Evaluación psicológica en VIH: entrevista inicial

La planificación y el desarrollo de la entrevista inicial adquiere gran protagonismo en la evaluación psicológica de personas diagnosticadas con VIH.

La primera entrevista es el primer paso de un plan de atención psicológica, y su éxito es vital para el futuro del tratamiento, por lo que siempre requiere algún tipo de estructura y planificación. Para ello, es importante hacer una evaluación psicológica al paciente con VIH.

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Cuando atendemos a una persona diagnosticada con VIH, hay que tener en cuenta ciertas características sobre el proceso de evaluación psicológica:

  • Desde un servicio de salud, la primera entrevista constituye una primera impresión del mismo, pues representamos al grupo profesional -generalmente multidisciplinar- que brindará apoyo al paciente.
  • En la evaluación es posible obtener información importante que pudo ser pasada por alto por otros profesionales.
  • Es un momento en donde el paciente puede manifestar su sintomatología afectiva y resolver sus dudas.
  • En ella se establecen las condiciones del tratamiento futuro.
  • Su desarrollo y éxito dependerá, en gran medida, del que paciente el paciente siga acudiendo a entrevistas subsecuentes.
  • Debido a muchas variables -problemas administrativos o las propias resistencias del paciente-, la primera entrevista puede ser también la última, y la única fuente de información para el paciente en mucho tiempo. Por ello es necesario aprovechar al máximo la interacción.

(CONASIDA, 2017)

Planificación y desarrollo de la primera entrevista para la evaluación psicológica en pacientes con VIH

La primera entrevista es, idealmente, parte de un proceso de atención mayor, y su ejecución demanda tanto preparación como un desarrollo estructurado, de tal forma que este encuentro surja como un espacio que permita vincular al paciente con el servicio que se brinda, y al mismo tiempo, logre responder a las necesidades inmediatas de la persona que acude a nuestro servicio. Para la planificación y desarrollo de la primera entrevista, se recomienda:

Establecer objetivos

Como parte de una primera fase de atención psicológica, la primera evaluación psicológica al paciente con VIH tiene metas específicas propias. Es importante saber distinguir entre los objetivos de este encuentro inicial, de los del proceso terapéutico como un todo, con el fin de no saturar al paciente con información y expectativas.

Dependiendo del tipo de programa de atención psicológica del que se es parte, algunos puntos básicos que debería cubrir la primera entrevista son:

  • Explorar cuánto sabe el paciente sobre el VIH y su tratamiento.
  • Brindar información actualizada sobre el VIH, su tratamiento y las expectativas que el paciente puede tener de su condición
  • Desmentir y aclarar mitos.
  • Aclarar dudas en torno a la información, servicios y oportunidades de atención.
  • Facilitar una tribuna para que el paciente hable con libertad.
  • Contener la ansiedad y reducir la angustia a través de información veraz y un trato amable libre de prejuicios.
  • Sembrar las bases para que el paciente pueda ajustar su estilo de vida a su nueva realidad.
  • Explorar indicios de trastornos psicológicos reactivos y anteriores al diagnóstico con el fin de crear un plan de atención en un futuro.
  • Lograr que el paciente salga de la sesión con ideas claras e información precisa sobre las alternativas de acción que tiene a su disposición.

(CONASIDA, 2017) (Evangeli, Pady, Wroe, 2015).

Preparación de la evaluación psicológica al paciente con VIH

La atención de personas que han sido diagnosticadas con algún tipo de padecimiento físico, requiere un tipo de preparación especial. Algunos aspectos que debemos considerar antes de iniciar una entrevista de este tipo son los siguientes:

