Estilos cognitivos: qué son, clasificación y críticas

La teoría de los estilos cognitivos sostiene la existencia de patrones de pensamiento que condicionan el procesamiento de la información.

Los estilos cognitivos son considerados como una serie de estrategias mentales que nos permiten diferenciarnos unos de otros a partir de nuestro modo de percibir el medio. Lo que significaría que cada persona procesa, interpreta, resuelve, piensa y actúa de una manera completamente diferente al resto de los individuos (Esturgó, 1997). Para muchos autores, son fundamentales tanto en el proceso educativo, como en muchas otras áreas de la experiencia humana; sin embargo, la falta de claridad en su definición, sus muchas clasificaciones y su uso indiscriminado, han originado algunas reservas alrededor del estudio y aplicación de este conocimiento.

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Teorías y conceptualizaciones de los estilos cognitivos

Desde el desarrollo de los primeros estudios, la conceptualización de los estilos cognitivos ha ido variando con el paso de los años. La introducción de nuevos métodos de investigación y los avances en términos de biología y neurología, han hecho surgir nuevos enfoques y han impugnado viejos esquemas (Kozhevnikov, Evans, Kosslyn, 2014). No obstante, el término podría abordarse desde tres concepciones distintas:

  • Concepción aptitudinal: Los estilos cognitivos tienden a depender de las habilidades y aptitudes que posean las personas a la hora de resolver problemas.
  • Concepción personalística: se considera que los estilos cognitivos están presentes en todas las dimensiones que componen al ser humano. Las psicológicas, las sensoriales, las personales, etc.
  • Concepción estratégica: los estilos cognitivos son básicamente estrategias y procedimientos del ser humano.

(Esturgó, 1997)

Características de los estilos cognitivos

Como se ha observado, el concepto de estilo cognitivo no está claramente delimitado, lo que hace necesario un referente que nos ayude a identificarlos. Según De la Torre (1988) todos los estilos cognitivos tienden a estar caracterizados por los siguientes constructos:

  • Carácter procesual: los estilos se refieren al cómo de las cosas. Es decir, a los procesos que se siguen a la hora de realizar un acto cognitivo. Por ejemplo: cómo pensamos, cómo imaginamos, cómo nos relacionamos…
  • Polaridad: los estilos están divididos en categorías opuestas. Siendo definidos como bipolares.
  • Integración de dimensiones psicológicas: los estilos aparecen en cualquier actuación humana, por lo que están unidos al desarrollo general de las personas.
  • Carácter estratégico: los estilos son empleados para lograr un objetivo. Por lo que, son considerados por autores como Woolfolk (1988) como una estrategia. 
  • Estabilidad y modificalidad: son relativamente estables. Sin embargo, pueden sufrir ciertas modificaciones.
  • Se puede enseñar: pueden aparecer a consecuencia de un aprendizaje externo.
  • Transferibilidad cognitiva: como bien hemos mencionado, el estilo cognitivo está presente en cualquier actividad cognitiva, sea del tipo que sea.
  • Carácter diversificable: cada contenido curricular puede ser estudiado empleando un estilo cognitivo u otro.

Clasificación tradicional de los estilos cognitivos

De nuevo, según De la Torre (1988), los estilos pueden ser clasificados a partir de tres orientaciones distintas:

Bidireccionalidad

Es la más empleada por profesionales de la psicología y la educación. Consiste en la contraposición de dos estilos. Es lo que anteriormente mencionábamos como bipolaridad de los estilos.  Se caracteriza por ser:

  • Una estrategia cognitiva.
  • Una forma de actuar en el medio.
  • Una forma de guiarse estable.

