El ‘sentido común’: qué es y qué significa esta expresión

Desde la tesis del realismo ingenuo o del sentido común, la sabiduría popular contextual, hasta la inteligencia práctica o el conocimiento tácito.

El término ‘sentido común‘ es empleado con mucha frecuencia tanto en la vida cotidiana como en el ámbito científico. Se utiliza para hablar de conceptos o patrones de conducta que son de conocimiento tácito, así como conjuntos de ideas o hábitos que son compartidos por una comunidad de personas o cultura. Siendo una expresión empleada por tantas personas y con equivalentes en muchos lenguajes del mundo, despierta gran interés el hecho de que existan muchos debates en torno a su significación, naturaleza, valor y uso.

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Para algunas personas, el sentido común es una expresión de sabiduría, mientras que, para otras es una dimensión contraria al conocimiento científico. En siglos pasados, algunos filósofos lo consideraban una facultad innata compartida por toda la especie humana; mientras que, en la actualidad, las ciencias humanas suelen reconocerlo como un constructo social.

De esta manera, nos encontramos con un problema fundamental que afecta el uso de este término y que da pie a todo tipo de controversias: la falta de una concepción clara sobre lo que la expresión ‘sentido común’ significa. En la realidad, esta expresión responde a diferentes significados que, aunque íntimamente conectados, refieren a dimensiones distintas. Para proyectar un poco de luz sobre este tema, es conveniente tratar algunas de las acepciones más destacadas sobre este término.

Sentido común como ‘facultad cognitiva’

El sentido común puede ser entendido como una facultad mental. Aristóteles consideraba la existencia de una capacidad cognitiva en el ser humano que le permitía comparar las cualidades recibidas a través de más de un sentido, como sensibles comunes (Aristóteles, 350 a. de C. aprox.). La existencia de este ‘sentido interno’ implica que las personas están en contacto directo con la realidad a través de los sentidos; por ello, las impresiones sensibles constituirían lo verdadero. Esta posición es conocida como ‘tesis del realismo ingenuo o del sentido común‘, según la cual, las cosas externas existen exactamente en el modo en que las conocemos (Audi, 2004).

Dicha postura se encuentra en contraposición con el enfoque escéptico nacido de las ideas de René Descartes, quien propone que las sensaciones son representaciones no confiables provenientes de los sentidos, y que el conocimiento es accesible a través de la razón (Descartes, 1641). Esto implicaría la trascendencia de la mente ante la realidad perceptual.

De esta forma, el sentido común nos mostraría un mundo de objetos materiales con una gran multitud de propiedades; los cuales existen por sí mismos y no desaparecen cuando no los percibimos (Sankey, 2010).

Natural y universal versus aprendido y contextual

Basados en ideas compatibles al realismo ingenuo, autores como Thomas Reid argumentaron que la facultad de sentido común implicaba la existencia de verdades y principios generales que brindan una intuición sobre los objetos externos del medio. Estos se encontrarían fijos y su validez sería incuestionable (Cuneo, Woudenberg, 2004). De igual forma, filósofos como James Beattie defendían la idea de que el sentido común es una capacidad instintiva para percibir verdades autoevidentes, misma que sería inalterable a través de la educación (Audi, 2004).

Ante esta postura, pensadores del siglo veinte como Karl Popper consideraron que los contenidos del sentido común, entendidos como el conocimiento adquirido a partir de la experiencia, no son entidades fijas, sino que pueden ser criticados y puestos en entredicho en cualquier momento; razón por la que esta dimensión es el punto de partida para el pensamiento racional y científico (Popper, 2011).

Sentido común o el saber común

La mayoría de las personas utilizan el término sentido común para referirse a la capacidad de pensar y proceder como las demás personas lo harían o de acuerdo a un buen juicio (Aguirre, Jaramillo, 2010). Vista de esta forma, dicha dimensión estaría relacionada con el contenido de un saber común o general que responde a la sabiduría popular.

De esta manera, el sentido común dependería de contextos culturales específicos, los cuales influirían en sus poseedores desde distintos niveles; ya sea como miembros de un grupo, comunidad, nación o especie determinadas. Lo que significaría que esta entidad sería el producto de un proceso de aprendizaje frecuente y se encontraría en constante transformación.

Entendido de esta forma, el sentido común es considerado por muchos como una dimensión opuesta al conocimiento científico. Siendo la manifestación del conocimiento cotidiano, nos brindaría una noción sobre la forma en que debemos reaccionar y responder al medio. No obstante, se piensa que es necesario renunciar a sus nociones e intuiciones para incrementar la sistematicidad de la ciencia (Green, 2019).

