Constelaciones familiares: una peligrosa pseudoterapia

La pseudoterapia de las constelaciones familiares defiende que supuestos traumas de antepasados podrían afectar a la vida actual de la persona.

En años recientes, cada vez es más común oír hablar de supuestos métodos terapéuticos alternativos que combinan distintas filosofías y principios de diversos orígenes y épocas para integrar una respuesta particular a múltiples manifestaciones del sufrimiento humano. Entre estas actividades, se encuentran las llamadas constelaciones familiares, una pseudoterapia que últimamente ha alcanzado gran popularidad en regiones de todo el mundo.

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Las constelaciones familiares y los movimientos derivados de sus principios han sido objeto de numerosas críticas desde sus inicios debido a la falta de evidencia científica que respalde su eficacia y seguridad, así como por serias dudas generadas por su particular fundamentación -próxima al esoterismo-. Dichas críticas han sido expresadas por profesionales de la salud mental certificados y organismos públicos y privados de la salud en todo el mundo. Un ejemplo de ello es el informe publicado por la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud, que identifica las constelaciones dentro de un grupo de técnicas cuyas publicaciones no garantizan validez científica; considerando formalmente a las constelaciones familiares como una pseudoterapia (Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, 2019).

Como sucede con el tarot o el horóscopo, tanto los principios, como los métodos de esta técnica son altamente cuestionables si se analizan bajo los criterios de la ciencia, la atención terapéutica formalmente sustentada, e incluso el sentido común. No obstante, cada vez más personas buscan ayuda a través de esta práctica, guiados por su popularidad y sus promesas de un alivio relativamente sencillo. Por ello, y para entender el verdadero riesgo que comporta la pseudoterapia de las constelaciones familiares para la integridad y la salud -incluyendo la salud mental-, es necesario analizarla con más detalle.

¿Qué son las constelaciones familiares?

Las constelaciones familiares –Familienaufstellung, cuya traducción literal sería colocación de la familia- están basadas en la creencia de que los problemas y dificultades del presente pueden estar influenciadas por traumas sufridos por familiares de generaciones previas; incluso si aquellas personas afectadas no son conscientes de dichos eventos (Hellinger, Weber, Beaumont, 1998). En otras palabras, se piensa que determinados hechos significativos tienen un efecto residual en todos los miembros de la familia en la que se presentan, y que los problemas no resueltos que persisten se transmiten a generaciones posteriores, y son replicados por sus miembros de manera inconsciente (Cohen, 2006).

Cuando el miembro de una generación reciente asume la obligación de un antepasado o se identifica con él, se le llama enredo o verstrickung (Hellinger, Weber, Beaumont, 1998). De esta forma, conflictos actuales son explicados por eventos que la persona no vivió. Por ejemplo, la ideación suicida sufrida por una adolescente podría ser explicada, a la luz de estas ideas, como el resultado de una identificación con un familiar directo o antepasado que murió en un accidente. O bien, la actitud agresiva de una mujer hacia su pareja se explicaría como la ira reprimida de una ascendiente asesinada por su esposo.

Cabe destacar que, de acuerdo con Bert Hellinger, creador de esta doctrina -relacionada con una forma de secta-, la transmisión de estas estructuras no sería el resultado de la genética, sino de la acción de una especie de memoria de la naturaleza a la que denominó resonancia mórfica.

Las constelaciones familiares y la distorsión de los principios

El supuesto aparato teórico en el que están basadas las constelaciones familiares es el resultado de la fusión y adecuación de teorías, principios e ideas de muy diversas fuentes. Si se le analiza con cuidado, es posible notar que emplea estrategias típicamente utilizadas por las corrientes pseudoterapéuticas para justificar sus afirmaciones.

Por un lado, tergiversa y reinterpreta a su conveniencia principios filosóficos de poderosa influencia -existencialismo y fenomenología de Martin Heidegger-, presentando sus ideas fuera de contexto y aplicándolas en ámbitos a los que no pertenecen. Además, adopta principios pseudocientíficos -campo mórfico de Rupert Sheldrake- y los muestra como hechos comprobados científicamente que respaldan sus aseveraciones. Incluso incurre en la apropiación cultural, haciendo uso de creencias y tradiciones africanas -concepción del pueblo Zulu sobre la vida, la muerte y la familia- para distorsionar su sentido y crear una doctrina que se adapte a los intereses de consumidores de todo el mundo.

