Sobrediagnóstico y patologización en psicología

Análisis de las posibles causas y consecuencias del fenómeno creciente del sobrediagnóstico y la patologización en el ámbito de la psicología clínica.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, existe una notable deficiencia en la atención de trastornos mentales por parte de los sistemas de salud de todo el mundo. Gran parte de la población no recibe tratamiento y la calidad de la atención psicológica que se brinda suele ser muy baja (Organización Mundial de la Salud, 2013). No obstante, las últimas décadas han visto surgir sociedades cada vez más preocupadas por el estado psicológico de sus integrantes y el derecho a un relativo equilibrio mental. Paradógicamente, la preocupación excesiva por el estado psicológico, emocional y por el del comportamiento, ha derivado en una tendencia al sobrediagnóstico y la patologización en ciencias de la salud, como la psicología. Esto es, la tendencia creciente, por parte de profesionales, legos -e incluso instituciones-, a adjudicar trastornos mentales específicos a personas que verdaderamente no los padecen, así como a considerar padecimientos cotidianos -como los comportamientos desadaptativos, o la reactividad emocional- como enfermedades que requieren de atención profesional y de tratamiento psicológico -y en muchos casos farmacológico-.

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¿Qué es el sobrediagnóstico y la patologización?

Los conceptos de sobrediagnóstico y patologización no surgen en el ámbito de la psicología. Dichas dimensiones tienen su origen en el análisis crítico de algunos investigadores médicos en torno a las prácticas y tendencias actuales de su disciplina (Smith, 2002; Martin, Tranche, 2016). Tras un análisis riguroso y crítico de la tendencia, se hizo evidente que el diagnóstico de ciertos trastornos mentales era objeto de un importante abuso; y de que padecimientos físicos y psicológicos que no correspondían a una enfermedad eran identificados como fenómenos patológicos; ocurriendo en ambos casos un seguimiento y tratamiento inadecuado.

Sobrediagnóstico en psicología clínica

El concepto de sobrediagnóstico fue definido en un inicio como un fenómeno relacionado con el cribado del cáncer, para después ser investigado en otras áreas de la medicina, incluida la psiquiatría. Este se define como el diagnóstico de una enfermedad que no ocasionará síntomas en la vida de una persona y cuyo tratamiento podría provocar daños, sin aportar ningún beneficio (Martín, Tranche, 2016).

En medicina, el sobrediagnóstico no es un problema de error de diagnóstico, sino de pronóstico; ya que los estudios clínicos realizados pueden detectar anomalías fisiológicas reales que no ocasionan daños o malestar al paciente, y aun así recibir tratamiento (Galindo, Martín, Tranche, 2018). En el caso de la psicología clínica, este fenómeno debe ser conceptualizado de manera más flexible, ya que, en esta disciplina, además se suele expandir la definición de algunos trastornos mentales para incluir padecimientos que no necesariamente correspondería diagnosticar como tales. Un claro ejemplo de esto, es el sobrediagnóstico de la depresión por parte de las unidades de atención primaria (Adán, Ayuso, 2010).

Los conceptos de sobrediagnóstico y patologización de la vida cotidiana se encuentran estrechamente relacionados en la práctica de la psicología clínica. Una prueba de ello, es la creciente tendencia a identificar las reacciones de irritabilidad y tristeza normales ante los diferentes problemas diarios, como señales de ansiedad y depresión. La parte más alarmante de este fenómeno, es el hecho de que cada vez más personas buscan ser tratadas como enfermas sin estarlo, y el que existan cada vez más profesionales en disposición de hacerlo.

Patologización de la vida cotidiana

Es importante realizar ciertas distinciones en el concepto de patologización. En términos generales, este fenómeno podría definirse como una tendencia a considerar situaciones que son completamente comunes como procesos patológicos o anormales. Dicha noción abarcaría desde el afirmar que dimensiones como la homosexualidad o la transgeneridad son el producto de una enfermedad; hasta la consideración de problemas cotidianos como parte de un proceso patológico. En este artículo nos centraremos en esta última interpretación, la cual se encuentra ligada con el concepto de medicalización.

Por lo tanto, la patologización se definiría como la conversión en procesos patológicos de situaciones que son y han sido siempre completamente normales, destinándoles un tratamiento médico o terapéutico. De esta manera, se pretende que procesos originados en los ámbitos social, profesional o interpersonal sean curados de la misma forma en que se trata una enfermedad (Sánchez, et.al 2011).

Es posible notar la influencia de este fenómeno en la fuerte tendencia de la sociedad actual de controlar farmacológicamente ciertas etapas de la vida como la adolescencia, la menopausia o el envejecimiento. En lo que toca a la psicología, la patologización se manifiesta en la necesidad de tratar procesos como la tristeza, el duelo, el miedo escénico o la soledad como si fueran trastornos mentales (Sánchez, et.al 2011). Solo hay que encender la televisión para comprobar el tratamiento informativo que recibe la vejez y el envejecimiento natural -no patológico-; como si de enfermedades se tratara: «la pérdida de la elasticidad de la piel», «las arrugas», «la alopecia», «la flacidez», etc.

