Melatonina: qué es, efectos, aplicaciones y evidencias

La melatonina se ha convertido en un reclamo para tratar toda clase de afecciones. Te presentamos las evidencias y desmentimos algunos mitos sobre sus efectos.

Dependiendo de las necesidades del organismo, en el cerebro se liberan diferentes sustancias como neurotransmisores y hormonas. Una de ellas, que se ha relacionado directamente con los procesos de sueño y vigilia es la melatonina. A continuación, te contamos todo lo que necesitas saber sobre esta hormona.

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La melatonina producida por el organismo

La serotonina -neurotransmisor- actúa como precursora de la melatonina en la glándula pineal. Esta hormona está presente en tu organismo de forma natural y está directamente implicada en la regulación del ciclo sueño vigilia. La melatonina se sintetiza en las horas de oscuridad, y dado que la glándula pineal se encuentra fuera de la barrera hematoencefálica, es liberada en la sangre. Además, tiene una función importante en los ciclos reproductores; en los seres humanos disminuye la secreción de hormonas gonadales hasta la llegada de la pubertad (Redolar, 2010).

Ciclo de la melatonina

La síntesis de melatonina no es algo que ocurra de manera estable durante el ciclo vital. Su producción comienza entre los 3 o 4 meses de edad, incrementando su nivel a lo largo de la infancia, llegando al punto máximo entre los 8 y los 10 años de edad. Llegada la pubertad, la síntesis de melatonina se reduce de forma brusca, manteniéndose relativamente estable durante las primeras décadas de la adultez. Posteriormente, entre los 40 y los 45 años, se inicia una reducción paulatina de los niveles de melatonina, de modo que, hacia los 70 años de edad, los niveles de esta hormona no superan el 10% del nivel que se presentó antes de la pubertad (Poza, et. al, 2018).

Adicionalmente, como se mencionó previamente, la producción de melatonina está relacionada con la luz. En personas sanas, la síntesis de melatonina comienza al caer el sol –aunque la hora depende de la estación o la ubicación geográfica-. Entre la media noche y las 3 de la madrugada alcanza su pico máximo, coincidiendo con el punto mínimo de temperatura corporal. A partir de ese momento decrece paulatinamente, teniendo una concentración mínima durante el día (Poza, et. al, 2018).

Funciones

Aunque la influencia de esta hormona en el sueño ha sido ampliamente mencionada, no es su única función, pues además influye en (Poza, et. al, 2018):

  • Tiene una acción directa sobre los mecanismos termorreguladores y cardiovasculares.
  • Favorece la sincronización del núcleo supraquiasmático, frente a cambios ambientales.
  • La presencia de altos niveles de melatonina en la sangre, durante la noche, ayuda a regular los ritmos homeostáticos de los diferentes órganos.
  • En animales no humanos, regula las conductas de reproducción, relacionadas con los cambios estacionales.
  • En los seres humanos interviene en la maduración sexual. Con el descenso de los niveles de melatonina, aparece la pubertad.
  • Además, la melatonina es un protector celular que funciona como antioxidante, inmunoestimulante, y oncostático –inhibe el crecimiento de células cancerígenas- aunque este último punto aún es controvertido y requiere de mayor evidencia científica.
  • También se relaciona con procesos antioxidantes y antiinflamatorios.

Tratamiento para el insomnio

La melatonina exógena –aquella sintetizada fuera del organismo– se ha usado por mucho tiempo como el tratamiento para alteraciones en el sueño, sin embargo, distintos estudios sugieren que su efectividad depende de múltiples variables, dentro de las que se encuentran la pureza del preparado y el tipo de alteración (Escames y Acuña-Castroviejo, 2009). Por lo tanto, Poza y colaboradores (2018) indican:

  • En insomnio primario en niños, niñas y adolescentes el uso de melatonina se recomienda solo después de haber intentado un proceso por terapia cognitivo conductual. Además, no se recomienda que el tratamiento farmacológico supere las 4 semanas.
  • Igualmente, en adultos con insomnio se recomienda inicialmente una intervención de tipo cognitivo conductual. Cuando se combina el tratamiento psicológico con el tratamiento farmacológico durante la primera fase los resultados son favorables, pero para el mantenimiento, parece ser más favorable continuar con la terapia sin medicación.

Melatonina en el tratamiento de otros trastornos

  • En pacientes con insomnio comórbido –presente en ansiedad o depresión– la combinación entre la medicación psiquiátrica y melatonina ha demostrado mejores resultados, que el tratamiento psiquiátrico con placebo. Sin embargo, el uso de melatonina, por si sola, no ha demostrado efectividad para el tratamiento de trastornos afectivos o emocionales.
  • En pacientes con trastornos del neurodesarrollo, como discapacidad intelectual, autismo y síndromes de Rett y Angelman, se ha encontrado un déficit en melatonina endógena, por lo que la administración de melatonina reduce la latencia de sueño, aumenta el tiempo total de sueño y reduce la cantidad de despertares.
  • Adicionalmente, se han realizado estudios in vitro y en modelos animales, en los que se ha observado una acción neuroprotectora de la melatonina. Esto constituye un punto de partida para investigaciones de su efectividad en pacientes con enfermedades degenerativas, como Parkinson y Alzheimer; sin embargo, aún no hay suficientes estudios científicos que confirmen su efectividad en humanos.
  • Algunos estudios clínicos sugieren que la melatonina puede tener un efecto analgésico en pacientes con dolor crónico, además de la mejoría a nivel de sueño.

La melatonina no es un somnífero

A pesar que se ha comprobado su efectividad para tratar los trastornos del sueño, la melatonina no funciona como un somnífero o sedante. Es fundamental tener en cuenta que la función principal de esta hormona es regular los ritmos circadianos, no disminuir la actividad eléctrica del cerebro. Además, es fundamental que su consumo se realice bajo la supervisión médica, con el fin de tener muy clara la historia clínica del paciente y así recetar la dosis adecuada. La cantidad de melatonina que se encuentra en fármacos y suplementos de venta libre –o sin fórmula médica, como suplementos dietéticos- no es suficiente para tratar alteraciones graves; solamente puede funcionar para el insomnio leve.

Recordemos que, la ingesta de medicamentos sin supervisión médica puede generar un riesgo para la salud a corto y largo plazo.

Referencias:

  • Escames, G., y Acuña-Castroviejo, D. (2009). Melatonina, análogos sintéticos y el ritmo sueño/vigilia. Rev Neurol, 48 (5), 245-254. Recuperado de: http://portal.unidoscontraelparkinson.com/Libreria/Tratamiento-Esp_Eng/melatonina.214.pdf
  • Poza, J. J., Pujo, M., Ortega- Albás, J. J., y Romero, O. (2018). Melatonina en los trastornos de sueño. Neurología, https://doi.org/10.1016/j.nrl.2018.08.002 Recuperado de: https://reader.elsevier.com/
  • Redolar, D. (2010). Fundamentos de Psicobiología. Barcelona: Editorial UOC
Sandra Correa
Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.

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Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.

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