El vértigo postural paroxístico benigno (VPPB) es una de las causas más frecuentes de mareo y pérdida del equilibrio en adultos, especialmente en personas mayores de 50 años. A pesar de su nombre complejo, este tipo de vértigo se considera ‘benigno’ porque no representa una enfermedad grave ni un daño neurológico permanente; sin embargo, puede ser profundamente incapacitante para quien lo padece. El vértigo, en general, se define como una sensación ilusoria de movimiento o rotación del entorno, y puede surgir a partir de diversas causas que afectan al oído interno o al sistema nervioso central (Mayo Clinic, 2022a; Derebery, 2000). En el caso específico del vértigo postural paroxístico benigno, los episodios suelen desencadenarse por cambios bruscos en la posición de la cabeza, como al acostarse, girarse en la cama o mirar hacia arriba.
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Entender el vértigo postural paroxístico benigno no solo es relevante para profesionales de la salud, sino también para el público general, ya que su incidencia es alta y su tratamiento, cuando se realiza correctamente, suele ser altamente exitoso (Gallardo et al., 2019).
¿Qué es el vértigo?
El vértigo es un tipo específico de mareo caracterizado por una sensación de movimiento o rotación cuando en realidad el cuerpo o el entorno están quietos. A diferencia del mareo general, que puede describirse como inestabilidad o desvanecimiento, el vértigo implica una percepción ilusoria de giro o desplazamiento. Esta sensación surge por una alteración en el sistema vestibular, que se localiza en el oído interno y se encarga de registrar la posición y el movimiento de la cabeza (Mayo Clinic, 2025).
El vértigo puede dividirse en dos grandes tipos: periférico y central. El vértigo periférico, que incluye el vértigo postural paroxístico benigno, se origina en el oído interno, en estructuras como los canales semicirculares o el utrículo, donde pequeños cristales llamados otoconias ayudan a mantener el equilibrio. Por otro lado, el vértigo central se asocia con alteraciones del cerebro, especialmente del cerebelo o del tronco encefálico (Young et al., 2018).
La experiencia del vértigo puede ser intensa y generar ansiedad, náuseas, vómito o dificultad para caminar. En muchas personas, la sensación se acompaña de palidez, sudoración y desorientación. Comprender esta diferencia entre mareo y vértigo es esencial para identificar de manera correcta el vértigo postural paroxístico benigno, que constituye una de las formas más frecuentes y tratables de vértigo periférico (Derebery, 2000; Mayo Clinic, 2022a).
¿Qué es el vértigo postural paroxístico benigno?
El vértigo postural paroxístico benigno (VPPB) es un trastorno del oído interno que se caracteriza por episodios breves e intensos de vértigo desencadenados por cambios en la posición de la cabeza. La palabra ‘postural’ indica que el vértigo ocurre al adoptar ciertas posturas; ‘paroxístico’ alude a que los síntomas aparecen de manera súbita; y ‘benigno’ señala que, aunque es molesto, no implica una enfermedad grave (Gallardo et al., 2019).
En términos fisiológicos, el vértigo postural paroxístico benigno se produce cuando fragmentos de otoconias se desprenden de su lugar habitual en el utrículo y se desplazan hacia los canales semicirculares. Este desplazamiento altera la percepción del movimiento y genera señales erróneas al cerebro, provocando la sensación de giro (Barboza et al., 2022).
Diversos estudios estiman que el VPPB representa hasta el 20-30% de todos los casos de vértigo periférico. Su prevalencia aumenta con la edad, afectando principalmente a adultos mayores y, con menor frecuencia, a jóvenes tras traumatismos craneales o infecciones del oído interno (Ramos et al., 2020). A pesar de su alta frecuencia, el vértigo postural paroxístico benigno suele diagnosticarse erróneamente, prolongando el malestar de las y los pacientes. Sin embargo, una vez identificado, su tratamiento mediante maniobras de reposición es sumamente efectivo, lo que hace del VPPB un ejemplo de afección benigna, pero de gran impacto clínico y social (Mayo Clinic, 2022b).
Síntomas del vértigo postural paroxístico benigno
Los síntomas del vértigo postural paroxístico benigno son característicos y permiten diferenciarlo de otros tipos de vértigo. El síntoma principal es una sensación breve pero intensa de giro o rotación, que aparece tras movimientos específicos de la cabeza, como mirar hacia arriba, girarse en la cama o inclinarse hacia adelante. Estos episodios suelen durar menos de un minuto, aunque pueden repetirse varias veces al día (Mayo Clinic, 2022a).