Como ya se ha mencionado, Karl Popper consideraba que el pensamiento racional debería surgir del sentido común. Para este autor, sus contenidos son elementos puros y no adulterados que deberían ser tratados como hipótesis. Tras un análisis sistemático, dichas ideas podrían ser aceptadas o refutadas (Popper, 2011).

Sentido común o inteligencia práctica

Existe una tercera acepción posible de sentido común. Esta corresponde a lo que el psicólogo Robert Sternberg identifica como inteligencia práctica. Dicha facultad estaría basada en gran medida en el conocimiento tácito, o lo que una persona requiere para tener éxito en un ambiente particular. Esta no es expresada de manera explícita y frecuentemente no es verbalizada. Para este autor, el conocimiento tácito se suele obtener por uno mismo y con poco apoyo de recursos o la ayuda de los demás (Sternberg, 2019).

Esta acepción es compatible con la facultad cognitiva buscada en el diseño de inteligencia artificial. Para las y los académicos e ingenieros involucrados en esta materia, el sentido común es la habilidad de hacer conclusiones aceptables y lógicas en escenarios de la vida diaria. Para lograr dicho objetivo, han identificado dos componentes esenciales en este constructo: razonamiento relacional y generalización composicional; aspectos que aún no ha podido replicar hasta la fecha ningún procesador artificial (Lin, et.al 2020).

Los problemas del sentido común

Como se ha podido observar, existen diferencias claras en torno a la naturaleza y uso del sentido común. Sin embargo, es muy posible que dichos conflictos nazcan en muchos casos de un problema de definición inicial. Aunque el término es de uso habitual por todo tipo de personas, pocas veces existe un entendimiento por parte de quienes lo emplean, del significado total de dichas palabras.

Entendido como una ‘facultad mental’, aún existen muchas cosas que desconocemos de él, ya que no existe un consenso de los procesos cognitivos que involucra o de las estructuras biológicas ligadas a este recurso.

Por otro lado, si lo definimos a partir de su contenido, es muy probable que adoptemos la postura de las ciencias humanas y lo consideremos un constructo social en constante transformación. Aunque su valor para el desarrollo del conocimiento científico aún está en discusión.

Conclusión

Al final, es innegable que el estudio del llamado sentido común requiere que exista un acuerdo más claro en torno a su definición. Por lo pronto, es importante que, al analizar información sobre esta dimensión, tengamos claro sobre qué aspecto de este fenómeno se está tratando, ya que esta es una entidad con muchas más caras de las que comúnmente se piensa.

Referencias:

  • Aguirre, J., Jaramillo, R. (2010) La ciencia y el sentido común: por la enseñanza de un sentido común crítico. Educ.Educ. volumen (13), número (3).
  • Aristóteles (2017) Tratado del Alma (De Anima publicado 350 a. de C. aproximadamente). Medina y Navarro Editores. Recuperado de: onemorelibrary.com
  • Audi, R. (2004) Diccionario Akal de Filosofía. Madrid, España. Ediciones Akal S. A.
  • Cuneo, T., Woudenberg, C. (2004) The Cambridge Companion to Thomas Reid. Cambridge University Press. Recuperado de: sites.google.com
  • Descartes, R. (1977) Meditaciones metafísicas con objeciones y respuestas (1641). Madrid, España. Ediciones Alfaguara. Recuperado de: lenguajeyconocimiento.files.wordpress.com
  • Green, S. (2019) Science and Common Sense: Perspectives from Philosophy and Science Education. Synthese, volumen (196), número (3). Recuperado de: researchgate.net
  • Lin, B., Zhou, W., Shen, M., Zhou, P., Bhagavatula, C., Choi, Y., Ren, X. (2020) CommonGen: A Constrained Text Generation Challenge for Generative Commonsense Reasoning. EMNLP 2020 Findings. Recuperado de: arxiv.org
  • Popper, K. (2011) Conocimiento objetivo: Un enfoque evolucionista. Madrid, España. Tecnos. Recuperado de: losapuntesdefilosofia.files.wordpress.com
  • Sankey, H. (2010) Science, Common Sense and Reality. Discusiones filosóficas. Recuperado de: researchgate.net
  • Sternberg, R. (2019) Practical Intelligence (Common Sense). Robertjsternberg.com. Recuperado de: robertjsternberg.com
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.