Modelo biopsicosocial: bases, principios y críticas

El modelo biopsicosocial considera que la salud está influenciada no solo por aspectos biológicos, sino también psicológicos y de carácter social.

Durante mucho tiempo y hasta mediados del siglo XX, la medicina se regía únicamente por el modelo biomédico; este favorecía una visión dualista, donde la mente y el cuerpo eran consideradas dimensiones separadas e inconexas, y dónde la enfermedad era tratada bajo el principio de causa y efecto. No fue hasta la década de los 70 cuando el psiquiatra George Engel propuso el modelo biopsicosocial como una alternativa a dicho abordaje clásico, tomando en cuenta la palabra de los y las pacientes en el proceso asistencial, y considerando que el sufrimiento y la enfermedad están influidos por múltiples niveles de la organización humana (Tizón, 2007; Becerra, 2018).

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Los posibles beneficios de este modelo han sido reconocidos por numerosas instituciones en todo el mundo, llegando a ganar gran popularidad entre profesionales de la salud. No obstante, llevar a la práctica los preceptos tan bien desarrollados en el papel, ha demostrado ser una tarea muy complicada (Turabian, Pérez, 2007; León, 2007). Además, los principios prácticos del modelo biopsicosocial han sido reinterpretados y distorsionados por diversos grupos, pretendiendo construir una filosofía doctrinaria, cuestión que ha entorpecido el cumplimiento de los objetivos originales de este planteamiento (Escobar, Uribe, 2014).

¿Qué es el modelo biopsicosocial?

El modelo biopsicosocial considera que los fenómenos relativos a la salud son influenciados por aspectos biológicos, pero también psicológicos y de carácter social. De esta forma, promulga por un conocimiento más integral del paciente y de su entorno (Borrell, 2002).  

Este planteamiento renuncia a una definición simplista de salud o enfermedad, considerando estas dimensiones como parte de un mismo continuo, claramente separadas en los extremos y algo borroso en los puntos intermedios (Escobar, Uribe, 2014). Su objetivo, es el llevar al estudio de la medicina desde el análisis de un ‘cuerpo enfermo’ al de una ‘persona enferma’, distinguiendo entre los conceptos de enfermedaddisease– y dolenciaIllness-, siendo la segunda, la experiencia humana de la primera (Becerra, 2018).

En términos prácticos, reconoce el papel que desempeña la relación terapéutica en el curso de los fenómenos relacionados con la salud, promoviendo, además, el trabajo en equipo (Borrell, 2002). De esta forma, se centra en entender la experiencia de enfermar del paciente, ya que la considera una parte fundamental para llegar a un diagnóstico y tratamiento adecuados (Tizón, 2007).

En un escenario ideal, el médico o médica preguntará sobre la forma en que el paciente está experimentando los síntomas de su padecimiento, cómo estos impactan en su rutina diaria y las circunstancias en que estos aparecieron. Esto no significa que el profesional realice un diagnóstico con relación a las opiniones y creencias del paciente, sino que buscará en estas descripciones posibles conexiones que expliquen los padecimientos reportados (Borrell, 2002).

El modelo biopsicosocial no es solo un intento de humanizar la práctica clínica, sino que es un esfuerzo de brindar una base sólida para una mejor ciencia. En este sentido, es un modelo científico y no filosófico, aunque es posible que se haga de él una filosofía (Escobar, Uribe, 2014).

Principios del modelo biopsicosocial

Engel desarrolló una serie de principios que explican de manera concreta los objetivos del modelo biopsicosocial. Estos han sido actualizados y enriquecidos a lo largo del tiempo, integrándose nuevas consideraciones o interpretaciones para adaptarlos a los cambios por los que ha cruzado el mundo moderno. Entre los puntos más destacados en este sentido se encuentran los siguientes:

  • Aunque necesaria, la demostración de un defecto bioquímico no es suficiente para establecer una enfermedad.
  • Es necesario explorar la experiencia del paciente de su padecimiento a través de sus narrativas, ya que están son el vehículo para expresar tanto su malestar físico, como sus vivencias en el plano psicológico.
  • Las condiciones psicosociales alteran el curso de la enfermedad, tanto en el inicio como en las variaciones en su curso.
  • Las alteraciones psicosociales pueden derivar enfermedades que constituyan problemas de salud, incluso a veces con correlación bioquímica.
  • La aceptación del rol de persona enferma no viene determinada de manera mecánica por la presencia de una anomalía biológica.
  • Los factores psicológicos y sociales frente a un padecimiento, influyen en la forma en que el paciente se percibe como enfermo ante sí mismo y frente a las demás personas.
  • El tratamiento de una anormalidad bioquímica no es condición suficiente para que un o una paciente modifique su percepción sobre su enfermedad.
  • El paciente es un sujeto activo del proceso asistencial.
  • La relación médico-paciente tiene una influencia poderosa en el desarrollo y los resultados de un tratamiento.
  • En cada padecimiento hay una interacción entre lo biológico y lo psicosocial; sin embargo, de ello no se deduce que deba intervenirse en todas las esferas.
  • El o la profesional debe procurar desarrollar un componente terapéutico en su relación con el paciente.

(Borrell, 2002; Becerra, 2018).

Malinterpretación del modelo biopsicosocial

A lo largo de los años, el modelo biopsicosocial ha sido objeto de numerosas críticas. Algunas de ellas han sido justificadas, mientras que otras se han realizado de manera arbitraria. Esta cuestión se debe al hecho de que dicho planteamiento ha inspirado a seguidores de todo tipo. Existen autores y autoras que buscan seguir el modelo de Engels al pie de la letra, mientras que otros quieren actualizarlo a las necesidades del mundo actual. No obstante, también hay grupos que buscan transformar estas ideas en una nueva filosofía de la ciencia, interpretando los principios de este enfoque de forma totalitaria o extremista.

