Beneficios de la ducha con agua fría ¿Son ciertos?

Influencers y gurús del bienestar afirman que la ducha con agua fría comporta un sinfín de beneficios ¿Qué dicen los estudios científicos?

El uso de agua fría como parte de diversos procedimientos terapéuticos es una práctica muy antigua. La ducha con agua fría se ha convertido en un tópico, por sus supuestos beneficios para la salud física y mental. Siendo un elemento relativamente accesible en occidente, las personas han observado sus efectos en el cuerpo humano, buscando beneficios para el tratamiento de distintas afecciones. Todo organismo vivo reacciona al frío de una u otra forma, por lo que no es de extrañar que distintas civilizaciones a lo largo de la historia hayan intentado manipular las bajas temperaturas para aliviar síntomas como inflamación, dolor o lesiones (Freiman, 2005).

No obstante, en los últimos años ha surgido en los medios una tendencia particular que atribuye a la ducha de agua fría numerosos beneficios en distintas áreas de la salud. Estas afirmaciones no surgen, por lo general, de la boca de personas expertas; sino que son difundidas en las redes sociales, revistas y otros medios de comunicación, por parte de ‘gurús’ de la superación; por lo que es prudente revisar su veracidad.

Afortunadamente, los recientes avances en la ciencia y tecnología han permitido a la comunidad científica, estudiar los efectos del frío en el organismo humano; así como poner a prueba las supuestas bondades de darse un regaderazo de agua helada.

A continuación, se revisarán algunos de los beneficios más destacados que se le atribuyen a la ducha de agua fría.

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Los efectos del agua fría sobre el cuerpo

Independientemente del efecto terapéutico que el agua fría pudiera tener frente a una determinada afección; es indudable que las bajas temperaturas provocan una reacción en el organismo humano. Es importante tener estos efectos en cuenta, ya que gran parte de los tratamientos que utilizan agua fría son el resultado de inferencias hechas a partir de estas manifestaciones fisiológicas. Desafortunadamente, en muchos casos, estas prácticas establecen relaciones de causalidad de manera arbitraria. Esto, sin considerar factores externos que pueden ser incluso contraproducentes.

Diferentes estudios científicos han comprobado que la exposición repentina al agua fría tiene los siguientes efectos en el cuerpo humano:

  • Baja momentáneamente la temperatura general del organismo
  • Aumenta la circulación sanguínea.
  • Incrementa los niveles sanguíneos de noradrenalina y beta endorfinas.
  • Incrementa la liberación de noradrenalina en el cerebro.
  • Sube el ritmo cardiaco.
  • Desencadena un estado de ‘shock’.

(Shevchuk, 2008) (Bleakley, et.al 2012) (Roberts, et.al 2015) (Buijze, et.al 2016)

Son estas manifestaciones físicas las que pueden brindar la sensación de alivio de ciertos síntomas e incluso favorecer el tratamiento de ciertos padecimientos. Sin embargo, no deben ser confundidas con un efecto curativo definitivo.

¿Una ducha con agua fría ayuda a recuperarse tras el ejercicio?

Uno de los métodos más populares entre atletas y terapeutas físicos para el tratamiento de lesiones musculares es el uso de bajas temperaturas para reducir inflamación y dolor. Esto ha dado lugar a la práctica de muchas personas a someterse a duchas de agua fría después de ejercitarse buscando los beneficios de una recuperación más rápida.

Ante esto, un estudio publicado en The Cochrane Library por Wiley Blackwell, determinó que el agua fría efectivamente puede reducir el dolor ocasionado por una sesión intensa de ejercicio. Sin embargo, sus resultados son notables solo comparados con descansar o no hacer nada. Esto quiere decir, que existen muchas otras alternativas más eficientes para el tratamiento de los síntomas ocasionados por la actividad física rigorosa que un baño de agua helada (Bleakley, et.al 2012). El cual, puede ocasionar, además, efectos adversos si es practicado en las condiciones erróneas.

Por otro lado, una ducha fría después de ejercitarse puede tener más inconvenientes que beneficios. Un estudio realizado por la Universidad de Tecnología de Queensland, encontró que el bañarse con agua a bajas temperaturas después de un entrenamiento provoca que la masa muscular se desarrolle menos; lo que atenta en gran medida con el propósito de muchos al ejercitarse (Roberts, et.al 2015).

¿Las duchas frías te fortalecen frente las enfermedades?

Existe la creencia de que las personas que se bañan con agua fría de manera rutinaria enferman menos. Este fenómeno fue estudiado por un grupo de científicos de los Países Bajos; quienes compararon el estado de salud de un grupo de voluntarios que se ducharon con agua fría durante 30 días, con el de un grupo de control. Esta investigación dio como resultado que, aunque varios de los participantes reportaron sentirse más saludables durante el experimento; su condición física no era diferente a la de aquellos que no habían practicado duchas frías.

