Trastorno límite de la personalidad: abordaje clínico

El trastorno límite de la personalidad es una afección clínica caracterizada por patrones de emociones inestables y turbulentos.

Los trastornos de la personalidad son alteraciones emocionales y comportamentales, relativamente estables, que se desarrollan al final de la adolescencia y comprenden un patrón de síntomas que interfieren en la calidad de vida del individuo y su familia. Una de estas afecciones, relacionada con el manejo emocional es el trastorno límite de la personalidad, que se relaciona principalmente con una incapacidad para regular las emociones.

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Síntomas del trastorno límite de la personalidad

El trastorno límite de la personalidad se caracteriza por una constante inestabilidad emocional. También suele presentarse un deterioro en la imagen propia y alteraciones en las relaciones interpersonales, junto con un sufrimiento generado por pensamientos y deseos confusos (Cuevas y López, 2012).

De acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (Asociación Americana de Psiquiatría, 2014), para el diagnóstico de este trastorno se deben presentar al menos 5 de los siguientes hechos:

  • Esfuerzos intensos por evitar el desamparo o abandono, ya sea real o imaginario.
  • Las relaciones son intensas y variables, donde fácilmente se pasa de la idealización a la devaluación de la persona.
  • Inestabilidad persistente e intensa de la autoimagen, se evidencia como una alteración en la identidad.
  • Comportamientos impulsivos en dos o más áreas, en potencia autolesivas, como por ejemplo consumo de sustancias, conductas sexuales, compras, atracones alimenticios, etc. En este criterio no se incluyen conductas suicidas.
  • Conductas, actitudes o amenazas de suicidio recurrentes, o conductas autolesivas, como cortes o heridas autoinfligidas.
  • Inestabilidad afectiva, secundaria a reactividad en el estado de ánimo, evidente en episodios intensos de ansiedad o irritabilidad, que tienen una duración inferior a un día.
  • Sensación permanente de vacío.
  • Dificultad para controlar la ira, se evidencia con frecuente enojo o peleas.
  • Síntomas disociativos secundarios a estados de estrés, caracterizados por ideas paranoides.

Causas del trastorno límite de la personalidad

De acuerdo con Swales y Heard (2009, citado por Reyes, Vargas y Tena, 2015), el trastorno límite de la personalidad se puede desarrollar por tres razones o la combinación entre ellas:

  • Predisposición genética: historial familiar de trastornos mentales, principalmente de carácter emocional o afectivo.
  • Eventos intrauterinos adversos.
  • Exposición temprana o frecuente a eventos traumáticos: el maltrato, la negligencia por parte de los padres y el abuso sexual son los principales relacionados con el trastorno. También se incluye una constante invalidación de los sentimientos y distanciamiento afectivo.

Curso y desarrollo del TLP

El curso del trastorno de personalidad límite es muy variable. Por lo general, el signo más frecuente en la edad adulta es la inestabilidad afectiva y las conductas impulsivas. Es uno de los trastornos de personalidad donde el riesgo de suicidio es más elevado, en especial en adultos jóvenes, aunque tiende a disminuir con la edad. De acuerdo con estudios longitudinales, a pesar de que la inestabilidad se presenta durante el trascurso de la vida, se ha encontrado que entre los 30 y los 40 años se alcanza una mayor estabilidad en sus relaciones y el funcionamiento profesional, llegando incluso a dejar de presentar muchos de los criterios diagnósticos (Asociación Americana de Psiquiatría, 2014).

Desde una perspectiva conductual, el trastorno límite de la personalidad se entiende como un patrón de evitación experiencial en donde (Reyes, Vargas y Tena, 2015):

  • Los antecedentes históricos y biológicos interactúan, junto con antecedentes de maltrato continuo, se manifiestan en una dificultad para regular las emociones.
  • Esta interacción genera episodios de rigidez cognitiva – dificultades para cambiar de perspectiva- y experiencias emocionales inusuales – que incluyen ira o experiencias disociativas -.
  • Finalmente, ante este malestar el paciente presenta comportamientos impulsivos, que a corto plazo disminuyen el malestar emocional, pero al mismo tiempo amenazan el bienestar y la supervivencia del mismo, la consecución de objetivos personales, los vínculos con los demás y el establecimiento de la identidad. Como resultado se perpetúa el sentimiento de vacío.