Durante el episodio, es común que la o el paciente experimente náuseas, desequilibrio, visión borrosa e incluso movimientos involuntarios de los ojos llamados nistagmos, los cuales ayudan al diagnóstico clínico. El vértigo postural paroxístico benigno no produce pérdida de audición ni tinnitus, lo que lo diferencia de otras enfermedades del oído interno, como la enfermedad de Ménière (Gallardo et al., 2019).
Aunque los episodios son breves, su impacto funcional es considerable. Muchas personas con VPPB evitan actividades cotidianas por miedo a desencadenar el vértigo, lo que puede generar ansiedad, inseguridad y aislamiento social. En adultos mayores, este vértigo postural paroxístico benigno se asocia a un mayor riesgo de caídas y fracturas, lo que aumenta la relevancia de su detección y tratamiento oportuno (Ramos et al., 2020; Barboza et al., 2022). Reconocer sus síntomas permite orientar correctamente la intervención y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Causas del vértigo postural paroxístico benigno
El vértigo postural paroxístico benigno se origina en una alteración mecánica del oído interno. Las otoconias, diminutos cristales de carbonato de calcio responsables de percibir la gravedad y el movimiento lineal, se desprenden del utrículo y migran hacia los canales semicirculares. Cuando la cabeza cambia de posición, estos cristales se mueven dentro del canal, generando una falsa señal de rotación (Derebery, 2000).
En la mayoría de los casos, el origen del vértigo postural paroxístico benigno es idiopático, es decir, no se identifica una causa precisa. No obstante, existen factores de riesgo bien documentados, como traumatismos craneales, infecciones virales del oído, periodos prolongados de reposo en cama, procedimientos odontológicos y el envejecimiento (Young et al., 2018; Ramos et al., 2020).
El deterioro degenerativo del sistema vestibular con la edad puede contribuir al desprendimiento de otoconias, lo que explica la mayor prevalencia del VPPB en personas mayores de 60 años. Asimismo, estudios han sugerido una relación entre el vértigo postural paroxístico benigno y condiciones metabólicas como la osteoporosis o la diabetes mellitus (Barboza et al., 2022).
Comprender las causas de este vértigo postural paroxístico benigno es clave para prevenir su recurrencia y diseñar estrategias terapéuticas adecuadas. Aunque su etiología es multifactorial, el conocimiento anatómico y fisiológico del oído interno ofrece una base sólida para entender su origen y abordarlo clínicamente.
Tratamiento mediante maniobras de reposición
El tratamiento más efectivo para el vértigo postural paroxístico benigno consiste en maniobras de reposición, diseñadas para guiar los fragmentos de otoconias de regreso a su posición normal en el utrículo. Entre las más utilizadas destacan la maniobra de Epley y la maniobra de Semont, ambas descritas con una tasa de éxito superior al 80% tras una o dos sesiones (Ramos et al., 2020).
La maniobra de Epley implica una serie de movimientos secuenciales de la cabeza y el cuerpo que permiten que las partículas se desplacen fuera del canal semicircular posterior, el más comúnmente afectado. La maniobra de Semont, por su parte, utiliza movimientos rápidos de decúbito lateral para lograr un efecto similar. Estas técnicas, al corregir la posición de los otolitos, reducen el vértigo postural paroxístico benigno sin necesidad de medicamentos (Mayo Clinic, 2022b).
Además de su eficacia, las maniobras presentan la ventaja de ser seguras, no invasivas y aplicables tanto en el consultorio como en casa bajo supervisión médica. Su efectividad se ha comprobado incluso en pacientes mayores, grupo particularmente vulnerable a los efectos del vértigo postural paroxístico benigno. Sin embargo, algunos casos requieren repetir el procedimiento o combinarlo con ejercicios vestibulares de rehabilitación.
En suma, las maniobras de reposición constituyen el tratamiento de primera línea para el vértigo postural paroxístico benigno, y representan uno de los ejemplos más claros de cómo la comprensión anatómica del sistema vestibular puede traducirse en soluciones clínicas eficaces (Gallardo et al., 2019; Barboza et al., 2022).