Esto quiere decir, que los baños fríos tenían un efecto vigorizante, parecido al de la cafeína, lo que produce una experiencia subjetiva de bienestar. No obstante, las duchas de agua fría no tienen beneficios objetivos en torno a la prevención de enfermedades (Buijze, et.al 2016). Por lo anterior, entre los beneficios de las duchas de agua fría, este sería más una ilusión, que un hecho.  

¿Las duchas de agua fría incrementan tu esperanza de vida?

Muchas especies de animales viven más tiempo a bajas temperaturas de lo que lo hacen en un ambiente cálido. Tras una serie de generalizaciones y racionamientos arbitrarios; este hecho ha llevado a muchas personas a asumir que el bajar su temperatura diariamente a través de duchas de agua fría los hará vivir más años. Desafortunadamente las cosas no son tan sencillas.

Efectivamente, existen investigaciones que demuestran que la reducción de la temperatura interna del cuerpo puede extender el periodo de vida de ciertos animales. Una prueba de ello es el estudio realizado por científicos del Scripps Research Institute. Estos bajaron la temperatura corporal central de un grupo de ratones, logrando incrementar su periodo de vida de entre un 12% hasta un 20%. No obstante, los investigadores no sometieron a los sujetos de estudio a simples baños de agua helada. Los ratones, como los seres humanos, son animales de sangre caliente; por lo que descender su calor corporal central no se logra modificando la temperatura del ambiente.  Se requirió el diseño genético de un tipo de ratón específico cuyas características fisiológicas especiales dieran como resultado sujetos con una temperatura corporal central más baja (Scripps Research Institute, 2006).

El método de este estudio coincide con los resultados de una investigación llevada a cabo por el Laboratorio de Biología Marina de Chicago. En ella, se estableció que la longevidad de algunas especies animales bajo temperaturas frías está controlada de manera genética. Es decir, que es el resultado de un proceso de adaptación y evolución de la especie (Gribble, et.al 2018). Ante esta evidencia, es bastante obvio que una ducha fría no puede prolongar el periodo de vida de un organismo. Esta falsa creencia sobre los beneficios de la ducha con agua fría, proviene de una distorsión de hallazgos científicos.

¿Las duchas con agua fría tienen el beneficio de quemar la grasa?

Uno de los beneficios de la ducha con agua fría más difundidos por los sitios y revistas de belleza; es el que esta práctica ayuda a transformar la grasa blanca en grasa parda, que puede ser metabolizada más fácilmente.

En relación con esto, un estudio realizado por la Universidad de Geneva en ratones demostró que la exposición al frío altera la composición de las bacterias intestinales en el organismo; promoviendo la formación de grasa corporal ‘buena’ o parda. Esta última se procesa para contrarrestar las bajas temperaturas, lo que impide que el sujeto suba de peso. Desafortunadamente, el estudio también mostró que este efecto dura un periodo muy corto. El peso de los sujetos comenzó a estabilizarse después de tres semanas, ya que el organismo responde adaptándose a la nueva situación (Chevalier, et.al 2015).

Estos resultados demuestran, que si bien es cierto -técnica y teóricamente- que el frío favorece la quema de grasa; este no desencadena un efecto de pérdida de peso prolongado, sino que ayuda a procesar la grasa ya consumida por un periodo de tiempo muy corto. Además, es necesario resaltar que la cantidad de frío a la que los sujetos deben ser expuestos para provocar este efecto; difícilmente puede ser alcanzado por una ducha de agua fría diaria. Esta creencia, con base en la evidencia científica, constituye un método absolutamente ineficaz para bajar de peso; por lo que el beneficio no sería tangible, estable, ni observable realmente.

¿La ducha con agua fría tiene beneficios en la salud mental?

Es importante aclarar desde un inicio que no existen estudios concluyentes, ni evidencias validadas que aseguren que una ducha de agua fría pueda ayudar a combatir trastornos mentales como la depresión o la ansiedad. Algunas investigaciones como la del Doctor Nicolai Shevchuk, se limitan a plantear la hipótesis de que las reacciones fisiológicas provocadas por un regaderazo frío podrían brindar al paciente deprimido un ‘efecto antidepresivo’.

Sin embargo, las observaciones planteadas en su estudio son realizadas sobre lo que el mismo llama: ‘un número estadísticamente insignificante de personas; que no tienen síntomas suficientes para ser diagnosticadas con depresión‘. Además, el trabajo entero está basado en el presupuesto de que la depresión está originada por un estilo de vida moderno carente de ‘ejercicio térmico’; el cual sería resultado de un largo proceso evolutivo (Shevchuk, 2008).

Es relevante aclarar que dicha teoría no tiene investigaciones o antecedentes científicos que la respalden y que el diseño metodológico del estudio no ofrece la validez suficiente como para inferir generalizaciones.

Por otro lado, existen estudios mucho más rigurosos que exploran el uso de agua fría como una estrategia conjunta en el combate de desórdenes depresivos y de ansiedad. Una investigación liderada por la doctora Joanna Rymaszewska realizó un estudio en pacientes diagnosticados con estos trastornos. Dicha población, recibía ya tratamiento farmacológico. Durante el experimento, una parte de los voluntarios recibió 15 sesiones de crioterapia de cuerpo completo. Posteriormente, fueron analizados psicométricamente, comparando sus resultados con el grupo de control. Los resultados de este ejercicio no fueron concluyentes, ya que el tamaño de la muestra era muy pequeño. Sin embargo, este trabajo sugería la crioterapia brindaría cierto alivio solo en pacientes medicados (Rymaszewska, Ramsey, Chładzińska, 2008).