  • Domino del tema: Considerando que seremos una de las principales fuentes de información y siendo la entrevista inicial, tal vez, el primer espacio donde el paciente pueda expresar sus ansiedades y dudas; es necesario que contemos con la preparación necesaria para responder sus inquietudes de forma documentada y actualizada.
  • Conocimiento de las alternativas de atención y tratamiento al alcance del paciente: Es necesario que el o la profesional encargada de realizar la primera entrevista conozca no solo la realidad teórica y global alrededor del VIH sino, además, las diferentes instituciones y oportunidades a las que el paciente puede recurrir para acceder a un tratamiento.
  • Explorar las propias motivaciones: Los y las profesionales de la salud no estamos exentos de sesgos y prejuicios. Es importante reflexionar e identificar elementos en nuestra propia historia e ideología que pudieran sabotear nuestro desempeño en este caso. El preguntarnos acerca de los motivos que nos llevaron a realizar esta actividad, o nuestra postura sobre temas como la enfermedad, la muerte o la sexualidad, es un recurso que nos permite reconocer nuestros propios miedos y preocupaciones y separarlos de los de los pacientes.
  • Identificar tipos potenciales de pacientes: Cada paciente reaccionará a su propia forma y a su propio ritmo, sin embargo, es posible identificar algunas tendencias generales de acuerdo al tiempo que las personas han tenido para asimilar la noticia. En este sentido se reconocen dos tipos de paciente.

La identificación de los tipos potenciales de pacientes requiere de un análisis pormenorizado. En la evaluación psicológica de pacientes con VIH podemos encontrar:

  • Pacientes de largo recorrido: son personas que han acudido a diferentes instituciones y profesionales. Por lo general, en busca de segundas opiniones o tratamientos alternativos. Presentan algunas características en común, por ejemplo exigen soluciones, son demandantes, poco conciliadores, muestras excesiva atención a los resultados -análisis-, suelen presentar desconfianza, pueden mantener una postura desafiante y tienden a culpar de su situación a terceras personas.
  • Pacientes con nula información: desconocen todo lo relativo a su situación y no han tenido seguimiento. En este caso, comúnmente, muestran un nivel de confianza adecuado, son colaboradores, se encuentran desconcertados sobre lo que deben o no hacer, asimilan la información más lentamente debido a que se encuentran en situación de ‘bloqueo’, negación o en shock y suelen depositar en el personal sanitario la confianza para obtener información.

(CONASIDA, 2017).

Apertura o inicio de entrevista para la evaluación psicológica al paciente con VIH

  • Presentación inicial: Al ser el primer contacto, es importante iniciar con un tono cordial o de bienvenida.
  • Identificación: Forma parte de la presentación. Se sugiere que el entrevistador se presente primero indicando su nombre, puesto -si se es parte de una institución- y función. Es importante recordar que el VIH se encuentra rodeado aún de muchos prejuicios y mitos en muchas culturas y sociedades, por lo que es pertinente respetar si el paciente no quiere dar su nombre o si incluso quiere utilizar un pseudónimo.
  • Explicar el servicio: Igualmente, forma parte de la presentación. Debe aclararse el grado de confidencialidad y anonimato que caracteriza el plan de intervención.
  • Consigna: Se explora la demanda del paciente, preguntándole directamente «¿En qué podemos servirle?» Es recomendable utilizar el plural ‘nosotros o nosotras’, para evidenciar que existe un equipo que lo apoya. Debido al padecimiento de la persona, se puede caer en el error de prejuzgar sus necesidades. Para evitar esto, se permite que sea la persona quien inicie el diálogo, mientras el entrevistador mantiene la sesión dentro de los límites pertinentes.

(CONASIDA, 2017).

Desarrollo de la entrevista

Iniciada la entrevista, se procede a cumplir los objetivos de la misma:

