Término psicosocial: Errores en su denominación y uso

Numerosos programas de intervención psicológica, social y psicosocial comparten los mismos objetivos, debido a errores en la aplicación del término psicosocial.

En la actualidad, el término ‘psicosocial‘ es ampliamente utilizado en muy distintos contextos; formando parte no solo de trabajos de corte académico o clínico, sino, además, de proyectos de intervención enfocados en la resolución de problemas sociales específicos. No obstante, la noción de lo que se define como psicosocial suele ser muy vaga o confusa, provocando errores en la denominación de este concepto. Esta falta de precisión suele ser atribuida a su uso masivo por diferentes disciplinas y enfoques, quienes interpretan este concepto según convenga a sus objetivos.

Debido a ello, se considera importante analizar este término tan popular y casi coloquial de forma detallada. Esto, con el fin de reflexionar sobre la propiedad de su formulación, su verdadera utilidad en distintos contextos, o incluso, sobre los inconvenientes que esta noción genera a nivel teórico y práctico.

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Los muchos sentidos de lo psicosocial

La principal razón por la que el concepto psicosocial genera tantos errores en su uso, radica en la misma ambigüedad de su significado. Principalmente, este se ha desarrollado a partir de dos interpretaciones diferentes: como el gestor de un movimiento de conciliación, y como el representante de una tendencia de integración.

Por una parte, hay teóricos que consideran que existe una tensión entre el aspecto psicológico -la dimensión individual- y el aspecto social de un fenómeno. Por lo tanto, el enfoque psicosocial implicaría un proceso de mediación entre las personas y su entorno social; donde la intervención en una de estas áreas tendría efectos en la otra (Vásquez, Molina, 2018).

Por otro lado, existe una tendencia a considerar que la realidad no es ni psicológica ni social, sino que se comprende en la producción discursiva que se integra a partir de estas dos dimensiones. De esta forma, el estudio de lo psicosocial se centraría en el análisis de los significados que se generan a partir de la relación de las personas con el contexto (Vásquez, Molina, 2018).

Ahora bien, más allá de las consideraciones teóricas sobre lo psicosocial, este concepto es valorado, además, como un proceso de intervención; conformando una actividad dirigida a la solución de problemas sociales específicos y centrándose en el estudio y modificación de los procesos de interacción entre los individuos y la sociedad (Alvis, 2009).

Asociada a esta interpretación práctica del concepto psicosocial, surge otra acepción distinta: la consideración de una postura o enfoque psicosocial. Esto es, la significación del ser humano como una entidad integral que considera la relación que sostienen las personas con su contexto (Quintana, 2018).

Errores en el uso del término psicosocial

Esta ambigüedad conceptual ha generado importantes imprecisiones en el uso del término psicosocial; produciendo con ello, todo tipo de interpretaciones que se adaptan a los objetivos de cualquier proyecto.

Una tendencia notable en este sentido es la de reducir el término psicosocial a su forma adjetiva. De esta forma, surgen nociones como: fenómeno psicosocial, estrategia psicosocial o factores psicosociales; las cuales pueden tener una gran gama de significados de acuerdo a los intereses de quienes las usen, empleándose de manera intercambiable (Carmona, 2017).

En su forma más simple, lo psicosocial puede ser descrito como aquello relacionado tanto con lo psicológico como con la interacción con otras personas (Matsumoto, 2009). A partir de una noción tan abierta, el potencial de interpretación es muy grande, lo que puede dar lugar a un gran número de errores en el uso del concepto de lo psicosocial.

Además de su generalización y uso masivo, el concepto de lo psicosocial se ha relacionado con una tendencia polémica en la práctica clínica y la atención de problemas sociales. Esta situación consiste en utilizar dicho término como una forma de englobar las labores y los objetivos de la psicología y el trabajo social. Debido a ello, es común que no se especifiquen cuáles son las actividades que corresponden a cada especialista; y en el peor de los casos, dichas labores no son valoradas o supervisadas por ningún profesional en lo absoluto, tomando ventaja de la imprecisión del término (Carmona, 2017).

Finalmente, es necesario destacar que algunos críticos ven el uso -o el abuso- del término psicosocial como una moda; práctica que es cometida por diversas instituciones para referirse a cualquier proyecto de intervención social o comunitaria que involucre la participación de distintas disciplinas (Vásquez, Molina, 2018).

¿Qué hacer ante los errores en el uso del término psicosocial?

Frente a un problema derivado de una imprecisión conceptual, una respuesta obvia podría consistir en reformular el término de lo psicosocial, con el fin de fortalecer la base teórica del mismo, y así evitar errores en su uso. No obstante, de acuerdo al análisis de los profesionales, el uso tan difundido de este término hace esta medida muy poco práctica (Carmona, 2017).

En la actualidad, el término psicosocial no remite a ninguna base teórica o metodología específica en ninguna disciplina; por lo que, desde un punto de vista epistemológico, no es aconsejable su uso (Carmona, 2017).

De esta forma, según sugieren profesionales críticos con la formulación, la recomendación más común frente a tal problema es el alejarse de este concepto en la medida de lo posible. Esto implica tanto la implementación de ajustes a nivel formal, como la puesta en marcha de un cambio de enfoque.

De acuerdo con estos autores, es necesario reducir el uso sistemático del término psicosocial -sustituyéndolo por otros que ofrezcan mayor precisión metodológica- en todo tipo de programas y estrategias de intervención. De esta forma, por ejemplo, nociones como ‘riesgos psicosociales’, deberían ser distinguidos como riesgos psicológicos y sociales, de tal forma que puedan ser identificadas las acciones específicas a implementar y objetivos de cada área (Carmona, 2017).

Por otro lado, se destaca la necesidad de reinterpretar los fenómenos sociales a partir de las bases teóricas contenidas en disciplinas más sólidas, como la psicología social (Vásquez, Molina, 2018). De esta forma, los errores e imprecisiones cometidas por el uso del término psicosocial, podrían ser subsanadas al ser replanteadas desde enfoques cuya metodología y carácter científico, sí se encuentren comprobados.

Conclusión

En síntesis, lejos de ser una discusión estéril -y de forma- sobre el uso de los conceptos; estos autores y autoras denuncian que es posible encontrar programas de intervención psicológica, social y psicosocial, compartiendo exactamente los mismos objetivos y metodologías; haciéndose necesario, por consiguiente, redefinir, delimitar o clarificar las bases conceptuales de lo psicosocial para que estos términos, en la práctica, no terminen convirtiéndose en comodines e incluso en sinónimos.

Referencias

  • Alvis, A. (2009) Aproximación Teórica a la Intervención Psicosocial. Revista Electrónica de Psicología Social Poiésis, número (17). funlam.edu.co
  • Carmona, D. (2017) Sobre el abuso y uso inadecuado del término psicosocial. COPAO: Artículos. copgipuzkoa.eus
  • Matsumoto, D. (Ed.) (2009) The Cambridge Dictionary of Psychology. Cambridge University Press.
  • Quintana, I., Mendoza, R., Bravo, C., Mora, M. (2018) Enfoque Psicosocial. Concepto y Aplicabilidad en la Formación Profesional de Estudiantes de Psicología. Revista Reflexión e Investigación Educacional, volumen (1), número (2). revistas.ubiobio.cl
  • Vásquez, J., Molina, N. (2018) Los usos tautológicos de lo psicosocial en los procesos de intervención en Colombia. Revista Diversitas – Perspectivas en psicología, volumen (14), número (2). scielo.org.co
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.