En algunos casos, la patologización de la vida cotidiana puede dar lugar al sobrediagnóstico. Por ejemplo, el comportamiento inadecuado de un niño o niña en la escuela, producido por padres y madres negligentes en su educación en casa, puede ser malinterpretado como un síntoma de hiperactividad o un trastorno negativista desafiante. Lo que puede llevar a su vez a un tratamiento farmacológico ‘paliativo’ y erróneo; que además no incide en la causalidad del fenómeno -la educación negligente que recibe la criatura-, sino en la medicalización de sus efectos.

Factores detrás del sobrediagnóstico y la patologización en psicología

Se han realizado diferentes análisis en torno al porqué el sobrediagnóstico y la patologización de la vida cotidiana son cada vez más comunes en la psicología clínica. Como resultado, es posible identificar algunas variables que podrían estar involucradas con la presencia de dichos fenómenos en la práctica clínica actual:

  • Cambios en los límites de las definiciones de enfermedad que provocan que grandes segmentos de una población puedan ser etiquetados como enfermos.
  • Consideración de las experiencias emocionales negativas como algo aberrante por parte de las nuevas culturas; en vez de naturales e incluso deseables y adaptativas.
  • Los continuos avances de la medicina y la farmacología, que ofrecen la ilusión de que todos los problemas tienen solución.
  • Promoción de nuevos trastornos mentales por parte de la industria farmacéutica, con el propósito de comercializar nuevos productos.
  • Los beneficios relativos que conlleva el que una condición sea considerada una enfermedad para el que la padece. Como el ganar simpatía o el no ser responsable de dicho estado -la atribución de causalidad de locus externo-.
  • El interés de los servicios públicos de salud en prevenir enfermedades, reduciendo los umbrales diagnósticos para una detección oportuna.
  • Una sociedad moderna convencida de que tiene la respuesta para todo y la cura para cualquier mal -aunque no sea un mal realmente-.
  • Transformación de la noción de salud como un derecho, lo que lleva a su idealización y constante persecución. Esto alineado a la distorsión del concepto de salud y bienestar, que en poco se asemeja a ese estado perpetuo de euforia, o de felicidad sobredimensionada que percibimos en la ficción televisiva.
  • Distorsión de conceptos sanitarios legítimos a través de los medios de comunicación y los contenidos en línea.
  • Publicidad engañosa por parte de la industria farmacológica, industria de la cosmética y medicina estética, y empresas económicamente interesadas en que una condición normal sea tratada como una enfermedad.
  • Servicios sanitarios organizados en torno a las demandas y no a las necesidades de intervención.

(Smith, 2002; Moral, 2008; Adán, Ayuso, 2010; Sánchez, et.al 2011; Martín, Tranche, 2016; Galindo, Martín, Tranche, 2018; López, 2018; Preventing Overdiagnosis Board, 2021).

Áreas afectadas por estos fenómenos

El sobrediagnóstico y la patologización han tenido un efecto especial en algunos padecimientos pertenecientes al dominio de la psicología clínica y la psiquiatría.

  • Trastornos adaptativos: son malestares significativos provocados por situaciones estresantes, cambios o pérdidas, que se expresan a través de manifestaciones clínicas que oscilan dentro de la ansiedad, la tristeza o su combinación. Al constituir una reacción emocional ante eventos traumáticos, son susceptibles de ser clasificados como trastornos ansiosos o del ánimo, o bien, a dar lugar a una generalización en la que acontecimientos como problemas conyugales o la jubilación sean considerados una enfermedad. El mayor riesgo en estas situaciones es la tendencia a medicar los síntomas sin permitir que los pacientes elaboren su pesar adecuadamente, o en su caso, confronten las causas reales de sus padecimientos.
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad: es uno de los padecimientos más susceptibles de ser sobrediagnosticados, ya que la conducta desadaptativa de muchos menores es malinterpretada como dificultad para mantenerse la atención o hiperactividad. Esto ha llevado a una ‘moda’ de medicar a niños y niñas que realmente no cumplen con los criterios de dicho diagnóstico.
  • Trastornos ansiosos y trastornos del estado de ánimo: el sobrediagnóstico de estos padecimientos puede deberse a dos tendencias. En primer lugar, existe la creencia cada vez más extendida de que las personas deben de mantenerse felices todo el tiempo, alarmándose cuando los problemas cotidianos lo hacen imposible. Por otro lado, la depresión y la ansiedad han sido reconocidas por las instituciones sanitarias como graves problemas de salud pública; por ello, los servicios de atención primaria tienden a sospechar de las distintas manifestaciones clínicas provocadas por eventos de la vida cotidiana.
  • Trastornos del sueño: Se diagnostican sin considerar factores ambientales que pudieran explicar la falta o exceso de sueño.

