fenómeno se le llama efecto de primacía (Nickerson, 1998).

Un claro ejemplo de los efectos del sesgo de confirmación puede ser observado en los debates políticos. En ellos, los seguidores de cada bando son sensibles solo a aquellas noticias que alaban o soportan sus ideas; desestimando las notas que hacen evidentes sus fallas o debilidades.

Formas del sesgo de confirmación

El sesgo de confirmación distorsiona de distintas formas la manera en que las y los sujetos se relacionan con la realidad objetiva y las evidencias generadas en ella:

  • Atención restringida a las propias hipótesis: Las personas se inclinan por una sola explicación a un evento o fenómeno, negándose a interpretar los datos obtenidos desde alguna otra posición. Esto puede observarse, por ejemplo, en el hermetismo que caracteriza a muchas posturas religiosas, que se resisten a adaptar su postura sobre temas en los que algunas sociedades han mostrado cierto progreso. Tal es el caso de los derechos de la comunidad LGTBI. 
  • Trato preferencial a la evidencia que confirma las propias creencias: Esto es, dar mayor peso a la información que apoya las ideas que se tienen sobre un tema, siendo menos receptivos con aquellos datos que ponen en duda o refutan la propia posición. Un ejemplo de esto son los grupos antivacunas, los cuales ignoran más de dos siglos de investigación y evidencias científicas, que respaldan el uso de vacunas como una práctica útil y segura; basando sus ideas en datos fuera de contexto e investigaciones falsas.
  • Encontrar evidencias a favor dónde realmente no existen: Es la tendencia a ver patrones que confirman las propias creencias en datos muy generales, o incluso en investigaciones que las desafían. Por ejemplo: los ‘test’ de personalidad de revista, en los que algunas personas creen ver descripciones exactas de lo que creen de sí mismas.

(Nickerson, 1998).

El sesgo de confirmación modelando la vida cotidiana

Por lo general, el sesgo de confirmación es estudiado como una dimensión individual que se manifiesta cuando un individuo toma una decisión o asume una posición. No obstante, este fenómeno es visible también en diferentes aspectos de la vida social.

Ciencia

La propia construcción del conocimiento a lo largo de la historia se ha visto afectada por la existencia de paradigmas e ideas dominantes que obstaculizan la entrada a nuevas ideas, evidencias y métodos (Nickerson, 1998). Aun cuando el pensamiento científico se basa en la construcción del conocimiento a partir de evidencias empíricas; es una tendencia común que algunos científicos de la ‘vieja guardia’ manifiesten cierta resistencia a aceptar enfoques nuevos que no correspondan a lo que ellos conocen y dominan, aceptando solo la evidencia que confirma sus ideas del mundo.  Este es un fenómeno que se ha repetido en innumerables ocasiones a lo largo de los siglos. Pensemos, por ejemplo, en el rechazo que sufrió la teoría heliocéntrica por la comunidad científica del siglo XVII, aun cuando las evidencias y estudios que la sustentan se remontan al siglo III antes de Cristo.

Estructura social

De igual forma, la organización social de las distintas civilizaciones se ha visto siempre influenciada por un sesgo de confirmación general. En este sentido, las costumbres y creencias que constituyen la cultura de un determinado pueblo o comunidad se manifiestan como una noción preconcebida de la realidad; a partir de la cual, se juzga la nueva información (Nickerson, 1998). Este fenómeno es visible, por ejemplo, en la resistencia de muchas personas a adoptar medidas para proteger o preservar el medio ambiente; aun cuando existen numerosas evidencias que demuestran el daño irreversible que ha sufrido el planeta. Ante esta realidad documentada, dichos individuos prefieren creer en conspiraciones secretas o rumores que se difunden en Internet que justifican su conducta descuidada; o bien, optan por desestimar toda prueba objetiva de su error.

Racionalización política

El sesgo de confirmación también puede actuar de manera sistemática como un agente de racionalización política. Una vez que una política ha sido adoptada e implementada por un gobierno, toda actividad subsecuente se transforma en un esfuerzo por justificarla (Tuchman, citado por Nickerson, 1998). Imaginemos, por ejemplo, un régimen que considera la migración extranjera como la principal causa de la inestabilidad económica de su país, desarrollando un plan para frenarla. Por un lado, dicho juicio limita la consideración de otras posibles alternativas que pudieran estar afectando los ingresos del Estado, concentrándose solo en recabar información sobre el ‘problema migratorio’; mientras que, al mismo tiempo, encuentra nuevas evidencias que justifican su postura.

Posibles causas del sesgo de confirmación

Se han formulado distintas teorías que intentan explicar la existencia y la función adaptativa que cumple el sesgo de confirmación. Entre las más importantes, encontramos las siguientes:

  • Algunos autores consideran que el sesgo de confirmación funciona como un mecanismo que disminuye la disonancia cognitiva. Esto es, el estado de incomodidad psicológica generado por dos posturas opuestas. En este sentido, las personas tenderían a inclinarse por la alternativa que les es más familiar.
  • Desde una perspectiva psicodinámica, el sesgo de confirmación se ha hipotetiziado como una estrategia puesta en marcha por el ego para protegerse a sí mismo de posibles amenazas, dándole cohesión a la información desconocida.
  • Se ha propuesto que este fenómeno es el resultado de la limitada capacidad de procesamiento cognitivo; de tal forma, que las personas realmente no son capaces de analizar toda la información que reciben al tomar una decisión, dependiendo, por lo tanto, de las asociaciones ya establecidas.
  • Se ha destacado, además, que las personas no son enteramente racionales al adoptar una postura o tomar una decisión, dejándose guiar por componentes emocionales. De esta forma, sería más fácil para los animales humanos creer en proposiciones que quieren que sean verdad que en aquellas que desearían fueran falsas.
  • Existe evidencia de que el cerebro procesa de manera más eficiente la información basada en una elección ya formulada.
  • De acuerdo a ciertas investigaciones, en la ausencia de evidencias convincentes sobre la veracidad o falsedad de un fenómeno o evento, las personas suelen inclinarse a creer que este es verdadero; especialmente cuando no se ha reflexionado mucho en ello.
  • Algunos autores han señalado que en muchas culturas las personas son entrenadas para articular razones que sustenten sus opiniones, y no para contrastar evidencias.