  • Sondear qué desea -demanda-: Sin prejuzgar, se exploran las preocupaciones reales, específicas y personales que han surgido en el paciente como resultado de ser diagnosticado con VIH. De igual forma, se sondea la existencia de problemas mentales y emocionales preexistentes al padecimiento. Esta es una fase donde lo más conveniente es escuchar y guiar. También es útil establecer desde este inicio que la ayuda requerida dependerá del mismo paciente.
  • Ubicar niveles de información: ¿Qué sabe acerca del VIH y su tratamiento? Y ¿de dónde ha obtenido esa información? Al brindarnos estos datos, podremos observar y escuchar los miedos, ansiedades y dudas ligados a ellos o ellas, así que es importante dejar fluir la conversación, sin juzgar o interrumpir hasta que el paciente haya terminado.
  • Completar información y aclarar mitos: Tras haber escuchado lo que el paciente sabe sobre su condición, procedemos a rectificar, complementar o descartar esta información, ubicándole en la realidad con la ayuda de información objetiva y documentada. Es importante describir los efectos, los cambios y las alternativas a los que se enfrentará la persona en su verdadera proporción; sin ocultar las obvias desventajas, pero haciendo hincapié en la función del servicio como una forma de acompañamiento que le apoyará en dichas transiciones.
  • Equilibrar posturas: Es común que los y las pacientes lleguen a la entrevista aún en estado de shock, en negación o con una percepción completamente negativa de su futuro. Además de ofrecer el servicio como una alternativa para obtener los recursos necesarios que le permitan superar estos estados en futuras sesiones; es importante comenzar a analizar la situación junto con ellos o ellas, con el objeto de ver los problemas en una dimensión más realista, reconociendo los aspectos negativos y las desventajas, pero resaltando las oportunidades que se les presentan a pesar de su actual estado, e incluso gracias a él.

(Nieto, et.al 2019) (CONASIDA, 2017).

Reflexión

Durante la entrevista es posible detectar reacciones iniciales típicas que pueden ser mitigadas o tratadas a partir de esta intervención temprana:

  • Mente disparada: El paciente se ha internado en un laberinto de pensamientos negativos que le presenta un futuro incierto y terrible. A través de la información y el análisis objetivo de su situación y alternativas; es posible sacar a este tipo de personas del ‘círculo vicioso’ que están atravesando.
  • Peregrinaje: El paciente va de un médico a otro, o de un remedio a otro en busca de una segunda opinión o una solución mágica. Al iniciar una relación de confianza con el paciente y brindar una alternativa realista, pero esperanzadora, es posible que la persona acepte su condición como seropositiva y comience un tratamiento concreto.
  • Falta de ubicación de la seropositividad: La persona se niega a aceptar su diagnóstico o se resiste a asimilar lo que esto significa. Al utilizar las ideas y ejemplos que el propio paciente ha utilizado para describir su situación, es posible acercarle de manera progresiva a vincular el resultado de VIH con su realidad.

(CONASIDA, 2017).

Cierre de la evaluación psicológica en pacientes con VIH

Como ya hemos mencionado, esta evaluación psicológica en pacientes con VIH es el inicio de un proceso mayor. Por lo tanto, es importante concluir creando un compromiso formal para entablar una segunda entrevista y con ello, un programa de acompañamiento psicológico o de atención psicológica. Siendo un primer encuentro, puede ser contraproducente describir todo un plan de intervención que puede abrumar a una persona que de por sí debe realizar ya muchos compromisos y cambios. Sería recomendable presentar el área de apoyo psicológico inicialmente como un espacio que le ayude a sobrellevar los demás compromisos y dejar las especificaciones y detalles para citas posteriores (CONASIDA, 2017) (Evangeli, Pady, Wroe, 2015).

Como hemos analizado, la entrevista inicial es un momento muy valioso para el tratamiento de las personas que han sido diagnosticadas con VIH. Requiere más que buena voluntad, preparación y capacidad de planificación. De forma tal, que logre que los pacientes vean en el servicio de psicología y acompañamiento terapéutico una alternativa para mitigar la ansiedad y angustia provocada tanto por el tratamiento médico, como por el gran número de prejuicios que existen alrededor de su situación.

Referencias:

  • Consejo Nacional para la Prevención Y Control del SIDA (2017) Guía para la Atención Psicológica de personas que viven con VIH/SIDA, México, CONASIDA. Recuperado de: www.gob.mx
  • Evangeli, M., Pady, K., Wroe, A. (2015) Which Psychological Factors are Related to HIV Testing? A Quantitative Systematic Review of Global Studies. AIDS and Behavior, DOI: 10.1007/s10461-015-1246-0
  • Nieto, R., Gil, B., Giménez, C., Salmerón, P. (2019) La evaluación en psicología de la salud, Universidad Abierta de Cataluña. Recuperado de: dialnet.unirioja.es
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.