Niveles de evidencia en psicología y psicoterapia

Existen propuestas de clasificación que jerarquizan los niveles de evidencia de las intervenciones en psicología y psicoterapia para determinados trastornos o ámbitos.

Hoy en día, existen muy diversos tipos de psicoterapia. Desde enfoques clínicos cuyos resultados se encuentran avalados por estudios formales, hasta prácticas pseudoterapéuticas que se sirven de la ignorancia y la vulnerabilidad de sus usuarios para que terapeutas sin escrúpulos se lucren con el sufrimiento ajeno, sin brindar ningún beneficio sustancial a los problemas que aseguran atender. Es en este sentido que distintas instituciones y organismos académicos en todo el mundo han destacado la necesidad de desarrollar una clasificación jerárquica de los diferentes niveles de evidencia presentes dentro de la psicología clínica y la psicoterapia en general.

El conocimiento de este tipo de categorización es muy importante, tanto para los profesionales de la salud mental, como para los propios usuarios de servicios terapéuticos. Esto, debido a que la popularidad y prestigio de muchas prácticas clínicas proviene de recomendaciones hechas por terceros, buena publicidad, o incluso, de algunas tendencias de moda; sin que esto signifique en muchos de los casos que dichos enfoques estén respaldados por la ciencia.

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No todos los modelos terapéuticos son iguales

En el ámbito clínico, es muy común que no exista un proceso formal de aprobación para enfoques psicoterapéuticos, como el que se maneja en intervenciones de carácter médico o farmacológico. Ante esta situación, se ha generado la creencia de que cualquier tipo de psicoterapia es efectiva en cierto grado, en tanto que dar atención a un problema, sería en todo caso, mejor que no intervenir en lo absoluto (Hunsley, Di Giulio, 2002). No obstante, diversos estudios han desmentido ampliamente esta idea a lo largo de los años; demostrando que no todas las prácticas terapéuticas conocidas son realmente eficaces. Además, este tipo de análisis ha comprobado que el impacto clínico generado por aquellos modelos que sí muestran resultados significativos, es diferente en cada uno de ellos (Westmacott, Hunsley, 2007).

Los distintos modelos terapéuticos se distinguen entre sí a partir de un gran número de factores. Desde los postulados teóricos que les dan sustento, hasta el tipo de prácticas involucradas en el tratamiento. No obstante, la capacidad de comprobar científicamente sus resultados es uno de los aspectos más importantes a tomar en cuenta cuando se debe elegir algún tipo de estrategia de intervención. En este sentido, es importante resaltar que no solo todas las psicoterapias son diferentes, sino que, además, no todas son igualmente efectivas para cualquier problema que se pretenda atender (Westmacott, Hunsley 2007). Esta situación se ve reflejada en el hecho de que los estudios que sitúan a los diversos modelos de psicología clínica en diferentes niveles de evidencia, generalmente lo hacen con relación a un trastorno y situación específica.

¿Cuáles son los niveles de evidencia en psicología clínica?

La clasificación de las prácticas clínicas con relación a los niveles de evidencia no es exclusiva de la psicología clínica. Dicha categorización surge en el marco de las ciencias médicas y se extiende a la mayoría de las disciplinas clínicas. Debido a ello, se han generado múltiples propuestas de clasificación que jerarquizan el tipo de evidencia que sustenta los distintos tipos de intervención terapéutica. A continuación, se expone una clasificación basada en dichas propuestas.

  1. La evidencia surge a partir de ensayos clínicos con asignación aleatoria. Esto implica que las características existentes entre los individuos queden distribuidas igual en los diferentes grupos de tratamiento.
  2. Creados a partir de ensayos clínicos sin asignación aleatoria. En ellos los participantes eligen el grupo al que quieren pertenecer o los investigadores asignan los grupos.
  3. Evidencia surgida a partir de estudios de cohorte -comparación del fenómeno estudiado en dos grupos, dónde uno de ellos es expuesto a una variable- o estudios de casos y controles -selección de los sujetos de estudio con relación a si estos presentan o no una determinada condición-. Comúnmente llevados por más de un grupo de investigación.
  4. La evidencia surge a partir de comparaciones en el tiempo o entre distintos centros.
  5. Evidencia surgida a partir de la opinión de expertos -profesionales o comités-, estudios descriptivos o la experiencia clínica.