Afirmaciones de las constelaciones familiares

Desde su concepción en los años 70, la noción original de las constelaciones familiares ha generado diferentes versiones de sus técnicas (Alonso, 2005). Esto, debido a los esfuerzos de sus practicantes por adaptar esta práctica a clientelas de diferentes países y culturas. No obstante, es posible determinar una serie de ideas que dan identidad a la pseudoterapia de las constelaciones familiares. Esta son solo algunas de sus premisas:

  • Las personas tienen una conexión inconsciente con el ‘destino‘ de sus ancestros familiares. El objetivo de la ‘terapia’ es revelar y solucionar los enredos en dicho destino compartido.
  • Existen ‘campos de energía‘ con memoria e influencia que conectarían a todos los individuos en el presente con personas, lugares y animales en el pasado. Esta clase de ‘energía psíquica’ debe estar en armonía para prevenir daños en la salud física y mental.
  • Las personas pueden recrear en sus propias vidas la suerte y los errores de sus antepasados, aun cuando no sean conscientes de su conexión con ellos. Lo que determinaría su conducta, e incluso la aparición de síntomas psicológicos y físicos.
  • Las técnicas desarrolladas en las constelaciones familiares crearían una ‘matriz tridimensional de linaje ancestral‘ que, según estas ideas, permitiría a las personas trabajar directamente sobre esta estructura.

(Hellinger, Weber, Beaumont, 1998; Alonso, 2005; Cohen, 2006; Faust, Faust, 2021).

El método de las constelaciones familiares

Aun cuando muchos ‘facilitadores’ o ‘facilitadoras’ de las constelaciones familiares suelen procurar no promocionar esta técnica, de forma explícita, como un tipo de terapia formal debido a cuestiones legales; dicha práctica es presentada como una terapia de grupo. De acuerdo con sus seguidores, las estrategias desarrolladas están inspiradas en técnicas como el psicodrama de Jacob Levy Moreno y las esculturas familiares de Virginia Satir. No obstante, el procedimiento que siguen presenta claras diferencias con respecto a las corrientes que dice seguir. Por un lado, no pretende explorar la narrativa cognitiva o emocional del contenido; además, los clientes no entablan ninguna discusión, sino que se mantienen en silencio la mayor parte del tiempo (Cohen, 2006).

¿Cómo son las sesiones de la pseudoterapia de las constelaciones familiares?

Una manera de entender la forma en que los seguidores de esta pseudoterapia pretenden confrontar los problemas, es describir paso por paso el desarrollo de una sesión de constelaciones familiares.

Las constelaciones familiares siempre se realizan en grupo. Por lo general, es una sesión única organizada en seminarios de varios días.

Preparación

  • En un primer momento, un grupo de entre 10 a 30 participantes se disponen en círculo.
  • Se selecciona a la persona que va a ‘trabajar’ sobre algún asunto personal en particular. Dicha problemática puede ser de cualquier tipo, ya que no se realiza ningún filtro o clasificación de clientes por gravedad o tipo de conflicto.
  • El facilitador o facilitadora interroga a la persona seleccionada sobre su familia de origen y todo lo que sepa de ella; supuestamente, buscando conflictos que pudieran provocar resonancia sistemática. En este sentido, cualquier tipo de relación familiar sería relevante, incluidas exparejas y ancestros políticos. Asimismo, se brinda preferencia a eventos considerados traumáticos como muertes, suicidios, separaciones, asesinatos, abortos, abandonos o adopciones. Situaciones en las que se le niega su lugar en la familia a un miembro son considerados muy relevantes.

(Hellinger, Weber, Beaumont, 1998; Alonso, 2005; Cohen, 2006).

Desarrollo

  • Se seleccionan entre los otros miembros del grupo, representantes de los familiares identificados y del cliente mismo. Constructos abstractos, como la depresión o el miedo, también pueden ser representados.
  • Tras asignar los roles, el cliente coloca en silencio a estos representantes en las posturas y posiciones que “sienta en el momento”.
  • Los representantes se quedan inmóviles y sin hablar por varios minutos, mientras que la persona o cliente observa y el facilitador espera. En este momento, se supone que los participantes están entrando en sintonía con el campo de resonancia familiar.
  • El facilitador interroga a los representantes sobre cómo se sienten en esa posición. Dependiendo de sus respuestas se inferirá la forma en que la familia está configurada y los conflictos que existen entre sus miembros; todo ello, supuestamente influido por un campo energético que revela las conexiones inconscientes que se preservan en el tiempo.
  • Bajo la supervisión del facilitador, se hacen cambios en la distribución de los representantes, hasta que estos manifiesten finalmente sentirse bien.
  • Cuando se ha alcanzado este presunto estado de bienestar, el cliente sustituye a su propio representante en la formación.
  • El facilitador termina con algunas palabras que considera significativas para clarificar las relaciones representadas.

