Escala de desesperanza de Beck, principios y aplicación

La escala de desesperanza de Beck es uno de los instrumentos de evaluación más utilizados, con aplicación en diversas áreas del ámbito clínico e investigativo.

La Escala de Desesperanza de Beck es un instrumento psicométrico cuyo potencial de aplicación tiene lugar en diversas áreas del ámbito clínico y la investigación en psicología. Desarrollado por el psiquiatra Aaron T. Beck en la década de los 80 como una forma de evaluar la visión negativa del futuro en pacientes con depresión; el BHS (Beck Hopelessness Scale) se ha transformado en una herramienta de evaluación muy importante en todo el mundo; demostrando su utilidad en el diagnóstico y estudio de diversas entidades clínicas relacionadas con sentimientos de desesperanza o pesimismo.

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¿Qué es la desesperanza?

Para el diseño de su instrumento, Beck partió de la definición de desesperanza desarrollada por Ezra Stotland, quien la definió como un sistema de esquemas cognitivos que tienen en común expectativas negativas acerca del futuro, sea este el inmediato o el más remoto. Para este autor, una persona desesperanzada cree que nada va a salirle bien; que no tendrá éxito en aquello que intente; que nunca logrará sus objetivos importantes; y que sus peores problemas nunca se resolverán (citado por Beck, Steer, 1988).

La desesperanza forma parte de la triada cognitiva identificada por Beck dentro de la depresión; la cual consiste en una visión negativa de sí mismo, una visión negativa del presente, y una visión negativa del futuro. Siendo esta última la esencia de la desesperanza (Beck, Steer, 1988). Este constructo implica la existencia de estructuras cognitivas interrelacionadas por las expectativas negativas acerca de la vida, las cuales determinan una visión pesimista sobre el futuro (Quiñones, Méndez, Castañeda, 2019).

Este sentimiento es especialmente común en personas con depresión; no obstante, se le ha relacionado también con otros trastornos como esquizofrenia, adicciones, sociopatía y enfermedades médicas específicas (Beck, et.al 1974).

Creación, estructura y aplicación de la escala de desesperanza de Beck

Para la creación de su instrumento, Beck se basó en nueve reactivos extraídos del test de actitudes sobre el futuro, desarrollado por Laura Heimberg. A este grupo de cuestionamientos, añadió otras 11 afirmaciones pesimistas sobre el porvenir, recolectadas de pacientes psiquiátricos que describieran cogniciones desesperanzadoras (Beck, Steer, 1988).

De esta manera, la escala de desesperanza de Beck consta de 20 aserciones en total; que las personas evaluadas deben determinar si son verdaderas o falsas, en su situación. Por ejemplo, frente a la afirmación “Mi futuro me parece oscuro” las personas deben elegir si este es un sentimiento que experimentan, o no.

La aplicación de la escala de desesperanza de Beck no tiene límite de tiempo, aunque por lo regular, esta toma entre 5 a 10 minutos. Además, puede ser autoadministrada, o incluso aplicada de forma oral si el examinado requiere apoyo (Beck, Steer, 1988).

Aplicación de la escala de desesperanza de Beck en el ámbito clínico

Debido a la brevedad y facilidad de su aplicación, la escala de desesperanza de Beck es un instrumento muy utilizado en el ámbito clínico; especialmente en la valoración de riesgo suicida en pacientes con síntomas de depresión, conducta autodestructiva o intentos suicidas previos (Beck, Steer, 1988; Aliaga, et.al 2006). Originalmente, Beck y Steer diseñaron este instrumento para la evaluación de pacientes adultos con algún tipo de trastorno psiquiátrico o psicológico determinado. No obstante, a lo largo de los años, esta prueba ha sido aplicada a individuos de muy diversas edades y orígenes, que atraviesan una gran gama de problemas clínicos. Entre las situaciones más destacas se encuentra:

  • Ideación suicida en adolescentes y adultos
  • Depresión mayor o síntomas depresivos
  • Esquizofrenia
  • Adicciones
  • Conductas sociopáticas
  • Pacientes con enfermedades crónicas
  • Enfermos terminales

(Beck, et,al 1974; Aliaga, et.al 2006; Aloba, Esan, Alimi, 2017; Benner, et.al 2017).