Otras formas de tratamiento
Aunque las maniobras de reposición son el tratamiento principal, existen otras formas complementarias para abordar el vértigo postural paroxístico benigno, especialmente cuando los episodios son recurrentes o no responden adecuadamente. En algunos casos, los médicos pueden recomendar ejercicios de habituación vestibular, como el método Brandt-Daroff, que busca entrenar al cerebro para adaptarse a los estímulos de movimiento y reducir la sensibilidad vestibular (Mayo Clinic, 2022b).
El uso de medicamentos no suele ser necesario ni recomendable, ya que los fármacos antivertiginosos solo alivian los síntomas de forma temporal y no corrigen la causa + del vértigo postural paroxístico benigno. Sin embargo, pueden emplearse brevemente en casos de crisis intensas para controlar las náuseas o la ansiedad asociada (Young et al., 2018).
En situaciones poco frecuentes, cuando el vértigo postural paroxístico benigno es resistente al tratamiento convencional, se considera la opción quirúrgica. Esta puede implicar el bloqueo del canal semicircular afectado, aunque es una alternativa extrema y reservada para casos severos (Derebery, 2000).
La rehabilitación vestibular, la fisioterapia y la educación del paciente son pilares adicionales que mejoran la recuperación y reducen el miedo al movimiento. Así, un enfoque integral permite no solo tratar el vértigo postural paroxístico benigno, sino también prevenir su reaparición y promover la autonomía del paciente (Barboza et al., 2022; Ramos et al., 2020).
Importancia de estudiar las causas y tratamientos del VPPB
El estudio del vértigo postural paroxístico benigno reviste gran importancia clínica, social y científica. Aunque es una condición benigna, su alta frecuencia y el impacto negativo sobre la calidad de vida justifican la necesidad de seguir investigando sus causas, mecanismos y tratamientos. La identificación de factores predisponentes, como alteraciones metabólicas o degenerativas, podría permitir estrategias preventivas más efectivas en poblaciones vulnerables (Ramos et al., 2020).
Por otro lado, comprender a fondo los mecanismos que producen el vértigo postural paroxístico benigno contribuye al desarrollo de maniobras y terapias más precisas. Las investigaciones actuales apuntan a optimizar las técnicas de reposición y a incorporar tecnologías de imagen y simulación tridimensional del oído interno para mejorar los diagnósticos (Barboza et al., 2022).
Además, la educación del paciente y la difusión de información fiable son esenciales. Muchas personas ignoran que el vértigo postural paroxístico benigno es fácilmente tratable, lo que prolonga su malestar y genera ansiedad innecesaria. Por ello, promover la investigación y la divulgación médica permite reducir el subdiagnóstico y facilitar el acceso a tratamientos eficaces (Gallardo et al., 2019).
Referencias:
- Barboza, W., Zievinger, P., Hernández, M. (2022). Vértigo posicional paroxístico benigno: revisión bibliográfica. Revista Médica Sinergia, volumen (7), número (7). revistamedicasinergia.com
- Derebery, J. (2000). Diagnóstico y Tratamiento del Vértigo. Revista Cubana de Medicina, volumen (39), número (4). scielo.sld.cu
- Gallardo, F., Escalona, L., Moreno, S., Fernández, J. (2019). Vértigo posicional paroxístico benigno: el vértigo que todos debemos conocer. Anales Médicos, volumen (64), número (4). colegioorlmorelos.org
- Mayo Clinic (2022a). Vértigo postural paroxístico benigno. Mayo Clinic: Sitio web. mayoclinic.org
- Mayo Clinic (2022b). Vértigo postural paroxístico benigno: Tratamiento. Mayo Clinic: Sitio web. mayoclinic.org
- Mayo Clinic (2025). Mareos. Mayo Clinic: Sitio web. mayoclinic.org
- Ramos, P., Waissbluth, S., Correa, D., Aracena, K. (2020). Vértigo posicional paroxístico benigno: Factores de riesgo asociados y eficacia de las maniobras de reposición. Revista de otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello, volumen (80), número (1), pp. 19-27. scielo.cl
- Young, P., Castillo, M., Almirón, C., Bruetman, J., Finn, B., Ricardo, M., Binetti, A. (2018). Enfoque del paciente con vértigo. Medicina (Buenos Aires), volumen (78), número (6), pp. 410-416. scielo.org.ar
Créditos de imagen de portada: Foto de Robert Clark