La pretensión de este proceso es que las personas alcanzarían finalmente un importante grado de comprensión e implicación con sus circunstancias familiares.

(Hellinger, Weber, Beaumont, 1998; Alonso, 2005; Cohen, 2006).

Críticas a la pseudoterapia de las contestelaciones familiares

Si la sola descripción de sus ‘bases teóricas’ y métodos no son elemento suficiente para poner en duda la efectividad clínica de esta técnica; se han recopilado diversas críticas que muestran los numerosos puntos débiles de esta práctica tan popular. Entre los argumentos más notables contrarios a la pseudoterapia de las constelaciones familiares se encuentran los siguientes.

  • Las ideas detrás de las constelaciones familiares no han sido expuestas de manera sistemática, lo que impide que se realicen estudios formales al respecto.
  • Los reportes de su éxito están basados solo en descripciones subjetivas de facilitadores y no en observaciones objetivas.
  • No hay estudios clínicos rigurosos que expliquen los efectos positivos de esta práctica o que justifiquen la satisfacción de sus clientes.
  • La idea de una constelación familiar saludable está basada en preceptos conservadores, como el que los padres siempre deben ser respetados -aun cuando sean agresores- o el que la mujer debe someterse a su esposo en cierto grado -promoviendo el machismo y el sometimiento de la mujer-.
  • Existen muy pocos requerimientos para que un facilitador dirija una sesión de constelaciones familiares, y en muchos lugares del mundo, no se necesita entrenamiento de tipo alguno. Hablamos por tanto, de supuestos profesionales que intervienen en la salud psíquica y emocional de las personas, sin estar habilitadas legalmente para el ejercicio de la psicología clínica o sanitaria -esto es; más allá de cuestiones legales, sin disponer de unos mínimos conocimientos científicos básicos, ni aplicados-.
  • La relación que se establece entre facilitador o falicitadora y cliente se manifiesta a conveniencia del primero, ya que, al no presentarse como un terapeuta, evade la responsabilidad profesional y legal de manipular los sentimientos, la conducta y las expectativas de las personas.

(Alonso, 2005; Cohen; 2006; Duncan, 2017).

Los peligros de la pseudoterapia de las constelaciones familiares

Según recoge la popular periodista y escritora española Lucía Etxevarría “Clara fue a visitar a una psicóloga por una crisis de pareja. ‘La psicóloga’ le dijo que estaba enredada en una constelación familiar y que ‘repetía los problemas de su tía’. Cuando a Clara la ingresaron con una crisis de ansiedad, la psicóloga clínica que la evaluó en el hospital determinó que Clara llevaba años sufriendo maltrato severo y que padecía síndrome de estrés postraumático.” (Etxebarria, 2018). Más allá de hacer que las personas desamparadas abandonen la terapia médica y basada en la evidencia para tratar de restablecer su salud mental mediante unas sesiones de esta falsa terapia; rastreando en la red, es sencillo dar con testimonios de víctimas de las constelaciones familiares que denuncian que su ‘terapeuta’ justificaba la violencia de género, la homofobia o las agresiones sexuales; culpando de todo ello a las víctimas (Arráez, 2020).

Como toda pseudoterapia, las constelaciones familiares juegan con las expectativas de muchas personas que necesitan ayuda y requieren ser escuchadas. Siendo una práctica de moda, es probable que se asuma que quienes recurren a ella lo hacen para experimentar algo nuevo. No obstante, es importante destacar que determinados practicantes de esta técnica afirman que dicho procedimiento puede ser utilizado para tratar trastornos mentales específicos, como la depresión o la ansiedad; así como problemáticas importantes, tales como conflictos de pareja, duelos no resueltos o incluso las secuelas del abuso sexual (Alonso, 2005; Faust, Faust, 2017).

Por otro lado, algunos defensores de esta práctica argumentan que las constelaciones familiares se utilizan solo como una actividad complementaria para tratamientos terapéuticos de corte formal (Hellinger, Webber, Beaumont, 1998; Cohen, 2006). Sin embargo, los seminarios que las promueven, publicitan la técnica como una solución sencilla para resolver sus problemas en un solo encuentro (Faust, Faust, 2017).

