El miedo ¿Mecanismo adaptativo evolutivo o rasgo patológico?

El miedo se considera adaptativo en contextos relacionados con la supervivencia, aunque puede llegar a ser patológico en diversas situaciones.

No podemos negar que todos hemos sentido miedo en algún momento de nuestras vidas. Es una situación completamente normal que no implica que seamos menos valientes, sino que, por el contrario, nos hace más humanos. Si no fuera por el miedo, seguramente nuestra especie no hubiese sobrevivido hasta la actualidad. Pero, ¿cuándo podemos considerar el miedo adaptativo o patológico?

Imagínate que nuestros ancestros no se hubiesen escondido de los depredadores por el miedo que estos les producían o que, por ejemplo no hubiesen buscado/cazado comida por el miedo a morir de hambre. Seguramente hoy no nos encontraríamos aquí, es por ello que, el miedo se ha considerado desde siempre como un mecanismo adaptativo que nos ha permitido sobrevivir a lo largo de la historia.

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Qué es el miedo

Analizando el concepto de miedo hay que hacer una primera referencia a lo que a su definición psicológica se refiere. Según la doctora en psicología y profesora de la Universidad Jaume I, Helena Villa, el miedo es una alarma primitiva en respuesta a un estímulo presente, caracterizado por una elevada activación y un alto afecto negativo.

Ahora bien, para poder comprenderlo correctamente hay que desglosar aquellos términos que lo definen. Usualmente, cuando una persona siente un fuerte miedo hacia cierto estímulo, su cuerpo se activa de manera automática. Algunos de los cambios fisiológicos y psicológicos que se pueden producir ante estas situaciones de miedo, son los siguientes: aumento de la tensión muscular, incremento de la capacidad de atención y concentración y un incremento en la liberación de hormonas tales como la adrenalina y cortisol (Guzmán, 2020).

Esta activación, tiene como finalidad, frente a la situación que nos produce miedo, que respondamos de la mejor manera posible para garantizar nuestra seguridad, es decir, nos permite adaptarnos a la situación para nuestra supervivencia. Se conoce que las respuestas más habituales frente a los estímulos que nos producen miedo son:

  • Lucha
  • Huida
  • Paralización

Ante una misma situación, las personas podemos actuar de manera completamente distinta. Pongamos por ejemplo que estamos en casa y hay un incendio en tu finca. Algunas personas, ante la situación, su primer impulso será salir corriendo a la calle para evitar el fuego a toda costa. Otras personas tendrán el comportamiento de coger el extintor y ponerse a luchar contra el fuego. Por último, encontraremos a personas paralizadas a las que el miedo ha impedido actuar de cualquier forma.

Si bien es cierto, que una reacción puede ser más adaptativa que otra, esto dependerá de la situación en la que se produzcan y su interacción con el estímulo.

Diferencias entre miedo y miedo patológico

Sin embargo, este mecanismo adaptativo puede acabar derivando en una serie de problemas patológicos cuando no se es capaz de controlarse adecuadamente. Para entender mejor esto, exponemos dos ejemplos:

Caso 1:

Carlos ha de realizar una presentación para su clase de naturales. Unos minutos antes, empieza a notarse más nervioso pues tiene miedo de quedarse en blanco frente al resto de su clase. Su pulso se acelera y del mismo modo su respiración. Siente como, mientras avanza al frente, sus músculos se tensan. Sin embargo, una vez se enfrenta al estímulo que le creaba miedo se relaja y todo su nivel de activación vuelve a su nivel basal.

Caso 2:

Sofía se encuentra en su casa y ha de ir a hacer la compra, sin embargo, sabe que en el momento en que salga a la calle su cuerpo va a activarse de manera instantánea. Tiene miedo de sufrir un accidente o un ataque durante su trayecto al supermercado. Cada vez que sale al exterior siente cómo sus músculos se tensan y como se queda bloqueada en la puerta principal sin ser capaz de dar un paso. Su respiración se entrecorta y le falta el aire, tiene la sensación de que va a desmayarse en cualquier momento. Por ello, decide no salir a la calle y hacer el pedido por teléfono.