Tipología de los estilos cognitivos según Messick (1980)

  1. Independiente versus Dependiente de campo: las personas dependientes tienen mayor habilidad social, mientras que las independientes tienen mayor reestructuración cognitiva.
  2. Impulsividad versus Reflexibidad: los estilos impulsivos están asociados a comportamientos más agresivos y de falta de concentración. Sin embargo, aquellas personas más reflexivas son capaces de mantenerse tranquilas y concentradas a pesar de posibles distracciones.
  3. Control rígido versus flexible: diferencias individuales en lo que se refiere a la dificultad que presentan las personas para superar las interferencias que les rodean
  4. Complejidad versus simplicidad cognitiva: se refiere a cómo las personas tienden a interpretar las situaciones. Ya sea de una forma multidimensional y abstracta -complejidad- o bien de manera unidimensional y concreta -simplicidad-.
  5. Escudriñamiento: en esta tipología, se hace referencia a las diferencias de intensidad y amplitud que pueden experimentar las personas en lo que a la atención se refiere.
  6. Amplitud de categorización: los extremos de esta categoría; las personas o bien procesan la información en categorías amplias, o bien lo hacen en categorías de poca extensión.
  7. Estilo de conceptualización: se refiere a las diferencias a la hora de categorizar un conjunto heterogéneo. Por ejemplo, hay personas que solo emplean los colores básicos, mientras que otras pueden categorizar hasta diferentes tipos de un mismo blanco.
  8. Nivelamiento versus Agudización: el primero de los grupos tienden a asimilar y confundir sus percepciones más actuales con aquellas almacenadas en su memoria. Sin embargo, los agudizadores son capaces de distinguir una de otras.
  9. Tolerancia versus Intolerancia a situaciones inusuales: se refiere a si las personas son poseedoras de una mayor o menor disposición de aceptación de experiencias incongruentes.

Multidimensionalidad

Los estilos son definidos a partir de una visión total y global de lo que a su personalidad se refiere. Es decir, que la personalidad está compuesta por la relación e interacción de 6 dimensiones básicas (Royce, 1983). Dentro de esta clasificación, los estilos se distribuyen en tres grupos distintos:

  • Empíricos: explican cómo el entorno es percibido según los sentidos.
  • Racionales: cómo se explica según las habilidades racionales.
  • Metafóricos: están relacionados con la experiencia simbólica.

Diversificación cognitiva

Es la última de las clasificaciones. Los autores que se decantan por emplear la presente clasificación, hablan de los estilos como “estrategias cognitivas concretas o procesos mentales predominantes en la realización de tareas” (De la Torre, 1988). 

De nuevo, dentro de esta clasificación global, encontramos una subclasificación:

  • Estrategia central: como la persona plantea el proceso a seguir a la hora de realizar una acción.
  • Macroestrategias: son aquellos procesos que tienen como objetivo describir la forma de actuar de un sujeto.
  • Microestrategias: también describen la forma de actuar de una persona, pero no de forma tan global; sino que se centra en tareas más específicas.

Críticas a la formulación de los estilos cognitivos

Por un lado, los estilos cognitivos han sido una herramienta muy valiosa para la psicología y la pedagogía al poder identificar características individuales que distinguen a los sujetos y definen sus respuestas (Montoya, Taborda, Dussán, 2013). No obstante, la aplicación de esta dimensión teórica no está libre de objeciones debido a la falta de claridad en su definición y clasificación.

Algunas de las críticas más destacadas realizadas a los trabajos de investigación e intervención basados en estos constructos son:

  • Algunos de ellos consideran concepciones desactualizadas, cuya validez ya ha sido cuestionada o refutada. Por ejemplo, el atribuir diferencias en el proceso cognitivo a los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro.
  • A nivel teórico, solo consideran aquellos estilos, clasificaciones o propiedades que se adaptan a los fines de cada investigación, limitando el impacto de los resultados.
  • En muchos casos presuponen que la información es más fácil de procesar cuando coincide con el estilo cognitivo preferido por la persona; desestimando el papel de la flexibilidad de estilos.
  • Es muy común que los investigadores elijan una sola dimensión, como el procesamiento analítico-intuitivo; y a partir de él, categoricen a los sujetos de estudio en relación a otra variable o distinción. Para con ello, crear relaciones y clasificaciones arbitrarias.
  • Gran parte del trabajo de investigación alrededor de este constructo es transmitido de manera parcial a profesionales y entusiastas de la educación. Creando y preservando mitos simplistas sobre una dimensión muy compleja.

