La culpa desde el enfoque cognitivo conductual

El llamado 'sentimiento de culpa' proviene de una distorsión en la percepción que puede abordarse de forma eficaz desde la terapia cognitivo conductual.

Por lo general, todas las personas han sentido culpa en algún momento de sus vidas. Este desagradable sentimiento es experimentado, normalmente, cuando una persona transgrede un principio personal o una norma social, sabiendo que ha actuado mal. Sin embargo, la relación que cada individuo tiene con la culpa y cómo se expresa en cada caso, puede variar según un gran número de factores. Por un lado, la culpa puede ser vista como un elemento regulador en la interacción social, mientras que, para algunos individuos, la culpa se vive como una cognición intrusiva que atormenta su vida y obstaculiza sus objetivos. Es indudablemente un fenómeno muy complejo, por lo que es necesario estudiarla de manera más detallada. En este artículo realizamos una aproximación al concepto de la culpa, así como al de culpa desadaptativa y a su abordaje desde el enfoque cognitivo conductual.

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¿Qué es la culpa?

La culpa es un sentimiento que expresa un estado emocional doloroso, cuyo contenido mental es la sensación de haber actuado mal con relación a estándares éticos sociales o personales (Reidl, Jurado, 2007). A pesar de ser una experiencia desagradable, es una reacción común y normal en el ser humano. Se considera que el sentimiento de culpa es de origen social, ya que los estándares morales que rigen la bondad o maldad de las acciones, dependen del contexto cultural. No obstante, cada individuo vive una experiencia particular de esta dimensión expresándola de manera directa al aceptar las consecuencias de sus actos o de forma indirecta, al tratar de evadir los efectos de sus acciones (Segarra, 2011).

Función social de la culpa

La culpa juega un papel importante en la promoción de conducta prosocial. Según una investigación llevada a cabo por la Asociación de Ciencia Psicológica, en la ciudad de Nueva York, el sentimiento de culpa que se experimenta al transgredir una norma social, previene a los sujetos a repetir dicha conducta en un futuro. Esta función es identificada por los investigadores como una “motivación de retiro” (Association for Psychological Science, 2007).

No obstante, el papel de la culpa como regulador social va más allá de un simple condicionamiento. Según este mismo trabajo, experimentar este sentimiento induce a las personas a realizar acciones de reparación e incluso a modificar esquemas de pensamiento tan sólidos como los prejuicios raciales (Association for Psychological Science, 2007).

Culpa y pérdida

La culpa es un sentimiento presente en una gran variedad de fenómenos psicológicos. Es una manifestación común en procesos de duelo observados tanto por dolientes como por enfermos crónicos y terminales (Hamilton, 2016). La idea de haber podido hacer algo para evitar una muerte, o de haber ofendido a la persona fallecida de alguna forma, es una reacción normal ante una pérdida. Sin embargo, cuando los sujetos se quedan estancados en esta fase y el sentimiento de culpa se vuelve una forma de enfermiza de vincularse con el recuerdo del muerto, es posible hablar de este fenómeno como una entidad patológica; hablaríamos de culpa desadaptativa.

Trastornos de personalidad y culpa

Existen trastornos de la personalidad específicos en los que la culpa juega de una u otra forma, un papel importante. Algunos ejemplos son:

  • Trastorno paranoide: El sujeto se muestra desconfiado de las personas que le rodean, repartiendo culpas que, por lo general, pueden ser interpretadas como la proyección de sus propios sentimientos y miedos.
  • Trastorno antisocial: Una de las características de este trastorno es la falta de remordimientos ante las transgresiones a la ley y el daño cometido a los demás.
  • Trastorno obsesivo compulsivo: Existe un temor a la culpa que evoca sentimientos de duda al tomar decisiones, lo que afecta la calidad de vida de quienes lo padecen.

(American Psychiatric Association, 2014) (Wygant, et.al 2016) (Chiang, Purdon, 2018).

La presencia incisiva de la culpa en las actividades diarias de los sujetos afectados por estos trastornos, implica que deben vivir con ella de manera permanente. Esto significa que cualquier intento de intervención terapéutica debe lidiar con el abordaje de esta dimensión.

Culpa y violencia

Las víctimas de violencia entablan una relación particular con el sentimiento de culpa al intentar integrar la agresión recibida a su nueva realidad.

Las víctimas de asalto o violación, suelen cuestionar su responsabilidad en el ataque que sufrieron, considerando que pudieron hacer algo para evitarlo, o que de alguna forma lo provocaron. Esto desencadena un sentimiento de culpa relativamente normal, que de extenderse o afectar su proceso de recuperación, debe ser tratado por un profesional.

Por otro lado, las personas que sufren maltrato de manera continua, como las víctimas de violencia de género o el maltrato infantil, se ven sometidas a un profundo sentimiento de culpa generado por el constante sometimiento y coacción. Este, irrumpe su sentido de realidad y la percepción de la situación vivida, generando la creencia irracional de que la culpa de los hechos es suya y no del agresor (Torre, 2010).

Este tipo de casos la culpa ha sido abordada por diferentes corrientes psicológicas, siendo las técnicas cognitivo conductuales las que han tenido mayor éxito (Hebigzang, et.al 2009).