(Brehm, 1956; Nickerson, 1998; Blanco, 2017; Talluri, et.al 2018; Jackson, 2019).

Peligros que implica el sesgo de confirmación

En la actualidad, es muy importante comprender a fondo la manera en que el sesgo de confirmación se manifiesta en la vida cotidiana. Esto, sobre todo debido a la gran cantidad de rumores y noticias falsas que inundan las distintas plataformas virtuales.

Hoy en día, la opinión pública sobre cualquier tema puede ser manipulada a través de las redes sociales; encerrando a los individuos en burbujas de información diseñadas para retroalimentar sus propias creencias y prejuicios (Pariser, 2017).

Los riesgos que implica la presencia del sesgo de confirmación en nuestra toma de decisiones son innumerables. Entre las dimensiones más importantes afectadas por este fenómeno podemos mencionar las siguientes:

  • Preservación de prejuicios y discursos de odio hacia determinados grupos y colectivos sociales, por su origen, raza, identididad o credo.
  • Justificar la creencia en lo paranormal.
  • Promoción de tratamientos pseudocientíficos.
  • Manipulación de consumidores por parte de las distintas industrias.
  • Obstaculización o freno del avance científico.
  • Trivialización de problemas de interés colectivo.
  • Manipulación de ciertas comunidades en favor de los intereses políticos y económicos de terceros.
  • La construcción de una realidad basada en la opinión y no en las evidencias.
  • Fomento de estereotipos.
  • Conformismo o falta de curiosidad científica.

(Nickerson, 1998; Blanco, 2017).

¿Es posible -o conveniente- evitar el sesgo de confirmación?

Como se ha podido observar, el sesgo de confirmación influye en muy distintos aspectos de la vida cotidiana, constituyendo un obstáculo importante para la toma de decisiones objetivas. Desafortunadamente, el sólo hecho de ser conscientes de su existencia y efectos no es suficiente para evitar el incurrir en él. Incluso hay quien afirma que, como cualquier otro sesgo cognitivo, este forma parte de la naturaleza humana, por lo que es imposible librarse de él completamente (Blanco, 2017).

Algunos autores consideran que es viable desarrollar un pensamiento autocrítico que nos permita analizar las alternativas que nos presentan los problemas diarios de forma más objetiva; para en lo posible, evitar guiarnos por nuestros propios prejuicios. No obstante, es necesario recordar que el sesgo de confirmación es una dimensión profundamente arraigada en nuestro razonamiento, por lo que no es posible tener completo dominio sobre él. Además, es justo afirmar que siempre es más fácil detectar fallas en los argumentos de los demás, de lo que es identificar sesgos en nuestro propio pensamiento (Blanco, 2017).  

Por otro lado, debemos tener presente que este fenómeno es un recurso cognitivo, y como tal, cumple una función en el procesamiento de la información que recibimos del medio. En este sentido, el sesgo de confirmación ha sido reconocido como una estrategia que permite a los individuos mantener sus propias opiniones, siendo capaces de actuar en consecuencia con ellas (Nickerson, 1998).

La utilidad del estudio del sesgo de confirmación

Analizando la información anterior, es posible darse cuenta de que el sesgo de confirmación es una dimensión que requiere un estudio profundo; ya que este no solo influye en nuestras decisiones de la vida cotidiana, sino que, además, se ve reflejado en las preconcepciones y prejuicios que integran nuestra sociedad.

Conocerlo, tal vez no signifique dominarlo, pero el aprender la forma en que este se manifiesta, nos brinda la oportunidad de identificarlo tanto en nuestro propio pensamiento, como en el de las demás personas. Es posible que, mediante esta estrategia, seamos capaces de reconocer que toda postura personal tiene sus fallas, y que nuestra relación con los hechos, rara vez es tan objetiva y clara como solemos imaginarla.

Referencias:

  • Blanco F. (2017) Cognitive Bias. Universidad de Deusto, Bilbao, España, [Documento PDF] DOI: researchgate.net
  • Brehm, J. (1956) Postdecision changes in the desirability of alternatives. Journal of abnormal psychology. Recuperado de: semanticscholar.org
  • Jackson, S. (2019) Cognitive Bias and Decision Making. Burnham Systems Los Angeles [Documento PDF] DOI: researchgate.net
  • Jamali, H. (2019) The battle against cognitive bias. School of Information Studies Charles Sturt University [Documento PDF] DOI: researchgate.net
  • Nickerson, R. (1998) Confirmation Bias: A Ubiquitous Phenomenon in Many Guises. Review of General Psychology, volumen (2), número (2), pp. 175-220. Recuperado de: researchgate.net
  • Parisier, E. (2017) El filtro burbuja. Barcelona, España. Penguin Random House Grupo Editorial. [Documento PDF].
  • Talluri, B., Urai, A., Tsetsos, K., Usher, M., Donner, T. (2018) Confirmation Bias through Selective Overweighting of Choice-Consistent Evidence. Current Biology, volumen (28). Recuperado de: cell.com

* Autoría de la viñeta de la portada: Daniel Paz

R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.