La aplicación de la escala de desesperanza de Beck ha sido referida por su propio autor como una estrategia útil dentro del ámbito clínico, describiéndola como un buen predictor de ideación suicida al inicio y durante una intervención terapéutica; así como una herramienta efectiva para valorar los progresos logrados con la psicoterapia (Beck, Steer, 1988).

Aplicación de la escala de desesperanza de Beck en la investigación

Gracias a las facilidades prácticas inherentes a su aplicación e interpretación, la escala de desesperanza de Beck se utiliza en numerosos tipos de investigación. Por medio de ella se han evaluado poblaciones pertenecientes a diversos rangos de edad y condiciones socioeconómicas. A partir de estos trabajos se ha intentado establecer la relación que existe entre la desesperanza y otras dimensiones concernientes a la psicología clínica y social. Entre los problemas de este tipo más destacados se encuentran:

  • Desesperanza en adultos mayores.
  • Relación de la desesperanza y las adicciones.
  • Desesperanza aprendida.
  • Ideación suicida, desesperanza y su relación con la edad.
  • Nivel educativo y su relación con la desesperanza.
  • Agresividad y desesperanza.
  • Desesperanza en pacientes psiquiátricos.
  • Sentimiento de desesperanza y pobreza.
  • Desesperanza en pacientes con enfermedades terminales.

(Beck, Steer, 1988; Aliaga, et.al 2006; González, Hernández, 2012; Benner, 2017; Aloba, Esan, Alimi, 2017; Kagotho, et.al 2018; González, Martín, Garza, 2019; Ma, et.al 2019; Quiñonez, Mendez, Castañeda, 2019; Sueki, 2020; Acuña, 2020).

Normalización de la escala

La escala de desesperanza de Beck ha sido adaptada numerosas veces para su aplicación en distintos entornos socioculturales por todo el mundo. Originalmente, este instrumento fue validado utilizando sujetos de habla inglesa, quienes eran en su mayoría estadounidenses (Beck, Steer, 1988). No obstante, con el pasar de los años, su cuestionario ha sido traducido a diversos idiomas y se ha buscado su estandarización en diversos países del mundo.

De esta forma, existen numerosos investigadores que han buscado normalizar la aplicación de esta escala en sus propios países; siendo posible encontrar trabajos de este tipo provenientes de Latinoamérica (Miculik, et.al 2009; Kocalevent, et.al 2016; Quiñones, Méndez, Castañeda, 2019), Europa (Kliem, et.al 2018), Asia (Bener, 2017; Ma, et.al 2019; Sueki, 2020), África (Aloba, Esan, Alimi, 2017; Kagotho, et.al 2018) y Oceanía (Szabo, et.al 2015). Situación que muestra el grado de trascendencia que este instrumento tiene en el ámbito de la psicología a nivel internacional.

Pautas de aplicación e interpretación de la escala de desesperanza de Beck

En virtud de la innegable trascendencia y popularidad que este instrumento tiene en el contexto clínico y académico; se considera prudente recordar que, como toda prueba psicométrica, la escala de desesperanza de Beck es sólo una herramienta de evaluación. Debido a esto, su uso debe ser siempre complementado por otras estrategias clínicas dentro de un entorno psicoterapéutico, ya que no constituye, por sí misma, la base de un diagnóstico.

Además, es necesario puntualizar que esta prueba debe ser aplicada e interpretada por profesionales sanitarios habilitados y apropiadamente entrenados; los cuales, deben tener la preparación clínica necesaria para responder de forma adecuada ante cualquier reacción adversa que el cuestionario pudiera despertar en las personas evaluadas.