La culpa desde la terapia cognitivo conductual

La terapia cognitivo conductual está cimentada en la idea de que la mente humana no se moldea de manera pasiva a partir de influencias ambientales y biológicas, sino que los individuos se involucran de manera activa en la interpretación de su realidad, -de la culpa, en este caso- (Carlstedt, 2010). El enfoque cognitivo conductual puede ser considerado como una familia de modelos que comparten ciertos supuestos teóricos fundamentales, como:

  • Los procesos cognitivos afectan la conducta.
  • La actividad cognitiva puede ser monitoreada y modificada.  
  • Los cambios en las cogniciones de las personas, esto es, en los pensamientos, las interpretaciones y los supuestos, pueden conducir a la modificación de sus conductas.

Técnicas de intervención cognitivo conductual ante la culpa desadaptativa

Desde el enfoque cognitivo conductual, la culpa puede adquirir distintas formas según las circunstancias y los trastornos mentales y físicos asociados. Sin embargo, en su dimensión patológica, es posible identificarla como una manifestación que distorsiona la percepción de los sujetos de su realidad creando un esquema desadaptativo del pensamiento. En este caso, el objetivo de la terapia cognitivo conductual, con respecto a la culpa desadaptativa, es modificar este patrón a través de distintas estrategias terapéuticas.

Los distintos modelos que engloba la terapia cognitivo conductual cuentan una vasta cantidad de técnicas de aplicación en la culpa desadaptativa y que pueden ser clasificadas en:

  • Técnicas Comportamentales
  • Estrategias cognitivas
  • Técnicas vivenciales

Aunque cada modelo elegirá las más adecuadas según el caso, es posible identificar algunos ejemplos de estrategias cognitivas efectivas en el tratamiento de la culpa:

  • Cuestionamiento de cogniciones: Se enseña a las y los pacientes a tratar sus cogniciones como hipótesis y no como verdades absolutas.
  • Diálogo socrático: se formulan preguntas dirigidas a detectar contradicciones en los argumentos del paciente, generando disonancia.
  • Gráfica de pastel o torta: Tras identificar todos los factores posibles que influyen en un resultado y asignarles un porcentaje, incluyendo la propia intervención del paciente, se realiza un gráfico de torta, ubicando todos los factores influyentes, conduciendo a un punto de vista equilibrado.

(Carlstedt, 2010).

Conclusiones sobre la intervención en la culpa desde la terapia cognitivo conductual

Como se ha podido observar, la culpa es una dimensión compleja cuya influencia se extiende desde el ámbito de la experiencia individual, hasta la regulación de la interacción social. Por un lado, es un sentimiento común a todos los individuos humanos cuya manifestación es diferente en cada individuo.

No obstante, puede llegar a transformarse en una cognición patológica capaz de distorsionar la percepción de la realidad de los sujetos y provocarles gran sufrimiento, junto con conductas desadaptativas. Desde el enfoque cognitivo conductual se han reportado técnicas capaces de intervenir con eficacia en la culpa desadaptativa. Del mismo modo, es labor de los y las profesionales de la salud mental evaluar y explorar todas las facetas de este fenómeno, con el fin de brindar un apoyo efectivo a todos aquellos sujetos atormentados por las manifestaciones más problemáticas del sentimiento de culpa.

Referencias:

  • Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. DSM-V. Editorial Médica Panamericana.
  • Association for Psychological Science. (2007) “Why We May Feel Guilty.” ScienceDaily. ScienceDaily.
  • Carlstedt, R. (2010) Handbook of Integrative Clinical Psychology, Psychiatry and Behavioral Medicine. Perspectives, Practices and Research. New York. Springer. pp 605-630.
  • Chiang, B. Purdon. C. (2018) Have I done enough to avoid blame? Fear of guilt evokes OCD-like indecisiveness. Journal of Obsessive-Compulsive and Related Disorders, DOI: 10.1016
  • Cunningham, K. Davis, J., Wilson, S. Resick. P. (2017) A relative weights comparison of trauma-related shame and guilt as predictors of DSM-5 posttraumatic stress disorder symptom severity among US veterans and military members. British Journal of Clinical Psychology, DOI: 10.1111
  • Habigzang, L., Stroeher, F., Hatzenberger, R., Cunha, R., Ramos, M., Koller, S. (2009) Cognitive behavioral group therapy for sexually abused girls, Porto Alegre, Brasil, Rev. Saúde Pública, número 43.
  • Hamilton, I. (2016) Understanding grief and bereavement, British Journal of General Practice, volumen; 66. DOI: doi.org
  • Reidl, L., Jurado, S. (2007). Culpa y vergüenza. Caracterización psicológica y social. México. Dpaga. UNAM. Pp. 119-128.
  • Segarra, J. (2011). Léxico psicopatológico: En la obra de Carlos Castilla del Pino. España. Universidad de Valencia. Pp. 87-89.
  • Torre, J. (2010). Mujer, mujeres y bioética. España. Universidad Pontificia Comillas. Documento PDF.
  • Wygant, D.., Sellbom, M., Sleep, C., Wall, T., Applegate, K., Krueger, R., Patrick, C. (2016). Examining the DSM–5 alternative personality disorder model operationalization of antisocial personality disorder and psychopathy in a male correctional sample. Personality Disorders: Theory, Research, and Treatment, volumen 7, pp. 229–239. Recuperado de: doi.org
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.