Como hemos podido comprobar con la lectura de los dos casos anteriores, ambos sujetos afirmaban tener miedo ante sus respectivas situaciones. Sin embargo, en el primero de ellos vemos como se trata de un miedo adaptativo, que permite a Carlos enfrentarse a su situación, mientras que, para Sofía, se trata de un miedo patológico, que le conduce a un estado de ansiedad y deterioro de su vida diaria.

Identificar si se trata de un miedo adaptativo o patológico

A la hora de determinar si se trata de un miedo adaptativo o patológico hay que hacer un análisis del estímulo y de la reacción del sujeto frente a este. Para ello, la doctora Consolación Gómez propone una serie de características que permite su diferenciación.

Miedo como Mecanismo Adaptativo

  • Estímulo conocido.
  • Peligro real y concreto.
  • Connotaciones presentes.
  • Acción dirigida al problema.
  • Respuesta proporcionada.
  • Respuesta breve.
  • Reacción de auto-protección.
  • Conducta: escape/huida/evitación.

Miedo como Rasgo Patológico

  • Estímulo ambiguo.
  • Peligro difuso: no se tiene claro cual es el miedo real, pues no existe un estímulo concreto que de a lugar a la situación de peligro.
  • Connotaciones futuras (anticipación, preocupación).
  • Acción proactiva: se refiere a la realización de comportamiento anticipatorio.
  • Reacción intensamente desproporcionada.
  • Respuesta prolongada.
  • Escape, evitación, ausencia de conducta abierta.

Patologías derivadas del miedo incontrolado

Rufino (2008) indica en uno de sus artículos una serie de trastornos donde la característica principal como criterio diagnóstico es la existencia de un miedo intenso y desproporcionado a la amenaza real. Este miedo crea en la persona que lo siente una sensación de malestar clínicamente significativo y que, además, interfiere en su vida laboral y social deteriorándola:

  • Fobia específica
  • Trastorno de ansiedad social (conocido como Fobia social)
  • Trastorno de estrés postraumático

Pero, a lo largo de los años, se han podido recoger en el DSM-5 (Manual Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) otra serie de trastornos relacionados con un miedo intenso:

  • Trastorno de ansiedad por separación
  • Mutismo selectivo
  • Trastorno de pánico
  • Agorafobia
  • Trastorno de ansiedad generalizada
  • Trastornos de ansiedad especificados

Tenemos que entender que sin el miedo no podríamos sobrevivir, por lo que, es una parte fundamental de nuestra vida y nuestro correcto desarrollo. No obstante, cabe destacar la importancia de controlar el miedo para que este no tome el control de nuestra vida diaria interfiriendo en ella considerablemente, transformando un miedo adaptativo -y beneficioso- en un miedo patológico.

Referencias:

  • Consolación G. Una breve introducción a los procesos psicológicos básicos. Valencia. Ed. Universitat Jaume I. 2008. ISBN 9788469113592. Científico.
  • Guzman, F. (2020). El miedo, respuesta de sobrevivencia humana. Espada de doble filo. Gaceta UNAM (2010-2019), (5120), 10-11. Recuperado de www.gaceta.unam.mx
  • Rufino, J.Meana, SJ,. (1). Enfermar de miedo. Padres Y Maestros / Journal of Parents andTeachers, (317), 5-9. Recuperado de revistas.comillas.edu
  • Villa, E. “Psicopatología”. Universidad Jaume I. Castellón.
Gemma Adsuara
Gemma Adsuara
Graduada en Psicología por la Universitat Jaume I (España). En la actualidad, cursa el Máster en Psicología forense y criminal en la Universitat de Barcelona. Experiencia como autora de artículos de divulgación en revistas de Psicología. Redactora especializada en Psicología en Mente y Ciencia.

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Gemma Adsuara
Graduada en Psicología por la Universitat Jaume I (España). En la actualidad, cursa el Máster en Psicología forense y criminal en la Universitat de Barcelona. Experiencia como autora de artículos de divulgación en revistas de Psicología. Redactora especializada en Psicología en Mente y Ciencia.

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