Conclusión

No hay que perder de vista que estas veinte afirmaciones tienen el potencial de enfrentar a las y los sujetos evaluados con aspectos muy dolorosos de su vida. Por tal motivo, es indispensable que este corto cuestionario, a simple vista inofensivo, sea aplicado con toda la seriedad y respeto posibles. Al final, hay que recordar que las pruebas psicométricas son solo medios para conseguir un fin. El valor que estas tengan dentro de un consultorio, o como parte de un estudio académico, radicará principalmente en el uso adecuado o responsable de estas herramientas por parte de las y los profesionales de la salud mental.  

Referencias:

  • Aliaga, J., Rodríguez, L., Ponce, C., Frisancho, A., Enríquez, J. (2006) Escala de Desesperanza de Beck (BHS): Adaptación y características psicométricas. Revista de Investigación en Psicología UNMSN, volumen (9), número (1). Recuperado de: ateneo.unmsm.edu.pe
  • Aloba, O., Esan, O., Alimi, T. (2017) Adaptation of the Beck Hopelessness Scale as a suicide risk screening tool among Nigerian patients with schizophrenia. International Journal of Psychiatry in Clinical Practice, volumen (22), número (1). DOI: doi.org  Recuperado de: tandfonline.com
  • Beck, A., Weissman, A., Lester, D., Trexler, L. (1974) The measurement of pessimism: The Hopelessness Scale. Journal of Consulting and Clinical Psychology, volumen (42), número (6), pp. 861-865. doi:10.1037/h0037562 Recuperado de: researchgate.net
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  • González, J., Hernández, A. (2012) La desesperanza aprendida y sus predictores en jóvenes: Análisis desde el modelo de Beck. Enseñanza e Investigación en Psicología. volumen (17), número (2), pp. 313-327. Recuperado de: redalyc.org
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  • Kagotho, N., Bowen, N., Ssewamala, F., Vaughn, M., Kirkbride, G. (2018) Cross-national validity of the Beck Hopelessness Scale for children and adolescents: findings from the YouthSave-Impact Study Kenya. International Journal of Culture and Mental Health, volumen (11), número (4). Recuperado de: tandfonline.com
  • Kliem, S., Lohmann, A., Mößle, T., Brähler, E. (2018) Psychometric properties and measurement invariance of the Beck hopelessness scale (BHS): results from a German representative population sample. Bio Med Central Psychiatry, volumen (18), número (110). Recuperado de: link.springer.com
  • Kocalevent, R., Finck, C., Pérez, M., Sautier, L., Zill, J., Hinz, A. (2016) Standardization of the Beck Hopelessness Scale in the general population. Journal of Mental Health, volumen (26), número (6), pp. 516-522. DOI: doi.org Recuperado de: tandfonline.com
  • Ma, Z., He, Q., Nie, G., Jia, C., Zhou, L. (2019) Reliability and validity of short Beck Hopelessness Scale in psychological autopsy study among Chinese rural elderly. International Psychogeriatrics, volumen (32), número (4). Recuperado de: cambridge.org
  • Mikulic, I., Cassullo, G., Crespi, M., Marconi, A. (2009) Escala de Desesperanza BHS (A. Beck, 1974): Estudio de las propiedades psicométricas y baremización de la adaptación argentina. Anuario de Investigaciones, volumen (16), pp. 365-373. Recuperado de: redalyc.org
  • Quiñonez, F., Méndez, T., Castañeda, N. (2019) Análisis factorial confirmatorio y propiedades psicométricas de la Escala de Desesperanza de Beck en estudiantes en contextos de pobreza en México. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, volumen (24), pp. 59-70. Recuperado de: researchgate.net
  • Sueki, H. (2020) Relationship between Beck Hopelessness Scale and suicidal ideation: A short-term longitudinal study. Death Studies. Recuperado de: tandfonline.com
  • Szabó, M., Mészáros, V., Sallay, J., Ajtay, G., Boross, V., Udvardy, A., Vizin,G., Perczel, D. (2015) The Beck Hopelessness Scale: Specific Factors of Method Effects? European Journal of Psychological Assessment, volumen (32), número (2). DOI: doi.org Recuperado de: econtent.hogrefe.com
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.