Tratamiento del trastorno

Dentro de los tratamientos con soporte empírico que se manejan en la actualidad se encuentra el tratamiento basado en la mentalización, la terapia basada en el esquema, y la terapia dialéctica conductual, siendo esta última en la que se han centrado muchos esfuerzos, dado que las intervenciones conductuales comprenden alternativas basadas en la evidencia, son teóricamente consistentes, flexibles y viables; dentro de estas se encuentran (Elices, Cordero, 2011; Reyes, Vargas y Tena, 2015):

  • Terapias conductuales contextuales: Se enfocan en el análisis clínico conductual aplicado, interviniendo sobre los sistemas de conducta y sus mantenedores, teniendo como objetivo la ruptura de esta relación, y el desarrollo de nuevos patrones de respuesta.
  • Terapia Dialéctica Conductual es el tratamiento más estudiado y con mayor efectividad para personas con trastorno de personalidad límite. Se basa principalmente en el entrenamiento en habilidades que le permitan al paciente enfrentarse y tolerar el malestar. Comprende 4 módulos principales: Habilidades básicas de conciencia – de la mano con estrategias de mindfulness; eficacia en las relaciones interpersonales; regulación emocional; y tolerancia al malestar.
  • Terapia de Aceptación y Compromiso: Su objetivo principal es promover acciones acordes con los valores, de modo que se desarrolle una mayor satisfacción con la vida a partir del sentimiento de competencia.
  • Conciencia plena o Mindfulness: Aunque es una estrategia basada en la relajación, y no un recurso psicoterapéutico, la intervención ayuda a los pacientes con trastorno de personalidad límite a permanecer y soportar eventos y pensamientos adversos, con el fin de permitir el desarrollo de nuevas conductas. El principal postulado es permanecer en presencia de los sentimientos, en el aquí y ahora, dejándolos fluir, sin juzgar.

Retos en el manejo del TLP

El trastorno límite de la personalidad constituye una de las alteraciones mentales de mayor complejidad, no solamente por la variabilidad de la sintomatología, sino por el riesgo que representa para el bienestar del individuo. Lamentablemente, tiene un índice de suicidio muy elevado, por lo que su detección temprana y una adecuada intervención son fundamentales para garantizar el funcionamiento del individuo y el bienestar de su familia. Por este motivo, para el tratamiento en fundamental incluir al grupo familiar, con el fin de desarrollar en conjunto estrategias de manejo, favoreciendo la calidad de vida las personas cuidadoras.

Referencias:

  • Asociación Americana de Psiquiatría (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM 5. Arlington: Asociación Americana de Psiquiatría.
  • Cuevas, C., y López, A. G. (2012). Intervenciones psicológicas eficaces para el tratamiento del trastorno límite de la personalidad. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 12 (1), 97-114. Recuperado de https://www.redalyc.org/pdf/560/56023335007.pdf
  • Elices, M., y Cordero, S. (2011). Terapia dialéctico conductual para el tratamiento del trastorno límite de la personalidad. Psicología, Conocimiento y Sociedad, 3, 132-152. Recuperado de: https://www.redalyc.org/pdf/4758/475847405006.pdf
  • Reyes, M., Vargas, A., y Tena, A. (2015). Modelo conductual contextual de la etiología y mantenimiento del trastornos límite de la personalidad. Psicología Iberoamericana, 23 (2), 66-76. Recuperado de: https://www.redalyc.org/pdf/1339/133944231008.pdf
Sandra Correa
Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.

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Sandra Correa
Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.

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