En conclusión, no existe ningún estudio concluyente que respalde la idea de que tomar ducha de agua fría tenga beneficios frente algún desorden mental, afecciones psíquicas o emocionales.

Riesgos de tomar una ducha de agua fría como método terapéutico

Analizando los puntos anteriores, es posible darse cuenta de que; la mayoría de los beneficios atribuidos a una ducha de agua fría son generalizaciones o inferencias realizadas a partir de las reacciones fisiológicas experimentadas por el cuerpo al exponerse a bajas temperaturas o de prácticas especializadas más complejas. Una buena ducha helada no implica por sí misma ningún riesgo mayor para la salud; a menos que la persona sea de edad avanzada, tenga una enfermedad cardiovascular o este sufriendo un resfriado. Sin embargo, al revisar las distintas investigaciones al respecto; se hace evidente que los beneficios de esta práctica no van más allá de un efecto vivificador y analgésico temporal o el terminar muy limpio.

El peligro de tomar una ducha fría como método terapéutico; proviene del hecho que las personas pueden practicarla como un sustituto de tratamientos específicos comprobados empíricamente. Una tendencia muy probable, debido al fácil acceso que se tiene de un baño frío, en comparación con otros tipos de intervenciones.

Este es un claro ejemplo de una práctica popularizada en los medios, de forma dudosamente responsable; que debe ser investigada a fondo antes de ser practicada, promocionada o difundida.

El cuidado de la salud es un proceso complejo que requiere disciplina y constancia, así como información respaldada por estudios científicos. No existen atajos ni caminos fáciles. Los ‘tratamientos’ que prometen beneficios milagrosos siguiendo prácticas tan simples como la ducha con agua fría, deben despertar; por lo menos, nuestra duda sobre las bases científicas que sostienen dichas afirmaciones.

Referencias:

  • Bleakley, C., McDonough, S., Gardner, E., Baxter, G., Hopkins, J., Davison, G. (2012) Cold-water immersion (cryotherapy) for preventing and treating muscle soreness after exercise. The Cochrane Library, DOI: 10.1002/14651858.CD008262.pub2
  • Buijze, G., Sierevelt, I., Van der Heijden B., Dijkgraaf, M., Frings-Dresen, M. (2016) The Effect of Cold Showering on Health and Work: A Randomized Controlled Trial, PLOS ONE, DOI: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0161749
  • Chevalier, C., Stojanović, O., Colin, D., Suarez, N., Tarallo, V., Veyrat, C., Rigo, D., Fabbiano, S., Stevanović, A., Hagemann, S., Montet, X., Seimbille, Y., Zamboni, N., Hapfelmeier, S., Trajkovski. M. (2015) Gut Microbiota Orchestrates Energy Homeostasis during Cold. Cell, volume 163, número 6, DOI: 10.1016/j.cell.2015.11.004
  • Freiman, A. (2005) History of cryotherapy. Dermatology Online Journal. volumen11, número 2. Recuperado de: https://escholarship.org/uc/item/4f62h9vt#main
  • Gribble, K., Moran, B., Jones, S., Corey, E., Mark, D. (2018) Congeneric variability in lifespan extension and onset of senescence suggest active regulation of aging in response to low temperature. Experimental Gerontology, volumen 114, número 99 DOI: 10.1016/j.exger.2018.10.023
  • Roberts, L., Raastad, T., Markworth, J., Figueiredo, V., Egner, I., Shield, A., Cameron, D., Coombes, J., Peake, J. (2015) Post-exercise cold water immersion attenuates acute anabolic signalling and long-term adaptations in muscle to strength training. The Journal of Physiology, DOI: 10.1113/JP270570
  • Rymaszewska, J., Ramsey, D., Chładzińska, S. (2008) Whole-body cryotherapy as adjunct treatment of depressive and anxiety disorders, Archivum Immunologiae et Therapiae Experimentalis, volumen 56, número 1, p.p. 63-38. DOI: 10.1007/s00005-008-0006-5
  • Scripps Research Institute (2006) Reduced Body Temperature Extends Lifespan, Study Finds. ScienceDaily. ScienceDaily, Recuperado de: www.sciencedaily.com/releases/2006/11/061103083756.htm
  • Shevchuk, N. (2008) Adapted cold shower as a potential treatment for depression. Medical Hypotheses, volumen 70, número 5, p.p. 995-1001. DOI: https://doi.org/10.1016/j.mehy.2007.04.052
R. Mauricio Sánchez
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la Universidad Autónoma del Estado de México. Experiencia docente y en atención clínica, en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
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Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la Universidad Autónoma del Estado de México. Experiencia docente y en atención clínica, en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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