Fármacos y pesadillas: posibles efectos secundarios

Las pesadillas figuran entre los efectos adversos de multitud de fármacos; desde antihipertensivos, antidepresivos, hasta medicamentos para dejar de fumar.

Una de las mayores preocupaciones cuando se va a comenzar un tratamiento farmacológico, es la posibilidad de que estos presenten efectos secundarios o adversos. Por conocimiento popular, se sabe que estos pueden ser de carácter físico -por ejemplo ‘boca seca’, temblores o pérdida del conocimiento-, o psicológicos –bajo estado anímico, irritabilidad, disminución de la libido-. Sin embargo, hay un efecto secundario específico de los fármacos, que ha llamado la atención de las neurociencias: las pesadillas.

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¿Qué son las pesadillas?

Cuando hablamos de pesadillas, incluidas aquellas que puedan ser producidas por fármacos, nos referimos a los sueños que generan sentimientos intensos de terror, los cuales llegan a despertar a la persona. Aunque algunas de ellas tengan como contenido cierto reflejo de eventos traumáticos, se desconoce la causa de la gran mayoría de las pesadillas; sin embargo, se ha profundizado en su estudio, pues pueden llegar a afectar la calidad de vida de quien las presenta (Levin y Fireman, 2002; Siclari, Valli, Arnulf, 2020).

Se estima que cerca del 85% de las personas ha tenido al menos una pesadilla a lo largo de un año, mientras que entre el 2% y e 6% pueden tener pesadillas semanalmente (Levin y Fireman, 2002).

Adicionalmente, algunos estudios indican que las personas que reportan tener pesadillas frecuentemente, son susceptibles a presentar problemas en el control de la ira. Asimismo, la presencia de pesadillas frecuentes puede ser un indicador de la probabilidad de desarrollar algún trastorno psiquiátrico (Levin y Fireman, 2002).  

Neuroanatomía del sueño

Gracias a las diferentes técnicas de neuroimagen, actualmente es posible hacer una diferenciación de la actividad cerebral en sueño y en vigilia. De acuerdo con los patrones circulatorios y consumo de glucosa, se ha observado que durante el sueño REM -rapid eye movement-, hay un mayor flujo sanguíneo en áreas límbicas y paralímbicas, como la amígdala, el hipocampo y el cíngulo anterior. Esta mayor activación en el sistema límbico da razón del contenido emocional de los sueños, y por supuesto, de las pesadillas (Siclari, Valli, Arnulf, 2020). 

Asimismo, se presenta un bajo nivel de actividad en la corteza prefrontal, lo cual explica por qué se asume el sueño como realidad y la pérdida de control. Por el contrario, se incrementa la actividad en la corteza temporal y occipital, explicando la naturaleza visual de los sueños (Siclari, Valli, Arnulf, 2020).

La influencia de los fármacos en las pesadillas

Existen varias razones por las cuales los fármacos pueden estar asociados con las pesadillas. El consenso general es que, independientemente de cuál sea su función, los fármacos pueden afectar directamente el funcionamiento cerebral, lo cual puede generar, entre otros, el incremento de pesadillas. Dentro de las hipótesis principales se encuentran (Siclari, Valli, Arnulf, 2020):

  • Algunos fármacos pueden generar una alteración directa en el sueño REM.
  • Pacientes que consumen fármacos que generan somnolencia extrema –la cual puede desencadenar narcolepsia– reportan sueños más vívidos, y con un carácter emocional más elevado, incluidas pesadillas. 
  • La alteración en la transmisión de serotonina, noradrenalina, dopamina, acetilcolina e histamina, aún de forma indirecta, puede ocasional diversas alteraciones en el sueño. 

Fármacos asociados con alteraciones del sueño y pesadillas

A continuación, se presentan algunos de los fármacos que pueden ocasionar pesadillas u otras alteraciones en el sueño (Durandal, 2011; Siclari, Valli, Arnulf, 2020).

  • Antagonistas del receptor de leucotrieno: Forma parte de las moléculas antiinflamatorias y antialérgicas, usadas principalmente para el tratamiento del asma. Estos, al interferir con la transmisión de serotonina, pueden generar pesadillas, aunque las reducen en pacientes con trastorno de estrés postraumático. 
  • Los antidepresivos inhibidores de la recaptación de serotonina y los inhibidores combinados de recaptación de serotonina y norepinefrina se han asociado con pesadillas y alteraciones en el sueño REM. Por su parte, los antidepresivos tricíclicos se asocian con una disminución en las emociones positivas durante el sueño. 
  • Los fármacos antihipertensivos, en especial aquellos que pueden atravesar la barrera hematoencefálica, se han asociado con pesadillas, sueños vívidos y pesadillas en episodios agudos de estrés postraumático. Esto se relaciona con una disminución en la liberación de melatonina y noradrenalina. 
  • Algunos fármacos para tratar las infecciones, ya sean virales o parasitarias, afectan la transmisión de GABA y serotonina, y aunque no se menciona directamente la aparición de pesadillas, si suelen generar sueños vividos y anormales. 
  • Los fármacos dopaminérgicos, utilizados en patologías como el Parkinson, suelen asociarse con sueños vívidos, y en menor proporción, con pesadillas.
  • Los medicamentos para dejar de fumar –incluidos los parches de nicotina-, generan un incremento en la transmisión de acetilcolina y dopamina. Se han asociado con comportamientos anormales durante el sueño.
  • Algunos fármacos sedantes hipnóticos, utilizados para el manejo de trastornos de ansiedad e insomnio, interactúan con el GABA y la melatonina, incrementando la probabilidad de la presentación de pesadillas, alteraciones del sueño y alteraciones en el sueño REM. 
  • En cuanto a medicamentos para tratar enfermedades cardiovasculares, como betabloqueadores y vasodilatadores, se han asociado con la presencia de pesadillas. 
  • Algunos fármacos para el tratamiento de alteraciones en la tiroides se han asociado con algunos trastornos del sueño de baja gravedad. 

Conclusión

Los mencionados con anterioridad son solamente algunos de los ejemplos de fármacos que, dentro de los efectos secundarios, pueden producir pesadillas. La probabilidad que las pesadillas sean un efecto secundario aislado, es baja; sin embargo, si aparecen con el inicio del consumo de algún medicamento, es fundamental que se consulte con el personal médico tratante, con el fin de ajustar la dosis, o cambiar a otra molécula. Las alteraciones en el sueño suelen ser un factor de riesgo para el desarrollo o la agudización de síntomas psiquiátricos. Ante cualquier alteración, consulta a tu especialista.  

Referencias:

  • Durandal, J. R. (2001). Trastornos psiquiátricos inducidos por medicamentos. Rev Cient Cienc Méd, 14 (1), 21-24. Recuperado de: www.scielo.org.bo
  • Levin, R., y Fireman, G. (2002). Nightmare prevalence, nightmare distress, and self-reported psychological disturbance. Sleep, 25 (2), 205-212. Recuperado de: academic.oup.com
  • Siclari, F., Valli, K., y Arnulf, I. (2020). Dreams and nightmares in healthy adults and in patients with sleep and neurological disorders. The Lancet Neurology, 19 (10), 849-859. Recuperado de: www.sciencedirect.com
Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.

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Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.