Entre las afirmaciones que son atribuidas al modelo biopsicosocial y que no corresponden a su práctica real, se encuentran las siguientes:

  • ‘Inclusionismo desmesurado’: Esta afirmación es falsa en los modelos prácticos, ya que la consideración de distintas dimensiones no implica la intervención en cada una de ellas. Sin mencionar el enorme trabajo que dicha tarea significaría.
  • ‘La escucha semiológica es obsoleta’: En realidad, el modelo biopsicosocial pugna por una escucha que integre el aspecto empático y el semiológico, no por el dominio de uno sobre otro.
  • ‘Eliminación de las etiquetas diagnósticas’: Falso. La conceptualización de las entidades mórbidas no es incompatible con una descripción detallada de un caso único.
  • ‘Reemplazo del reduccionismo’: Esta posición corresponde más a las corrientes doctrinales, ya que, desde su concepción, este enfoque ha reconocido las aportaciones del modelo biomédico.
  • ‘Siempre se debe intervenir en los planos biológico, psicológico y social’: En la práctica, no siempre es posible, y la metodología del modelo lo acepta.

(Borrell, 2002; Becerra, 2018).

Críticas y limitaciones del modelo

Finalmente, es necesario comentar las vulnerabilidades del modelo biopsicosocial. Como ya se ha expuesto, este ha sido objeto de diferentes adecuaciones y reinterpretaciones a lo largo del tiempo; sin embargo, es posible identificar algunos aspectos que han sido objeto de crítica en la mayoría de las manifestaciones de este enfoque:

  • Interpreta de manera simplista el modelo biomédico: Esta crítica toca sobre todo a Engel y a sus primeros seguidores, ya que afirmaban que el modelo clásico se basaba en un principio de ‘causa y efecto’ exclusivamente; sin tomar en cuanta otros sistemas que los médicos y médicas consideraban aún en ese entonces para realizar un diagnóstico.
  • Tendencia al dogmatismo: Esta es una de las debilidades más notables de este modelo, ya que desde un principio se ha intentado transformar esta propuesta científica en una postura ideológica, frenando el desarrollo de una metodología clínica basada en necesidades reales de atención.
  • Aunque sus principios siguen vigentes requieren actualización: a pesar de los esfuerzos de diferentes autores, el cambio constante y acelerado de la sociedad ha significado importantes obstáculos teóricos y prácticos para el enfoque.
  • El modelo tiene una aplicación limitada en la investigación científica.
  • Aunque considera la existencia de tres dimensiones, no muestra como estas se articulan entre sí.
  • En la realidad, es inaplicable: Esta es una de las debilidades más importantes de este enfoque. A pesar de su popularidad y los continuos esfuerzos de distintas instituciones y particulares, se ha demostrado que llevar a la práctica cotidiana los principios del modelo biopsicosocial es una tarea muy complicada. Aunque se plantea como un ideal o meta, rara vez se tienen los recursos de espacio y tiempo, el personal cualificado y dispuesto, o bien, simplemente el conocimiento claro de los objetivos de dicho modelo.

(Borrell, 2002; Tizón, 2007; Escobar; 2014).

La construcción de un nuevo modelo biopsicosocial

Como ha sido posible observar, el modelo biopsicosocial tiene el potencial de ser una alternativa de atención muy valiosa, debido a su consideración integral del ser humano. No obstante, desde su formulación a medidos del siglo XX, esta no ha logrado consolidarse a nivel práctico, presentándose solo como un ideal al cual aspiran distintas metodologías, pero que solo logran alcanzar parcialmente.  Esto no significa que dicho planteamiento deba ser descartado. Por el contrario, esta situación amerita la participación de más investigadores, investigadoras y profesionales clínicos, en el desarrollo de nuevos modelos metodológicos que logren aterrizar los elevados principios de este enfoque en una práctica concreta y funcional que se adapte a las variaciones de la vida actual.  

Referencias:

  • Becerra, C. (2018) Modelo Biopsicosocial: ¿Superación del reduccionismo biomédico o consigna polisémica impracticable? Cuadernos Médico Sociales, volumen (58), número (3). Recuperado de: cms.colegiomedico.cl
  • Borrell, F. (2002) El modelo biopsicosocial en evolución. Medicina Clínica, volumen (119), número (5), pp. 175-179. Recuperado de: www.researchgate.net
  • Escobar, J., Uribe, M. (2014) Avances en Psiquiatría desde el Modelo Biopsicosocial. Bogotá, Colombia, Universidad de los Andes.
  • León, M. (2007) El modelo biopsicosocial, de la teoría a la práctica: Carta al director. Atención Primaria. Volumen, (39), número (8). Recuperado de: core.ac.uk
  • Tizón, J. (2007) A propósito del modelo biopsicosocial, 28 años después: epistemología, política, emociones y contratransferencia. Atención Primaria, volumen (39), número (2), pp. 93-97. Recuperado de:www.researchgate.net
  • Turabián, J.,Pérez, B. (2007) Grandes misterios. ¿Puedes ver al monstruo del lago Ness?: el modelo biopsicosocial y las actividades comunitarias. Atención Primaria, volumen (39), número (5), pp. 261-264. Recuperado de: d1wqtxts1xzle7.cloudfront.net
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.