(Phillips, et.al 2009; Falck-Ytter, Schüenemann, 2009; Manterola, Asenjo, Otzen, 2014).

De esta forma, por ejemplo, una técnica de tipo conductual que ha sido evaluada a partir de un ensayo clínico llevado a cabo con pacientes de una determinada clínica -nivel II-, es una estrategia con mayor valor científico que una terapia de psicología positiva que ha sido recomendada por el director de dicha institución -nivel V-.

Niveles de evidencia en psicología y especificidad de resultados

Como ya se ha expuesto, el nivel de evidencia demostrado por distintos tratamientos en psicología clínica se establece en relación con condiciones y circunstancias específicas (National Institute of Mental Health, 2021). Esto quiere decir que la evidencia científica aportada por las distintas fuentes es válida solo con relación a las variables consideradas en cada estudio. Por ejemplo, una intervención de corte cognitivo conductual pudo haber demostrado ser efectiva para el tratamiento de síntomas de ansiedad ocasionados por ciertos padecimientos médicos (Rivera, 2019). Esta evidencia es producida por ensayos clínicos aleatorizados, lo que situaría sus resultados en el primer nivel. No obstante, esto no significa que este respaldo científico pueda generalizarse a otro tipo de trastornos, pero sí implica una base sólida para el desarrollo de nuevas investigaciones que evalúen la efectividad de este tipo de intervención en enfermedades físicas similares.

La elección de un modelo de atención psicoterapéutico

La elección de una alternativa terapéutica depende de muy diversos factores. El entrenamiento del terapeuta y la confianza que este o esta inspire, el tipo de problemas que se desee tratar, o incluso el aspecto económico, son variables comunes para la predilección de un determinado modelo clínico (National, Institute of Mental Health, 2021). No obstante, los niveles de evidencia científica que las diversas aproximaciones en psicología poseen, constantemente se subestiman en favor de otros factores más superficiales. Es responsabilidad de las y los profesionales de la salud mental, no solo conocer las bases empíricas que respaldan los diferentes enfoques clínicos, sino, además, participar activamente en la cimentación de la psicoterapia como una disciplina basada en hechos comprobables. Para ello, es necesario fomentar y realizar estudios clínicos que fundamenten los distintos modelos psicoterapéuticos; o en su caso, descalifiquen las muchas prácticas pseudoterapéuticas.

Solo a partir de acciones de este tipo, será posible que el campo de la psicoterapia se desarrolle de manera indiscutible como una disciplina científica, y que su práctica no se vea determinada por las creencias, los prejuicios y las modas pasajeras.

Referencias:

  • Falck-Ytter, Y., Schüenemann, H. (2009) Rating the Evidence: Using GRADE to Develop Clinical Practice Guidelines. AHRQ Annual Meeting 2009. archive.ahrq.gov
  • Hunsley, J., Di Giulio, G. (2002) Dodo Bird, Phoenix, or Urban Legend? The Question of Psychotherapy Equivalence. The Scientific Review of Mental Health Practice: Objective Investigations of Controversial and Unorthodox Claims in Clinical Psychology, Psychiatry, and Social Work, volumen (1), número (1), pp. 11–22. psycnet.apa.org
  • Manterola, C., Asenjo, C., Otzen, T. (2014) Jerarquización de la evidencia. Niveles de evidencia y grados de recomendación de uso actual. Revista Chilena de Infectología, volumen (31), número (6). scielo.conicyt.cl
  • National Institute of Mental Health (2021) Psychotherapies. Nimh.nih.gov. nimh.nih.gov
  • Phillips, B., Ball, C., Sackett, D., Badenoch, D., Straus, S., Haynes, B., Dawes, M., Howick, J. (2009) Oxford Centre for Evidence-Based Medicine: Levels of Evidence. University of Oxford: Nuffield Department of Primary Care Health Science. cebm.ox.ac.uk
  • Rivera, J. (2019) Eficacia de la psicoterapia de grupo para disminuir síntomas de ansiedad, depresión y fatiga, en pacientes con lupus eritematoso sistémico: ensayo clínico aleatorizado. Repositorio UDEM. repositorio.udem.edu.mx
  • Westmacott, R., Hunsley, J. (2007) Weighing the Evidence for Psychotherapy Equivalence: Implications for Research and Practice. The Behavior Analyst Today, volume (8), número (2). psycnet.apa.org
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.