(Kozhevnikov, Evans, Kosslyn, 2014).

Relación y diferencia entre estilos cognitivos y estilos de aprendizaje

La relación entre los estilos cognitivos y los estilos de aprendizaje es tan estrecha que, en la práctica, es posible incluso confundir ambas concepciones. La naturaleza de dicha correspondencia ha sido motivo de diversas discusiones entre distintos autores. No obstante, es posible distinguirlos como dos diferentes dimensiones de un mismo proceso.

Por su parte, los estilos cognitivos están relacionados con los procesos de información más que con el aprendizaje. De tal forma, que estos dan cuenta de cómo actúa cognitivamente el sujeto, sin enfocarse en lo que aprende o los conceptos que adquiere.
Por otro lado, el estilo de aprendizaje es la manera en que el sujeto comienza a concentrarse sobre información nueva, con el fin de integrarla. De esta manera, este estaría integrado por la suma del estilo cognitivo y las estrategias de aprendizaje. Siendo el primero una dimensión fisiológica e invariable, y las segundas, herramientas cognitivas que se adaptan a la tarea que se enfrenta (Zapata, 2010).

Conclusiones

Independientemente de las críticas alrededor de ellos, los estilos cognitivos han sido un referente valioso en incontables trabajos de investigaciones e intervención pedagógica a lo largo de muchos años. Su existencia ha transformado y enriquecido a la psicología y la pedagogía, dirigiendo el diseño de las estrategias de enseñanza hacia el individuo y no solo hacia el contenido. De esta forma, nos permiten desarrollarnos tanto educativamente, como socialmente; facilitándonos estrategias de aprendizaje y de adaptación.

Referencias

• Esturgó, M. (1997). Estilos cognitivos. Aula abierta, (69), 89. Recuperado de: dialnet.unirioja.es
• De la Torre, S. (1998) Estilos cognitivos y estrategías de aprendizaje. conceptialización (II). Curso de doctorado. Universidad Autónoma de Barcelona. Bellaterra
• Kozhevnikov, M., Evans, C.,Kosslyn, S. (2014) Cognitive Style as Environmentally Sensitive Individual Differences in Cognition: A Modern Synthesis and Applications in Education, Business, and Management. Psychological Science in the Public Interest, volumen (15) DOI: 10.1177/1529100614525555
• Messick, S. (1980): La medida de los estilos cognoscitivos y de las reacciones afectivas. En R. A. Weisgerber (Ed.). Perspectivas de la individualización didáctica. Madrid: Anaya.
• Montoya, D; Taborda, J; Dussán, C. (2013) Caracterización de los Estilos Cognitivos en la Dimensión de Dependencia-Independencia de Campo en Estudiantes de Último Año de Formación los Programas de Licenciatura de la Universidad de Caldas – Periodo 2013, Colombia, Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, volumen (9), número (2), pp. 135-160. Recuperado de: www.redalyc.org
• Royce, J., Buss, A. (1983). Theory of Personality and Individual Differences: Factors, Systems and Processes. Englewood Cliffs, N.J.: Prentice-Hall.
• Zapata, P. (2010). Estilos cognitivos, de aprendizaje y de enseñanza: unas relaciones controvertidas. Actualidades Pedagógicas, volumen (55), pp. 45-58. Recuperado de: ciencia.lasalle.edu.co

Gemma Adsuara
Gemma Adsuara
Graduada en Psicología por la Universitat Jaume I (España). En la actualidad, cursa el Máster en Psicología forense y criminal en la Universitat de Barcelona. Experiencia como autora de artículos de divulgación en revistas de Psicología. Redactora especializada en Psicología en Mente y Ciencia.

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Gemma Adsuara
Gemma Adsuara
Graduada en Psicología por la Universitat Jaume I (España). En la actualidad, cursa el Máster en Psicología forense y criminal en la Universitat de Barcelona. Experiencia como autora de artículos de divulgación en revistas de Psicología. Redactora especializada en Psicología en Mente y Ciencia.