Los estilos cognitivos: qué son y cómo se clasifican

Los estilos cognitivos son patrones de pensamiento que determinan nuestra manera individual y singular de procesar la información.

Tal y como refiere Deu (1997) los estilos cognitivos son fundamentales en el proceso educativo de las personas. Pues según su definición, estos constituyen una serie de estrategias mentales que nos permiten diferenciarnos unos de otros a partir de nuestro modo de percibir el medio. Es decir, cada persona procesa, interpreta, resuelve, piensa y actúa de una manera completamente diferente al resto de individuos.

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Teorías y conceptualizaciones de los estilos cognitivos

La conceptualización de los estilos cognitivos ha ido variando con el paso de los años; sin embargo, en la actualidad, el término podría abordarse desde tres concepciones distintas:

Concepción aptitudinal: Los estilos cognitivos tienden a depender de las habilidades y aptitudes que posean las personas a la hora de resolver problemas.

Concepción personalística: se considera que los estilos cognitivos están presentes en todas las dimensiones que componen al ser humano. Las psicológicas, las sensoriales, las personales, etc.

Concepción estratégica: los estilos cognitivos son básicamente estrategias y procedimientos del ser humano.

Constructos de los estilos cognitivos

Según De la Torre (1988) todos los estilos cognitivos tienden a estar caracterizados por los siguientes constructos:

  • Carácter procesual: los estilos se refieren al cómo de las cosas. Es decir, a los procesos que se siguen a la hora de realizar un acto cognitivo. Cómo pensamos, cómo imaginamos, cómo nos relacionamos…
  • Polaridad: los estilos están divididos en categorías opuestas. Siendo definidos como bipolares.
  • Integración de dimensiones psicológicas: los estilos aparecen en cualquier actuación humana, por lo que están unidos al desarrollo general de las personas.
  • Carácter estratégico: los estilos son empleados para lograr un objetivo. Por lo que, son considerados por autores como Woolfolk (1988) como una estrategia. 
  • Estabilidad y modificalidad: son relativamente estables. Sin embargo, pueden sufrir ciertas modificaciones.
  • Se puede enseñar: pueden aparecer a consecuencia de un aprendizaje externo.
  • Transferibilidad cognitiva: como bien hemos mencionado, el estilo cognitivo está presente en cualquier actividad cognitiva, sea del tipo que sea.
  • Carácter diversificable: cada contenido curricular puede ser estudiado empleando un estilo cognitivo u otro.

Clasificación de los estilos cognitivos

De nuevo, según De la Torre (1988), los estilos pueden ser clasificados a partir de tres orientaciones distintas:

Bidireccionalidad

Es la más empleada por profesionales de la psicología y la educación. Consiste en la contraposición de dos estilos. Es lo que anteriormente mencionábamos como bipolaridad de los estilos.  Se caracteriza por ser:

  • Una estrategia cognitiva.
  • Una forma de actuar en el medio.
  • Una forma de guiarse estable.

Tipología de los estilos cognitivos según Messick (1980)

  1. Independiente versus Dependiente de campo: las personas dependientes tienen mayor habilidad social, mientras que las independientes tienen mayor reestructuración cognitiva.
  2. Impulsividad versus Reflexibidad: los estilos impulsivos están asociados a comportamientos más agresivos y de falta de concentración. Sin embargo, aquellas personas más reflexivas son capaces de mantenerse tranquilas y concentradas a pesar de posibles distracciones.
  3. Control rígido versus flexible: diferencias individuales en lo que se refiere a la dificultad que presentan las personas para superar las interferencias que les rodean
  4. Complejidad versus simplicidad cognitiva: se refiere a cómo las personas tienden a interpretar las situaciones. Ya sea de una forma multidimensional y abstracta -complejidad- o bien de manera unidimensional y concreta -simplicidad-.
  5. Escudriñamiento: en esta tipología, se hace referencia a las diferencias de intensidad y amplitud que pueden experimentar las personas en lo que a la atención se refiere.
  6. Amplitud de categorización: los extremos de esta categoría; las personas o bien procesan la información en categorías amplias, o bien lo hacen en categorías de poca extensión.
  7. Estilo de conceptualización: se refiere a las diferencias a la hora de categorizar un conjunto heterogéneo. Por ejemplo, hay personas que solo emplean los colores básicos, mientras que otras pueden categorizar hasta diferentes tipos de un mismo blanco.
  8. Nivelamiento versus Agudización: el primero de los grupos tienden a asimilar y confundir sus percepciones más actuales con aquellas almacenadas en su memoria. Sin embargo, los agudizadores son capaces de distinguir una de otras.
  9. Tolerancia versus Intolerancia a situaciones inusuales: se refiere a si las personas son poseedoras de una mayor o menor disposición de aceptación de experiencias incongruentes.

Multidimensionalidad

Los estilos son definidos a partir de una visión total y global de lo que a su personalidad se refiere. Es decir, que la personalidad está compuesta por la relación e interacción de 6 dimensiones básicas (Royce, 1983). Dentro de esta clasificación, los estilos se distribuyen en tres grupos distintos:

  • Empíricos: explican cómo el entorno es percibido según los sentidos.
  • Racionales: cómo se explica según las habilidades racionales.
  • Metafóricos: están relacionados con la experiencia simbólica.

Diversificación cognitiva

Es la última de las clasificaciones. Los autores que se decantan por emplear la presente clasificación, hablan de los estilos como “estrategias cognitivas concretas o procesos mentales predominantes en la realización de tareas” (De la Torre, 1988). 

De nuevo, dentro de esta clasificación global, encontramos una subclasificación:

  • Estrategia central: como la persona plantea el proceso a seguir a la hora de realizar una acción.
  • Macroestrategias: son aquellos procesos que tienen como objetivo describir la forma de actuar de un sujeto.
  • Microestrategias: también describen la forma de actuar de una persona, pero no de forma tan global; sino que se centra en tareas más específicas.

Los estilos cognitivos son sumamente diferentes dependiendo del individuo pero, todos ellos son de gran importancia. Nos permiten desarrollarnos tanto educativamente, como socialmente; facilitándonos estrategias de aprendizaje y de adaptación.

Referencias

  • Deu, M. E. E. (1997). Estilos cognitivos. Aula abierta, (69), 89. Recuperado de: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=45410
  • De la Torre (1998) Estilos cognitivos y estrategías de aprendizaje. conceptialización (II). Curso de doctorado. Universidad Autónoma de Barcelona. Bellaterra
  • MESSICK, S. (1980): La medida de los estilos cognoscitivos y de las reacciones afectivas. En R. A. Weisgerber (Ed.). Perspectivas de la individualización didáctica. Madrid: Anaya. 
  • Royce, J. R. y Buss, A.R. (1983). Theory of Personality and Individual Differences: Factors, Systems and Processes. Englewood Cliffs, N.J.: Prentice-Hall. 
Gemma Adsuara
Gemma Adsuara
Graduada en Psicología por la Universitat Jaume I (España). En la actualidad, cursa el Máster en Psicología forense y criminal en la Universitat de Barcelona. Experiencia como autora de artículos de divulgación en revistas de Psicología. Redactora especializada en Psicología en Mente y Ciencia.

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Gemma Adsuara
Gemma Adsuara
Graduada en Psicología por la Universitat Jaume I (España). En la actualidad, cursa el Máster en Psicología forense y criminal en la Universitat de Barcelona. Experiencia como autora de artículos de divulgación en revistas de Psicología. Redactora especializada en Psicología en Mente y Ciencia.

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