A esto, se aúna el papel que tiene este movimiento como fuente de grandes ingresos económicos a través de libros, vídeos, conferencias, encuentros, convivencias, suscripciones e incluso cursos en línea para facilitadores, dejando muy por debajo el interés por el bienestar del cliente (Alonso, 2005).

Conclusión

Hay quienes pretenden demostrar que la pseudoterapia de las constelaciones familiares sí posee estudios formales que la avalen y algún tipo de evidencia científica. Desafortunadamente, dichas investigaciones suelen desviar la atención hacia objetos de estudio que no están relacionados con la veracidad o la efectividad de la técnica. Algunos, se enfocan en la satisfacción del cliente (Gómez, Perez, 2005); otros, distorsionan los objetivos, analizando, por ejemplo, el valor educativo (Feijoo, 2017); incluso existen aquellos que proclaman el éxito de la técnica al someter a poblaciones marginadas a sus métodos, sin ninguna validación (Duncan, 2017). Al final, el único objetivo es disimular la ausencia de evidencias reales. Más allá de que la ‘técnica’ de las constelaciones familiares constituya una pseudoterapia; al no demostrarse la veracidad de sus fundamentos, ni la eficacia de sus intervenciones; estaríamos también ante un fraude económico, pues los efectos que promete y los mecanismos que subyacen a los procesos en los que supuestamente interviene, son falsos.

No es un asunto menor que cada vez son más las psicólogas y psicólogos que se ven atraídos por esta pseudoterapia, sucumbiendo al fraudulento reclamo publicitario de esta práctica que, tal y como recogen diversas fuentes, como el magíster en filosofía de la ciencia, Angelo Fasce Clemente, “más allá de una masturbación mental basada en ideas peregrinas de un señor sin formación sanitaria que, además, pueden ser contraproducentes e incluso humillantes”…”…ningún psicólogo colegiado puede emplearlas en consulta. Ello constituiría una violación del código deontológico por el que se rige su profesión, y causa de proceso ante la comisión deontológica del colegio.” (Fasce, 2015).

Referencias:

  • Alonso, Y. (2005) Las constelaciones familiares de Bert Hellinger: un procedimiento psicoterapéutico en busca de identidad. International. Journal of Psychology and Psychological Therapy, volumen (5), número (1), 85-96. Recuperado de: dialnet.unirioja.es
  • Cohen, D. (2006) “Family Constellations”: An Innovative Systemic Phenomenological Group Process from Germany. The Family Journal, volume (14), número (3), pp. 226-233. Recuperado de: researchgate.net
  • Duncan, W. (2017) Dinámicas Ocultas: Culture and Psy‐Sociality in Mexican Family Constellations Therapy. Ethos, volumen (45), número (4), pp. 489-513. Recuperado de: anthrosource.onlinelibrary.wiley.com
  • Faust, J., Faust, P. (2021) Faust Family Constellations. Faustfamilyconstellations.com. Recuperado de: faustfamilyconstellations.com
  • Feijoo, P. (2017) Impacto Educativo de las Constelaciones Familiares en personas adultas. Asociación Española de Constelaciones Familiares, Bert Hellinger (AEBH). Recuperado de: aebh.net
  • Gómez, F., Pérez, A. (2005) Investigación sobre la aplicación del método de las constelaciones familiares de Bert Hellinger a la supervisión clínica, Revista IIPSI Facultad de Psicología UNMSM, volumen (8), número (1), pp. 29-50. Recuperado de: eprints.ucm.es
  • Hellinger, B., Weber, G., Beaumont, H. (1998). Love’s hidden symmetry: What makes love work in relationships. Zeig, Tucker and Theisen. Recuperado de:  resonantia.nu
  • Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social (2019) El Gobierno lanza la campaña #CoNprueba frente a las pseudoterapias y las pseudociencias. España, Nota de prensa DOI: www.mscbs.gob.es
  • Etxebarria, Lucía (2018) El mercadillo emocional de los falsos psicólogo. El Periódico. Recuperado de www.elperiodico.com
  • Arráez Betancort, Rosa María (2020) Constelaciones familiares II: la culpa es de la víctima y por qué no, de su madre. Un dragón en el garaje (Universidad Europea Miguel de Cervantes). Recuperado de vuelcate.blogs.uemc.es
  • Fasce Clemente, Angelo (2015). Constelaciones familiares: Lo que no se cuenta. La venganza de Hipatia. Recuperado de lavenganzadehipatia
R. Mauricio Sánchez
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
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Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.