(López, 2018).

Consecuencias del sobrediagnóstico y la patologización en psicología

Los efectos del sobrediagnóstico y la patologización en psicología pueden manifestarse en muy diferentes formas, tanto a nivel individual como social. Entre los riesgos más destacados se encuentran los siguientes:

  • Impactos médicos provocados por la medicación de síntomas que no requieren tal atención terapéutica.
  • Fomentar una actitud pasiva en las personas, las cuales esperarían soluciones técnicas a sus conflictos personales.
  • Eximir de responsabilidad a las personas que cruzan por situaciones que se encuentran dentro de su control.
  • Producir un impacto económico; tanto en el paciente que debe sostener gastos médicos que no necesita, como en las instituciones de salud encargadas de suministrarlos.
  • Posible saturación de servicios públicos de salud.
  • Estigmatizar a los individuos, exponiéndolos a problemas prácticos como la pérdida de empleo, préstamos o seguros.
  • Provocar que las personas se identifiquen con su enfermedad y se perciban como individuos débiles o dañados.
  • La invasión de la privacidad, debido al escrutinio de las exploraciones clínicas innecesarias.

(Smith, 2002; Adan, Ayuso, 2010; Galindo, Martín, Tranche, 2018).

Prevención del sobrediagnóstico y la patologización en psicología

Considerando todo lo visto anteriormente, es evidente que el sobrediagnóstico y la patologización son problemas cada vez más frecuentes, cuyo peligro no se limita al ámbito clínico. Por el contrario, son el producto de los cambios ideológicos y tecnológicos que caracterizan a la civilización moderna; y pueden ser igualmente una causa de su deterioro. Debido a esto, es necesario que las y los profesionales de la salud mental, adopten una postura activa en contra de la propagación de este tipo de prácticas tan dañinas. A continuación, se citarán algunas medidas concretas que pueden contrarrestar el avance de estos fenómenos:

  • Promover en los profesionales de la salud una práctica basada en evidencias, sin perder de vista consideraciones de carácter cultural.
  • Evitar las prácticas clínicas de poco valor y la realización de pruebas diagnósticas innecesarias.
  • Concienciar sobre la existencia y riesgos de estas prácticas.
  • Desarrollar el área de investigación de servicios en las instituciones de salud, con el fin de crear un organismo concreto que impida la práctica de estas conductas.
  • Promover la idea entre pacientes y profesionales de que la ciencia y las técnicas terapéuticas tienen límites, y no todo requiere una cura.

(Organización Mundial de la Salud, 2013; Martín, Tranche, 2016; López, 2018).

Referencias:

  • Adán, J., Ayuso, J. (2010) Sobrediagnóstico y sobretratamiento del trastorno depresivo mayor en atención primaria: un fenómeno en auge. Atención Primaria, volumen (42), número (1), pp. 47-49. Recuperado de: ncbi.nlm.nih.gov
  • Galindo, G., Martín, R., Tranche, S. (2018) Los médicos de familia y el sobrediagnóstico: el reto de elegir sabiamente. Atención Primaria, volumen (50), número (52), pp. 1-3. Recuperado de: sciencedirect.com
  • López, J. (2018) Sobrediagnóstico en ciencias de la salud: una revisión narrativa del alcance en Salud Mental. Atención Primaria, volumen (50), número (52), 65-69. Recuperado de: reader.elsevier.com
  • Martin, R. Tranche, S. (2016) Sobrediagnóstico, cuando las personas reciben un diagnóstico que no necesitan. Atención Primaria, volumen (48), número (10), pp. 619-620. Recuperado de: ncbi.nlm.nih.gov
  • Moral, M. (2008) Crítica a la visión dominante de salud-enfermedad desde la psicología social de la salud: Patologización preventiva de la vida cotidiana. Boletín de Psicología, número 94, pp. 85-104. Recuperado de: alfepsi.org
  • Organización Mundial de la Salud (2013) Plan de acción sobre salud mental 2013-2020. Ginebra, Suiza. Página oficial de la Organización Mundial de la Salud. Recuperado de: who.int
  • Preventing Overdiagnosis Board (2021) Definition Reform. preventingoverdiagnosis.net. Recuperado de: preventingoverdiagnosis.net
  • Sánchez, R., Santos, C., González, E., Fagundo, E., Alejandre, G., De la Morena, J., Rodríguez, J., Del Campo, J., Díez, M., Vallés, N., Butrón, T. (2011) Medicalización de la vida (I), Revista Clínica Médica Familiar, volumen (4), número (2). Recuperado de: scielo.isciii.es
  • Smith, R. (2002) In search of “non-disease”. BMJ, volumen (324). Recuperado de: researchgate.net
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.